Carlos Valero, autor en Runrun

Carlos Valero

La caída del muro venezolano, por Carlos Valero

LA VENEZUELA DE HOY NOS HACE RECORDAR la historia de otros países. Nos remonta al año 89 del siglo pasado, vivir aquella Alemania dividida por una pared durante tres décadas. Similar nos sucede hoy: un muro -imaginario- de miseria, corrupción y apatía que nos ha mantenido bloqueando durante 20 años los avances del primer mundo y elementos tan básicos como los servicios públicos.

En aquella época, nadie imaginaba que los 155 kilómetros de concreto que los dividían iban a ser derrumbados una de esas madrugadas. Todos estos procesos de cambio frente a un régimen totalitario tienen esos bajones emociones, momentos de desesperanza inducidas por regímenes inhumanos y crueles.

Pero lo que viene sucediendo y lo que sentimos la mayoría de venezolanos este año me hace pensar que fue el mismo sentimiento que tuvieron los alemanes aquella madrugada del 10 de noviembre cuando derrumbaron las primeras piedras del muro de Berlín. Allí se abrieron las puertas a la libertad y a la unión entre sus ciudadanos.

¿No creen que nos pasa igual? O acaso, ¿qué siente usted cuando lee todo lo que hemos esquivado y atravesado los diputados de la Asamblea Nacional en los últimos 4 años? En 2015 comenzamos a derrumbar ese muro junto al pueblo que nos eligió, allí se abrió el camino a la libertad que hoy vemos más cerca que nunca.

20 años después de aquel 1999 cuando llegó Chávez al poder, hay una generación que no conoce la democracia, que lucha por un país libre y ¿como no acompañarlos y quedarnos de brazos cruzados? Venezuela vale la pena.

Por eso nos hemos arriesgado, hay compañeros que han perdido su libertad y hasta su vida, como Fernando Albán y nuestros héroes jóvenes que asesinaron en las manifestaciones.

Este año nos sorprendió una tarea que no estaba en agenda: liberar a Venezuela. De la mano de nuestro presidente Juan Guaidó hemos agarrado la faena. Calle, calle y más calle a pesar de las amenazas, el cerco comunicacional, la censura y la intimidación.

No van a poder con las ganas de libertad que tenemos y mucho menos cuando visitamos esos sectores populares y vemos cómo el hambre y la miseria han consumido y divididos a esos hogares. Ni hablar cuando escuchamos un testimonio de algún familiar pidiendo ayuda para conseguir un medicamento o cuando vivimos el llanto de unos padres deseando que sus hijos regresen. Eso nos duele y nos mantiene firmes.

Nos propusimos devolver la esperanza. Estas semanas nos ha tocado abrir las fronteras de la libertad. Así le llamo a la ayuda humanitaria que, para mí, representa esa caída del muro de Berlín. Pues en estos días hemos vivido lo que somos los venezolanos: cooperación, unión y trabajo.

Visitamos los estados fronterizos y es increíble como la gente entra y sale hacia Colombia o Brasil buscando satisfacer sus necesidades básicas que aquí no consiguen. Son incontables los testimonios de personas buscando medicamentos, hay quienes venden ¡todo! para poder viajar y salvarle la vida a su ser querido.

Mientras tanto, el régimen y los usurpadores que se mantienen en el poder niegan que hay una crisis humanitaria y nos acusan de traidores a la patria. Traicionar la patria es chantajear al pueblo con una caja de comida o con beneficios dentro del sistema de salud pública.

Pero estamos en dolores de parto. Esto que estamos viviendo es lo último que viviremos antes de la libertad. Estamos derrumbando esa especie de Muro de la vergüenza que ha levantado el régimen y usado para reprimir a unas Fuerzas Armadas que deberían estar protegiendo el ingreso y la distribución de alimentos y medicinas que tanto necesita nuestra gente.

