Ser padres es toda una aventura. Papá y mamá la viven con igual intensidad, aunque ella comienza a experimentar esa relación maravillosa un poco antes, durante los 9 meses en los cuales comparte su cuerpo con la personita más amada para ambos. En los papás el lazo es más hacia la dependencia total que les permite entender al bebé apenas mirándolo, hecho que les tranquiliza bastante en ese nuevo rol.
Hay miedo a cometer errores en el natural proceso. Es común la incertidumbre por las noches en vela intentando que el bebé duerma o por llantos prolongados o las dudas al aprender a preparar el tetero o la forma idónea de amamantarlo. Para regocijo de los padres de familia primerizos regresa el libro “Entendiendo a tu bebé, los primeros 12 meses”, cuyo autor es el pediatra Tony Manrique, del Centro Médico Docente La Trinidad.
La primera edición fue en 1989, editada por Planeta argentina, cuando Manrique residía en Boston, USA y decidió transmitir su experiencia como pediatra, especialista en desarrollo y conducta infantil. El diseño de la obra corrió a cargo de su esposa, Patricia Nelson y la enriquecieron apoyados en la evolución mes a mes de sus hijos en la etapa de bebés. “Obtuve lo mejor de cada momento en el desarrollo de mis hijos para comunicarlo a los padres quienes con el paso del tiempo me han confirmado lo vital que les resultó el aporte en la crianza de sus hijos”, recuerda el autor. El nuevo libro tiene en portada al sobrino del pediatra, hijo de Marinés Lucca.
NADA SE ESCAPA
La segunda edición de la obra, realizada con un la colaboración de Mariana Marczuk, de Planeta, ofrece todo lo que los padres necesitan saber cada mes sobre conducta, desarrollo, alimentación, enfermedades, problemas frecuentes en cada etapa, disciplinas para mayor comprensión del bebé incluidas las fases donde el bebé puede cambiar no porque sea rebelde sino al estar a punto de pasar de un nivel de evolución a otro y se ponen ansiosos. Por ejemplo, cuando están listos para caminar si pronunciaban 2 o 3 palabras dejan de hacerlo porque tienen toda su energía concentrada en caminar, detalle que antes se desconocía. El índice orienta sobre temas como la primera alimentación en cada mes, enfermedades más frecuentes, tratamiento para la fiebre, cólicos, dosis de analgésicos, resfriados, erupciones, etc.
Manrique dice que “en los 4 primeros meses de vida la memoria del bebé es cortica”. Aunque no ve a su mamá, en determinado momento, está contento pero a partir de ese tiempo su memoria mejora y a ese bebé que no le costaba darse con todo mundo, ahora sabe que esas personas no son su mamá y llora delante de los extraños. Comienza a captar y sentir emociones nuevas.
BORRAR TEMORES
“Los recién estrenados padres sienten un miedo fundamentalmente clásico y biológico de herir al recién nacido porque lo ven frágil y, en verdad, no es así porque los bebés vienen bien diseñados, soportan ciertos movimientos y son más duritos de lo que apreciamos”, asevera Manrique. Sí son delicados inmunológicamente porque aún su sistema de defensa es inmaduro, por lo cual el contacto con una persona que tenga gripe pudiera representar una complicación para la salud del bebé. El estado gripal en un bebé tan pequeño puede durar 7 semanas pues sus vías respiratorias son muy finas.
Hay temor a ser inadecuados, si lo cargan bien o al colocarlo en su cuna o al bañarlos. Otro miedo típico materno es a no tener leche y ella lo supera cuando le demuestran que si tiene y de ahí en adelante todo irá mejor. Otro recelo es a perder la independencia porque el bebé les atrapa, les cambia la vida en 180 grados. La mamá que trabaja fuera del hogar, muchas veces, ya no puede seguir haciéndolo y eso la hace sentir mal. Se siente temerosa de dejarlo al cuidado de otra persona que no lo conoce como ella, por ejemplo. Todas esas emociones negativas tienen formas de superarlas. “Con el libro los padres entenderán al bebé, que es mi propósito”, señala Manrique.
En esta obra no abarcó a los bebés con condiciones especiales como el síndrome de Down, aunque ellos reciben iguales cuidados que quienes no lo presentan. Un niño con Down es normal y hay que saberlo llevar siguiendo las especificaciones sobre su crecimiento porque las tablas de ellos son diferentes. Son bebés que dan muchísimo cariño y sus enfermedades son las mismas de todos los bebés como son diarreas, gripes, otitis. En cuanto a su alimentación, es semejante a la de todos en esa etapa de la vida.




