Además de las altas temperaturas que se generan en esta época del año, el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, endosó al supuesto repunte de la actividad económica, los constantes cortes y fluctuaciones en el servicio que se han producido este año en Venezuela.
El titular de la cartera eléctrica culpó a las sanciones previas al 3 de enero de este año por impedir la compra de equipos para la generación y transmisión del servicio a la población.
Alcalá dijo que a raíz de la estrecha relación entre el gobierno de Delcy Rodríguez y el del presidente estadounidense Donald Trump “este año tenemos acceso directo a repuestos y piezas originales de los principales fabricantes del mundo”.
Crece la demanda
“Venezuela experimenta una recuperación económica desde 2021 y desde ese año ha habido un incremento importante de la demanda eléctrica”, dijo el director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti.
A juicio de Grisanti, la oferta eléctrica no se ha incrementado a la par de la leve reactivación económica
“Por eso creemos que el servicio eléctrico va a empeorar antes de mejorar y no vemos una estabilización del servicio en los próximos cinco años por más que se hagan inversiones”, aseveró el economista.
El estudio de Ecoanalítica apunta que la crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se ha agravado en los últimos meses y la tendencia apunta a un mayor deterioro en el corto y mediano plazo.
De acuerdo a Ecoanalítica, lejos de tratarse de un problema coyuntural, las deficiencias del sistema eléctrico y los episodios de racionamiento suceden de manera recurrente y se convierten en una restricción estructural para el país.
La culpa no es del niño
Marcelo Monnot, ex presidente del Colegio de Ingenieros del estado Zulia, señala que es previsible que en agosto, septiembre y octubre la demanda eléctrica suba porque son meses de calor y la gente tiende a usar más artefactos como aires acondicionados y ventiladores.
“Eso es algo tradicional, anteriormente las empresas de electricidad se preparaban, el asunto es que ahora carecen de suficiente capacidad instalada y cualquier cosa que incremente la demanda ellos recurren al racionamiento eléctrico”, dijo el ingeniero electrónico experto en electricidad y paneles solares.
Monnot indicó que no es novedad alguna que las autoridades en Venezuela culpen de la debacle eléctrica al fenómeno El Niño, el supuesto abuso de algunos usuarios en el empleo de electrodomésticos y hasta a una iguana.
Comercio golpeado
De acuerdo a un estudio de Ecoanalítica en el estado Zulia y Los Andes las interrupciones del servicio eléctrico afectan a más del 98% de los hogares y comercios con cortes diarios de 6 a 8 horas, mientras que en Caracas, hasta hace poco exenta del problema, las fallas alcanzan al 82% de la población.
Datos de la más reciente Encuesta de Coyuntura Empresarial arrojan que 70% de las empresas evalúa negativamente el servicio , además en regiones como Zulia, 98% de los comerciantes reporta un empeoramiento, con un 54% de los locales sin sistemas alternativos de respaldo.
Según Conindustria, en el segundo trimestre de 2026, la industria venezolana perdió 44% de sus horas productivas (214 de 488 horas laborables) por fallas del servicio.
En la cumbre Venezuela International Oil & Gas Summit se informó que el déficit supera los 1500 megavatios, con apenas 40% de los 32800 MW instalados operativos y cortes de hasta 10 horas diarias en algunas regiones.
Para la firma económica, con una oferta que difícilmente supera los 13000 MW en sus picos de máxima disponibilidad frente a una demanda nacional que en sus momentos de mayor consumo ha superado los 15000 MW, el déficit de generación se consolida como el principal inconveniente para cualquier intento de reactivación económica en Venezuela.
Según Ecoanalítica, a medida que la actividad comercial e industrial intenta dinamizarse, aumenta la presión sobre el sistema termoeléctrico, que opera por debajo del 15% de su potencial luego de años de desinversión.
El estudio revela que ante la ineficacia del parque termoeléctrico, todo el peso recae en la generación hidroeléctrica de la represa del Guri en el estado Bolívar, un complejo que funciona a un 60% de su capacidad instalada con siete de sus 20 turbinas fuera de servicio.
En vez de procurar resolver el problema eléctrico, la respuesta del Ejecutivo ha sido establecer un plan de racionamiento sin previo aviso ni calendario establecido a industrias, centros comerciales, hoteles y supermercados, con una solicitud de reducir el uso de aires acondicionados, ascensores y escaleras mecánicas para liberar megavatios hacia la red pública.
Aunque Conindustria asegura que 69% de las empresas cuenta con infraestructura para autogestionar su demanda eléctrica, la escasez e irregularidad en el suministro de combustible limitan el alcance de estos equipos frente a cortes prolongados.
A juicio de Ecoanalítica, en vista de que no hay un panorama claro en cuanto a la recuperación del SEN, la continuidad del comercio privado dependerá exclusivamente de la capacidad de autogestión de cada empresa y la recomendación es diseñar un plan integral de autoabastecimiento energético.
Inversión mil millonaria
El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) estima en 5000 millones de dólares la inversión necesaria para rehabilitar el SEN, mientras que el gobierno de Rodríguez aspira incorporar 4800 MW con el apoyo de empresas como General Electric Vernova y Siemens.
“En realidad es complicado hacer una valoración de cuánto debe invertirse para recuperar el SEN porque hay mucha opacidad en torno a eso, pero ciertamente son billones de dólares. La pregunta es: ¿Contamos con esos recursos? Hablan de inversión privada en el sector eléctrico, pero las empresas quieren un marco jurídico y que su retorno sea garantizado, hay que trazar un plan para que esa inversión se pueda recuperar”, dijo Monnot.
El experto expresó que los más optimistas hablan de un año para empezar a ver mejoras si la recuperación comienza inmediatamente, pero que siendo honestos el proceso podría llevar una década.
“Porque destruyeron todo”, afirmó.
El ingeniero apuntó que los acuerdos petroleros entre Venezuela y Estados Unidos obligan a un incremento de generación y transmisión de electricidad.
“No hay que ser un experto para saber que se necesita electricidad para mover a la industria petrolera, es imposible generar todos los barriles de crudo que pretenden sin electricidad”, apuntó el experto.
Monnot sostuvo que por esa razón, los estadounidenses insisten tanto en la etapa de estabilización para Venezuela.
“La realidad es que en este momento no tenemos capacidad para una reapertura petrolera”.
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