Cómo desinflar un globo por Julio César Camacho

Globovision

El primero de diciembre de 1994 nació en Caracas Globovision, un proyecto de televisión hablada que parecía inviable pero que llegó a ser empresa de éxito al convertirse en la referencia informativa de Venezuela y opción válida ante otros canales que tenían programación diferente (novelas, series, musicales, noticiarios, deportes, etc). La concesión había sido otorgada a Luis Teófilo Núñez, empresario y ex-dueño del periódico El Universal, quien llevó como accionista a su sobrino, Guillermo Zuloaga. Éste a su vez sumó al también empresario Nelson Mezerhane y a Alberto Federico Ravell, este último el “cerebro” de la programación de esa televisora, una empresa nada fácil porque cubrían solo Caracas mediante el sistema UHF, que contrario al VHF, es más costoso y con menos teleaudiencia. Pero poco a poco el canal fue calando entre los televidentes y eventualmente su señal fue más lejos gracias a las empresas de televisión por cable.

Yo llegué a Globovision días después de haber salido al aire y luego de haber concluido mi labor como director de noticias en RCR, un proyecto noticioso radial de las empresas 1BC y que fue también muy exitoso. En enero de 1995 hice una visita a Globovision; no para pedirles trabajo sino para felicitarlos. Pero Alberto Federico Ravell y María Fernanda Flores me recibieron con entusiasmo y me animaron a participar: “Queremos que hagas aquí lo mismo que hiciste en RCR” me dijeron. Luis Teófilo Núñez y Guillermo Zuloaga, aprobaban con entusiasmo mi ingreso y comencé a trabajar allí de inmediato. Globovision contaba solo con programación importada de CBS Telenoticias y de CNN por lo que urgían de producto local. María Fernanda, Alberto Federico y yo empezamos a buscar ideas, programas y personal. El canal operaba en una casa que comenzaron a desmantelar para tener más espacios y estudios y así producir los primeros programas tales como “Personajes Globovision”, “Noticias Globovision” y el matutino “Primera Página”, entre otros. Recuerdo que Nathalie Salas Guaithero, productora que luego fue reportera estrella de ese canal, el camarógrafo Ramfis Tovar, Kelvin Charles (camarógrafo-editor) y yo hacíamos “Primera Página” en medio de escombros de arena, cemento, concreto y sobre improvisados atriles donde colocábamos los periódicos para que la cámara los mostrara mientras yo leía en off. Cuando había disturbios o manifestaciones en Caracas sacábamos a la calle nuestra “Unidad Móvil” y desde el Master control del canal yo narraba lo que los camarógrafos estaban transmitiendo en vivo vía micro-ondas. Recuerdo también el día en que el creativo y productor de TV Fernando Duprat me llamó para decirme que queria regalarnos el logo(La “G” que lo identifica ) que ha sido desde entonces el símbolo de Globovision y que acompañamos con el lema “24 horas de Información”.

Globovision ha sido hasta el día de hoy referencia del periodismo de televisión en América Latina porque ha tenido un capital humano de primer orden y una voz para quienes critican la ineficacia del gobierno, de todos los actores políticos y tribuna para denunciar abusos y desmanes. Asimismo ha producido programas que realzan el gentilicio venezolano. Su señal llega a muchos países latinoamericanos y Estados Unidos. Y a pesar de no tener los recursos y las instalaciones de los canales más grandes de Venezuela, les igualó y en varias instancias, los superó. Pero su línea informativa y la efectividad de sus transmisiones, se convirtieron en un estorbo para los planes del gobierno. Por ello las presiones que han incluido turbas oficialistas, disparos y fuego a sus instalaciones, agresiones a sus periodistas, visitas constantes del SENIAT para revisar sus libros contables, multas, amenazas, arrestos y persecuciones. Por todo ello, sus dueños decidieron salir del canal y pasarlo a manos de quienes serán más complacientes con el estatus político de Miraflores.

Digan lo que digan, Globovision no será el mismo canal que vimos nacer, crecer y triunfar. Lamentablemente hay que aceptar esta realidad. Entiendo a quienes están frustrados por lo que al final ha pasado con Globovision pero también hay que entender que no es fácil sostener una empresa tan costosa y operando bajo tanta presión. Solo en multas, Globovision se ha gastado una fortuna y no lo habían cerrado aún porque sus dueños hicieron esos pagos a tiempo tal cual nos dijo Guillermo Zuloaga asegurando que la empresa se había hecho económicamente inviable. Queda demostrado además el poder de un medio que de manera clara reflejó la realidad de una sociedad en problemas, cosa que no gusta a los gobiernos porque les merma votos y popularidad. Hoy día los medios de comunicación de Venezuela y especialmente, los audiovisuales, están caminando sobre techo de vidrio. El gobierno controla las concesiones y solo las permiten a quienes les complacen. RCTV ha sido el mejor ejemplo pues lo cerraron sin importar lo que significó para el país y la historia que encerraba. Ahora se apaga otra voz de un pequeño canal que tuvo un eco gigante. Para decirlo mejor, se desinfla un globo que llegó a volar muy alto.

Periodista venezolano.

