Sexo cotidiano, café y cigarros: Enemigos del corazón

Placeres cotidianos como el sexo o tomarse un café, así como la exposición a la contaminación ambiental producida por el smog, pueden desencadenar un ataque cardíaco.

Un análisis de datos sobre los factores desencadenantes potenciales de los ataques cardiacos encontró que muchas de las sustancias y actividades que las personas disfrutan cada día, como el café, el alcohol, o el sexo, pueden “conspirar” para causar un ataque.

Debido a que un gran número de personas están expuestas al aire sucio, la contaminación atmosférica durante el tráfico encabeza la lista de posibles desencadenantes del ataque cardíaco, ya que los investigadores achacan el 7,4 por ciento de los ataques al corazón al smog en la carretera.

Sin embargo, el café también se relacionó con el 5 por ciento de los ataques al corazón, las bebidas alcohólicas con otro 5 por ciento y fumar marihuana con poco menos del 1 por ciento, encontraron los investigadores europeos.

Entre las actividades diarias, realizar esfuerzos físicos se relacionó con un 6,2 por ciento de los ataques cardiacos, disfrutar de una comida pesada con el 2,7 por ciento y el sexo con el 2,2 por ciento.

Los investigadores destacaron que el riesgo de ataque cardíaco de cualquiera de estos factores para una persona en particular en un momento dado es muy pequeño. Pero podría aumentar si estos factores desencadenantes se combinan, o se xpanden.

Por ejemplo, la contaminación atmosférica es un factor desencadenante de menor importancia de ataques cardíacos, pero como tantas personas están expuestas al smog, quizá provoca muchos más ataques cardíacos que otros factores desencadenantes más importantes, como el alcohol y la cocaína.

“Los riesgos pequeños pueden ser muy importantes si se generalizan entre la población”, explicó el investigador Tim S. Nawrot, profesor asistente de epidemiología del Centro de Ciencias Ambientales Hasselt de la Universidad de Hasselt en Diepenbeek, Bélgica.

El doctor Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo sobre el estudio que “en base a estos resultados, la mejora de la calidad del aire y la reducción del tráfico no sólo puede ayudar al medio ambiente y aumentar la calidad de vida, sino también a disminuir de manera significativa la incidencia de ataque cardiaco”.

El informe aparece en la edición on line del 24 de febrero de The Lancet.

En su investigación, el equipo de Nawrot analizó 36 estudios que examinaban los desencadenantes ambientales de los ataques cardíacos. En su revisión, conocida como metaanálisis, los investigadores buscaron puntos en común que pudieran establecer la forma de clasificar estos factores en función de su riesgo.

En términos de riesgo, el equipo encontró que la contaminación atmosférica aumentaba el riesgo de ataque cardiaco de una persona en menos de 5 por ciento. Por el contrario, el café aumentaba el riesgo 1,5 veces, el alcohol, tres veces y la cocaína incrementaba las probabilidades de ataque cardíaco 23 veces.

Incluso los estados emocionales pueden desencadenar algunas veces un ataque cardíaco, halló el equipo. Por ejemplo, las emociones negativas en general se relacionan con casi el 4 por ciento de los ataques cardíacos, mientras que la ira, específicamente, se relacionó con poco más del 3 por ciento. Incluso los estados emocionales “positivos” se relacionaron con el 2,4 por ciento de los ataques cardiacos, apuntaron los autores del estudio.

Aunque la exposición al humo de segunda mano no se incluye en el análisis, los efectos son probablemente de igual magnitud que la contaminación atmosférica, agregaron los autores. Cuando se prohíbe fumar en lugares públicos, la tasa de ataques cardíacos ha descendido un promedio de 17 por ciento, señalaron.

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Placeres cotidianos como el sexo o tomarse un café, así como la exposición a la contaminación ambiental producida por el smog, pueden desencadenar un ataque cardíaco.

Un análisis de datos sobre los factores desencadenantes potenciales de los ataques cardiacos encontró que muchas de las sustancias y actividades que las personas disfrutan cada día, como el café, el alcohol, o el sexo, pueden “conspirar” para causar un ataque.

Debido a que un gran número de personas están expuestas al aire sucio, la contaminación atmosférica durante el tráfico encabeza la lista de posibles desencadenantes del ataque cardíaco, ya que los investigadores achacan el 7,4 por ciento de los ataques al corazón al smog en la carretera.

Sin embargo, el café también se relacionó con el 5 por ciento de los ataques al corazón, las bebidas alcohólicas con otro 5 por ciento y fumar marihuana con poco menos del 1 por ciento, encontraron los investigadores europeos.

Entre las actividades diarias, realizar esfuerzos físicos se relacionó con un 6,2 por ciento de los ataques cardiacos, disfrutar de una comida pesada con el 2,7 por ciento y el sexo con el 2,2 por ciento.

Los investigadores destacaron que el riesgo de ataque cardíaco de cualquiera de estos factores para una persona en particular en un momento dado es muy pequeño. Pero podría aumentar si estos factores desencadenantes se combinan, o se xpanden.

Por ejemplo, la contaminación atmosférica es un factor desencadenante de menor importancia de ataques cardíacos, pero como tantas personas están expuestas al smog, quizá provoca muchos más ataques cardíacos que otros factores desencadenantes más importantes, como el alcohol y la cocaína.

“Los riesgos pequeños pueden ser muy importantes si se generalizan entre la población”, explicó el investigador Tim S. Nawrot, profesor asistente de epidemiología del Centro de Ciencias Ambientales Hasselt de la Universidad de Hasselt en Diepenbeek, Bélgica.

El doctor Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo sobre el estudio que “en base a estos resultados, la mejora de la calidad del aire y la reducción del tráfico no sólo puede ayudar al medio ambiente y aumentar la calidad de vida, sino también a disminuir de manera significativa la incidencia de ataque cardiaco”.

El informe aparece en la edición on line del 24 de febrero de The Lancet.

En su investigación, el equipo de Nawrot analizó 36 estudios que examinaban los desencadenantes ambientales de los ataques cardíacos. En su revisión, conocida como metaanálisis, los investigadores buscaron puntos en común que pudieran establecer la forma de clasificar estos factores en función de su riesgo.

En términos de riesgo, el equipo encontró que la contaminación atmosférica aumentaba el riesgo de ataque cardiaco de una persona en menos de 5 por ciento. Por el contrario, el café aumentaba el riesgo 1,5 veces, el alcohol, tres veces y la cocaína incrementaba las probabilidades de ataque cardíaco 23 veces.

Incluso los estados emocionales pueden desencadenar algunas veces un ataque cardíaco, halló el equipo. Por ejemplo, las emociones negativas en general se relacionan con casi el 4 por ciento de los ataques cardíacos, mientras que la ira, específicamente, se relacionó con poco más del 3 por ciento. Incluso los estados emocionales “positivos” se relacionaron con el 2,4 por ciento de los ataques cardiacos, apuntaron los autores del estudio.

Aunque la exposición al humo de segunda mano no se incluye en el análisis, los efectos son probablemente de igual magnitud que la contaminación atmosférica, agregaron los autores. Cuando se prohíbe fumar en lugares públicos, la tasa de ataques cardíacos ha descendido un promedio de 17 por ciento, señalaron.

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