Sin duda alguna habrá un cambio político este año, seguramente vendrá un nuevo gobierno, pero debemos garantizar que el modelo de inclusión y democracia que se construya, permita niveles de gobernabilidad y estabilidad en el futuro, para que no ocurran regresiones autoritarias como en Rusia. La Venezuela que construiremos será un crisol de ideas progresistas, modernas. Nuestro modelo de desarrollo será ejemplo al mundo. Atrás quedará la barbarie y el uso del poder para servir obscenamente a unos pocos. Se puede y vamos muy bien.

@carlosvalero08

El camino a la libertad venezolana, por Carlos Valero

 

 

PARECE INCREÍBLE HABLAR DE UNA CRISIS HUMANITARIA EN VENEZUELA. Un país que fue punta de lanza del crecimiento y el progreso latinoamericano y que por eso acogió a muchos inmigrantes del mundo entero, pues en tierras venezolanas sobraban las oportunidades. Hoy la realidad es muy distinta. Los venezolanos huyen del país ahuyentados por la hiperinflación más alta del mundo, salarios desvanecidos por debajo de los 10 dólares mensuales, el desmoronamiento de servicios públicos como el hospitalario, eléctrico, agua y educación. La población se arruina en una economía que perdió en cuatro años el 52% de su tamaño como consecuencia de un Estado que liquidó el aparato productivo a partir de expropiaciones, control de precios y de divisas. Un modelo que se dice socialista y humanista pero que en realidad es profundamente ineficiente, corrupto y forajido de derechos. 

Para entender la crisis institucional actual hay que remontarse al año 2015 después que la oposición ganó las elecciones parlamentarias con 2/3 de sus integrantes. En el corto trecho previo al inicio de la nueva legislatura, el Presidente de la Asamblea Nacional, AN, saliente, Diosdado Cabello, hizo aprobar – violando todas las normas constitucionales para su designación – el ingreso de 13 magistrados al Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, todos militantes del PSUV que aseguraban la total subordinación del poder judicial al ejecutivo.

El primer acto de este TSJ inconstitucional, fue declarar fraudulenta la elección de los diputados del Estado Amazonas lo cual eliminó de facto la mayoría calificada de la oposición en la AN y acto seguido declaró en desacato a este órgano del poder popular que había sido electo por 14 millones de venezolanos, anulando sus competencias constitucionales. En tres años el TSJ ha dictado más de 60 sentencias anulando leyes y acuerdos de la AN.

La demolición del Estado de Derecho continuó cuando este TSJ, actuando como poder constituyente, comenzó a crear normas constitucionales para seguir desmontando la separación de poderes y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, sin cumplir los requisitos constitucionales, con el objetivo de que se erigiera una Asamblea Nacional paralela. 

Desde entonces, ha existido una persecución contra la Asamblea Nacional y sus miembros que han dado todo por buscar una salida pacífica a la crisis que padecen los venezolanos. El gobierno ha cerrado las vías. Lo hicieron en 2016 cuando solicitamos el referéndum revocatorio presidencial, el cual desestimó el CNE al decir que no había recursos para realizar una elección, sin embargo 6 meses después se convoca la elección de 545 miembros de una Asamblea Nacional Constituyente, en medio de un contexto de más de 120 días de protestas antigubernamentales en todo el país donde fueron asesinados más de 150 venezolanos. El país protestó por democracia y libertad y obtuvo como respuesta represión y muerte.

La reacción del gobierno ante la derrota sufrida en las elecciones parlamentarias del 2015 los llevó a dinamitar la vía electoral para dirimir las diferencias políticas, al colocar a la ANC como convocante de procesos electorales e intervenir en la normativa del poder electoral con un obsceno sesgo a favor del gobierno.

La usurpación planificada y sistemática de la democracia por un régimen autoritario con propensión totalitaria, se pretendió consolidar con una reelección sin democracia, rodeada de irregularidades. Los líderes de los principales partidos de oposición fueron inhabilitados electoralmente o encarcelados. Igual ocurrió con los principales partidos de la oposición. Por ejemplo, el partido MUD, el más votado en la historia venezolana y que era la expresión orgánica de la oposición unida, fue ilegalizado.

