Prácticamente en todas las capitales del paÃs se ha manifestado desde el 12 de febrero. Es una organización horizontal, sin etiquetas polÃticas, ni sindicales, ni lÃderes claramente visibles. Facebook, Twitter, Instagram y YouTube los motores de las protestas. Agruparse y expresarse. Las redes sociales le otorgan a los jóvenes algo que los partidos polÃticos se niegan a darles. Fenómeno que en paralelo, afectó a Leopoldo López y a MarÃa Corina Machado, cuando impulsaron la protesta, #12F #LaSalida, lo hicieron fuera de una MUD, empeñada en negarles el espacio.
Al igual que ocurrió en TurquÃa, Brasil y Ucrania, no son los pobres los que protestan en Venezuela. Son los jóvenes de clase media instruida, la cual no forma parte de la base electoral del PSUV. Aún viviendo en un paÃs que organiza elecciones con exagerada frecuencia, estos jóvenes, no sienten conexión con la élite polÃtica en el poder.
Estamos ante una generación que nació después del fallido golpe del 4 febrero 1992, jóvenes apolÃticos en su mayorÃa, que nunca habÃan protestado. Frustrados por no encontrar un partido que los represente. Su principal reivindicación, denunciar la inseguridad y la falta de libertades en el paÃs del castrochavismo.
Algunos comentaristas, al desestimar la protesta, han quedando en evidencia, porque al igual que el régimen, muestran cuan desconectados están de la juventud del paÃs.
El talante sui generis de la protesta, mientras la represión se hacÃa violenta, hizo que se adhiriera a ella, de manera abrumadora la clase media. Hoy en las barricadas, vemos esa clase media urbana, conscientes que la lucha será dura y larga. Esa clase media, es la primera en llevar el golpe de la inflación, de la corrupción y de la excesiva intrusión del Estado en sus vidas.
Juntos le quitaron la careta democrática que lucÃa el régimen de Maduro, mientras exigen, el fin de la injerencia cubana.
Quizá sea la razón de la virulenta reacción de Maduro ante las protestas. Puede que haya comprendido que estudiantes, y clase media, buscan acabar con el modelo polÃtico y económico de la oligarquÃa cÃvico-militar antillana, fundado entre los miembros de la nomenclatura, el narcotráfico y un poder absolutamente corrompido, que ha lanzado al paÃs entero por el precipicio de una crisis sin precedentes.
Es temprano para hablar de revolución de la clase media, primero tendrá que salir victoriosa de su lucha mortal con el régimen de Maduro, sostenido por La Habana. De lograr el objetivo, se le ofrecerá al paÃs la posibilidad de reconstruirse según los principios sociopolÃticos venezolanos.
Luis DE LION
luisdelion@gmail.com




