Mayda Hočevar: la defensa de los derechos humanos y el liderazgo femenino desde el exilio

Ante la represión contra estudiantes y manifestantes registrada en Mérida durante las protestas de 2014, Mayda Hočevar, abogada y profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad de Los Andes (ULA), decidió poner su trayectoria académica al servicio de la defensa de los derechos humanos y fundar el Observatorio de Derechos Humanos de esa casa de estudios (ODH-ULA). 

Años más tarde, tras la persecución posterior a las elecciones presidenciales de julio de 2024 la investigadora tuvo que salir del país para continuar su labor desde el exilio. Es así que, en la cuarta entrevista del seriado Voces femeninas: ideas y acciones que rediseñan el rumbo de Venezuela, una iniciativa de IPYS Venezuela junto a la Red de Mujeres Constructoras de Paz, Hočevar explica el rol de las mujeres en la resistencia civil, la memoria universitaria y la necesidad de fortalecer liderazgos femeninos en el tiempo.

Memoria y visión

Pese a la distancia, la defensora mantiene un registro de la represión en la región andina y el trabajo sobre el papel de las universidades como espacios de resistencia, al analizar el contexto nacional fuera del territorio, Hočevar enfatiza la importancia de sensibilizar a la comunidad internacional frente a las situaciones sesgadas de forma local.

“Me parece muy importante pensar el país desde fuera, porque a veces, estando allá y en medio de todo lo que ocurre, no hay tiempo para verlo con cierta perspectiva. También considero fundamental sensibilizar a personas de otros países, especialmente en las universidades, porque todavía hay mucha incomprensión y confusión sobre el caso venezolano, así como una fuerte ideologización en su análisis. Con frecuencia se observa a Venezuela desde un prisma ideológico y no desde el enfoque de los derechos humanos”, advierte la académica. 

Con el panorama político que surgió tras los acontecimientos del 3 de enero de 2026, la especialista sostiene que la población percibió un punto de inflexión que aún se encuentra marcado por una incertidumbre sobre el futuro democrático en el país. De acuerdo con Hočevar, si bien se han liberado presos políticos puntuales y el retorno de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en el territorio nacional aún no existen avances reales en la calidad de vida ni en la transparencia en el manejo de recursos y otros estados continúan sufriendo fallas de los servicios básicos.

Barreras del liderazgo

Dentro de esta crisis estructural la abogada señala que las mujeres asumen la peor parte al sostener por sí solas a sus familias, lidiar con salarios insuficientes, la falta de acceso a la salud y asumir cargas de cuidado. Sin embargo, destaca que las mujeres han sido las lideresas, las jóvenes universitarias y las madres de perseguidos o detenciones arbitrarias quienes han sostenido las redes de apoyo y denuncias.

“Significa resistencia, resiliencia, reconstrucción social y sostenimiento. Las mujeres han asumido roles fundamentales no solo en las organizaciones sociales, de derechos humanos y en el espacio político, sino también en sus propias comunidades, en la universidad y en sus familias”, afirma Hočevar.

Es así que, para fortalecer esta participación, la defensora plantea pasar de un esquema de simple supervivencia a un modelo institucional que sea sustentable: “Tenemos que pensar en un liderazgo femenino sostenible, a diferencia de un liderazgo de mera resistencia o supervivencia: un liderazgo asentado sobre cierta estabilidad, garantías de seguridad y un marco institucional mínimo. Eso sería lo primero para poder hablar de sostenibilidad”, sostiene. 

La experta también identifica que el principal obstáculo para el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones sigue siendo desde un carácter totalmente cultural.

“Creo que el principal obstáculo sigue siendo cultural. Aunque como sociedad hemos avanzado, persisten muchas barreras asociadas al machismo, a la desvalorización de la mujer y, por supuesto, a la desvalorización de la mujer como líder o lideresa. Muchas veces las mujeres tenemos que demostrar constantemente capacidades que, en el caso de los hombres, suelen presumirse automáticamente. Por supuesto, estas barreras también dependen del ámbito en el que nos desempeñemos”, explicó.

Desafíos y respuestas

Al recordar los momentos más complejos que vivió en su labor al frente del ODH-ULA, Hočevar menciona el impacto que tuvo al documentar graves violaciones a los derechos humanos durante las protestas de 2017 en Mérida, al igual que el acompañamiento en casos de tortura y detenciones arbitrarias. De la misma forma que relata el cómo tomó la decisión de salir de Venezuela por motivos de seguridad. 

“Tomar conciencia de que una puede convertirse en objeto de persecución, vigilancia y represalias cambia mucho las cosas a nivel personal y emocional, porque implica vivir con miedo, pero también con la sensación de tener una responsabilidad con la gente con la que te has comprometido y con las víctimas. Sí, he perdido tranquilidad personal y también tiempo para mí misma, pero creo que he ganado muchísimo en fortaleza y en la satisfacción que produce el trabajo de acompañar”, contó la académica.

Por último, frente a las emergencias que trajo consigo el doblete sísmico del pasado 24 de junio, la profesora señala que el ODH-ULA y el programa ULA Mujer mantienen labores de atención médica y psicológica a víctimas, además de coordinar capacitaciones para mujeres con perspectiva de género y que las jóvenes venezolanas asuman espacios en la participación civil.

“Les diría que den el paso, que lo hagan, porque son muy necesarias. En ningún momento se sentirán completamente preparadas, porque esa preparación se va dando en el camino, sobre la marcha. Venezuela necesita a las nuevas generaciones y una mirada nueva, capaz de imaginar y construir otras formas de convivencia y de liderazgo” .

