Familiares de víctimas de Villa Heroica: ¿Por qué los mataron si se les entregó todo?

Familiares de víctimas en Villa Heroica: ¿Por qué los mataron si se les entregó todo?

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Allegados de los tres parientes asesinados del comisario jubilado del Cicpc, Heberto Alfonzo, advirtieron que en ningún momento los implicados en la masacre establecieron contacto con el ex funcionario de la policía científica. Fuentes policiales consultadas informaron que los homicidas llegaron a la casa de la familia Alfonzo porque el hijo de la doméstica, que presuntamente tenía una deuda por droga con los delincuentes, los llevó a la vivienda para que cargaran con objetos de valor, armas de fuego y dinero en efectivo

 

@Angelicalugob

EL 27 DE SEPTIEMBRE, la familia Alfonzo se enlutó por el asesinato de tres de sus miembros. Ese día al comisario jubilado del Cicpc, Heberto Alfonzo, le mataron a su esposa Yamileth Barrios de 41 años de edad, a su hermana Xioraima Alfonzo de 45 años, y a su cuñada Yojana Quintana Díaz de 44 años, cuando cuatro delincuentes ingresaron a su residencia, ubicada en la quinta número 260 de la urbanización de Villa Heroica en Guatire, para robar.

La manera en cómo ingresaron los delincuentes a la vivienda coincide con la versión policial: los homicidas fueron guiados por el hijo de la doméstica de la familia para cargar con objetos de valor. Sin embargo, la hermana del comisario jubilado, Lisseth Alfonzo, no se explica por qué los criminales les quitaron la vida a sus parientes, si no se opusieron al robo.

“¿Por qué los mataron si se les entregó todo? Es un impacto y un dolor que no podemos controlar. Nos quitaron tres vidas de un solo golpe. Queremos aclarar que es mentira que los delincuentes se comunicaron con mi hermano Heberto. Si él hubiese hablado con ellos, hubiera  aparecido de inmediato para evitar esta tragedia (…) Tenemos entendido que los asesinos llegaron a la casa entre 15 y 20 minutos después de haberse ido mi hermano”, expresó Alfonzo.

Lisseth lamenta el asesinato de sus dos cuñadas y de su hermana Xioraima, a quien recuerda “por ser la alegría de la casa”. La mujer era la quinta de 10 hermanos.  

Para Lisset Alfonzo la esposa del comisario jubilado fue una madre ejemplar en su hogar, además de una excelente amiga.

Los detalles del horrendo crimen fueron narrados por la madre del comisario jubilado y por sus dos hijas de 5 y 14 años de edad. Según refieren sus familiares, e incluso fuentes policiales, los delincuentes amordazaron y maniataron a las personas presentes en la vivienda y, posteriormente, los llevaron al segundo piso de la casa. Estos tres parientes lograron salvarse porque fueron encerrados en una habitación, luego que la señora les suplicara que no le hicieran nada a sus nietas. Cuando los delincuentes se dieron a la fuga, la mayor de las niñas se comunicó con sus allegados para contarles lo sucedido. En el hecho también resultó herido el personal de confianza de la familia, Pedro González, de 70 años de edad, quien se encuentra estable después de haber sido intervenido.

 

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Deuda por droga terminó en masacre

La versión que los funcionarios policiales consultados manejan, es que el hijo de la doméstica tenía una deuda de droga con los implicados en la masacre, por los que les ofreció llevarlos a la vivienda en donde trabajaba su madre para que se llevaran objetos de valor.

Los delincuentes se robaron 4 escopetas, 2 fusiles AR -15, una pistola 9 milímetros aparte de objetos de valor del comisario, que metieron en una de las maletas donde tenían dinero en efectivo producto del negocio familiar de flotas de transporte público y que habían planificado depositar en el banco. El crimen se registró entre las 11 de la mañana y la 1:30 de la tarde.

