“Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas”

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“Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas” es el nombre del documento que la organización presenta a los medios de comunicación enmarcado en la nueva campaña mundial Stop Tortura donde Venezuela aparece reseñada

 

“En todo el mundo hay gobiernos hipócritas ante la tortura: la prohíben en la ley, pero la facilitan en la práctica”, son palabras de Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, que engloban el mensaje de la nueva campaña Stop Tortura en la que se denuncian las décadas de mentiras de países que se han comprometido a desterrarla de sus prácticas.

“Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas” ofrece una perspectiva general del uso de la tortura en el mundo actual. El texto también detalla diversas técnicas que se emplean contra presuntos delincuentes, detenidos por motivos de seguridad, voces disidentes, rivales políticos y otros.

A pesar de que la lucha global de Amnistía Internacional contra estas prácticas comenzó hace 30 años, cuando encabezó la campaña a favor de un compromiso mundial para combatirla, la campaña Stop Torture centrará su esfuerzo para lograr cambios tangibles en cinco países donde está generalizada esta práctica: Marruecos, Sahara Occidental, Nigeria, Uzbekistán y México.

Venezuela, país donde se tortura

Este análisis para medios presentado por la organización mundial de defensa de derechos humanos, señala la recurrente utilización de la tortura en América Latina y hace mención al caso de Juan Carrasco, ocurrido en el marco de las recientes protestas en Venezuela, como parte de un patrón de torturas y otros tratos crueles contra personas que se manifiestan contra los gobiernos.

Actitudes frente a la tortura

Como parte de la campaña, Amnistía Internacional encargó a GlobeScan una encuesta a 21.000 personas de 21 países de todos los continentes para evaluar las actitudes hacia la tortura,  resultando los siguientes datos:

  • El 44% de los encuestados (de 21 países de todos los continentes) temen la posibilidad de ser torturados si son detenidos en su país.
  • El 82% quiere leyes enérgicas que los protejan de la tortura.
  • El 36% piensa que la tortura puede justificarse en ciertas circunstancias.

“En conjunto, se puede ver un amplio apoyo global de la opinión pública a que se actúe para prevenir la tortura”, afirmó Caroline Holme, directora de GlobeScan.

Qué solicita Amnistía Internacional

La espina dorsal de la campaña Stop Torture está formada por informes de fondo con recomendaciones concretas. Amnistía Internacional pide a los gobiernos que implanten mecanismos de protección para prevenir y castigar la tortura, como exámenes médicos adecuados, el acceso rápido a los abogados, controles independientes de los centros de detención, investigaciones independientes y efectivas de las denuncias de tortura, el enjuiciamiento de los presuntos autores y una reparación adecuada a las víctimas.

“La tortura no sólo está viva y goza de buena salud: florece en muchas partes del mundo. Los gobiernos que tratan de justificar la tortura como pretexto de la seguridad nacional erosionan los 30 años de avances logrados en este terreno (desde 1984, con la Convención contra la Tortura de la ONU). Resulta descorazonador que hoy sigamos necesitando una campaña mundial para garantizar que esas promesas se cumplen”, enfatiza Shetty.

Amnistía denuncia que en Venezuela es “habitual” que la policía torture

Pese a que el artículo 46 de la Constitución establece claramente que “ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, la policía y la Fuerza Armada Nacional la aplican tanto para obtener confesiones o como método de castigo.
Así lo denunció la organización Amnistía Internacional, en un informe titulado “Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas”, el cual publicó ayer y en el que aseveró que en Venezuela, así como en México y Chile, “es habitual que las fuerzas de seguridad cometan abusos durante las operaciones policiales realizadas en el contexto de manifestaciones”.

Para sustentar su señalamiento la organización puso como ejemplo el caso de Juan Manuel Carrasco, joven detenido en Valencia (Carabobo) el pasado 13 de febrero señalado de participar en manifestaciones y quien denunció que los guardias nacionales que lo aprehendieron lo golpearon, obligaron a ponerse en posición fetal y mientras lo amenazaban de muerte le bajaron la ropa interior y le introdujeron algo por detrás.

