Informalidad comercial se abre paso en Venezuela 

De acuerdocon el, economista Asdrúbal Oliveros mas del 50% de las empresas en Venezuela son informales
Política tributaria, inflación y crisis de servicios públicos atentan contra el empresario formal 
Empresas que han cerrado no son capaces de aguantar el peso tributario, fiscal  e inflacionario 

@franzambranor

Leonardo heredó una zapatería de su padre en Coro. Desde que nació ha estado vinculado con este negocio, pero lleva al menos un lustro percibiendo que el legado de su padre se ha venido a menos. Y se rasca la cabeza pensando si la informalidad es el nuevo camino en Venezuela para hacer dinero.

La inflación y la pérdida progresiva del poder adquisitivo del venezolano han hecho que las ventas se reduzcan al mínimo. Tal es la crisis que Leonardo se vio obligado a introducir otros elementos en su empresa, como comida no perecedera y productos de limpieza, para poder subsistir.

“Para esta época hace años, tenía que viajar a las fábricas en Valencia a buscar más zapatos, en vacaciones escolares y diciembre nos iba muy bien. Hoy en día, la gente no tiene al calzado como prioridad, lo fundamental es la comida, en eso se emplea casi todo el presupuesto familiar”, dijo Leonardo.

Leonardo sostuvo que entre proveedores, impuestos, y pago de nómina se va casi todo el todo el capital que genera mensual en la zapatería.  

“Es muy difícil para el empresario venezolano mantenerse, muy cuesta arriba…y eso que yo no pago alquiler del local, porque esto es de nosotros. Antes teníamos alrededor de 30 empleados, ahora tenemos como tres y, de resto, la misma familia atiende el negocio”, contó.

Leonardo a menudo se pregunta si estar en la informalidad le traería menores dolores de cabeza y más ventajas que tener una empresa debidamente registrada. 

Informalidad o morir

Apenas en este primer semestre de 2022, empresas que tenían un amplio recorrido en Venezuela, como Friday’s, El Trolly, Movistar TV y NTN24, decidieron dar un paso al costado. 

El economista Asdrúbal Oliveros sostiene que el modelo económico y el deterioro institucional en Venezuela hacen prácticamente inviables las estructuras de negocios formales.

“Existe una estructura totalmente desigual, donde por un lado, empresas grandes tienen que cumplir con toda una normativa y, por otro, hay un sector que no tiene que cumplir con nada. Ser informal en Venezuela está prácticamente permitido”.

También, Oliveros informó que más del 50% de los negocios en Venezuela son informales.  

Las redes sociales son de vital ayuda para los emprendimientos. Al ingresar a Instagram, Facebook y Twitter, los usuarios venden productos sin tienda física.

En la mayoría de los casos, estas ventas son a domicilio, no emiten factura alguna y los pagos se hacen con divisas en efectivo, transferencias y a través de dispositivos móviles. 

“Las normas para los negocios formales son excesivas, cumplir con la estructura tributaria termina generando una presión muy fuerte sobre los costos que hace inviable a empresas debidamente registradas frente a las más pequeñas o aquellas que prefieren operar en la informalidad”, comenta Oliveros.

Un sistema que impulsa hacia lo informal

Además, el nuevo impuesto a las grandes transacciones financieras (IGTF), el incremento de los servicios de registros y notarías y la cantidad de tributos que debe hacer una empresa, hacen que el comerciante vea la posibilidad de poner sus libros en azul como una subida al monte Everest. 

“Este es un sistema que te impulsa hacia lo informal. Estamos hablando de negocios que no tienen que cumplir con regulaciones y que pueden tener precios más bajos para un consumidor que se ha empobrecido, y al cual solo le interesa conseguir precios bajos”, describe Oliveros.

Agregó también que al consumidor “no le importa si la empresa cumple o no con el dictamen tributario y de ley”.

Enemigos íntimos: Formalidad e informalidad 

La experta en materia tributaria, Susana Apóstol, sostuvo que la mayor competencia de las empresas formales en el país son todas aquellas informales.

