El gobierno nacional rechazó por “injerencistas” las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien el miércoles de esta semana pidió desde Canadá la liberación en Venezuela de los “presos políticos”.
La Cancillería señaló que es “inaceptable la obsesión intervencionista del Gobierno de Estados Unidos” y consideró contradictorio que la Casa Blanca pida la liberación de políticos que han cometido delitos, al tiempo que mantiene en prisión a Óscar López Rivera, condenado por anhelar la independencia de su país.
A través de un comunicado, el Ejecutivo nacional denuncia ante la comunidad internacional que la política nacional “ha sido infiltrada por agentes al servicio de centros de poder en los EEUU, educados, formados y equipados para la desestabilización política, económica y social de Venezuela, afectando el derecho a la paz y al desarrollo del pueblo venezolano”.
Además, la Cancillería ratifica su derecho irrenunciable a la autodeterminación y a la no intervención en los asuntos internos.