Tras unos diálogos fallidos en República Dominicana, que buscaban una solución electoral a la crisis venezolana, se convocan los comicios del 20 de mayo de 2018, sin la participación de la oposición y con el uso desmedido de los recursos y del aparato estatal a favor de la reelección del régimen. Estas elecciones fueron desconocidas por una gran parte de la comunidad internacional, que consecuentemente ha apoyado la legalidad y legitimidad de la Asamblea Nacional.

Maduro hizo caso omiso a los llamados de la Unión Europea, del Grupo de Lima y de buena parte de la comunidad internacional para que se hicieran en el país elecciones libres, competitivas y con la debida observación internacional. El régimen subestimó el impacto que tendría consumar una usurpación al juramentarse para un nuevo periodo constitucional ante el TSJ y la masiva indignación del pueblo venezolano ante los desmanes y abusos de quienes hoy detentan el poder.

La Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó, no tuvo otra opción que desconocer dicha usurpación amparada en los artículos 333, 350 y 233 de la Constitución, haciendo un llamado a los ciudadanos, a la Fuerza Armada Nacional y a la comunidad internacional a recuperar el orden democrático en el país.

La recuperación del hilo constitucional en Venezuela se está dando gracias a la combinación de una serie de factores: la unidad estratégica de la oposición venezolana, el acompañamiento masivo de los ciudadanos a través de los cabildos abiertos, protestas masivas y respaldo a las decisiones de la AN, la firmeza del respaldo de la comunidad internacional y la valentía de Juan Guaidó, quien asumiendo los riesgos personales, no dudó en hacer cumplir la Constitución llenando el vacío de poder y liderando la transición democrática que derivará en elecciones libres, competitivas y con observación internacional.

Los venezolanos estamos desarrollando un constitucionalismo liberador basado en el contenido del artículo 233 de la Carta Magna que establece “todos los ciudadanos, investidos o no de autoridad, están en la obligación de recuperar la plena vigencia de la Constitución Nacional”.

La Asamblea Nacional se convierte en órgano conductor de la transición y comienza a dictar las leyes para abordarla democráticamente. Están en proceso de aprobación tres instrumentos jurídicos importantes: la Ley de Amnistía que beneficia a los funcionarios del régimen, civiles y militares, que contribuyan a restablecer el Estado de Derecho; la Ley del Estatuto sobre la Transición y la Ley de retorno de emigrantes.


El régimen de Nicolás Maduro ha sido una tragedia para los venezolanos y un ejemplo mundial de cómo no deben hacerse las cosas desde el poder. La social democracia y los movimientos progresistas globales deben rechazar y condenar los populismos totalitarios independientemente que estén a la izquierda o a la derecha del espectro político. Los venezolanos estamos escribiendo una historia de sacrificios amparados en la Constitución y en la lucha cívica y pacífica. Caminamos hacia la libertad desarmados y con el pecho descubierto. Maduro decidió sentarse sobre los fusiles, lo cual no le garantizará mantenerse en el poder. Agradecemos al mundo seguir acompañándonos en este camino de restauración democrática, pronto les daremos extraordinarias noticias del desenlace de la crisis política venezolana.

 

@CarlosValero08

Bienestar de los venezolanos: nuestro único interés, por Carlos Valero

 

 

EN EL ÚLTIMO AÑO HEMOS SEGUIDO DE CERCA la situación de cada venezolano en el exterior, que se vio obligado a huir de la crisis humanitaria propiciada por el régimen de Nicolás Maduro y que hoy en algunos de los países de la región vive una nueva pesadilla.

