Saben y alertan, pero no las escuchan: la deuda con el conocimiento femenino en la crisis climática

En el marco de la maestría en Estudios de la Mujer por la Universidad Central de Venezuela (UCV), se llevó a cabo el 23 de abril el foro virtual “Más allá del silencio y la traducción: justicia epistémica y el derecho de las mujeres a una voz política en la crisis climática”.

El encuentro remoto contó con la ponencia de la socióloga María Victoria Canino, jefa del Laboratorio de Ecología Política e investigadora del Centro de Estudios de la Ciencia, quien analizó cómo el patriarcado científico ha desplazado el conocimiento femenino bajo la premisa de que carecen de rigor técnico, mientras las mujeres sostienen la vida en los territorios más vulnerables del país.

Al explicar la relación histórica entre el género y la ciencia, Canino señaló que Venezuela padece de una “injusticia epistémica”, es decir, el negar a una persona su derecho de ser reconocida por tener un conocimiento válido por prejuicios sobre su identidad, en este caso las mujeres en la opinión política.

La especialista enfatizó que, desde la Revolución Científica, se construyó un modelo donde la razón se asoció a lo masculino, mientras que lo femenino fue desplazado a lo “sensible o irracional”. Esto hoy se traduce en obstáculo para que las líderes comunitarias participen en las propuestas de soluciones ambientales.

Esta incapacidad de reconocer el conocimiento de la mujer se ve demostrado en la gestión de territorios mencionados durante el foro, donde a pesar de que las mujeres ocupan la gran mayoría de los cargos de liderazgo en consejos comunales, sus alertas sobre el entorno están siendo ignoradas.

Canino destaca que la crisis climática actual no puede resolverse si el sistema sigue exigiendo que el saber local sea “traducido” a términos académicos para tener validez.

“No hablemos solamente de derechos y leyes porque las leyes nos han dado el derecho de estar presentes, porque es verdad que ocupamos espacio, somos numéricamente más que los hombres en muchísimos espacios, pero no tenemos todavía el derecho de ser creídas de que nuestra palabra valga”, sentenció CANINO.

El cuerpo femenino como detector a la crisis

La ponente puso el foco en el cambio climático en Venezuela y refirió que el cuerpo de la mujer funciona como una especie de detector: en comunidades de Aragua, Miranda y La Guaira, las mujeres reportaron síntomas físicos como aumento de fatiga o calor extremo.

“El cambio climático lo siento en el cuerpo porque ahora sudo más… me dan calorones que se me baja la tensión”, relatan mujeres de zonas populares, y establecen las analogías de que si ellas no aguantan el calor, las plantas tampoco. Para Canino, estas percepciones no son anécdotas, sino “objetividad fuerte” que permiten adaptaciones a las que la ciencia tradicional le intenta restar importancia.  

La socióloga agregó que las mujeres venezolanas enfrentan una gran vulnerabilidad y que tienen catorce veces más probabilidades de fallecer durante un desastre socioambiental, debido a que los roles de cuidado que tienen impuestos limitan su movilidad y las obligan a gestionar la supervivencia del hogar sin apoyo de servicios básicos.

De la deserción escolar a la asfixia en el hogar

Un punto importante mencionado en el encuentro es la cruda realidad de zonas afectadas por desastres, como en Las Tejerías, donde la crisis ambiental impacta la educación de forma directa, ya que en situaciones de sequía o inundaciones, las niñas son las primeras en abandonar las escuelas para cargar agua o asumir las tareas del hogar. Esto lleva al riesgo de pobreza a largo plazo y las excluye prematuramente de los espacios públicos.

Una de las propuestas centrales durante el foro fue cambiar la visión de la mujer como un “objeto de estudio” a considerarlas un “sujeto de conocimiento”. Este cambio puede implicar que las agricultoras y líderes dejen de ser solo testimonios o historias de angustia para convertirse en agentes con poder real de ejecución y decisión frente al Estado Venezolano.

El fin del silencio institucional

La ponente hizo énfasis en que la justicia epistémica debe ir acompañada de una democratización real de las instituciones. En el foro recomendaron romper con la “traducción institucional”, que silencia la voz política femenina, y reconocer que los conocimientos en el interior del país son indispensables para enfrentar la crisis climática que mantiene a las comunidades al borde de la inoperatividad.

