Durante su intervención en el Debate General de la 24ª Asamblea de Estados Partes de la Corte Penal Internacional (CPI), el activista venezolano y presidente de la ONG de DDHH Un Mundo Sin Mordaza, Rodrigo Diamanti, afirmó que el sistema de justicia internacional le “falló” a las víctimas de Venezuela porque “ha guardado silencio” durante los años de mayor represión en la historia reciente de Venezuela.
“Quiero pedir disculpas a las víctimas venezolanas porque este sistema, en el que confiamos, les falló cuando más lo necesitaban”, expresó el presidente de Un Mundo Sin Mordaza, al tiempo que hizo un llamado a la Fiscalía y a los Estados Partes a restaurar la capacidad de disuasión de la Corte frente a los crímenes en curso.
🇻🇪 Rodrigo Diamanti, presidente de la ONG @Sinmordaza, denunció ante la Asamblea de Estados Partes de la CPI que las víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela no han recibido respuestas oportunas del sistema internacional.
— VPItv (@VPITV) December 3, 2025
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El presidente de Un Mundo Sin Mordaza recordó que, durante una década, la sociedad civil venezolana “se convirtió en el motor de la justicia internacional” ante la inacción de la Fiscalía: recopiló evidencia, documentó cadenas de mando, impulsó la creación del Panel de Expertos de la OEA y de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU, y logró que seis Estados Parte remitieran la situación al Tribunal. “Los venezolanos hicieron historia”, dijo. “Y aun así, el Fiscal se negó durante años a abrir la investigación”.
“El momento más oscuro”
El activista y defensor de Derechos Humanos citó cifras alarmantes del período posterior a la apertura de la investigación: la tortura aumentó 150%, desapariciones forzadas aumentaron 105%, por primera vez en una década más de 100 menores y más de 300 mujeres fueron encarcelados. Tras la elección presidencial, 25 personas fueron asesinadas y más de 2.000 detenidas en 48 horas, cumpliéndose la amenaza pública de un “baño de sangre”.
Diamanti cuestionó el enfoque de la Fiscalía de “diálogo sin consecuencias, optimismo sin acción”, y denunció que este permitió que el régimen venezolano usara la presencia de la CPI como “escudo diplomático” para profundizar la represión.
Llamado directo
En un llamado directo a los Estados Parte, Diamanti planteó la pregunta central de su intervención: “Si esta Corte no es evaluada por su capacidad de detener crímenes en curso, ¿entonces por qué se la evalúa?”
El activista presentó dos solicitudes concretas para comenzar a restaurar la credibilidad del sistema de justicia internacional en el caso venezolano: primero, que la Fiscalía se pronuncie públicamente y de manera consistente sobre los crímenes en Venezuela, porque “cada día de silencio es un día de permiso”. Segundo, que la Corte emita órdenes de arresto en la situación de Venezuela y confirme públicamente su existencia, aun sin revelar nombres, para enviar un mensaje claro a las víctimas, “que no están solas; a los perpetradores, que ya no están seguros”.
Diamanti finalizó recordando que los venezolanos han esperado justicia desde 2014 y que los crímenes continúan “cada día sin acción tiene un costo humano irreversible, Venezuela no puede soportar otra década de silencio. Es hora de que esta Corte sea lo que fue creada para ser: una línea real de protección frente al terror de Estado.”
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