El informe anual presentado por el gobierno venezolano ante la SEC, Security Exchange Comisión de Estados Unidos, no indicó la cifra definitiva del comportamiento de la economía en 2014. En el reporte se limitó a exponer información hasta el cierre del tercer trimestre, cuando el producto interno bruto registró una caída promedio de 4% en 9 meses.
Por órdenes directas del presidente Nicolás Maduro al Banco Central de Venezuela se le prohibió publicar las cifras sobre inflación, escasez y PIB (crecimiento) desde finales del año pasado.
En el documento, cuya presentación es obligatoria para todo el que emita bonos en Estados Unidos, se señala que el gasto del gobierno tuvo un aumento y cerró en 21,5 millardos de bolívares en 2014: “Este incremento fue principalmente debido al aumento de las transferencias de pago del gobierno a los sectores públicos y privados”.
Agrega que el déficit fiscal para el cierre del año fue de 1,2 millardos de bolívares, lo que equivale a 1,9% del producto interno bruto (cantidad de bienes y servicios que produce un país en un año). Sin embargo, las cifras totales están calculadas en bolívares contantes de 1997 y no toma en cuenta el comportamiento de la inflación desde entonces.
En el informe el gobierno reconoce que Estados Unidos y Canadá continúan siendo los dos mercados más grandes para la exportación de crudo de Petróleos de Venezuela. Refiere que el volumen de ventas totales fue de 800.000 barriles diarios aproximadamente al cierre del año, al igual que en 2013, cifra que contrasta con el millón de barriles diarios que se vendía en 2012.
Inversiones. En el informe se indica que “no hubo dinero invertido” en las industrias del hierro y el acero en 2014 y que la CVG Ferrominera del Orinoco tiene varios proyectos en progreso, pero que están retrasados “debido a desacuerdos entre las partes sobre las valoración, pago y otras materias administrativas”.
Enumera como proyectos congelados la construcción de la segunda línea en la planta de pellas de Ferrominera, la construcción de la planta procesadora de cuarcita y la extensión del puerto de Palúa.
Sigue leyendo este trabajo de Blanca Vera Azaf en El Nacional.