Los casos más dramáticos como el de Curazao, República Dominicana y Trinidad y Tobago los tenemos bajo lupa. Recientemente, pudimos constatar en persona el sufrimiento de cientos de hermanos venezolanos detenidos en las principales cárceles de Trinidad y Tobago.

Mi visita a Trinidad y Tobago tuvo como finalidad atender el problema de los venezolanos en la isla e interceder ante las autoridades para lograr la libertad de los encarcelados por problemas migratorios.

Dadas las condiciones del cautiverio he demandado que se les garanticen sus derechos humanos. Las reuniones con activistas de los derechos humanos y las comparecencias públicas tuvieron como norte exclusivo encontrar una solución a la situación de unos compatriotas de la diáspora que no tienen quien los defienda.

En nuestras reuniones observamos bastante preocupación por el acuerdo de gas firmado entre ambas naciones, el que no obtuvo la evaluación obligatoria de la Asamblea Nacional.

Hoy vemos con extrañeza como el primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley se refiere a un supuesto intento por parte de la oposición en su país de acabar con este acuerdo de gas. Señala que ella es apoyada por “fuerzas opositoras” en Venezuela casualmente luego de nuestra visita a la isla.

Rowley no puede desviar el foco de atención sobre el maltrato que reciben nuestros hermanos defendiendo un acuerdo con serios cuestionamientos legales.

No hago conjeturas sobre hechos futuros que puedan incidir en las relaciones de nuestros dos países. Solo afirmo que la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela exige que los contratos de interés nacional sean aprobados por la Asamblea Nacional, poder legítimo del cual soy miembro.

Como integrante de la Comisión de Política Exterior del poder legislativo actúo como defensor de los emigrantes y contribuyo a organizar la solidaridad con la diáspora en todos los países receptores, igual que mis colegas de Comisión.

Al tomar nota de las declaraciones de Rowley, le hago nuevamente un llamado para en lugar de levantar acusaciones sin base, se encarga más bien de adoptar medidas para asegurar la atención médica que requieren algunos de los venezolanos detenidos y en especial compatriotas embarazadas, de las cuales una de ellas perdió a sus bebés días atrás por la falta de atención médica requerida.

Una vez más, aunque sea clamar en el desierto de su irresponsabilidad, le exijo a Nicolás Maduro y al canciller Jorge Arreaza que en cumplimiento de sus atribuciones gestione la libertad de los venezolanos presos en Trinidad y Tobago y que propicien la atención consular que merecen nuestros hermanos en todo el mundo.

 

@carlosvalero08

Carlos Valero Dic 03, 2018 | Actualizado hace 11 meses
El paquetazo decembrino, por Carlos Valero

 

NOS ACERCAMOS A LA RECTA FINAL DEL AÑO DESPUÉS DE SUFRIR una continuada metralla oficialista contra los bolsillos de la gente. La camarilla oficialista del hambre encabezada por Maduro echa sobre los hombros de la población el peso de una inflación acumulada de casi un 1.000.000 %.

Después del calvario del megapaquetazo, cumplidos los desastrosos “100 días de recuperación económica”, los venezolanos nos encontramos más pobres y rodeados del deterioro de nuestras posibilidades mínimas de vida.

Se ha convertido en un hábito enfermizo de Maduro sustituir la costumbre del regalo navideño por una nueva carga de penurias. La del 2018 llega con el epitafio del bolívar soberano, con la intervención de 21 mataderos y el caramelo envenenado de un incremento de 150% del salario mínimo. Ese aumento artificial de salario es un ataque planificado para empobrecer aún más a la sociedad y hacerla más dependiente del Estado.

Las medidas gubernamentales para recibir Diciembre dispararon la hiperinflación. Un salario mínimo apenas le alcanza a una familia para comprar un pollo, un kilo de carne, tres cebollas y dos tomates. Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) el precio de la canasta básica en diciembre podría llegar a unos inalcanzables 200.000 bolívares soberanos.

