“Mitchell Page se fue del parque”. Si algo escuchamos los niños por allá por aquellos sabrosos años del beisbol de los 70’s fue eso, que Mitchell Page dio jonrón.
El domingo sorprendió la noticia, Mitchel Page, el recordado bateador de los Navegantes del Magallanes murió el sábado por causas que aún se desconocen.
En su primer año con los Navegantes lideró la liga venezolana con catorce jonrones, cincuenta y siete carreras empujadas, ciento cuarenta bases alcanzadas y además promedio de .310, con cuarenta y ocho anotadas y nueve bases robadas.
Después Page fue un destacado “rookie” de los Atléticos de Oackalnd en 1977, bateó veintidos jonrones, empujó setenta y cinco carreras, dejó .310 de promedio y cuarenta y dos bases robadas, pero aún así perdió el premio al Novato del Año de la Liga Americana con un joven ambidextro de nombre Eddie Murray, de los Orioles de Baltimore, hoy en día habitante del Salón de la Fama de Cooperstown.
Aunque no fue un Grande Liga muy brillante, en la memoria de los fanáticos de los navegantes del Magallanes siempre será una de las estrellas más luminosas de aquel temible “poder negro” del Magallanes; Pieza clave para el “brujo” Willie Horton y el titulo de Campeón del Caribe en Puerto Rico en 1979.
Aunque Page había llegado antes, en la 75-76 cuando constituyó una llave endemoniada junto a La Cobra” Dave Parker, quien había compartido la versión anterior del “black power” con Don Baylor, aunque vale aclarar que los “originales” del legendario “poder negro” son Jim Holt , Harold King y Clarence Gaston de la temporada 71-72.
Sin duda Page era heredero de esa “tradición” que infundía respeto de sólo mencionarla. Page fue parte de la “magia” que el polémico Horton “aplicaba” para que inexplicablemente se ganaran los juegos de pelota con algo que hoy llamaríamos la “Willieball” o la “Witchball”, quién sabe.
Aunque no aportó mucho con el bate durante la temporada regular, Mitchell Page fue ayuda primordial en la Final que se decidió en cinco desafíos contra las Águilas del Zulia. Remolcó 6 carreras con igual n´¨mero de hits, incluyendo par de jonrones.
Sin embargo su gran despedida, por la que todos los recuerdan para siempre, la gran echonería de los niños magallaneros de entonces para fastidiar el ego de los caraquistas, fue el enorme cuadrangular que sacudió en el “Hiram Bithorn” de San Juan, Puerto Rico, frente al relevista mexicano Enrique Romo, en el inning nueve, para darle a Magallanes el segundo título de Serie del Caribe.
Hasta entonces sólo ellos habían ganado el clásico caribeño y ya pueden imaginarse cómo fastidiaron con una canción que les hizo Billo Frómeta, otra más, en esta nombra a Mitchel Page, dándole jonrón a los Leones: “Magallanes y Susana”
Así recordamos a Mitchel Page, con el respeto que siempre infundió con su bate, paz a su alma.