El foro concluyó con un exhorto a que se permita la agencia política a las venezolanas, quienes hoy enfrentan la crisis climática desde la primera fila de resistencia en sus comunidades, pero siguen esperando que sus palabras sean reconocidas como una verdad científica y política.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Mientras la emergencia ambiental se agrava, especialistas advierten que el conocimiento de las mujeres es silenciado por una estructura científica y política que las excluye de la toma de decisiones
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En el marco de la maestría en Estudios de la Mujer por la Universidad Central de Venezuela (UCV), se llevó a cabo el 23 de abril el foro virtual “Más allá del silencio y la traducción: justicia epistémica y el derecho de las mujeres a una voz política en la crisis climática”.

El encuentro remoto contó con la ponencia de la socióloga María Victoria Canino, jefa del Laboratorio de Ecología Política e investigadora del Centro de Estudios de la Ciencia, quien analizó cómo el patriarcado científico ha desplazado el conocimiento femenino bajo la premisa de que carecen de rigor técnico, mientras las mujeres sostienen la vida en los territorios más vulnerables del país.

Al explicar la relación histórica entre el género y la ciencia, Canino señaló que Venezuela padece de una “injusticia epistémica”, es decir, el negar a una persona su derecho de ser reconocida por tener un conocimiento válido por prejuicios sobre su identidad, en este caso las mujeres en la opinión política.

La especialista enfatizó que, desde la Revolución Científica, se construyó un modelo donde la razón se asoció a lo masculino, mientras que lo femenino fue desplazado a lo “sensible o irracional”. Esto hoy se traduce en obstáculo para que las líderes comunitarias participen en las propuestas de soluciones ambientales.

Esta incapacidad de reconocer el conocimiento de la mujer se ve demostrado en la gestión de territorios mencionados durante el foro, donde a pesar de que las mujeres ocupan la gran mayoría de los cargos de liderazgo en consejos comunales, sus alertas sobre el entorno están siendo ignoradas.

Canino destaca que la crisis climática actual no puede resolverse si el sistema sigue exigiendo que el saber local sea “traducido” a términos académicos para tener validez.

“No hablemos solamente de derechos y leyes porque las leyes nos han dado el derecho de estar presentes, porque es verdad que ocupamos espacio, somos numéricamente más que los hombres en muchísimos espacios, pero no tenemos todavía el derecho de ser creídas de que nuestra palabra valga”, sentenció CANINO.

El cuerpo femenino como detector a la crisis

La ponente puso el foco en el cambio climático en Venezuela y refirió que el cuerpo de la mujer funciona como una especie de detector: en comunidades de Aragua, Miranda y La Guaira, las mujeres reportaron síntomas físicos como aumento de fatiga o calor extremo.

“El cambio climático lo siento en el cuerpo porque ahora sudo más… me dan calorones que se me baja la tensión”, relatan mujeres de zonas populares, y establecen las analogías de que si ellas no aguantan el calor, las plantas tampoco. Para Canino, estas percepciones no son anécdotas, sino “objetividad fuerte” que permiten adaptaciones a las que la ciencia tradicional le intenta restar importancia.  

La socióloga agregó que las mujeres venezolanas enfrentan una gran vulnerabilidad y que tienen catorce veces más probabilidades de fallecer durante un desastre socioambiental, debido a que los roles de cuidado que tienen impuestos limitan su movilidad y las obligan a gestionar la supervivencia del hogar sin apoyo de servicios básicos.

De la deserción escolar a la asfixia en el hogar

Un punto importante mencionado en el encuentro es la cruda realidad de zonas afectadas por desastres, como en Las Tejerías, donde la crisis ambiental impacta la educación de forma directa, ya que en situaciones de sequía o inundaciones, las niñas son las primeras en abandonar las escuelas para cargar agua o asumir las tareas del hogar. Esto lleva al riesgo de pobreza a largo plazo y las excluye prematuramente de los espacios públicos.

Una de las propuestas centrales durante el foro fue cambiar la visión de la mujer como un “objeto de estudio” a considerarlas un “sujeto de conocimiento”. Este cambio puede implicar que las agricultoras y líderes dejen de ser solo testimonios o historias de angustia para convertirse en agentes con poder real de ejecución y decisión frente al Estado Venezolano.

El fin del silencio institucional

La ponente hizo énfasis en que la justicia epistémica debe ir acompañada de una democratización real de las instituciones. En el foro recomendaron romper con la “traducción institucional”, que silencia la voz política femenina, y reconocer que los conocimientos en el interior del país son indispensables para enfrentar la crisis climática que mantiene a las comunidades al borde de la inoperatividad.

El foro concluyó con un exhorto a que se permita la agencia política a las venezolanas, quienes hoy enfrentan la crisis climática desde la primera fila de resistencia en sus comunidades, pero siguen esperando que sus palabras sean reconocidas como una verdad científica y política.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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