Recorrer hoy el estado La Guaira, entre Caraballeda y Catia La Mar, es ver cómo la mayoría de los comercios tiene sus santamarías abajo. Muchos están cerrados por daños estructurales o por falta de agua y servicios básicos; otros quedaron reducidos a escombros, y los pocos que permanecen abiertos tienen un mínimo de inventario.
A casi dos meses del doblete sísmico que devastó la zona el pasado 24 de junio, la vida comercial intenta abrirse paso entre las toneladas de escombros que dejó el colapso de 190 estructuras y otras 856 que quedaron inservibles.
Pese al clima de desolación, tristeza y desesperanza, algunos comerciantes de la zona —que resultaron ilesos porque no estaban en sus casas el día de los terremotos— intentan reabrir sus negocios y continuar trabajando, aunque las ventas son mínimas y el miedo sigue latente.
Ese es el caso de Juan Díaz, quien desde hace más de 10 años, habitaba en la OPPPE 33 y se salvó de morir en el derrumbe de la edificación porque estaba acompañando a su hijo a una competencia de natación. “Se cayó todo, nos salvamos de milagro, pero aún así, la mayoría de mis vecinos, unas 200 personas, murieron ahí”, relató el comerciante.
En el negocio de Díaz, una licorería, solo hubo pérdidas en mercancía. Pese a ello, el joven insiste en que la recuperación de La Guaira dependerá únicamente de los mismos comerciantes. “Si nosotros mismos no lo hacemos, no creo que venga nadie a ayudar. Tenemos que activar las playas, activar el turismo otra vez”, dijo.
Un estudio reciente de la Cámara de Comercio de La Guaira señaló que 80 % de las empresas establecidas en la entidad disminuyó considerablemente sus ingresos tras los terremotos. Del total de compañías consultadas, el 56,2% aseguró que perdió por completo sus ingresos, mientras que el 23 % sufrió una reducción superior a la mitad de lo que ganaba.
Juan Díaz comentó que antes del terremoto en un día “bueno” podía llegar a vender hasta $1500 en mercancía. Sabe que ahora será más difícil, pero no pierde la esperanza de que La Guaira vuelva a levantarse.
La destrucción del aparato productivo reveló que el 85,4 % de las empresas no puede garantizar a sus empleados los puestos de trabajo, mientras que solo un 14,6 % podrá mantener su nómina completa.
En ese sentido, el 35,2 % no tiene certeza operativa, el 31,7 % anticipa despidos inevitables y 18,5% retendrá solo a una parte del personal.
“Si no reactivan la economía la tragedia será mayor”
El día de los terremotos, el comerciante Francisco Soto estaba en su negocio ubicado en Playa Grande junto a su familia. Su edificio, situado en Los Corales, se desplomó por completo y lo perdió todo. Actualmente vive en Caracas porque un familiar le prestó un apartamento mientras consigue un lugar donde vivir.
Soto afirmó que después del terremoto su negocio se sostiene gracias a los voluntarios y rescatistas que bajan a la zona y compran agua, refrescos y algunos snacks. Calculó que las ventas se redujeron entre un 60 % y 70 %. “Lo poco que se ha salvado es por las personas que están bajando a colaborar, los rescatistas, familiares de las víctimas que siguen buscando a sus seres queridos entre los escombros”, dijo.
El comerciante advirtió que si no se reactiva la economía y el turismo a corto plazo la tragedia en La Guaira será mayor debido a que las ayudas han mermado considerablemente y la mayoría de las personas que habitan en la entidad costera viven del turismo y la actividad comercial en las playas.
Para Soto, el Gobierno debería idear un plan similar al implementado en la pandemia en donde se trabajaba unos días sí y otros no, o con restricciones de horarios y normativas a cumplir, todo esto con el fin de que el turismo se vaya reactivando poco a poco y los comerciantes de la zona puedan empezar de nuevo a trabajar.
Según la encuesta de la Cámara de Comercio, la recuperación financiera es la prioridad absoluta: el 85,5% de los empresarios exige acceso a créditos blandos y financiamiento con condiciones preferenciales, seguido por la gestión institucional y el alivio tributario (31,8%), así como el acceso a materiales de construcción (23,1%).
La tragedia económica
El Banco Mundial (BM) estimó en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos por los terremotos en Venezuela. La institución advirtió que una reconstrucción lenta “podría frenar la recuperación económica del país durante la próxima década”.
La firma estadounidense de análisis de catástrofes y evaluación de riesgos Verisk (VRSK) estimó que el doble terremoto dejó pérdidas superiores a los 10.000 millones de dólares en Venezuela. Por su parte, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), calculó que las pérdidas podrían rozar los 100.000 millones de dólares, es decir, entre el 1% y el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
En medio de las duras proyecciones, la historia de Jan Russ, un haitiano que lleva más de 47 años en Venezuela, aporta una esperanza a la estadística. El día de los terremotos estaba en Caracas comprando mercancía y regresó a La Guaira el día 50 para limpiar su local y “empezar de nuevo”.

Agradece que su negocio no sufrió daños estructurales y, aunque todavía no hay movimiento, tiene viva la esperanza de volver a trabajar y formar parte de la reconstrucción de La Guaira.
Las historias de Jan, Francisco y Juan son prueba de que, en medio de la devastación, los comerciantes de la zona costera se aferran al trabajo como única forma de salir adelante y volver a reactivar la economía.
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