Encapuchados, fusiles en mano, vestidos con las camisas rojas del PSUV: así se ven algunos de los atacantes de las caravanas opositoras durante las últimas dos semanas.
En lo que va de campaña para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, han sido al menos ocho los ataques armados denunciados por la oposición, que los atribuye a militantes del PSUV.
Pero el oficialismo niega que los agresores sean de sus filas: “La derecha está pagando de US$30.000 a US$50.000 a quienes finjan ser chavistas y salgan a las calles con armas”, aseguró el jueves el presidente, Nicolás Maduro, quien sin embargo no aportó pruebas.
Los venezolanos están acostumbrados a que cualquier evento que ocurre en este país polarizado tenga dos versiones, pero pocos dudan de que la violencia se tomó la campaña electoral.
La muerte de Luis Manuel Díaz
El ataque que puso a la violencia política en el primer renglón de la campaña fue en el que cayó abatido Luis Manuel Díaz, de 44 años, un activista del partido opositor Acción Democrática (AD).
Se produjo en la ciudad de Altagracia de Orituco, en el central estado Guárico, poco después de la intervención de Lilian Tintori, esposa del opositor Leopoldo López.
Mientras desarmaban la tarima, cuando ya la prensa se había ido del lugar, se oyó una ráfaga de disparos.
El secretario ejecutivo de AD, Henry Ramos Allup, atribuyó la muerte a “bandas criminales del PSUV”.
Maduro pronto rechazó la acusación, y el jefe del comando de campaña del PSUV y alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, anunció una demanda del partido por calumnia a Ramos Allup.
Las autoridades han informado que el homicidio parece producto de un “ajuste de cuentas” entre bandas armadas.
Díaz, quien según las autoridades era parte de una banda delincuencial, estaba siendo juzgado por su presunta participación en otro homicidio, de acuerdo a la Fiscalía.
Los otros ataques
Solo horas antes de que se produjera la balacera, una de las dos avionetas de la comitiva de Tintori se accidentó en la pista después de aterrizar.
“La misma que había aterrizado dos veces sin problemas, estaba sin frenos”, dijo Tintori en una rueda de prensa el jueves.
“No tengo duda de que crearon ese escenario, no tengo duda que esa avioneta que estuvo ahí fue intervenida por el régimen”, aseguró.
Y remató: “Me quieren matar”.
Las autoridades no se han pronunciado sobre el hecho.
Pero para la oposición se trató de un evento más de una estrategia de amedrentamiento que se desprende de la orden que les dio Maduro a sus seguidores hace unas semanas: “Ganaremos la Asamblea como sea”.
El “como sea” se ha convertido en el eslogan de campaña del chavismo.
“Hasta la victoria como sea. Que se entienda bien. ¿Ustedes entienden cuando yo digo como sea? Esta patria no la vamos a vender”, dijo Maduro el jueves.
La oposición ha denunciado –en algunas ocasiones con fotos y videos– otros ataques en Caracas, Maracay, Guasdualito, Cojedes y Ciudad Guayana durante eventos proselitistas; entre ellos dos del excandidato presidencial Henrique Capriles.
La mayoría tienen en común que son perpetrados por hombres vestidos con símbolos oficialistas y se producen en zonas consideradas bastiones chavistas.
Otro de los ataques se produjo en el barrio popular de Petare, en Caracas, donde una caravana de motos liderada por el candidato opositor Miguel Pizarro acabó dispersada tras un tiroteo.
“Ni sus tiros, ni sus pistolas, ni su amedrentamiento van a poder más que la fuerza de un pueblo que decidió cambiar”, declaró Pizarro.







