En el día mundial de la libertad de prensa, Venezuela no tiene mucho que celebrar

 

Como cada 3 de mayo desde 1993, se celebra hoy el Día Mundial de la Libertad de Prensa. El libre ejercicio del periodismo está seriamente comprometido en muchos países, y la situación está lejos de mejorar en los últimos años.

“Cada vez más jefes de Estado electos democráticamente ven a la prensa como un adversario”, advirtió Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su Ranking Mundial de la Libertad de Prensa 2018, presentado el mes pasado.

En su informe anual, la organización con sede en París apuntó especialmente contra los países “autoritarios como Turquía o Egipto, que han caído en la ‘mediafobia’, al punto de acusar de ‘terrorismo’ a numerosos periodistas y de encarcelar de forma arbitraria a los que no les son leales”.

Si bien en el continente americano RSF da cuenta de una “ligera mejora”, hay numerosos países en los que persisten los problemas. La impunidad, la violencia contra los periodistas y las políticas autoritarias frente a la prensa son algunos ejemplos.

Venezuela es uno de estos casos. El país caribeño que se posiciona en el número 143 del ranking tuvo la mayor caída en libertad de expresión de todo el continente, habiendo perdido seis lugares a comparación de 2017, año en que “el gobierno del presidente Nicolás Maduro siguió distinguiéndose por sus excesos autoritarios”, señaló RSF. Venezuela entra en la categoría de “situación difícil” identificada con el color rojo, pero no está muy lejos de caer en la negra “muy seria situación”.

El informe explica que la censura directa del Estado hacia los medios de comunicación aumentó durante el pasado año, principalmente a mano de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) que privó de frecuencia a numerosas radios y televisiones críticas. “Por otra parte, la escasez de papel golpeó a la prensa escrita de oposición. Al impedir la labor de los periodistas, el gobierno trata de que no se conozca la magnitud de la grave crisis política y económica que sacude al país desde inicios de 2016”, acotó.

Los periodistas independientes y opuestos al gobierno son constantemente el blanco de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia a ordenes del Estado, quienes han agredido y detenido arbitrariamente a docenas de periodistas durante las manifestaciones. De esto no se salvan los corresponsales extranjeros, quienes además han sido expulsados del país.

Por su parte, México, donde 11 periodistas perdieron la vida el año pasado, se convirtió en el segundo país más mortífero para la prensa en 2017, destacó RSF. “Si los periodistas cubren temas relacionados con la corrupción de las autoridades, sobre todo a nivel local, o que tienen que ver con el crimen organizado padecen intimidaciones, agresiones o pueden incluso ser asesinados a sangre fría”, indicó el director para América Latina de RSF, Emmanuel Colombié.

Cuba, donde el “régimen castrista monopoliza casi por completo la información”, sigue siendo el país peor calificado del continente (172º); mientras que Costa Rica, que cuenta con un “sólido marco legal en materia de libertad de información” es el mejor valorado (10º).

A nivel mundial, Noruega y Corea del Norte conservan el primer y último puesto del ranking de RSF. Siguen al país nórdico al tope del ranking Suecia, los Países Bajos, Finlandia y Suiza.

Aunque el continente europeo siga siendo la zona geográfica donde la libertad de prensa se encuentra menos amenazada, también se han multiplicado los casos de “violencia verbal” de líderes políticos contra la prensa, denunció RSF. De los cinco países que experimentaron los mayores descensos en la clasificación, cuatro son europeos: Malta (65º, -18), República Checa (34º, -11), Serbia (76º, -10) y Eslovaquia (27º, -10).

*Con información de Infobae

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Como cada 3 de mayo desde 1993, se celebra hoy el Día Mundial de la Libertad de Prensa. El libre ejercicio del periodismo está seriamente comprometido en muchos países, y la situación está lejos de mejorar en los últimos años.

“Cada vez más jefes de Estado electos democráticamente ven a la prensa como un adversario”, advirtió Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su Ranking Mundial de la Libertad de Prensa 2018, presentado el mes pasado.

En su informe anual, la organización con sede en París apuntó especialmente contra los países “autoritarios como Turquía o Egipto, que han caído en la ‘mediafobia’, al punto de acusar de ‘terrorismo’ a numerosos periodistas y de encarcelar de forma arbitraria a los que no les son leales”.

Si bien en el continente americano RSF da cuenta de una “ligera mejora”, hay numerosos países en los que persisten los problemas. La impunidad, la violencia contra los periodistas y las políticas autoritarias frente a la prensa son algunos ejemplos.

Venezuela es uno de estos casos. El país caribeño que se posiciona en el número 143 del ranking tuvo la mayor caída en libertad de expresión de todo el continente, habiendo perdido seis lugares a comparación de 2017, año en que “el gobierno del presidente Nicolás Maduro siguió distinguiéndose por sus excesos autoritarios”, señaló RSF. Venezuela entra en la categoría de “situación difícil” identificada con el color rojo, pero no está muy lejos de caer en la negra “muy seria situación”.

El informe explica que la censura directa del Estado hacia los medios de comunicación aumentó durante el pasado año, principalmente a mano de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) que privó de frecuencia a numerosas radios y televisiones críticas. “Por otra parte, la escasez de papel golpeó a la prensa escrita de oposición. Al impedir la labor de los periodistas, el gobierno trata de que no se conozca la magnitud de la grave crisis política y económica que sacude al país desde inicios de 2016”, acotó.

Los periodistas independientes y opuestos al gobierno son constantemente el blanco de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia a ordenes del Estado, quienes han agredido y detenido arbitrariamente a docenas de periodistas durante las manifestaciones. De esto no se salvan los corresponsales extranjeros, quienes además han sido expulsados del país.

Por su parte, México, donde 11 periodistas perdieron la vida el año pasado, se convirtió en el segundo país más mortífero para la prensa en 2017, destacó RSF. “Si los periodistas cubren temas relacionados con la corrupción de las autoridades, sobre todo a nivel local, o que tienen que ver con el crimen organizado padecen intimidaciones, agresiones o pueden incluso ser asesinados a sangre fría”, indicó el director para América Latina de RSF, Emmanuel Colombié.

Cuba, donde el “régimen castrista monopoliza casi por completo la información”, sigue siendo el país peor calificado del continente (172º); mientras que Costa Rica, que cuenta con un “sólido marco legal en materia de libertad de información” es el mejor valorado (10º).

A nivel mundial, Noruega y Corea del Norte conservan el primer y último puesto del ranking de RSF. Siguen al país nórdico al tope del ranking Suecia, los Países Bajos, Finlandia y Suiza.

Aunque el continente europeo siga siendo la zona geográfica donde la libertad de prensa se encuentra menos amenazada, también se han multiplicado los casos de “violencia verbal” de líderes políticos contra la prensa, denunció RSF. De los cinco países que experimentaron los mayores descensos en la clasificación, cuatro son europeos: Malta (65º, -18), República Checa (34º, -11), Serbia (76º, -10) y Eslovaquia (27º, -10).

*Con información de Infobae

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