Un consejo que le repite mucho le gente que está afuera a  quienes desean irse del paÃs es “deje lo malo en Venezuela, aquà las cosas no son asÔ. Cuando escucho eso me pregunto ¿Cómo puede Venezuela cambiar si nosotros mismos damos la batalla por perdida? Me incluyo en la crÃtica porque me ha pasado también, tenemos que reconocer que asumimos otro comportamiento en el exterior que en nada se parece al del venezolano promedio. Quizás por miedo a ley, cosa que aquà no existe, porque en nuestras calles solo reina el instinto de supervivencia.
Lo cierto es que poco hacemos para recuperar el respeto propio y el de nuestro gentilicio. Hacer la diferencia pasa hasta por ser puntuales, si lo logramos en otro contexto por qué no intentarlo en Venezuela, asà evitamos que juegues con tu tiempo y con la paciencia de los demás. Pero el cambio no es solo un tema de reloj, sino de valores, hay otros comportamientos que tienen mucho que ver la naturalización de la corrupción, cuando pagamos por el tramite, cuando nos coleamos, cuando nos dan un vuelto demás y nos quedamos callados. Son acciones que hablan de nosotros, aquà y en cualquier parte del mundo.
Ustedes dirán ¿Cómo quieres que sobreviva entonces en Venezuela? Indudablemente para que todos dejemos de hacerlo, necesitamos algo más que disposición, necesitamos consciencia colectiva. Entender que mientras demos por condenado nuestro paÃs y no le apostemos ni medio, nadie lo hará.
No solo hay que ser los mejores en el exterior, hagamos un esfuerzo los que quedamos aquà por ser todos los dÃas mejores hijos, mejores padres, el mejor en el trabajo, en la escuela, el mejor ciudadano. Verán como las cosas comienzan a cambiar, desde lo más micro a la más grande.
Hay muchos que viviendo afuera, apartan complejos a un lado y muestran disposición a trabajar en lo que sea. Todo sabemos que este nuestro suelo, que no se puede comparar el hecho de empezar de cero a vivir la tierra que te vio nacer, donde te graduaste, donde aspiras crecer, no para ir a menos. Yo les digo, la situación actual amerita ciertos sacrificios de nuestra parte, sacrificios que no serán pagados en dólares pero si recompensados con la reconstrucción de un paÃs. Queramos o no, el modelo que impera en la actualidad nos lleva todos los dÃas a comenzar varios pasos atrás, esto no tiene que darnos más que resistencia, aprendizaje, enseñanza. Si lo logramos aquÃ, lo podremos lograr en cualquier parte del mundo.
No dejemos lo malo en Venezuela, hagamos que lo malo cambie y que sea nuestro ejemplo como nación que hable por nosotros. Los grandes pueblos son tal porque han logramos edificar grandes paÃses. No nos quedemos atrás ¡vamos a intentarlo!
 Brian Fincheltub
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