El sueldo que nos impone Maduro no alcanza ni  para comprarse un pan de jamón. La devaluación es un tren bala que se alimenta de la incesante creación de dinero inorgánico.

El aumento, por decreto, del valor del Petro a 9.000 bolívares soberanos constituye su acta de defunción como criptomoneda y una nueva devaluación del soberano. El Petro es una ficción que solo existe en la mente autoritaria que se divierte criminalmente con su maquinita para imprimir dinero. Lo peor es que no tiene otra opción: si quiere pagar salarios, bonos y medio cubrir el gasto fiscal tiene que seguir dándose vuelta a la manivela con la que saca tiras de billetes cada vez con menor valor.

Maduro quiere hacer del hambre una fábrica para capturar votos. El pasadizo hacia el gran hermano que narra George Orwell en 1984.

Sin duda que los venezolanos necesitamos escapar de esa narrativa y dar el salto hacia una realidad de cambios.

Desafortunadamente los venezolanos volveremos a pasar unas navidades sumergidos en la precariedad impuesta por Maduro y sus erróneas políticas económicas que nos han llevado a la peor catástrofe económica de la región.  

 

@CarlosValero08

Los balseros de un país en fuga, por Carlos Valero

 

DURANTE LA COLONIA, AQUELLA ISLA FUE PUNTO DE APROVISIONAMIENTO para embarcaciones con destino a La Guaira. Ahora los viajeros han cambiado de dirección: Trinidad es lugar ansiado para los hijos de una tierra de gracia, que les ha tocado huir de un país devastado. Decenas de venezolanos zarpan diariamente hacia sus costas cercanas con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida.

Esta semana fuimos a Trinidad a ocuparnos de la situación de casi 200 venezolanos victimas de injustas políticas de represión a migrantes, buena parte de los cuales llegaron en balsas y peñeros.
En este viaje pudimos hablar y conocer directamente sus tragedias personales. Uno de esos casos es el de María, una joven que abandonó nuestro país junto con otros diez integrantes de su familia. Su pesadilla comenzó por todos los esfuerzos para reunir el costo del pasaje. Para iniciar su nueva vida llevaba apenas una bolsa con sus pocas pertenencias y la inminencia de enfeudarse para comenzar a luchar para estabilizarse. Otros, en situación de esclavitud  encubierta, deben trabajar para pagarle a quienes les financiaron su movilización. Esta deuda les exige hacer lo que sea, para no mencionar oficios detestarles y degradantes.
Salir de Venezuela es un peligro que se presenta desde el momento en el qué hay que elegir el punto de inicio del viaje: Güiria o Tucupita. El gran sobresalto insurge cuando deben desembarcar en alguna solitaria playa en la madrugada. Esta situación de alerta roja se mantiene mientras tienen que deambular de escondite en escondite, para burlar los operativos de las autoridades migratorias de una ciudad que no quiere recibirlos.
Muchos que corren con mala suerte pierden la partida y son atrapados. La expresión mala suerte puede resultar un eufemismo ante la situación que viven 135 hacinados en calabozos por incurrir en delitos migratorios. Su situación empeora por la indiferencia y el olvido con los que las autoridades venezolanas tratan un problema que oficialmente no existe.
La operación publicitaria Vuelta a la Patria no llega a Trinidad, donde hay venezolanos que necesitan ayuda y solidaridad.
De nuestro viaje resaltamos la grave situación de los más de 9 mil venezolanos que han solicitado protección ante Acnur, la tragedia de nuestros balseros que se arrojan al mar, en medio de grandes riesgos, huyendo de la crisis humanitaria que Maduro no quiere ver.
Logramos reunirnos con miembros del parlamento de la Isla, ONG’S, grupos de venezolanos, personal diplomático para coadyuvar a que el gobierno del Primer Ministro, Keith Rowley, asuma la dimensión del problema de la migración venezolana y se promueva una legislación que brinde un marco jurídico para los migrantes que arriban al país.
Hablamos de 9 mil solicitantes de asilo, aproximadamente 400 niños venezolanos sin educación formal y al menos 3 casos de niños separados de sus padres, porque están detenidos, mayormente por problemas migratorios, que no son atendidos por la negligencia de la Embajada venezolana.
Es realmente lamentable esta falencia en los servicios consulares y como muchos venezolanos se sienten perseguidos por el personal diplomático del régimen, debido a que solicitaron protección ante Acnur.
La defensa de los DDHH de todos los venezolanos no tiene fronteras. Nosotros estamos convocados a no dejar sin protección a ningún venezolano, independientemente de su preferencia política o ubicación.
Carlos Valero Nov 22, 2018 | Actualizado hace 12 meses
Auto sanciones