“Los cambios tributarios han sido duros en los últimos tiempos. La venezolana es una economía que tiene un impuesto oculto, que es la inflación y es el más duro de todos”, aseveró Apóstol.

Apóstil indicó que con todos los deberes que le endosan a la empresa privada, el Estado está mermando la capacidad que esta tiene de crecer, e incluso, de mantenerse.

“Cuando una persona piensa en un emprendimiento, pocas veces incluye en la ecuación la estructura jurídica y todo el tema que tiene que ver con el cumplimiento en materia tributaria y laboral”, indica la experta.

Lo anterior hace que el empresario dude en cristalizar su idea, porque este proceso “es muy cuesta arriba”.

Apóstol también sostuvo que empresarios formales piensan en deshacerse de esta característica, porque es incluso, más conveniente.

“Es responsabilidad del gobierno establecer formas de acción que permitan a las empresas desarrollar sus actividades de forma libre. Que la recaudación sea bajo un esquema de progresividad”, opinó.

La experta sostuvo que tanto al gobierno como a la colectividad le conviene que existan más empresas formales en el país. 

“Las empresas formales no solo lo son a nivel tributario, sino también a nivel laboral, e igualmente lo son a nivel de proyección país, porque a medida que una empresa sea próspera beneficia a la colectividad, genera empleo y hay más oportunidades para todos”. 

Espanto a la inversión 

Oliveros manifestó que las actuales condiciones para el establecimiento de una empresa en Venezuela, lejos de atraer a los inversionistas, los suele ahuyentar. 

“Porque si una empresa grande quiere establecerse en el país y revisa todas las condiciones que debe cumplir y las características del mercado, probablemente su respuesta sea no operar, a menos que se le entreguen un conjunto de concesiones”.

Oliveros manifestó que la informalidad no es un marcador de crecimiento económico.

“No permite un desarrollo sostenido del país, no hay inversiones profundas ni crecimiento de empresas y desalienta a los inversores”, concluyó.

 

5 claves sobre la desigual recuperación económica de Venezuela

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De acuerdocon el, economista Asdrúbal Oliveros mas del 50% de las empresas en Venezuela son informales
Política tributaria, inflación y crisis de servicios públicos atentan contra el empresario formal 
Empresas que han cerrado no son capaces de aguantar el peso tributario, fiscal  e inflacionario 

@franzambranor

Leonardo heredó una zapatería de su padre en Coro. Desde que nació ha estado vinculado con este negocio, pero lleva al menos un lustro percibiendo que el legado de su padre se ha venido a menos. Y se rasca la cabeza pensando si la informalidad es el nuevo camino en Venezuela para hacer dinero.

La inflación y la pérdida progresiva del poder adquisitivo del venezolano han hecho que las ventas se reduzcan al mínimo. Tal es la crisis que Leonardo se vio obligado a introducir otros elementos en su empresa, como comida no perecedera y productos de limpieza, para poder subsistir.

“Para esta época hace años, tenía que viajar a las fábricas en Valencia a buscar más zapatos, en vacaciones escolares y diciembre nos iba muy bien. Hoy en día, la gente no tiene al calzado como prioridad, lo fundamental es la comida, en eso se emplea casi todo el presupuesto familiar”, dijo Leonardo.

Leonardo sostuvo que entre proveedores, impuestos, y pago de nómina se va casi todo el todo el capital que genera mensual en la zapatería.  

“Es muy difícil para el empresario venezolano mantenerse, muy cuesta arriba…y eso que yo no pago alquiler del local, porque esto es de nosotros. Antes teníamos alrededor de 30 empleados, ahora tenemos como tres y, de resto, la misma familia atiende el negocio”, contó.

Leonardo a menudo se pregunta si estar en la informalidad le traería menores dolores de cabeza y más ventajas que tener una empresa debidamente registrada. 

Informalidad o morir

Apenas en este primer semestre de 2022, empresas que tenían un amplio recorrido en Venezuela, como Friday’s, El Trolly, Movistar TV y NTN24, decidieron dar un paso al costado. 