TelegramWhatsAppFacebookX

Globovision

El primero de diciembre de 1994 nació en Caracas Globovision, un proyecto de televisión hablada que parecía inviable pero que llegó a ser empresa de éxito al convertirse en la referencia informativa de Venezuela y opción válida ante otros canales que tenían programación diferente (novelas, series, musicales, noticiarios, deportes, etc). La concesión había sido otorgada a Luis Teófilo Núñez, empresario y ex-dueño del periódico El Universal, quien llevó como accionista a su sobrino, Guillermo Zuloaga. Éste a su vez sumó al también empresario Nelson Mezerhane y a Alberto Federico Ravell, este último el “cerebro” de la programación de esa televisora, una empresa nada fácil porque cubrían solo Caracas mediante el sistema UHF, que contrario al VHF, es más costoso y con menos teleaudiencia. Pero poco a poco el canal fue calando entre los televidentes y eventualmente su señal fue más lejos gracias a las empresas de televisión por cable.

Yo llegué a Globovision días después de haber salido al aire y luego de haber concluido mi labor como director de noticias en RCR, un proyecto noticioso radial de las empresas 1BC y que fue también muy exitoso. En enero de 1995 hice una visita a Globovision; no para pedirles trabajo sino para felicitarlos. Pero Alberto Federico Ravell y María Fernanda Flores me recibieron con entusiasmo y me animaron a participar: “Queremos que hagas aquí lo mismo que hiciste en RCR” me dijeron. Luis Teófilo Núñez y Guillermo Zuloaga, aprobaban con entusiasmo mi ingreso y comencé a trabajar allí de inmediato. Globovision contaba solo con programación importada de CBS Telenoticias y de CNN por lo que urgían de producto local. María Fernanda, Alberto Federico y yo empezamos a buscar ideas, programas y personal. El canal operaba en una casa que comenzaron a desmantelar para tener más espacios y estudios y así producir los primeros programas tales como “Personajes Globovision”, “Noticias Globovision” y el matutino “Primera Página”, entre otros. Recuerdo que Nathalie Salas Guaithero, productora que luego fue reportera estrella de ese canal, el camarógrafo Ramfis Tovar, Kelvin Charles (camarógrafo-editor) y yo hacíamos “Primera Página” en medio de escombros de arena, cemento, concreto y sobre improvisados atriles donde colocábamos los periódicos para que la cámara los mostrara mientras yo leía en off. Cuando había disturbios o manifestaciones en Caracas sacábamos a la calle nuestra “Unidad Móvil” y desde el Master control del canal yo narraba lo que los camarógrafos estaban transmitiendo en vivo vía micro-ondas. Recuerdo también el día en que el creativo y productor de TV Fernando Duprat me llamó para decirme que queria regalarnos el logo(La “G” que lo identifica ) que ha sido desde entonces el símbolo de Globovision y que acompañamos con el lema “24 horas de Información”.

Globovision ha sido hasta el día de hoy referencia del periodismo de televisión en América Latina porque ha tenido un capital humano de primer orden y una voz para quienes critican la ineficacia del gobierno, de todos los actores políticos y tribuna para denunciar abusos y desmanes. Asimismo ha producido programas que realzan el gentilicio venezolano. Su señal llega a muchos países latinoamericanos y Estados Unidos. Y a pesar de no tener los recursos y las instalaciones de los canales más grandes de Venezuela, les igualó y en varias instancias, los superó. Pero su línea informativa y la efectividad de sus transmisiones, se convirtieron en un estorbo para los planes del gobierno. Por ello las presiones que han incluido turbas oficialistas, disparos y fuego a sus instalaciones, agresiones a sus periodistas, visitas constantes del SENIAT para revisar sus libros contables, multas, amenazas, arrestos y persecuciones. Por todo ello, sus dueños decidieron salir del canal y pasarlo a manos de quienes serán más complacientes con el estatus político de Miraflores.

Digan lo que digan, Globovision no será el mismo canal que vimos nacer, crecer y triunfar. Lamentablemente hay que aceptar esta realidad. Entiendo a quienes están frustrados por lo que al final ha pasado con Globovision pero también hay que entender que no es fácil sostener una empresa tan costosa y operando bajo tanta presión. Solo en multas, Globovision se ha gastado una fortuna y no lo habían cerrado aún porque sus dueños hicieron esos pagos a tiempo tal cual nos dijo Guillermo Zuloaga asegurando que la empresa se había hecho económicamente inviable. Queda demostrado además el poder de un medio que de manera clara reflejó la realidad de una sociedad en problemas, cosa que no gusta a los gobiernos porque les merma votos y popularidad. Hoy día los medios de comunicación de Venezuela y especialmente, los audiovisuales, están caminando sobre techo de vidrio. El gobierno controla las concesiones y solo las permiten a quienes les complacen. RCTV ha sido el mejor ejemplo pues lo cerraron sin importar lo que significó para el país y la historia que encerraba. Ahora se apaga otra voz de un pequeño canal que tuvo un eco gigante. Para decirlo mejor, se desinfla un globo que llegó a volar muy alto.

Periodista venezolano.

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.