EL CASO DE LOS 10 espías rusos detenidos en los Estados Unidos hace una semana podría ser resuelto al mejor estilo de una novela de la Guerra Fría cuando de acuerdo con Rusia se decida el intercambio en la clásica ciudad de todas las películas de espionaje de Hollywood: Viena.
Para evitar gastos de juicio, incomodidades en los medios y preguntas que no tienen respuesta los dos gobiernos habrían decidido hacer un intercambio de supuestos agentes del otro país de la manera más rápida para evitar que las excelentes relaciones que hoy tienen los presidentes Medvedev y Obama sean perturbadas.
El mas connotado de los acusados de espionaje a favor de los Estados Unidos, el investigador nuclear Igor Sutyagin, que cumple una sentencia de 14 años, ya habría sido informado de su liberación en Viena. Otros acusados, incluso de espiar para China, estarían incluidos en el intercambio. Serán 10 por 10.
Los detenidos en la operación norteamericana, que tenía diez años montándose, fueron: Anna Chapman; Vicky Peláez y Juan Lázaro, arrestados en Nueva York; Mijaíl Semenko, Michael Zottoly y Patricia Mills, en Arlington (Virginia); Richard y Cynthia Murphy, en Nueva Jersey, y Donald Howard Herthfield y Lee Ann Foley, en Cambridge. Además, el gobierno de Chipre informó que había arrestado a Robert Christopher Metsos, de 54 años, en el aeropuerto de Larnaca cuando iba a volar a Budapest. Éste salió libre bajo fianza y desde ese día desapareció del mapa.
En El País de España se preguntaban quienes eran estos espías modernísimos. He aquí su reseña:” Son gente como Vicky Peláez, columnista del más importante periódico en español de Nueva York, El Diario/La prensa, y su marido, Juan Lorenzo; o Richard y Cinthya Murphy, que vivían la perfecta vida de una familia en los suburbios de Nueva Jersey; o Donald Heathfield y Tracey Foley, un matrimonio con dos hijos adolescentes que vivían rodeados de profesores de Harvard en Cambridge (Massachusetts). Eso, claro está, si se demuestra que esas son sus identidades”.
Los más notorios de loa decena son Anna Chapman a quien describen como una “mujer fatal” y Vicky Peláez, la peruana periodista siempre ligada a las causas de izquierda, muy cercana en su momento a Sendero Luminoso, y más recientemente al presidente venezolano Hugo Chávez y sus movimientos bolivarianos en los Estados Unidos. Algunos de los detenidos confesaron haber recibido dinero de los rusos en diferentes países. La periodista peruana fue seguida en Caracas en uno de sus viajes patrocinados por el gobierno de Chávez. Su rápida defensa por parte de dirigentes del gobierno venezolano y la campaña en contra de su detención a través de los medios de comunicación oficialistas denotó de inmediato la cercanía de los rojos rojitos con ella.
Aunque ella fue la única dejada en libertad bajo fianza su marido fue el primero en aceptar dos cosas negativas para su causa: una que si era espía ruso y otra que su verdadera identidad era otra, pues en vez de uruguayo como decían sus papeles de inmigración era ruso de nacimiento. Aquí fue que comenzaron a disminuir el ímpetu defensivo sus amigos chavistas.
La Fiscalía acusa a los diez detenidos de conspiración por trabajar para un Gobierno extranjero, lo que podría acarrearles cinco años de prisión, ya que por ahora no están acusados de obtener material clasificado. Pero a nueve de ellos también se les acusa de blanqueo de dinero, penado hasta con 20 años. En su comparecencia ante un juez de Nueva York, ninguno de los detenidos se pronunció sobre su culpabilidad o inocencia. Pero el fiscal federal que lleva el caso, Michael Farbiarz, aseguró tras la vista que «la evidencia es abrumadora» y que «esta es solo la punta del iceberg». Según los documentos en su poder, el FBI interceptó un mensaje ruso para cuatro de los detenidos en el que les informaban de cuál era su misión: «desarrollar vínculos con los círculos del poder estadounidense». En otros mensajes se les pedía información sobre Irán, armas nucleares, rumores sobre la Casa Blanca, el liderazgo de la CIA o las elecciones.



