En todos los idiomas se solidarizaron, pero el árabe tuvo gran presencia
AndreÃna Mujica / ParÃs, Francia.
@andreinamujica
Todo el transporte público estuvo gratis durante este domingo 11 de enero. De cada 10 personas 8 llevaban algo que los identificaba con la manifestación. “Lo felicito, lo ha escrito muy bien”, en pleno vagón del metro un señor musulmán felicita a una pareja que carga en la mano unos cuantos volantes en fondo negro que dicen “Je suis Charlie” en varios idiomas, donde destaca: el árabe.
-¿Usted también va a la marcha ?
– Ahora, más tarde, en casa comer juntos es sagrado.
Uno no sabe si reÃr o correr, al final sonreÃmos y nos bajamos juntos en la estación. La cita no era una, eran cientos de citas. TenÃa que decidir entre ir al encuentro de un grupo judÃo de mayo del 68, la comunidad venezolana o marchar con Reporteros sin Fronteras. Decidà por el gremio.
Sebastiao Salgado, el gran fotógrafo brasileño de la agencia Magnum, encabezaba la marcha, con cientos de reporteros gráficos y periodistas, todos comentaban lo insólito de reunirse para una marcha con estas caracterÃsticas. “¿Sereremos como un millón?”. Más tarde se sabrÃa que tan sólo en ParÃs fuimos casi dos millones. Era un momento histórico y lo sabÃamos. A pesar de ser enero, el invierno nos regaló un dÃa soleado, sin nubes, con poco viento y bastante equilibrado, cero palo de agua histérico.
Santos no hacen milagros, caricaturistas sÃ.
Muchos de los periodistas y fotógrafos reunidos habÃan conocido a las vÃctimas del ataque a la revista satÃrica Charlie Hebdo (7/1/2015) y bromeaban, “¡Este cielo lo dibujo Cabu!”, “¿crees que Charb viene a la manif?”, “Cállate, te está mirando”.
Cada vez llegaba más y más gente, se asomaban en los balcones, comenzaba de un extremo a otro de la enorme marcha y se regaba por las pequeñas calles de ParÃs, donde la multitud quedaba aprisionada ante el stop gubernamental. La gente aplaudÃa al ver el helicóptero sobrevolar Bastille, “nos están filmando y eso quiere decir que Hollande y los mandatarios se mueven”. A lo que otro decÃa con fascinante ironÃa,  “serÃa lo justo, él fue quien invitó, ahora por lo menos que nos deje pasar”. Finalmente a las 4 de la tarde arrancamos, y con ello las consignas, entre musulmanes, católicos, judÃos, hindúes, chinos, españoles, italianos, cientos de parejas homosexuales, disfraces provocadores casi desnudos (por favor, no olvidemos que es invierno). Todo, habÃa de todo, era tanta la gente que escaparse para adelantar la marcha era todo un milagro, mejor decir un reto.
“No mezclar”, “no confundir” y “Somos Charlie”, eran las consignas que más se repetÃan. Sindicatos, grupos de musulmanes, también turistas curiosos, y un padre italiano que le dice a su niña, que no entiende nada: “Vamos, mi amor, es la marcha de Charlie”.
La manifestación se desborda, son las 6 de la tarde, la gente ya habÃa llenado los alrededores de la Plaza de la República a las 12 del mediodÃa, por tanto el camino trazado por los organizadores estaba repleto de gente, unos cientos de miles cantaban la Marsellesa, el himno de Francia, otros entonaban “La Internacional”, del partido comunista. Lloraron, gritaron, se abrazaron, bailaron y treparon cuanta estatua, parada de metro, árbol o poste posible.
Llevaban rosas, ramos, flores solas, dibujos, y lápices, marcadores, plumas, todo tipo de objetos icónicos que servÃan de homenaje a los caricaturistas. Otras consignas que se repetÃan mucho eran: “Somos Charlie, somos judÃos”, “Soy Charlie, soy homesexual, soy musulmán”, “la policÃa está de luto, los judÃos están de luto”, “Francia está de luto”
El atardecer parecÃa un film de Win Wenders, hermoso y acelerado. Es invierno. Fueron quedando los más jóvenes, pequeños grupos con instrumentos de viento tocando “Moliendo café”, a los franceses les encanta, aplaudieron. Unos buscaron al metro, otros corrieron a comer un kebap, un chino o Mc Donald, los más fieles a la patria entraronn a una franquicia de hamburguesas cuadradas francesas (Quick), cansados, la jornada fue larga, no solo la del domingo, está semana ha sido larga en ParÃs.
En el metro, la multitud es tal que salÃan y entraban juntos sin poder evitarlo. Alguién gritó: “¿QuerÃan que nos uniéramos?, más unidos imposible”. Todos sonrÃen.
En la noche, cinco de las televisoras francesas se unieron para trasmitir un programa especial, “Una tarde con Charlie”. Cantantes, comediantes, caricaturistas, sobrevivientes de Charlie Hebdo y familiares de las vÃctimas. Un programa donde hicieron todos los chistes posibles sobre religiones, interactuaron con toda Francia, enviaban dibujos, fotos, poemas, dedicatorias y mensajes por Twitter.
“Tenemos que integrar la periferia, tenemos que hablar con los estudiantes, tenemos que toma resto en serio”, sentenció Daniel Conh Bendit, polÃtico de origen alemán y súper francés (héroe de mayo del 68), emocionado, olvidó que querÃan hacer un programa divertido. Al cierre volvió a sonreÃr, el público aplaudió, los artistas también. Se reÃan, pero esta historia cambio a Francia, él lo sabe y aunque todos queremos reÃr, también lo sabemos.