, por Carlos Valero

LA EXPLICACIÓN SOBRE EL ORIGEN Y PROFUNDIZACIÓN DE LAS SANCIONES CONTRA EL GOBIERNO DE MADURO debe buscarse en la decisión del grupo gobernante de desconocer abiertamente la ruta electoral como mecanismo democrático de resolución de diferencias.

De los casi 20 años de “revolución”, solo en un corto período el país ha enfrentado sanciones económicas de EEUU y Europa. Las parlamentarias de 2015 con la victoria opositora marcaron un hito. Desde el momento de la proclamación de los 112 parlamentarios de la coalición MUD, comenzó un proceso de destrucción de la AN, partidos políticos, voto como herramienta eficaz del diálogo democrático y el giro acelerado del oficialismo hacia un sistema mucho más autoritario, primitivo y violento.
Frente a esta reacción hostil de Maduro, el país y la comunidad internacional no tuvieron más opción que actuar. A lo interno con la exigencia de un referéndum revocatorio establecido en la Constitución y grandes movilizaciones populares, mientras que en lo externo, se aumentó la presión diplomática para que se arribara a una solución pacífica a la crisis, mesas de diálogo, Vaticano, países amigos (por el lado de la zanahoria) y por el lado del garrote: sanciones, fuertes comunicados y más presión.
A cada petición de respeto al Estado de Derecho, Maduro y Cabello respondían con más violencia: presos políticos, Constituyente ilegal e inconsulta, en fin, una espiral de conflictividad que nos ha llevado a la peor crisis económica, migratoria y social de país alguno en América Latina.
EEUU amenaza con más sanciones, pero al mismo tiempo ve con buenos ojos la iniciativa del Grupo de Boston y de la UE, de buscar una solución política. ¿De qué depende que las sanciones no sigan avanzando? En un 90% de que Maduro y sus aliados acepten elecciones libres, con un CNE equilibrado, observación internacional y habilitación de todos los líderes de oposición. Sin lugar a dudas, la llave de las sanciones, que he denominado auto impuestas, la tiene el gobierno.
Desafortunadamente para el país, el gobierno intentar revivir una especie de neoguerra fría, apoyados en Rusia, Turquía, Cuba y en menor medida China, que afrontar la responsabilidad de transitar hacia la democratización.
La presión externa por sí sola no solucionará la crisis. Los venezolanos debemos construir una solución, desde la presión popular, un proyecto alternativo de país y preparar una transición ordenada y estable, que implicará necesariamente una negociación para el cambio político, con elecciones competitivas y la recuperación de las instituciones.
@carlosvalero08
Los chamos de la UC, pistas para una transición, por Carlos Valero

 

 

EN LOS AÑOS SESENTA, EN HOMENAJE A LAS REBELDÍAS ESTUDIANTILES que cundieron por América Latina, la chilena Violeta Parra compuso Me gustan los estudiantes. Esta semana he recordado su primera estrofa: “¡Que vivan los estudiantes/jardín de las alegrías! Son aves que no se asustan/de animal ni policía”.

