Seis días varados en Chile: el drama de los viajeros de Law y Estelar Latinoamérica

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Los vuelos tenían entre dos y cinco días de atraso y los pasajeros desconocían, con precisión, cuándo iban a poder salir. Mujeres embarazadas, ancianos y niños estaban entre los afectados

Lorena Meléndez G.

@loremelendez

 

Germán Suárez ya había vivido un mal rato el pasado sábado, 5 de septiembre, cuando iba a abordar su vuelo con destino a Santiago de Chile con la aerolínea Law. El avión que debía salir a las 6:00 am despegó 13 horas después de lo pautado. En Lima, Perú, la parada de 45 minutos que hizo la aeronave para recargar combustible duró 8 horas. A la capital del país sureño arribó al mediodía del domingo: 24 horas después de lo previsto. Pese a la larga travesía, intentar regresar a Caracas fue peor. Él, y alrededor de 50 pasajeros, soportaron una seguidilla de irregularidades que los mantuvieron –durante casi una semana– entre la incertidumbre y la indignación por los retrasos y el maltrato.

Suárez –quien andaba con su esposa embarazada de 6 meses, su hijo de 7 años y sus padres de 70– pasó cuatro veces por el Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez (Santiago) para tomar un vuelo que, hasta la tarde del pasado martes 26 de septiembre, no había podido salir. La primera vez que cruzó el terminal aéreo fue el miércoles, 20 de septiembre, cuando tenía previsto partir. Lo repitió el pasado sábado en la mañana, pero le informaron que el avión tenía una avería y que se irían, quizás, el domingo en la madrugada, algo que tampoco sucedió. El penúltimo intento fue la noche del 24 de septiembre cuando, luego de haber pasado por migración y esperar durante tres horas frente a la puerta de embarque, la tripulación anunció que no le habían dado los permisos requeridos para volar. 

No es la primera vez que Law y Estelar Latinoamérica, socia venezolana de la primera, dejan varados a sus pasajeros. El pasado 28 de junio, Caraota Digital reportó que alrededor de 90 personas no habían podido viajar por razones similares. Reclamaron, entonces, que aunque los habían trasladado a un hotel, ninguna de las dos aerolíneas se había hecho responsable de la alimentación de los que se quedaron. Las quejas, antes y después de esa jornada, no han cesado tanto dentro como fuera de Venezuela. Las redes sociales se convirtieron en eco del descontento de los viajeros.

 

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Mientras las irregularidades continúan, ambas empresas son presentadas como una alternativa para quienes emigran. Así lo expuso una nota de Bloomberg publicada a principios de este mes, que señala que las compañías están obteniendo ganancias mientras llevan inmigrantes a Chile desde Venezuela y Haití: los vuelos que llegan llenos a Santiago parten semi vacíos. “Nuestra apuesta, en un mercado del cual todos huyen, es decir ‘aquí estamos'”, dijo al respecto el presidente ejecutivo de Law, Andrés Dulcinelli, en una entrevista concedida al medio mencionado.

La estampida de las líneas aéreas se evidencia en hechos como estos: Avianca, LATAM Chile, LATAM y Sky Airline, que antes cubrían la ruta entre Santiago y Caracas, cerraron sus operaciones en Venezuela. Hoy, solo Copa Airlines y Law prestan este servicio.

El aislamiento del país se concreta con la anulación de vuelos que iban a otros países y que cubrían United Airlines, Delta Airlines, Luftansa, Dynamic, LAN, Tiara, Air Canada, Tam, Aeroméxico, Alitalia y Gol. Todas suspendieron sus actividades en territorio venezolano entre 2014 y lo que va de 2017.

En los últimos cuatro años, la crisis, la violencia y problemas aeroportuarios como la baja calidad del combustible y de las inseguridad de las instalaciones y servicios del terminal aéreo, redujeron la oferta de asientos en vuelos internacionales en 70%. De 57.105 puestos a la semana se pasó a solo 16.809.

La otra razón de peso que explica el éxodo es que, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el Estado venezolano mantiene una deuda con el sector de más de 3.800 millones de dólares. En medio de todos los conflictos, quedan los pasajeros que tienen cada vez menos opciones para volar.

