Memoria y Cuenta 2014 del presidente Nicolás Maduro

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Se había anunciado que el presidente daría inicio a su alocución a las 5:00 pm y el jefe del Estado arribó al Palacio Legislativo alrededor de las 5:15 pm. La caminata, que hizo acompañado del presidente de la AN, Diosdado Cabello, la llamada «Primera Combatiente» y algunos altos funcionarios del gobierno, se prolongó más de lo debido y ello provocó el retraso en el inicio del mensaje presidencial.

Seis minutos después de iniciada la transmisión conjunta, Maduro tomó la palabra y procedió a saludar a los asistentes. En un momento de esta parte, el mandatario  enfatizó que solo podría haber paz en Venezuela con justicia «frente a asesinos, conspiradores y golpistas. Democracia, pero con justicia. Paz, con justicia». Solicitó un minuto de silencio por la memoria del diputado Robert Serra, asesinado el año pasado.

Pasado ese minuto de silencio, el presidente Maduro comentó que recordar a Serra era «recordar ese año que va a ser inolvidable en la historia que estamos viviendo del siglo XXI venezolano, el año 2014. Un año de batalla intensa, donde se puso a prueba toda la voluntad de paz de un país. Donde se arremetió de distintas formas, pretendiendo llevar a los límites la convivencia interna de la lucha política y, por la vía de la violencia, imponer esquemas de intervención en los asuntos internos de nuestra patria».

Maduro añadió que la aparición de Serra significó «la irrupción de una generación joven en el propio desarrollo de la revolución bolivariana, que fue convocada, motivada a participar protagónicamente en la política por nuestro comandante supremo Hugo Chávez. Que se le abrieron las puertas (…) como nunca jamás se le abrieron las puertas a la juventud para que participara en la política, en las decisiones, en las luchas. Una generación que salió a las calles, al batallar de las ideas y que comenzó a firmar su propio espacio político. El crimen contra Robert Serra, plenamente comprobado, fue hecho por sicarios contratados. Nunca pensaron que el propio Robert iba a dejar las pruebas de su propio asesinato».

»Desde Colombia se preparó todo. Grupos de paramilitares introducidos por la extrema derecha venezolana para influir en el desarrollo político de nuestro país. Se trató de simular (…) un falso positivo, como se ha montado en otros casos (…) para tratar, sobre la base del crimen físico, sumar el crimen moral, el desprestigio y justificar la violencia y la muerte».

El mandatario reflexionó que 2014 «fue el año en que enfrentamos nuevamente el guion de desestabilización y de violencia. Pareciera que eran tiempos pasados, que no se iban a repetir más en nuestra Venezuela».

Comentó: «Hay que ser bien osado para desconocer realidades como las que tenemos en Venezuela. Desconocer la existencia de una AN sólidamente constituida donde una mayoría respalda el proyecto revolucionario legítimamente de acuerdo a los votos de un pueblo. Desconocer realidades como que el liderazgo legítimo constituido activo (…) en 20 de 23 estados está en manos de gobernadores y gobernadoras fieles, leales y trabajadores de la revolución bolivariana».

»Desconocer la AN, desconocer los liderazgos regionales. Habrase visto. Desconocer el 75% de los liderazgos locales que se dieron de manera legítima en unas elecciones a las que se les pretendió dar carácter plebiscitario y que a contrapelo de las recomendaciones de los encuestólogos y asesores de marketing (…), los retos de plebiscitos, los retos de guapetones lo que hicieron fue retar el alma profunda del pueblo bolivariano para darle a la revolución bolivariana una victoria buena, en buena lid (…). No digan que fue el efecto Daka (…), fue el efecto reto que llevó a un pueblo (…) a una victoria grande, importante, política y territorial. Poblacional. Y a resultados muy buenos (…) para quienes tienen opciones distintas al proyecto bolivariano, al proyecto chavista».

 

También dijo que había que ser osado para desconocer la FANB o la unión cívico-militar. «Desconocer un país, desconocer las relaciones sólidas que en el campo internacional tiene un proyecto revolucionario que dirige y conduce nuestra patria. Así empezó el año 2014, con pasos en falso que —pese a los llamados al diálogo en el cual insistí una y otra vez— lamentablemente no fueron rectificados, no digamos a tiempo. No han sido rectificados hoy. Y hoy vemos como el año 2015 arranca en el maremágnum de las mismas políticas fracasadas, equivocadas. De las mismas políticas extranjeras que le hacen gran daño al país».