De una manera inexplicable la letra se cuela cuando recuerdo las jornadas que tuvieron que cumplir los estudiantes de la UC para rescatar el derecho a votar y para defenderlo del único modo práctico posible: votando en medio del acoso de fuerzas, ajenas a la universidad, que intentaron con violencia que no hubiese elecciones ese día.

En la Universidad de Carabobo dieron una larga batalla cívica contra los designios de una reproducción autocrática de Maduro, que se hace llamar Drácula. Sin cruces, sin collares de ajo o balas de plata, miles de jóvenes universitarios respaldaron a los candidatos de una amplia fórmula unitaria y se dedicaron a formar una estructura electoral, a organizar a sus compañeros, a construir una estrategia comunicacional en defensa al derecho al estudio y la universidad, libre de tutorías oficiales o ideológicas. Fueron a unas elecciones para denunciar las agresiones contra la educación, los educadores y los estudiantes, para vencer al ventajismo y la trampa.

Muchas lecciones arrojan al país y a sus sectores democráticos los resultados obtenidos por los universitarios carabobeños. La primera es la ratificación de una verdad de sentido común: la unidad siempre es más fuerte que la suma de acciones dispersas. Las direcciones políticas debemos asimilar, con humildad y sentido de superación, una consecuencia para nuestra conducta inmediata: hay que fortalecer lo que nos une y acentuar los acuerdos que hagan eficaz las luchas de la sociedad por el cambio.

Una segunda es la comprensión y la capacidad para emplear el voto como una de las herramientas de lucha frente a un régimen autoritario. No es buen consejo prescindir de ninguna forma de lucha y menos cuando ella puede permitir que se le propine una derrota a las fuerzas que se oponen al cambio.

Es importante hoy, a la luz de la gesta de los estudiantes de la UC, reconsiderar la visión que convierte la abstención en una doctrina aplicable por siempre o que la asocia, solo en términos meramente declarativos, a una ruta insurreccional, que es claramente un mayúsculo error.

Las experiencias de lucha por reconquistar la democracia nos indican que ella tiene una naturaleza multidimensional: unión y movilización, acciones de presión externa, construcción de un proyecto de país alternativo, análisis de escenarios permanentes para ir adecuando las estrategias de lucha, coherencia y muchísima constancia. Debemos evitar el error de jugar en un solo tablero.

Los escenarios donde debe estar presentes el cuestionamiento y la confrontación con el régimen son muchos. Los estudiantes de la UC, a su nivel, nos indican que si hay factores que nos unan en nuestras diferencias, puede recuperarse la ruta exitosa.

No es verdad, aunque el régimen quiere que lo creamos, que las cuatro doñas del CNE y las restricciones a unas elecciones competitivas sean factores invencibles. Son graves obstáculos, pero se pueden sortear, como los estudiantes de la UC no se detuvieron frente al asalto de mesas, los operativos violentos contra las Facultades de Medicina, Ingeniería y Derecho, la inducción a no votar y todo el ventajismo desatado por el gobernador Lacava.

Si miramos la historia de otros países, nos damos cuenta que la recuperación de la democracia y el respeto a los DDHH pasa por una lucha tridimensional. Ocurrió en Polonia en los 90. Lech Walesa, quien logró derrocar el comunismo en la Europa del Este, contó que para acabar con el régimen estalinista fue necesario la unión y la presión de más de 10 millones de ciudadanos que estaban en contra del gobierno, las mesas de negociación y las elecciones.

En 2015 demostramos que con unidad no hay trampa, artimaña ni chantaje que pueda con la democracia. Los estudiantes, de nuevo, lo demostraron. Acaso, ¿qué hubiese pasado si en las parlamentarias la oposición hubiese actuado como lo ha venido haciendo desde 2017?

Lo que nos queda, para hacerle honor a esa victoria a pulso de los estudiantes de Carabobo es: unirnos, trabajar para capitalizar el descontento, fortalecer las alianzas con los gremios, sindicatos y sectores empresariales, actuar en dirección a las demandas de la comunidad internacional.

