En un trabajo especial de CocuyoChequea verificaron las denuncias desde el gobierno de que las actas recopiladas por la oposición y subidas al sitio web resultadosconvzla.com tienen elementos manipulados. En concreto, en los últimos días, distintos voceros del oficialismo han dicho que las imágenes de las actas tienen los “metadatos borrados”, lo que supuestamente significa que “ha sido pasado por un software de edición”.
Los metadatos de una imagen, escaneada o fotografiada, revelan información sobre el dispositivo, fecha, hora, calidad de la imagen y a veces, ubicación geográfica y nombre del dispositivo, pero se pueden muy fácilmente editar, modificar, añadir y hasta perder.
¿Quiénes difundieron esta narrativa?
En el reportaje se señala que “reconocidos desinformantes, líderes políticos acusados de corrupción y propagandistas difundieron la narrativa de las actas fraudulentas, sin ninguna base técnica y omitiendo que no son aceptables como ‘pruebas de cargo’ en juicios, por su vulnerabilidad, al contrario del QR y el código debajo de éste, impresos en las actas”.
En el texto se hace mención a que el 11 de agosto de 2024, Freddy Ñáñez, ministro de Comunicación e Información, vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo y presidente del canal televisivo estatal VTV, subió a su cuenta de TikTok un extracto de su programa Cable A Tierra, en el que explica que al someter “a experticia” las 9.472 imágenes de las actas escaneadas por la oposición, las cuales “representan el 30% de las actas” (el total para ese momento de la supuesta revisión por parte de Ñáñez), “arrojaron que el 83% de esas imágenes no tienen metadatos, es decir, (…) que pasaron por un software de edición”, enfatizando que “el 83% de esas imágenes no son copia fiel del original”. Medios como El Universal, la página del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y la del propio Ministerio para la Comunicación y la Información (MIPPCI) reprodujeron las declaraciones de Ñáñez.
“Estas páginas webs han sido identificadas como parte de las investigaciones Portales de la mentira y Fábrica de la desinformación, de la Coalición Informativa C-Informa para identificar medios replicadores de desinformación, además de haber difundido las seis encuestadoras sospechosas que promocionaron sin respaldo estadístico la preferencia por el candidato Nicolás Maduro”, indican en el reportaje.
Dirigentes izquierdistas y periodistas españoles de izquierda también se hicieron eco de esta narrativa sobre los metadatos. El político Pablo Iglesias, líder del partido español de izquierda Podemos, partido acusado de recibir 3,7 millones de euros del gobierno venezolano para asesorías, compartió un hilo en X en el que respalda la investigación del periodista español Román Cuesta para Diario Red, titulada ¿Cómo manipuló las actas la oposición en Venezuela?.
En dicho artículo, Cuesta denuncia “la disparidad de “formatos” que presentaban estos supuestos documentos, en relación a las casillas que recogen las firmas de los miembros de las mesas electorales”, respaldando la creencia de que las actas archivadas en la página web de la oposición fueron manipuladas.
Además, el político y politólogo español Juan Carlos Monedero, militante del partido Podemos, acusado también de corrupción por recibir fondos sin declarar de los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela y quien acompañó al gobernante Nicolás Maduro en varios actos de campaña, posteó un video en X de 2 minutos 22 segundos, que cuestiona dónde están los metadatos de las actas, exponiendo exactamente lo que afirmó Ñáñez de las 9.472 imágenes: “del 100% de las actas subidas y sometidas a la prueba, el 83% de las actas ha sido modificada”, según el análisis hecho “con ayuda de un pana programador”.
Actas tienen otros datos que sí las hacen únicas e inviolables
A diferencia del IMEI de un teléfono celular o el número MAC de una computadora, que identifican de forma inequívoca ese dispositivo usado para conectarse a la red, aunque cambie el número de teléfono, el software, el contenido o el usuario, los metadatos son fácilmente alterables, incluso de forma involuntaria.
El propio activista chavista Luigino Bracci Roa escribió en la red social X que los metadatos que pueda tener una imagen “no indican de una forma inequívoca si la imagen ha sido modificada o no. De hecho, los metadatos se pueden editar muy fácilmente, y hay programas de edición y de escaneo que te permiten decidir si le pones metadatos a la imagen o no. Y también se los puedes modificar o quitar a posteriori”.

Bracci reiteró, como han dicho otros antes, que para comprobar si un acta o no es real o fraudulenta, se puede comparar con las actas digitales e impresas producidas por cada máquina de votación al cierre de las mesas, que están en ambos casos en posesión del Consejo Nacional Electoral, las cuales aún no han sido publicadas. “Se puede comparar el hash de cada acta, así como todos los otros datos (incluyendo los votos) y así se pueda comprobar si son reales o no”.
El trabajo precisa que las actas electorales sí tienen datos que las hacen únicas e inviolables, como el hash, un código único que puede descifrar el CNE, como los correos encriptados, que usan el mismo algoritmo con el que se creó la cadena de bloques del Bitcoin.
El hash es justamente un dato, que a diferencia de los metadatos, pero más parecido al IMEI o al MAC; no se puede cambiar e identifica de forma única e inviolable a cada acta de escrutinio o electoral, como explica este artículo de Jesús Herrera para CriptoNoticias, titulado “Las actas electorales de Venezuela son tan inviolables como Bitcoin”.
En el trabajo además se explica que cada acta electoral tiene un QR y una firma digital, que no sólo tiene los datos de candidatos y votos recibidos, sino un código de encriptación que le permite al CNE corroborar con la llave de desencriptación saber si es real. Asimismo, las actas originales están depositadas tanto en la memoria de la máquina de votación como en los pendrive de respaldo, por tanto, están en mano del Plan República y del CNE.
El análisis concluye que la ausencia de metadatos no prueba que las actas sean falsas y no debe ser el único criterio para evaluar su autenticidad. La veracidad de las actas debe ser determinada a través de una auditoría exhaustiva de los documentos originales y sus registros digitales, así como los procesos que llevaron a su producción, como bases de datos, máquinas y bitácoras digitales e impresas, aún no disponibles públicamente por el Consejo Nacional Electoral.