En esa misma tónica, dijo que 2014 fue un «año complejo donde triunfó la paz (…). Paz, paz y más paz quiere nuestro pueblo. No quiere los caminos de la aventura, del atajo, de la conspiración». Insistió en que fue un año complejo, donde además, en el segundo semestre «fue despejando los caminos de la paz y adentrándose en los caminos del sabotaje y de la guerra económica».

Aseguró que el año pasado «estuvimos con la inversión pública, gracias a este sistema justo de distribución de la riqueza, soportando (…) tres países: el país de la familia venezolana, que trabaja ahora. Hemos roto nuevamente récord en disminución del desempleo. El país del ingreso por familia más alto que haya tenido en 100 años Venezuela».

El segundo país —dijo Maduro— está basado en «la economía criminal, en el acaparamiento de productos de grandes distribuidores. Quizás el segundo semestre de 2014 nos permitió ver, en el escenario de la batalla contra la guerra económica, los mecanismos que se utilizan para desaparecer los productos, en coordinación con una estrategia política de sectores de la economía criminal, de una burguesía parasitaria que anda en actitud insurreccional, desconociendo las instituciones, jugando con la paciencia del pueblo de Venezuela».

El tercer país, dice Maduro, es el del «contrabando de extracción, donde bastantes lecciones puede dar, por haberlas aprendido en el terreno, nuestra FANB. Y el record de persecuciones y capturas que ha habido contra la economía criminal que extrae todo tipo de productos, no solamente la gasolina, que se ha reducido significativamente gracias a la labor de nuestra FANB, sino productos de todo tipo, alimentarios, farmacéuticos».

Insistió en que hubo ataques inclementes «para cortar las redes de suministro en una especie de campaña macabra para tratar de irritar a un pueblo. No es nuevo. Ha sido sostenida la línea, eso sí, y ha sido puesta a prueba la conciencia de nuestro pueblo. Hay que verle la cara a los estrategas que piensan que por ese camino es posible derrotar la revolución bolivariana. Destruyendo al pueblo, afectando al pueblo, tratando de aprovecharse de diferencias inducidas y creadas para generar procesos desestabilizadores».

»15 años de fracaso de la misma estrategia (…). No solamente de fracaso político; también de fracaso humano porque toda esa estrategia de violencia llevó a la pérdida de la vida de 43 valiosos venezolanos y venezolanas. Más de 850 heridos, 350 de ellos en condiciones de discapacidad grave».

Agregó que la oposición llevaba dos años «creyendo la conseja (…) de quienes decían que una vez que el comandante Chávez partiera físicamente, la revolución bolivariana se hundía, se acababa, no duraba un día más. Así lo creyeron quienes se han anotado a todas estas estrategias aventureras (…) destructivas de la economía de la República».

 

Maduro aseveró que 22 meses —contados desde la muerte de Hugo Chávez— pudieran ser suficientes «para aquellos que han dado pasos en falso, y calculan nuevos pasos en falso hacia la desestabilización, para darse cuenta de las fortalezas (…) que tiene el proyecto revolucionario bolivariano que fundó el comandante Chávez, que no ha sido derrotado ni podrá ser derrotado por ninguna conspiración, por estrategias de guerra económica y tiene la capacidad de renovarse, de remontar dificultades».

Dijo que había que seguir insistiendo en la conciencia: «Nosotros, el pueblo bolivariano y chavista, somos la gran garantía de la paz, de la estabilidad, del futuro de esta República. Somos la columna vertebral sobre la cual se ha sostenido la nueva independencia y sobre la cual se ha construido un nuevo modelo social que incorporó a millones ignorados antes, explotados antes y hoy nuevamente ignorados por quienes creen que pueden engañarlos, confundirlos, irritándolos».

Tras ofrecer una apretada síntesis de su paso por China, Rusia e Irán en su gira, el presidente Maduro se mostró absolutamente seguro de la victoria oficialista en las elecciones parlamentarias: «Yo no tengo ninguna duda, de verdad se los digo, y nos veremos las caras dentro de un año aquí (…), que la revolución bolivariana va a tener una gran victoria en las elecciones parlamentarias de este año 2015. No tengo duda de eso. ¡Ni un ápice de duda! Si hoy por hoy fueran las elecciones, las fuerzas revolucionarias superarían por más de 10 puntos a las fuerzas de la derecha. Ustedes lo saben».