La entrevista completa aquí.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

En la cuarta entrega de Voces Femeninas, la fundadora del ODH-ULA analiza el impacto de la crisis y los desafíos del liderazgo de las mujeres
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Ante la represión contra estudiantes y manifestantes registrada en Mérida durante las protestas de 2014, Mayda Hočevar, abogada y profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad de Los Andes (ULA), decidió poner su trayectoria académica al servicio de la defensa de los derechos humanos y fundar el Observatorio de Derechos Humanos de esa casa de estudios (ODH-ULA). 

Años más tarde, tras la persecución posterior a las elecciones presidenciales de julio de 2024 la investigadora tuvo que salir del país para continuar su labor desde el exilio. Es así que, en la cuarta entrevista del seriado Voces femeninas: ideas y acciones que rediseñan el rumbo de Venezuela, una iniciativa de IPYS Venezuela junto a la Red de Mujeres Constructoras de Paz, Hočevar explica el rol de las mujeres en la resistencia civil, la memoria universitaria y la necesidad de fortalecer liderazgos femeninos en el tiempo.

Memoria y visión

Pese a la distancia, la defensora mantiene un registro de la represión en la región andina y el trabajo sobre el papel de las universidades como espacios de resistencia, al analizar el contexto nacional fuera del territorio, Hočevar enfatiza la importancia de sensibilizar a la comunidad internacional frente a las situaciones sesgadas de forma local.

“Me parece muy importante pensar el país desde fuera, porque a veces, estando allá y en medio de todo lo que ocurre, no hay tiempo para verlo con cierta perspectiva. También considero fundamental sensibilizar a personas de otros países, especialmente en las universidades, porque todavía hay mucha incomprensión y confusión sobre el caso venezolano, así como una fuerte ideologización en su análisis. Con frecuencia se observa a Venezuela desde un prisma ideológico y no desde el enfoque de los derechos humanos”, advierte la académica. 

Con el panorama político que surgió tras los acontecimientos del 3 de enero de 2026, la especialista sostiene que la población percibió un punto de inflexión que aún se encuentra marcado por una incertidumbre sobre el futuro democrático en el país. De acuerdo con Hočevar, si bien se han liberado presos políticos puntuales y el retorno de la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, en el territorio nacional aún no existen avances reales en la calidad de vida ni en la transparencia en el manejo de recursos y otros estados continúan sufriendo fallas de los servicios básicos.

Barreras del liderazgo

Dentro de esta crisis estructural la abogada señala que las mujeres asumen la peor parte al sostener por sí solas a sus familias, lidiar con salarios insuficientes, la falta de acceso a la salud y asumir cargas de cuidado. Sin embargo, destaca que las mujeres han sido las lideresas, las jóvenes universitarias y las madres de perseguidos o detenciones arbitrarias quienes han sostenido las redes de apoyo y denuncias.

“Significa resistencia, resiliencia, reconstrucción social y sostenimiento. Las mujeres han asumido roles fundamentales no solo en las organizaciones sociales, de derechos humanos y en el espacio político, sino también en sus propias comunidades, en la universidad y en sus familias”, afirma Hočevar.

Es así que, para fortalecer esta participación, la defensora plantea pasar de un esquema de simple supervivencia a un modelo institucional que sea sustentable: “Tenemos que pensar en un liderazgo femenino sostenible, a diferencia de un liderazgo de mera resistencia o supervivencia: un liderazgo asentado sobre cierta estabilidad, garantías de seguridad y un marco institucional mínimo. Eso sería lo primero para poder hablar de sostenibilidad”, sostiene. 

La experta también identifica que el principal obstáculo para el acceso de las mujeres a los espacios de toma de decisiones sigue siendo desde un carácter totalmente cultural.

“Creo que el principal obstáculo sigue siendo cultural. Aunque como sociedad hemos avanzado, persisten muchas barreras asociadas al machismo, a la desvalorización de la mujer y, por supuesto, a la desvalorización de la mujer como líder o lideresa. Muchas veces las mujeres tenemos que demostrar constantemente capacidades que, en el caso de los hombres, suelen presumirse automáticamente. Por supuesto, estas barreras también dependen del ámbito en el que nos desempeñemos”, explicó.

Desafíos y respuestas

Al recordar los momentos más complejos que vivió en su labor al frente del ODH-ULA, Hočevar menciona el impacto que tuvo al documentar graves violaciones a los derechos humanos durante las protestas de 2017 en Mérida, al igual que el acompañamiento en casos de tortura y detenciones arbitrarias. De la misma forma que relata el cómo tomó la decisión de salir de Venezuela por motivos de seguridad. 

“Tomar conciencia de que una puede convertirse en objeto de persecución, vigilancia y represalias cambia mucho las cosas a nivel personal y emocional, porque implica vivir con miedo, pero también con la sensación de tener una responsabilidad con la gente con la que te has comprometido y con las víctimas. Sí, he perdido tranquilidad personal y también tiempo para mí misma, pero creo que he ganado muchísimo en fortaleza y en la satisfacción que produce el trabajo de acompañar”, contó la académica.

Por último, frente a las emergencias que trajo consigo el doblete sísmico del pasado 24 de junio, la profesora señala que el ODH-ULA y el programa ULA Mujer mantienen labores de atención médica y psicológica a víctimas, además de coordinar capacitaciones para mujeres con perspectiva de género y que las jóvenes venezolanas asuman espacios en la participación civil.

“Les diría que den el paso, que lo hagan, porque son muy necesarias. En ningún momento se sentirán completamente preparadas, porque esa preparación se va dando en el camino, sobre la marcha. Venezuela necesita a las nuevas generaciones y una mirada nueva, capaz de imaginar y construir otras formas de convivencia y de liderazgo” .

La entrevista completa aquí.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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