12 claves para entender el acuerdo nuclear entre EE UU e Irán

AcuerdoNuclearIrán

1.- Integración

A la República Islámica no solo le será más fácil continuar con su programa nuclear, sino que dejará de ser un Estado paria para reintegrarse en la sociedad internacional. Estas son las primeras preguntas que surgen: cómo será el aterrizaje de Irán en el mundo del que fue expulsado en 1979 y qué se puede esperar de ese país y sus vecinos en este nuevo escenario.

2.- Oportunidad

También es pertinente preguntarse por qué se ha firmado en estos momentos un acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos. La respuesta apunta hacia el nombramiento de Rouhani como presidente de la República en 2013 y su política de acercamiento a Occidente. Sin embargo, en Irán el Presidente es un cargo con un poder muy limitado (no tiene mando sobre las Fuerzas Armadas, entre otras cosas), de manera que le toca al Ayatolá Supremo definir la política del país, tanto a nivel interno como con el resto del mundo.

3.- Intereses

Quizás la clave de que el acuerdo se haya firmado ahora esté en Washington, no en Teherán. Apartando las diferencias entre Barack Obama y George W. Bush, en los últimos 10 años los intereses geoestratégicos de Estados Unidos han cambiado mucho, coincidiendo con dos fenómenos que no tienen nada que ver con Irán: el ascenso de China en el Pacífico —lo que supone un desafío a la hegemonía estadounidense— y el desmesurado crecimiento de la producción de petróleo estadounidense —que impulsa a Estados Unidos a la independencia energética y a una menor dependencia de Oriente Próximo.

4.- Poderío geopolítico

Estados Unidos tiene intereses en todo el mundo y no puede desentenderse de ninguna de ellas. Si los estadounidenses reducen el nivel de implicación en Oriente Próximo, deben configurar un escenario en el cual se minimicen los eventuales riesgos asociados a un menor control directo.

5.- Dominio

Washington no domina ni puede dominar el planeta. Pero sí domina el continente americano y seguirá siendo la primera potencia mundial mientras impida que otra nación gobierne en su propia zona de influencia. La lógica estadounidense para enfrentarse a la Alemania nazi y a la Unión Soviética era evitar que ningún poder gobernara Europa en solitario. Esta misma lógica es lo que le impulsa a enfrentarse a China: para limitar su eventual dominio de Asia.

6.- Resguardo de intereses

Ahora que el suministro de petróleo empieza a ser un tema secundario, la presencia militar en el Oriente Próximo lo será también, por lo que Estados Unidos puede recurrir a una situación menos conflictiva, menos costosa y más segura para los intereses estadounidenses.

7.- Realidad geopolítica

Oriente Próximo y el mundo musulmán en general están divididos en dos bloques antagónicos: por un lado, el mundo suní liderado por Arabia Saudí y las Monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo. Por otro lado, el mundo chií liderado por la República Islámica de Irán. Estados Unidos sabe que estos dos bloques se odian entre sí más de lo que detestan a los estadounidenses o a Israel.

8.- Conveniencia

Estados Unidos sabe que si el acuerdo nuclear no se hubiese firmado es probable que a la larga el bloque suní hubiera acabado desbancando al chií. Las sanciones a Irán limitarían su capacidad, por lo que el bloque suní podría aumentar su influencia de manera contraria a los intereses estadounidenses. El levantamiento de las sanciones fortalecerá la capacidad económica de Irán y, con ello, su capacidad para sostener movimientos anti-suníes en Iraq, Yemen, Líbano o Siria, que puedan hacer frente a los movimientos anti-chiíes financiados por Arabia Saudí y el Golfo, como el Estado Islámico, Al Qaeda o el Frente Al-Nusra.

9.- Una amenaza para el enemigo

Para Arabia Saudí e Israel, el acuerdo nuclear le abre a Irán el camino para conseguir la bomba atómica, un escenario inconveniente para los saudíes. Esto obligará a Arabia Saudí a elevar el gasto militar (pactando con empresas de armamento estadounidenses) y a entrar en una carrera armamentística que Irán se verá obligada a seguir, lo que creará un agujero negro económico en ambas naciones que limitará su capacidad de amenazar a Estados Unidos y que intentaría ser cerrado de la forma más eficaz que tienen ambas naciones: con la venta de hidrocarburos, quizás a Estados Unidos.