Recalcó: «Que Maduro tiene 80% en contra, dicen ustedes. Está bien, muy bien. Yo creo que 150%. Lo que sí estoy seguro, que el pueblo chavista le va a dar una gran victoria a la memoria de Hugo Chávez en las elecciones que se hagan este año para la AN. No tengo duda de eso».

A lo anterior, el presidente añadió: «Ninguna fuerza, ninguna opción política que pretenda llegar al poder político en la Venezuela del siglo XXI podrá llegar sobre la base de las banderas contrarrevolucionarias, de la desestabilización ni la conspiración. Y menos la destrucción política, humana, moral, económica de nuestro país».

Ya con láminas en mano, el jefe de Estado dijo que durante el período 1983 – 1999, el ingreso del país por concepto de venta petrolera había sido de US$ 224.946 millones. Agregó: «Con la recuperación de Pdvsa, con la recuperación de la OPEP, estos ingresos petroleros en los primeros 15 años de la revolución se quintuplicaron y llegaron en el año 2014 a un monto de US$ 1.182 millones».

De ese ingreso obtenido entre 1983 y 1999, un 37% fue destinado a inversión social, de acuerdo a las cifras manejadas por Nicolás Maduro. Mientras tanto, en los últimos 15 años ese porcentaje se ha ubicado —siempre según las cifras presidenciales— en un 60,7% promedio. Agregó que el Plan de la Patria impone como meta invertir 70% de ese ingreso en programas sociales.

Sostuvo que en el período 1999 – 2014 «se ha invertido 6 veces más en educación pública (…), 21 veces más en seguridad social (…), se ha invertido 9 veces más en salud, 9 veces más en desarrollo y participación  (…), 6 veces más en vivienda, 8 veces más en cultura (…) y 10 veces más en ciencia y tecnología».

 

Maduro también aludió al coeficiente Gini con que se mide «la desigualdad en la distribución de los ingresos de un país por hogar». Recordó que un coeficiente cercano a cero traduce una distribución más igualitaria, en tanto que un coeficiente más próximo a 1 significa una distribución desigual: «Venezuela ha venido evolucionando positivamente desde niveles de gran desigualdad (…). En el 2014 volvimos a romper récord, disminuyendo la desigualdad en el país y acercándonos al valor cero de medición Gini en el mundo».

El presidente no se atrevió a dar una cifra exacta de la inflación de 2014 pero sí llegó a decir que el país había sufrido un decrecimiento económico de 2,8%: «A pesar de que tuvimos un decrecimiento económico de 2,8% y una inflación muy alta, por encima de 64% (…) hay factores inducidos con la idea de destruir a nuestro país».

A su equipo de trabajo le pidió «ocuparnos de manera especial de la generación de empleo, de la consolidación de empleo protegido, constructivo, profundamente humano y productivo». Aseveró que 2014, a pesar de estar «sometido a ataques, intentos de golpes de Estado», cerró con un desempleo «abierto» de 5,5%. «Es una buena noticia porque es producto del esfuerzo de millones. Yo no digo que es producto del esfuerzo del gobierno. Es producto del esfuerzo de empresarios que aman esta patria, que están produciendo».

Asimismo, indicó que la tasa de desocupación juvenil se había mantenido en 11,2%, es decir, sin cambios respecto a 2013. «Yo de verdad aspiro que con los planes y la inversión que vamos a meter en la Misión Jóvenes de la Patria (…), nosotros podamos estar disminuyendo por lo menos un tercio de este desempleo al cierre del año 2015», dijo.

Nuevamente mencionó la caída de los precios del petróleo y la atribuyó al aumento de la producción petrolera por vía del fracking. «Hoy cerró en US$ 38 (…). El factor fundamental (…) es la inundación de petróleo proveniente del método de fracturación hidrológica (…). Es un método, saben ustedes, muy nocivo; muy destructivo».

