Alejandro Grisanti: La crisis eléctrica empeorará antes de mejorar

La crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se ha agravado de forma severa en los últimos meses y la tendencia apunta a un mayor deterioro en el corto y mediano plazo.

“Lejos de tratarse de un problema coyuntural de fácil resolución, en Ecoanalítica estimamos que las deficiencias del sistema y los episodios de racionamiento persistirán de manera recurrente durante los próximos cinco años, convirtiéndose en una restricción estructural para el país”, expresó Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, en un boletín compartido por la firma.

Con una oferta estancada que difícilmente supera los 13.000 MW en sus picos de máxima disponibilidad frente a una demanda nacional que en sus momentos de mayor consumo ya ha superado los 15.000 MW, el déficit de generación se consolida como el principal cuello de botella para cualquier intento de reactivación económica en Venezuela .

A medida que la actividad comercial e industrial intenta dinamizarse, aumenta la presión sobre un sistema cuyo parque termoeléctrico opera por debajo del 15% de su potencial tras años de desinversión, trasladando todo el peso a la generación hidroeléctrica de Guri, un complejo sobre exigido que ya funciona a solo un 60% de su capacidad instalada y mantiene 7 de sus 20 turbinas fuera de servicio.

La fragilidad del parque hidroeléctrico quedó en evidencia tras la parada de emergencia en la Unidad 17 de Casa de Máquinas 2 el pasado 29 de agosto por fallas en el rodete. Esta salida, que al parecer mantendrá inoperativa la turbina de 770 MW por al menos dos años, genera una pérdida combinada de 1200 MW en el Bajo Caroní al limitar el flujo de agua hacia las centrales de Caruachi y Macagua, sumándose a los problemas preexistentes de la Unidad 15.

Crisis nacional

Con este panorama, la crisis antes concentrada en el occidente se ha nacionalizado: según diferentes reportes, en Zulia y Los Andes las interrupciones afectan a más del 98% de los hogares y comercios con cortes diarios de 6 a 8 horas, mientras que en Caracas, hasta hace poco exenta del problema, las fallas ya alcanzan al 82%.

“Los datos de la última Encuesta de Coyuntura Empresarial que realizamos en Ecoanalítica en julio confirman el impacto: 70% de las empresas evalúa negativamente el servicio , además, en regiones como Zulia, 98% de los comerciantes reporta un empeoramiento, con un 54% de los locales sin sistemas alternativos de respaldo”, dice Gristanti.

Según el CEO de Ecoanalítica, frente a la contingencia, la postura oficial oscila entre la opacidad, la firma de alianzas internacionales (como el acuerdo con General Electric Vernova) y el traslado de la carga hacia el sector privado. La respuesta operativa inmediata del Ejecutivo ha sido exigir un plan de racionamiento a los grandes consumidores (industria, centros comerciales, hoteles y supermercados), solicitando la reducción del uso de aires acondicionados, ascensores y escaleras mecánicas para liberar megavatios hacia la red pública.

Aunque gremios como Conindustria señalan que el 69% del parque industrial cuenta con infraestructura para autogestionar su demanda, la escasez e irregularidad en el suministro de combustible limitan el alcance real de estos equipos en cortes prolongados.

“A pesar de que sin lugar a dudas la responsabilidad de provisión del servicio eléctrico no debería recaer sobre las empresas, la realidad operativa del país exige pragmatismo. La recomendación estratégica para nuestros clientes, en especial para aquellos con plantas, fábricas u operaciones de gran escala, es estructurar de inmediato un plan integral de autoabastecimiento energético. La prioridad inmediata debe enfocar esfuerzos en el mantenimiento preventivo y reparación de plantas eléctricas existentes, así como en garantizar esquemas confiables de suministro y almacenamiento de diésel”, señaló.

Entendiendo que la recuperación del SEN tomará cierto tiempo y que su brecha operativa continuará afectando al país en los años venideros, la continuidad del negocio dependerá casi exclusivamente de la capacidad de autogestión que logre consolidar cada empresa.