10.- Una amenaza para reducir el conflicto

Que Irán consiguiera la bomba atómica no sería un escenario indeseable para Estados Unidos, pues entonces Arabia Saudí también la obtendría. Esto generaría una situación de estabilidad-inestabilidad, es decir, una considerable reducción de los conflictos directos, mientras que los conflictos indirectos aumentan en la misma medida. Si esta situación de estabilidad-inestabilidad se produjera en Oriente Medio, entre el bloque suní y el chií, sería muy positivo para Estados Unidos, que podría olvidarse de que ninguno de los dos bloques obtuviera suficiente poder como para dominar esta zona geográfica.

11.- El estatus de Israel como cabo suelto

Muchos medios y políticos israelíes han presentado el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán como un paso que pone en grave riesgo la supervivencia de Israel. Sin embargo, es poco probable que esto suceda, incluso aunque Irán consiguiera la bomba atómica. En primer lugar, no hay suficientes motivos para pensar mal de Irán. En segundo lugar, el lanzamiento de una bomba atómica requiere de muchas negociaciones y preparativos, por lo que es improbable que pasara inadvertido por el Mossad, la CIA y las demás agencias de inteligencia, que seguramente podrían neutralizar el lanzamiento. Esto se aplicaría a cualquier nación que pretendiera usar armamento nuclear.

12.- Influencia israelí

La razón por la que el Estado Judío ha reprobado el acuerdo nuclear no es por una cuestión de supervivencia, sino de influencia. Israel es un Estado cuya supervivencia se fundamenta en una política de contención agresiva con sus vecinos, un Ejército y unos servicios de inteligencia profesionales y un lobby capaz de ejercer una presión sustancial sobre las naciones occidentales y particularmente sobre Estados Unidos. La diferencia entre ambas naciones es que Estados Unidos puede permitirse olvidarse de Israel, pero Israel no puede permitirse que Estados Unidos le olvide.

Texto elaborado a partir del artículo El acuerdo Washington-Teherán: un triunfo para Obama, publicado en El Español.

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1.- Integración

A la República Islámica no solo le será más fácil continuar con su programa nuclear, sino que dejará de ser un Estado paria para reintegrarse en la sociedad internacional. Estas son las primeras preguntas que surgen: cómo será el aterrizaje de Irán en el mundo del que fue expulsado en 1979 y qué se puede esperar de ese país y sus vecinos en este nuevo escenario.

2.- Oportunidad

También es pertinente preguntarse por qué se ha firmado en estos momentos un acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos. La respuesta apunta hacia el nombramiento de Rouhani como presidente de la República en 2013 y su política de acercamiento a Occidente. Sin embargo, en Irán el Presidente es un cargo con un poder muy limitado (no tiene mando sobre las Fuerzas Armadas, entre otras cosas), de manera que le toca al Ayatolá Supremo definir la política del país, tanto a nivel interno como con el resto del mundo.

3.- Intereses

Quizás la clave de que el acuerdo se haya firmado ahora esté en Washington, no en Teherán. Apartando las diferencias entre Barack Obama y George W. Bush, en los últimos 10 años los intereses geoestratégicos de Estados Unidos han cambiado mucho, coincidiendo con dos fenómenos que no tienen nada que ver con Irán: el ascenso de China en el Pacífico —lo que supone un desafío a la hegemonía estadounidense— y el desmesurado crecimiento de la producción de petróleo estadounidense —que impulsa a Estados Unidos a la independencia energética y a una menor dependencia de Oriente Próximo.

4.- Poderío geopolítico

Estados Unidos tiene intereses en todo el mundo y no puede desentenderse de ninguna de ellas. Si los estadounidenses reducen el nivel de implicación en Oriente Próximo, deben configurar un escenario en el cual se minimicen los eventuales riesgos asociados a un menor control directo.

5.- Dominio

Washington no domina ni puede dominar el planeta. Pero sí domina el continente americano y seguirá siendo la primera potencia mundial mientras impida que otra nación gobierne en su propia zona de influencia. La lógica estadounidense para enfrentarse a la Alemania nazi y a la Unión Soviética era evitar que ningún poder gobernara Europa en solitario. Esta misma lógica es lo que le impulsa a enfrentarse a China: para limitar su eventual dominio de Asia.