El economista Asdrúbal Oliveros sostiene que el modelo económico y el deterioro institucional en Venezuela hacen prácticamente inviables las estructuras de negocios formales.

“Existe una estructura totalmente desigual, donde por un lado, empresas grandes tienen que cumplir con toda una normativa y, por otro, hay un sector que no tiene que cumplir con nada. Ser informal en Venezuela está prácticamente permitido”.

También, Oliveros informó que más del 50% de los negocios en Venezuela son informales.  

Las redes sociales son de vital ayuda para los emprendimientos. Al ingresar a Instagram, Facebook y Twitter, los usuarios venden productos sin tienda física.

En la mayoría de los casos, estas ventas son a domicilio, no emiten factura alguna y los pagos se hacen con divisas en efectivo, transferencias y a través de dispositivos móviles. 

“Las normas para los negocios formales son excesivas, cumplir con la estructura tributaria termina generando una presión muy fuerte sobre los costos que hace inviable a empresas debidamente registradas frente a las más pequeñas o aquellas que prefieren operar en la informalidad”, comenta Oliveros.

Un sistema que impulsa hacia lo informal

Además, el nuevo impuesto a las grandes transacciones financieras (IGTF), el incremento de los servicios de registros y notarías y la cantidad de tributos que debe hacer una empresa, hacen que el comerciante vea la posibilidad de poner sus libros en azul como una subida al monte Everest. 

“Este es un sistema que te impulsa hacia lo informal. Estamos hablando de negocios que no tienen que cumplir con regulaciones y que pueden tener precios más bajos para un consumidor que se ha empobrecido, y al cual solo le interesa conseguir precios bajos”, describe Oliveros.

Agregó también que al consumidor “no le importa si la empresa cumple o no con el dictamen tributario y de ley”.

Enemigos íntimos: Formalidad e informalidad 

La experta en materia tributaria, Susana Apóstol, sostuvo que la mayor competencia de las empresas formales en el país son todas aquellas informales.

“Los cambios tributarios han sido duros en los últimos tiempos. La venezolana es una economía que tiene un impuesto oculto, que es la inflación y es el más duro de todos”, aseveró Apóstol.

Apóstil indicó que con todos los deberes que le endosan a la empresa privada, el Estado está mermando la capacidad que esta tiene de crecer, e incluso, de mantenerse.

“Cuando una persona piensa en un emprendimiento, pocas veces incluye en la ecuación la estructura jurídica y todo el tema que tiene que ver con el cumplimiento en materia tributaria y laboral”, indica la experta.

Lo anterior hace que el empresario dude en cristalizar su idea, porque este proceso “es muy cuesta arriba”.

Apóstol también sostuvo que empresarios formales piensan en deshacerse de esta característica, porque es incluso, más conveniente.

“Es responsabilidad del gobierno establecer formas de acción que permitan a las empresas desarrollar sus actividades de forma libre. Que la recaudación sea bajo un esquema de progresividad”, opinó.

La experta sostuvo que tanto al gobierno como a la colectividad le conviene que existan más empresas formales en el país. 

“Las empresas formales no solo lo son a nivel tributario, sino también a nivel laboral, e igualmente lo son a nivel de proyección país, porque a medida que una empresa sea próspera beneficia a la colectividad, genera empleo y hay más oportunidades para todos”. 

Espanto a la inversión 

Oliveros manifestó que las actuales condiciones para el establecimiento de una empresa en Venezuela, lejos de atraer a los inversionistas, los suele ahuyentar. 

“Porque si una empresa grande quiere establecerse en el país y revisa todas las condiciones que debe cumplir y las características del mercado, probablemente su respuesta sea no operar, a menos que se le entreguen un conjunto de concesiones”.

Oliveros manifestó que la informalidad no es un marcador de crecimiento económico.

“No permite un desarrollo sostenido del país, no hay inversiones profundas ni crecimiento de empresas y desalienta a los inversores”, concluyó.

 

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