Es un trabajo por el país, por su gente, por los que resistimos adentro y los que buscan otros horizontes afuera. Un trabajo al que vale la pena dedicarnos juntos a pesar de los sacrificios y riesgos que supone. Un trabajo para sostener la esperanza en el cambio y para lograr una solución política que deje atrás este mal tiempo de país. Los estudiantes de Carabobo son una luz en el túnel, un signo de cambio que nos anima a repetir:”¡Que vivan los estudiantes!”.

 

@carlosvalero08

Venezuela rumbo al trágico colapso, por Carlos Valero

COCINANDO Y ESPESANDO UNA FÓRMULA MÁGICA en la olla de nuestras tragedias colectivas, al régimen se le pasa el tiempo para acertar en el menú que resuelva la más amarga crisis que hayamos vivido, y cuyo único responsable es el modelo económico y político impuesto por Chávez y profundizado por Maduro.

Tarea que será imposible mientras no se cambien las políticas económicas que generan esta costosa catástrofe. El año 2018 cerrará con una inflación superior a  1.000.000%, lo cual significará más hambre, más corrupción y más destrucción de capacidades productivas. También, al cierre de este año Venezuela se convierte en el país que ha atravesado la peor crisis económica de todo el continente americano con una caída del PIB acumulado cercano a 48%.

 

 

Igualmente, el engendro chavista ha dejado una economía plagada de corrupción e incapaz de atraer inversiones para promover el desarrollo, y librar así a los venezolanos de la pobreza que nos azota. Como se puede observar en los siguientes gráficos, la percepción de los venezolanos de las instituciones del Estado sugiere que la corrupción ha venido aumentando desde el año 2006, al mismo tiempo que a los inversionistas y emprendedores se les ha hecho más difícil llevar a cabo proyectos empresariales en el país.

En línea con lo anterior, Venezuela ocupa el lugar 130 de 137 del ranking de Competitividad Global elaborado por Foro Económico Mundial, lo cual nos otorga el último lugar de la región ni siquiera superados por Haití.

 

 

 

Y el drama no termina allí, en el 2019 se espera una hiperinflación de 10.000.000% y de cumplirse los pronósticos del FMI del PIB venezolano con Maduro en el poder, la caída acumulada hasta 2023 llegaría a ser del 57%.

Maduro es víctima de ceguera ideológica y de subordinación a un modelo del cual están huyendo chinos y cubanos. Mientras todo el mundo lo sabe, el ministro Castro Soteldo pregunta a los funcionarios chinos sobre cómo controlan las empresas. La respuesta fue la misma que el país reclama: en China no hay esos controles económicos, sino alicientes para que el 90% de empresas privadas produzcan más.

Se hace evidente para cada vez más venezolanos que el tiempo de rectificación económica de este gobierno ya pasó.

El país no podrá recuperar la inversión privada en medio de controles e inseguridad jurídica que ahuyenta a los capitales. Tampoco podrá acceder al financiamiento externo y de los organismos multilaterales indispensables para que no termine de derrumbarse la ya enclenque PDVSA y se consolide el desierto productivo que acosa la estabilidad del poder autoritario.

Toda la comunidad internacional coordina y acentúa las medidas que presionen al gobierno a realizar un viraje hacia el respeto a la Constitución y permita elecciones libres y competitivas. Para que esa presión internacional sea eficiente debe contar con una mayor presión interna que sólo es posible en el marco de la unidad de todos los sectores del país.

El respeto a la institucionalidad de la Asamblea Nacional es una condición para detener el trágico colapso de la economía venezolana. Cualquier nación del mundo debe entender que no es válido ningún contrato de interés nacional sin el debido visto bueno de la institución más importante de elección popular. El régimen tiene que asumir que mientras continúe la violación sistemática de la Constitución Nacional será imposible una solución política aceptada por la comunidad internacional y por los venezolanos.

 

@CarlosValero08