Un día cualquiera en el Metro de Caracas: retrasos, fallas, pedigüeños y buhoneros

 

 

Con información de Francisco Zambrano 

@franzambranor

Infografía de Juan Carlos Hernández 

@jhernandezgraph

 

Viernes 27 de enero, 8:40 de la mañana, Metro de Caracas: el calor sofocante debido a la cantidad de personas que se encuentran aglomeradas en la estación Palo Verde. Al fondo, una voz estridente advirte: “Se le informa a todos nuestros usuarios que debido a una falla eléctrica, el sistema presenta un fuerte retraso en este momento, por favor tome medidas alternas”.

La escena descrita es bastante cotidiana para todos los caraqueños que a diario usan el sistema de transporte subterráneo. Se enfrentan a fuertes retrasos, fallas en el sistema (por cualquier cosa), vendedores ambulantes, pedigüeños, maltratos y hasta robos.

Mientras tanto, los usuarios que decidieron quedarse y esperar a que el personal “capacitado” resuelva el problema, inhalan y exhalan, transpiran el estrés por la preocupación y por lo tarde que van a llegar a sus destinos.

9:00 de la mañana y el retraso persiste, el tren no se ha movido. Los pasajeros comienzan a desesperarse y piensan en otra opción que les permita llegar más rápido.

9:40 de la mañana, estación Los Cortijos. Finalmente cuando la falla fue solventada, el tren empezó su recorrido habitual, la gente ya empezaba a relajarse cuando una alarma de emergencia se encendió. Los suspiros y murmuros de rabia nuevamente comenzaban a escucharse. El operador del tren notificó que la emergencia sería atendida en la próxima estación. Se trababa de un señor de aproximadamente 70 años de edad, quien se desmayó. Atendida la emergencia en la estación Los Dos Caminos, la gente empezó a comentar que esos vahídos ocurrían casi a diario debido a la mala alimentación que tienen los venezolanos actualmente.

10:10 de la mañana, estación Altamira. Aunque con un poco de lentitud en el sistema, ya lo peor había pasado, el recorrido comenzaba a hacerse más tolerable. En esta oportunidad, otra voz comenzaba a escucharse y cada vez se hacía más fuerte… “¡Buenos díasss!, alguien que me regale esos buenos días… Oye, yo te traigo una promoción de chupetas Fresipop, quién dijo yo, quién dijo quiero”. Algunos solo se limitaron a ignorar a la joven, mientras que otros no desaprovecharon la oportunidad de obtener el producto.

En el recorrido que continuó hasta Plaza Venezuela para luego hacer transferencia hacia la línea 3, se pudo visualizar otros dos vendedores ambulantes que ofrecían golosinas y hasta pasatiempos, “ideal para que los usuarios se relajen mientras hay retrasos en el metro”, así lo pregonaba el vendedor.  

10:40 mañana, estación La Bandera. Esta vez otra voz intentaba transmitir un mensaje,  se trataba de un pedigüeño que mostraba lo hinchada que estaba una de sus piernas para pedir dinero. Unos lo miraban con lástima, otros lo ayudaban y otros ni cuenta se dieron del joven mendigaba para comprar medicinas, según dijo.

11:10 de la mañana, estación La Rinconada, finalizado el recorrido es evidente que el sistema de transporte le queda pequeño, ajustado, muy ajustado a la ciudad. Según cifras oficiales, por el subterráneo se movilizan diariamente dos millones de personas, claramente la demanda supera a la capacidad del subterráneo y esto se puede ver en cualquier estación en horas pico, cuando no cabe ni un alfiler en los andenes.

El pasado 24 de enero, el Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz Néstor Reverol, anunció el despliegue de 1.100 efectivos policiales para reforzar la seguridad en todo el sistema y evitar la mendicidad y la buhonería. Sin embargo, durante el recorrido por el Metro, específicamente por 41 estaciones entre la Línea 1, 2 y 3, no se observó presencia de efectivos policiales ni militares, ni tampoco la oficina del CICPC prometida por el funcionario para atender los delitos que se presenten dentro de las instalaciones.

Una constante durante el recorrido fue que 28 de las 41 estaciones visitadas tienen las escaleras mecánicas dañadas o inservibles. En la estación Plaza Sucre, por ejemplo, un gran hueco ocupa el lugar de la escalera. El agujero es usado por los pasajeros como vertedero de basura.

También había escaleras sin guayas, ni pasamanos, otras cerradas porque están haciéndoles mantenimiento, en algunos casos desde hace hasta un mes. Es el caso de una de las escaleras de la estación Altamira, que no está operativa desde noviembre del año pasado.

En 29 de las 41 estaciones, los torniquetes no sirven y algunos están libres, esto hace que las personas se aglomeren para pasar sin pagar el boleto simple que solo cuesta 4 bolívares.

La falta de aire acondicionado, poca iluminación, suciedad y cabinas de operadores vacías también se pudo constatar en algunas estaciones como Plaza Venezuela, Altamira, Parque Carabobo, Plaza Sucre, Propatria y La Yaguara.

Otro problema que afecta a los usuarios es que desde el mes de noviembre no se está vendiendo el ticket Multiabono. En un reportaje que realizó Crónica Uno, Ricardo Sansone, coordinador de la A.C Familia Metro, comentó que esto se debe a que el Gobierno le debe dinero a la casa fabricante del material enviado entre 2015 y 2016.

Ricardo Sansone, afirmó para Crónica Uno que en lo que va de año el subterráneo ha presentado más 8.000 fallas producto de la baja inversión en los planes de mantenimiento.

Lo que en el año 1983 nació como “la gran solución para Caracas”, hoy en día es un medio de transporte plagado de problemas y fallas que a diario afectan a los usuarios. Los días con fallas y retrasos son una constante y aunque la gente se moleste, no le queda más opción que respirar profundo, tener paciencia o pagar los altos costos de las camionetas, taxis y mototaxis.

 

Daños en el metro4-02

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