El déficit de generación del sistema eléctrico se consolida como el principal cuello de botella para cualquier intento de reactivación económica en Venezuela
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La crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se ha agravado de forma severa en los últimos meses y la tendencia apunta a un mayor deterioro en el corto y mediano plazo.

“Lejos de tratarse de un problema coyuntural de fácil resolución, en Ecoanalítica estimamos que las deficiencias del sistema y los episodios de racionamiento persistirán de manera recurrente durante los próximos cinco años, convirtiéndose en una restricción estructural para el país”, expresó Alejandro Grisanti, director y socio fundador de Ecoanalítica, en un boletín compartido por la firma.

Con una oferta estancada que difícilmente supera los 13.000 MW en sus picos de máxima disponibilidad frente a una demanda nacional que en sus momentos de mayor consumo ya ha superado los 15.000 MW, el déficit de generación se consolida como el principal cuello de botella para cualquier intento de reactivación económica en Venezuela .

A medida que la actividad comercial e industrial intenta dinamizarse, aumenta la presión sobre un sistema cuyo parque termoeléctrico opera por debajo del 15% de su potencial tras años de desinversión, trasladando todo el peso a la generación hidroeléctrica de Guri, un complejo sobre exigido que ya funciona a solo un 60% de su capacidad instalada y mantiene 7 de sus 20 turbinas fuera de servicio.

La fragilidad del parque hidroeléctrico quedó en evidencia tras la parada de emergencia en la Unidad 17 de Casa de Máquinas 2 el pasado 29 de agosto por fallas en el rodete. Esta salida, que al parecer mantendrá inoperativa la turbina de 770 MW por al menos dos años, genera una pérdida combinada de 1200 MW en el Bajo Caroní al limitar el flujo de agua hacia las centrales de Caruachi y Macagua, sumándose a los problemas preexistentes de la Unidad 15.

Crisis nacional

Con este panorama, la crisis antes concentrada en el occidente se ha nacionalizado: según diferentes reportes, en Zulia y Los Andes las interrupciones afectan a más del 98% de los hogares y comercios con cortes diarios de 6 a 8 horas, mientras que en Caracas, hasta hace poco exenta del problema, las fallas ya alcanzan al 82%.

“Los datos de la última Encuesta de Coyuntura Empresarial que realizamos en Ecoanalítica en julio confirman el impacto: 70% de las empresas evalúa negativamente el servicio , además, en regiones como Zulia, 98% de los comerciantes reporta un empeoramiento, con un 54% de los locales sin sistemas alternativos de respaldo”, dice Gristanti.

Según el CEO de Ecoanalítica, frente a la contingencia, la postura oficial oscila entre la opacidad, la firma de alianzas internacionales (como el acuerdo con General Electric Vernova) y el traslado de la carga hacia el sector privado. La respuesta operativa inmediata del Ejecutivo ha sido exigir un plan de racionamiento a los grandes consumidores (industria, centros comerciales, hoteles y supermercados), solicitando la reducción del uso de aires acondicionados, ascensores y escaleras mecánicas para liberar megavatios hacia la red pública.

Aunque gremios como Conindustria señalan que el 69% del parque industrial cuenta con infraestructura para autogestionar su demanda, la escasez e irregularidad en el suministro de combustible limitan el alcance real de estos equipos en cortes prolongados.

“A pesar de que sin lugar a dudas la responsabilidad de provisión del servicio eléctrico no debería recaer sobre las empresas, la realidad operativa del país exige pragmatismo. La recomendación estratégica para nuestros clientes, en especial para aquellos con plantas, fábricas u operaciones de gran escala, es estructurar de inmediato un plan integral de autoabastecimiento energético. La prioridad inmediata debe enfocar esfuerzos en el mantenimiento preventivo y reparación de plantas eléctricas existentes, así como en garantizar esquemas confiables de suministro y almacenamiento de diésel”, señaló.

Entendiendo que la recuperación del SEN tomará cierto tiempo y que su brecha operativa continuará afectando al país en los años venideros, la continuidad del negocio dependerá casi exclusivamente de la capacidad de autogestión que logre consolidar cada empresa.

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