En un primer momento la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, aseguró que esta denuncia era falsa y lo hizo bajo el siguiente argumento: “¿Ustedes creen que una persona que haya sido violada (…) pueda sentarse en la audiencia de presentación?”. Pese a estas palabras, el pasado 11 de abril el Ministerio Público anunció que acusaba a tres uniformados por infligir tratos crueles a Carrasco y otros jóvenes más.

Este caso es uno de los 142 de presuntas violaciones a los Derechos Humanos, cometidos durante las protestas estudiantiles que han sacudido al país en los últimos tres meses, que en la actualidad investiga el despacho fiscal; y por los cuales hay 19 policías y militares detenidos.

Las cárceles focos de tortura

En su reporte, la agrupación denunció que las prisiones americanas son también una fuente de tortura.

“En muchos países, las personas detenidas son sometidas a palizas, descargas eléctricas, abusos sexuales y negación del acceso a la atención médica. Las condiciones pésimas de reclusión –incluido el hacinamiento severo– son práctica habitual”, afirmó.

El Observatorio Venezolano de Prisiones, Una Ventana para la Libertad y otras organizaciones de Derechos Humanos han alertado sobre las malas condiciones del sistema carcelario, el cual alberga más del doble de los reos que puede acoger y donde las condiciones sanitarias y alimenticias están alejadas de los estándares internacionales; y han atribuido a esta situación la endémica violencia que en él se registra.

Ni siquiera Estados Unidos se salva del jalón de orejas de Amnistía Internacional, organización que acusó a la primera superpotencia de incumplir sus obligaciones en materia de Derechos Humanos, pues “en algunos de los centros de segregación o aislamiento de máxima seguridad, muchos miles de reclusos permanecen recluidos en régimen de aislamiento en celdas de reducido tamaño durante 22 o 24 horas al día. Muchos apenas tienen acceso a luz natural o a tiempo de ocio fuera de la celda, lo que constituye trato cruel, inhumano o degradante”. (El Universal)

 

 

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“Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas” es el nombre del documento que la organización presenta a los medios de comunicación enmarcado en la nueva campaña mundial Stop Tortura donde Venezuela aparece reseñada

 

“En todo el mundo hay gobiernos hipócritas ante la tortura: la prohíben en la ley, pero la facilitan en la práctica”, son palabras de Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, que engloban el mensaje de la nueva campaña Stop Tortura en la que se denuncian las décadas de mentiras de países que se han comprometido a desterrarla de sus prácticas.

“Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas” ofrece una perspectiva general del uso de la tortura en el mundo actual. El texto también detalla diversas técnicas que se emplean contra presuntos delincuentes, detenidos por motivos de seguridad, voces disidentes, rivales políticos y otros.

A pesar de que la lucha global de Amnistía Internacional contra estas prácticas comenzó hace 30 años, cuando encabezó la campaña a favor de un compromiso mundial para combatirla, la campaña Stop Torture centrará su esfuerzo para lograr cambios tangibles en cinco países donde está generalizada esta práctica: Marruecos, Sahara Occidental, Nigeria, Uzbekistán y México.

Venezuela, país donde se tortura

Este análisis para medios presentado por la organización mundial de defensa de derechos humanos, señala la recurrente utilización de la tortura en América Latina y hace mención al caso de Juan Carrasco, ocurrido en el marco de las recientes protestas en Venezuela, como parte de un patrón de torturas y otros tratos crueles contra personas que se manifiestan contra los gobiernos.

Actitudes frente a la tortura

Como parte de la campaña, Amnistía Internacional encargó a GlobeScan una encuesta a 21.000 personas de 21 países de todos los continentes para evaluar las actitudes hacia la tortura,  resultando los siguientes datos:

  • El 44% de los encuestados (de 21 países de todos los continentes) temen la posibilidad de ser torturados si son detenidos en su país.
  • El 82% quiere leyes enérgicas que los protejan de la tortura.
  • El 36% piensa que la tortura puede justificarse en ciertas circunstancias.

