El profesor emérito de la Universidad de Oldenburg (Alemania) y experto en política exterior, Fernando Mires, reflexionó acerca de lo que significó el “descabezamiento del gobierno en Venezuela” con la extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026. A su juicio, se está estabilizando la dominación económica de Estados Unidos en el hemisferio occidental a partir de la simbiosis entre Washington y Caracas.
Para Mires, en Venezuela se está lejos de una transición. Durante su intervención en el programa: “Claves Democráticas”, que producen el Centro Gumilla y Medianálisis, comentó que había una necesidad de cambio dentro del propio chavismo y la salida de Maduro del poder habría sido una especie de liberación interna en las filas del PSUV.
“Le creo a Delcy (Rodríguez) cuando dice: ‘Vamos a ser los mejores socios de EE.UU.’, a lo mejor esto es lo que estaban queriendo hacer hace mucho tiempo”, concluye.
Resaltó que Trump repitió recientemente que no estaba para derribar gobiernos, sino solamente a aquellos que se opusieran a su política de seguridad nacional.
“Estamos viviendo una re-repartición del mundo“
Ante la pregunta que le plantearon los conductores del programa, Andrés Cañizalez y Piero Trepiccione, de que si se está ante un nuevo orden mundial, Mires respondió que estamos viviendo una re-repartición del mundo. Opinó que, lejos de un “orden”, el mundo está en una etapa de preguerra que podría evolucionar a una confrontación internacional entre tres potencias.
Enumeró tres imperios que, para él, son los que están en lucha por la dominación del mundo: el imperio chino, el imperio ruso y el imperio norteamericano. Ejemplificó que los tres luchan en distintos frentes: China se enfoca en el frente económico y no se involucra en casi ningún conflicto bélico; por su parte, Rusia está enfocado en la hegemonía mundial, partiendo de Ucrania y en expandir su imperio hacia todos los países bálticos, e incluso, quiere que le permitan ganar la guerra en Ucrania y a partir de ahí lograr la dominación del mundo.
Por su parte, Estados Unidos, con Trump al poder, se enfoca en lograr su hegemonía en occidente, razón por la que lo que ocurra en Venezuela pasa a ser relevante para la Casa Blanca. Para Mires, los intereses de Estados Unidos están actuando directamente en el país sudamericano porque considera que históricamente le pertenecen “históricamente” a su país.
A juicio de este analista, la prolongación de Maduro en el poder era un impedimento para llevar adelante los planes estadounidenses de tener a Venezuela como una suerte de “cabeza de playa” para mostrar el nuevo modelo hegemónico. De haberse mantenido Maduro en el poder, Venezuela habría seguido alineada con Rusia y China, principalmente.
Para Mires, “debajo de la mesa” hay muchas conversaciones entre Trump y Putin sobre lo que está ocurriendo: la repartición del mundo.
Democracia, la gran perdedora
Para este académico de origen chileno, se libra una nueva guerra en Medio Oriente porque se trata de una zona indefinida. No es occidental, pero tampoco asiática. Israel, por su parte, representa los intereses norteamericanos en Medio Oriente y Trump actúa contra Irán porque ahí China tiene sus intereses económicos.
“Irán es el principal acreedor económico de China en la región”, dice Mires, al tiempo que señala que también quería a China fuera de Venezuela, pues a Rusia no le interesa Latinoamérica y aunque Putin ha declarado en contra de la nueva arremetida en Irán para Mires solo lo hace para no parecer sometido a Trump.
En esta re-repartición del mundo y el nuevo orden mundial no se nombra a Europa, algo que preocupa a Mires, pues cree que Europa unida es una potencia económica y, al mantenerse al margen, resguarda la democracia y es su último bastión.
También, explicó que al estar en guerra se requiere de más concentración de poder, lo que pone en riesgo a la democracia y para él la única forma de conservarla es con la conciencia cívica de los pueblos.
¿Lejos de la transición?
Con relación a Venezuela el experto en política internacional acotó que Trump no hizo una invasión en Venezuela porque significaba un gasto muy grande y permitió que Delcy Rodríguez se mantuviera en el poder porque el Gobierno tiene el poder militar para hacer valer los intereses norteamericanos.
Opinó que Trump optó por una “intervención con bisturí”, por un “descabezamiento” del chavismo pero no por su “destrucción” como lo pedía, según indicó, María Corina Machado y sus seguidores.
“A Trump le interesa muy poco la libertad u opresión que exista en cada país, lo que le interesa fundamentalmente es que estos países, o los gobiernos que los representan, le sean fieles. Y eso es lo que busca. Al final, no importa de qué color sea el gato, sino que cace ratones. Y lo puede hacer con Delcy Rodríguez, o con un representante de la antigua oposición,o si lo pudiera haber hecho con María Corina Machado, lo hace con quien esté en mejores condiciones de hacerlo ”, dijo.
El experto en política exterior cree que el gobierno madurista está apelando a una “sobrevivencia” en el poder, por una parte. Pero por otra, habrían aprovechado esta oportunidad para salir de la “prolongada crisis” que representó el “fraude electoral” del 28 de julio de 2024.
“Lo que está haciendo el actual gobierno de Venezuela es normalizar, bajo ciertas condiciones, a la política de su país. Y está promoviendo la posibilidad de sucesión o de sobrevivencia del chavismo. Escribí un artículo que se llama ‘Los tres chavismos’. El primero era el de Chávez; el segundo, el madurista; y en el tercero estamos asistiendo al chavismo, yo no hablo de la transición, sino de la apertura que bajo condiciones muy difusas, en algún momento podría llevar a una transición (…) Estamos muy lejos de elecciones, en esta situación parece que lo que más importa es consolidar un bloque de poder para estabilizar a la nación y, a partir de allí, establecer una simbiosis económica con Estados Unidos y asegurar la dominación del hemisferio occidental a partir de uno de los eslabones más débiles, que era la Venezuela de Maduro”, amplió.
Finalmente, citó Mires la carta sobre estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, “que establece por primera vez y abiertamente que EE.UU. va a ejercer su dominación en el hemisferio occidental”.