6.- Resguardo de intereses

Ahora que el suministro de petróleo empieza a ser un tema secundario, la presencia militar en el Oriente Próximo lo será también, por lo que Estados Unidos puede recurrir a una situación menos conflictiva, menos costosa y más segura para los intereses estadounidenses.

7.- Realidad geopolítica

Oriente Próximo y el mundo musulmán en general están divididos en dos bloques antagónicos: por un lado, el mundo suní liderado por Arabia Saudí y las Monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo. Por otro lado, el mundo chií liderado por la República Islámica de Irán. Estados Unidos sabe que estos dos bloques se odian entre sí más de lo que detestan a los estadounidenses o a Israel.

8.- Conveniencia

Estados Unidos sabe que si el acuerdo nuclear no se hubiese firmado es probable que a la larga el bloque suní hubiera acabado desbancando al chií. Las sanciones a Irán limitarían su capacidad, por lo que el bloque suní podría aumentar su influencia de manera contraria a los intereses estadounidenses. El levantamiento de las sanciones fortalecerá la capacidad económica de Irán y, con ello, su capacidad para sostener movimientos anti-suníes en Iraq, Yemen, Líbano o Siria, que puedan hacer frente a los movimientos anti-chiíes financiados por Arabia Saudí y el Golfo, como el Estado Islámico, Al Qaeda o el Frente Al-Nusra.

9.- Una amenaza para el enemigo

Para Arabia Saudí e Israel, el acuerdo nuclear le abre a Irán el camino para conseguir la bomba atómica, un escenario inconveniente para los saudíes. Esto obligará a Arabia Saudí a elevar el gasto militar (pactando con empresas de armamento estadounidenses) y a entrar en una carrera armamentística que Irán se verá obligada a seguir, lo que creará un agujero negro económico en ambas naciones que limitará su capacidad de amenazar a Estados Unidos y que intentaría ser cerrado de la forma más eficaz que tienen ambas naciones: con la venta de hidrocarburos, quizás a Estados Unidos.

10.- Una amenaza para reducir el conflicto

Que Irán consiguiera la bomba atómica no sería un escenario indeseable para Estados Unidos, pues entonces Arabia Saudí también la obtendría. Esto generaría una situación de estabilidad-inestabilidad, es decir, una considerable reducción de los conflictos directos, mientras que los conflictos indirectos aumentan en la misma medida. Si esta situación de estabilidad-inestabilidad se produjera en Oriente Medio, entre el bloque suní y el chií, sería muy positivo para Estados Unidos, que podría olvidarse de que ninguno de los dos bloques obtuviera suficiente poder como para dominar esta zona geográfica.

11.- El estatus de Israel como cabo suelto

Muchos medios y políticos israelíes han presentado el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán como un paso que pone en grave riesgo la supervivencia de Israel. Sin embargo, es poco probable que esto suceda, incluso aunque Irán consiguiera la bomba atómica. En primer lugar, no hay suficientes motivos para pensar mal de Irán. En segundo lugar, el lanzamiento de una bomba atómica requiere de muchas negociaciones y preparativos, por lo que es improbable que pasara inadvertido por el Mossad, la CIA y las demás agencias de inteligencia, que seguramente podrían neutralizar el lanzamiento. Esto se aplicaría a cualquier nación que pretendiera usar armamento nuclear.

12.- Influencia israelí

La razón por la que el Estado Judío ha reprobado el acuerdo nuclear no es por una cuestión de supervivencia, sino de influencia. Israel es un Estado cuya supervivencia se fundamenta en una política de contención agresiva con sus vecinos, un Ejército y unos servicios de inteligencia profesionales y un lobby capaz de ejercer una presión sustancial sobre las naciones occidentales y particularmente sobre Estados Unidos. La diferencia entre ambas naciones es que Estados Unidos puede permitirse olvidarse de Israel, pero Israel no puede permitirse que Estados Unidos le olvide.

Texto elaborado a partir del artículo El acuerdo Washington-Teherán: un triunfo para Obama, publicado en El Español.

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