Cámaras de seguridad de la zona grabaron cómo los delincuentes llegaron y huyeron en un taxi Fiat Uno, color rojo, placas AA950LH que era tripulado por un conductor que posteriormente fue apresado por comisiones policiales desplegadas en la zona para dar con los implicados en la masacre.

El taxista después de ser sometido a interrogatorios confesó que trasladó a los implicados en el crimen hasta la urbanización El Marqués, donde abordaron un vehículo Chevette negro y una camioneta blanca hacia el barrio El Calao, que colinda entre la Intercormunal y un barrio de Guarenas. Posteriormente, en un patrullaje de diferentes cuerpos de seguridad, funcionarios dieron con el automóvil Chevette y detuvieron a Darwin José Rodríguez, de 26 años de edad, quien después de ser interrogado por varias horas admitió su participación en el quíntuple homicidio. En ese carro fue hallada una de las maletas con balas de fusil AR15 y chapas del Cicpc del comisario jubilado, así como también otros objetos de valor.  

Funcionarios a cargo de la investigación tienen identificados a todos los criminales que participaron en la masacre de Villa Heroica. Los delincuentes viven en el barrio Gueime de Guarenas. Entre las pesquisas que realizan, destacan operativos de patrullaje inteligente, interrogatorios y rastreos telefónicos para dar con la ubicación de los otros homicidas.

Familiar de la doméstica se defiende

En la morgue de Bello Monte también fueron ingresados los cadáveres de la doméstica de la familia Alfonzo, Liliana Characo Monrroy, de 36 años de edad, y de su hijo de 15 años. El padrastro del adolescente y concubino de la mujer, Pedro Rafael Segura, dijo que para él es difícil imaginar que su hijastro esté implicado en el crimen.

“No puedo decir más allá de lo que dice la policía, que el muchacho los llevó para que mataran a esa gente. Lo cierto es que él también apareció muerto. El comisario de la PTJ me dijo que el mismo hijo llevó a su mamá a la muerte. Eso es todo lo que me dijeron a mí. No sé si sea cierto que Josué tenía una deuda con los delincuentes, porque él era muy resguardado hasta con su madre. Yo tenía problemas con su mamá para que lo reprendiera y esas cosas. Pero más allá de eso, no sé. Ese día del crimen supuestamente él salió a trabajar a la carnicería donde laboraba”, dijo Segura, quien también hacía trabajos para la familia Alfonzo desde hace tres años como técnico de refrigeración.

Las víctimas de la masacre

Xioraima Alfonzo, de 45 años de edad. Hermana del comisario Heberto Alfonzo. Era ama de casa, costurera y peluquera. Sus familiares la describen como una mujer alegre y emprendedora. Dejó dos hijos de 24 y 22 años de edad y a un nieto de tres años de edad.

Yamileth Barrios, de 41 años de edad. Esposa del comisario. Era ama de casa y socia del negocio de unidades de transporte que tiene el comisario jubilado del Cicpc. Dejó dos hijas de 5 y 14 años de edad.

Yojana Chiquinquirá Quintana Díaz, de 44 años de edad. Cuñada de Alfonzo. Dejó dos hijos de 22 y 19 años de edad. La mujer viajó desde el Zulia hasta Guatire para visitar a sus familiares. Había llegado el pasado viernes 23 de septiembre y tenía planificado regresar a su hogar la semana que viene. Sus parientes se trasladaron hasta Caracas para retirar su cuerpo en la morgue de Bello Monte y posteriormente trasladarlo hasta Maracaibo para los actos velatorios y su sepultura.

Liliana Characo Monrroy, de 38 años de edad. Trabajaba como doméstica desde hace tres años en la casa de la familia Alfonzo. El menor de sus cuatro hijos también fue asesinado en la masacre.

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Josue Characo Monrroy, de 15 años de edad. Estudió hasta sexto grado. Su padrastro asegura que trabajaba en una carnicería. De acuerdo con fuentes policiales, el adolescente guió a los homicidas para que robaran en la vivienda de la familia Alfonzo.

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