Burlados

Quienes se quedaron varados por seis días con Law y Estelar afirmaron que, al igual que Suárez, tuvieron problemas para salir de Maiquetía. Una pasajera que prefirió resguardar su identidad contó que, luego de haber recibido varias alertas sobre los cambios de horarios en su itinerario, supo al llegar al aeropuerto venezolano que su partida no ocurriría al momento en el que estaba prevista, a las 4:00 pm del sábado 2 de septiembre, sino a las 7:00 am del domingo 3. Pero su avión tampoco despegó en el nuevo horario, sino 6 horas más tarde.

Ese no fue el único inconveniente que tuvo al salir. Al momento de chequearse no aparecía en el sistema y el personal de Estelar Latinoamérica le exigía que se comunicara con Chile para que pudiera saber la causa de su ausencia en la lista de pasajeros. Horas después, le dijeron que su boleto nunca había sido pagado, transacción que sí se había efectuado con cuatro meses de antelación. Debió esperar al menos 4 horas para aclarar el inconveniente y aguardar otras 4 más para que le dieran una habitación en un hotel de La Guaira donde pudiera descansar mientras salía el vuelo atrasado.

Las excusas de ambas empresas se repiten en los casos consultados. Lo del boleto no pagado le sucedió a otra pasajera que pidió que no se revelara su nombre. Por esa razón tuvo que salir del aeropuerto chileno el día 16 de septiembre y regresar a Santiago para tratar el problema directamente en la oficina de la aerolínea. Su avión despegó y tuvo que posponer su vuelta a Venezuela por una semana: para el 23 de septiembre. Hasta la tarde de este martes 26 estuvo varada en Chile. Su ida, recordó, también se retrasó por tres días, ya que en lugar de salir el 5 de agosto lo hizo el día 8. Denunció que a quienes habían llegado de últimos al mostrador de facturación querían imponerles una multa de 300 mil bolívares.

“Law es una empresa sumamente irresponsable. Tanto el personal de Venezuela como el de Chile le faltan el respeto al pasajero. Nos sentimos maltratados, burlados y, sobre todo, engañados”, señaló la mujer, quien reclamó que aunque la aerolínea sabía desde las 10:00 pm del 24 de septiembre que no podría volar, mantuvo a los pasajeros en el área de embarque del terminal aéreo hasta las 2:00 am, cuando finalmente canceló el vuelo. “A esa hora fue que pudimos cenar y al hotel llegamos a las 5:00 am”, comentó la viajera, quien también indicó que en Santiago se les había hecho difícil reclamar la situación porque no sabían a cuál organismo debían acudir.

Humberto Figuera, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV), indicó que en todos los países existe un sistema de indemnización para los viajeros afectados por las demoras de las aerolíneas. Si tales denuncias no son atendidas por la compañía responsable, se debe acudir al Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, para que este abra un procedimiento y cite tanto a la aerolínea como a los pasajeros. La decisión sobre lo sucedido se tomará con base en estas declaraciones.

Una flota que falla

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Justo cuando la aeronave de Law estaba a punto de tocar tierra en Lima, para buscar combustible, volvió a elevarse. La maniobra fue sentida por todos los pasajeros y la explicación se escuchó por los altavoces minutos después: la luz que debía indicar que el tren de aterrizaje funcionaba correctamente, nunca encendió. Afortunadamente, solo era cuestión de un foco quemado que fue cambiado por los mecánicos que integraban la tripulación. Sin embargo, el incidente generó un nuevo retraso.

El funcionamiento de los aviones de Law y Estelar –todos son Boeing de segunda mano, de acuerdo con Bloomberg– también preocupó a los viajeros. Uno de ellos, José Hernández, ya había vivido una experiencia similar con la segunda línea aérea en su viaje de ida.

Hernández, quien volaba con su esposa el pasado 1 de agosto, comentó que durante esa travesía un ruido en una de las alas de la aeronave al cabo de una hora de vuelo, obligó al capitán a informar por altavoz que se devolverían a Maiquetía. Sin embargo, en medio de ese retorno y tras el trabajo de los mecánicos en pleno vuelo, anunciaron que el inconveniente había sido solventado y que no sería necesario el aterrizaje. “El avión estaba volando con sobrepeso, incluso las aeromozas decían que iba ‘pesado'”, añadió el pasajero. En su página web, paradójicamente, Estelar promociona a sus aeronaves como “configuradas” para brindar seguridad y comodidad en cada vuelo. Una fuente del sector indicó que, próximamente, esa compañía piensa abrir una ruta a Buenos Aires.

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