“En conjunto, se puede ver un amplio apoyo global de la opinión pública a que se actúe para prevenir la tortura”, afirmó Caroline Holme, directora de GlobeScan.

Qué solicita Amnistía Internacional

La espina dorsal de la campaña Stop Torture está formada por informes de fondo con recomendaciones concretas. Amnistía Internacional pide a los gobiernos que implanten mecanismos de protección para prevenir y castigar la tortura, como exámenes médicos adecuados, el acceso rápido a los abogados, controles independientes de los centros de detención, investigaciones independientes y efectivas de las denuncias de tortura, el enjuiciamiento de los presuntos autores y una reparación adecuada a las víctimas.

“La tortura no sólo está viva y goza de buena salud: florece en muchas partes del mundo. Los gobiernos que tratan de justificar la tortura como pretexto de la seguridad nacional erosionan los 30 años de avances logrados en este terreno (desde 1984, con la Convención contra la Tortura de la ONU). Resulta descorazonador que hoy sigamos necesitando una campaña mundial para garantizar que esas promesas se cumplen”, enfatiza Shetty.

Amnistía denuncia que en Venezuela es “habitual” que la policía torture

Pese a que el artículo 46 de la Constitución establece claramente que “ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, la policía y la Fuerza Armada Nacional la aplican tanto para obtener confesiones o como método de castigo.
Así lo denunció la organización Amnistía Internacional, en un informe titulado “Tortura en 2014: 30 años de promesas rotas”, el cual publicó ayer y en el que aseveró que en Venezuela, así como en México y Chile, “es habitual que las fuerzas de seguridad cometan abusos durante las operaciones policiales realizadas en el contexto de manifestaciones”.

Para sustentar su señalamiento la organización puso como ejemplo el caso de Juan Manuel Carrasco, joven detenido en Valencia (Carabobo) el pasado 13 de febrero señalado de participar en manifestaciones y quien denunció que los guardias nacionales que lo aprehendieron lo golpearon, obligaron a ponerse en posición fetal y mientras lo amenazaban de muerte le bajaron la ropa interior y le introdujeron algo por detrás.

En un primer momento la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, aseguró que esta denuncia era falsa y lo hizo bajo el siguiente argumento: “¿Ustedes creen que una persona que haya sido violada (…) pueda sentarse en la audiencia de presentación?”. Pese a estas palabras, el pasado 11 de abril el Ministerio Público anunció que acusaba a tres uniformados por infligir tratos crueles a Carrasco y otros jóvenes más.

Este caso es uno de los 142 de presuntas violaciones a los Derechos Humanos, cometidos durante las protestas estudiantiles que han sacudido al país en los últimos tres meses, que en la actualidad investiga el despacho fiscal; y por los cuales hay 19 policías y militares detenidos.

Las cárceles focos de tortura

En su reporte, la agrupación denunció que las prisiones americanas son también una fuente de tortura.

“En muchos países, las personas detenidas son sometidas a palizas, descargas eléctricas, abusos sexuales y negación del acceso a la atención médica. Las condiciones pésimas de reclusión –incluido el hacinamiento severo– son práctica habitual”, afirmó.

El Observatorio Venezolano de Prisiones, Una Ventana para la Libertad y otras organizaciones de Derechos Humanos han alertado sobre las malas condiciones del sistema carcelario, el cual alberga más del doble de los reos que puede acoger y donde las condiciones sanitarias y alimenticias están alejadas de los estándares internacionales; y han atribuido a esta situación la endémica violencia que en él se registra.

Ni siquiera Estados Unidos se salva del jalón de orejas de Amnistía Internacional, organización que acusó a la primera superpotencia de incumplir sus obligaciones en materia de Derechos Humanos, pues “en algunos de los centros de segregación o aislamiento de máxima seguridad, muchos miles de reclusos permanecen recluidos en régimen de aislamiento en celdas de reducido tamaño durante 22 o 24 horas al día. Muchos apenas tienen acceso a luz natural o a tiempo de ocio fuera de la celda, lo que constituye trato cruel, inhumano o degradante”. (El Universal)

 

 

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