Añadió que cualquiera que pudiera ver mapas de EEUU con Google Earth podría comprobar que hay estados «como si tuvieran lechina. Están destrozando a los EEUU». Añadió que EEUU hace «lo que ninguno de nuestros amados países de la OPEP jamás ha hecho: utilizan el petróleo como arma geopolítica para influir en sus posiciones de dominio en el mundo. En primer lugar, atacar a Rusia y tratar de poner de rodillas a Rusia y de destruir a Rusia (…). En segundo lugar, tratar de afectar a Irán (…) y en tercer lugar, tratar de afectar y destruir la economía de Venezuela. Esa es la verdad. Por eso yo hice esta gira en defensa de nuestro petróleo».

Más adelante, el presidente diría lo siguiente, con la voz cargada de disgusto: «Por ahí me dicen que hay que cambiar el modelo. Yo le respondí a Luis Vicente León, al cual respeto (…). Hay algunos líderes políticos de la oposición que por Twitter a veces dan vergüenza. Estoy llegando de una gira, buscando un nuevo consenso para defender el mercado y los precios del petróleo, y hay uno que me pregunta si traje leche».

Tras los sonidos de estupor de sus escuchas y una que otra rechifla (el autor de ese tuit había sido el gobernador de Miranda, Henrique Capriles), Maduro, notablemente resentido, señaló: «Es una falta de seriedad, de madurez. Yo sé que ustedes sienten lo mismo, lo sé. Por eso le respondo a un líder de opinión como Luis Vicente León, para poder debatir con alguien que represente las ideas de ustedes y que defienda el capitalismo».

Confesó que le había sorprendido que León le aclarara que no pedía cambiar el modelo socialista sino «el modelo de distribución y comercialización de la economía venezolana». Agregó: «Yo estoy planteando cambiar el modelo de distribución y comercialización de la economía venezolana porque (…) ya casi dos años como presidente, la guerra económica que se ha hecho contra el pueblo para derrocarme la han hecho principalmente grupos mafiosos, vinculados a la distribución de productos, a la comercialización de productos de primera necesidad. Lo sé».

 

Maduro recordó cuando en junio de 2013 desapareció el papel sanitario de los anaqueles y sectores de la oposición señalaban «“No hay papel higiénico pero tenemos patria”. ¿Se acuerdan? Luego escondieron la harina de maíz precocida, pero fue una cosa bárbara, hasta que actuamos sobre las plantas».

Reiteró que lo ocurrido durante 2014 era una guerra «dirigida a esconder los productos para irritar al pueblo. Esconden los pañales cuando las inversiones que se han hecho para la producción y para la importación garantizan plenamente el abastecimiento en ese rubro, muy sensible para la familia venezolana».

Advirtió: «A partir de mañana arranca la ofensiva de revisión de todas las distribuidoras del país y de todos los mayoristas de este país. ¡Vamos a apretar la mano! El que quiera trabajar, bienvenido. Pero el que quiera sabotear, vamos a apretar con la ley todo lo que podamos. Pido el apoyo del pueblo».

Acerca de la creciente escasez que se ha traducido en las colas que se ven en mercados y abastos desde principios de enero, el presidente Maduro también dijo que el pueblo había dado una lección y no se había dejado provocar. Aseguró que entre el 7 y 10 de enero, 18 millones de personas habían acudido a hacer compras: «Compraron lo que normalmente se vendería en un mes y medio. Y algunos grupos estaban preparados (…), pretendían actuar para una conmoción general del país. Se hizo una guerra psicológica brutal. Se dijo que iba a haber paro nacional. Se dijo que iba a haber un golpe de Estado y no me iban a dejar regresar. Se creó toda una situación de zozobra».

Tras recalcar que su generación era hija del 27 de febrero de 1989, el presidente expresó: «Lo menos que pudiéramos nosotros promover, aspirar o tolerar que se cree es una explosión social. Estoy seguro que la inmensa mayoría de nuestro pueblo, que recuerda esos sucesos y sus causas, piensa de esa manera, ama la paz».

A pesar de que el acto estaba programado para que el presidente presentara una memoria y cuenta, Maduro usó el espacio televisivo encadenado para colocar un video de unas presuntas conversaciones telefónicas grabadas en donde quedaría demostrado que sí hubo conspiraciones en contra del gobierno.

El primero de esos audios grabados era de una conversación telefónica entre el almirante (R) Iván Carratú Molina y un militar del que no se dio su rango, identificado como José de Jesús Gámez Bustamante. El segundo audio contenía otra conversación entre Gámez Bustamante y un individuo identificado como Franklin Hernández.

Colocados esos audios, Maduro recalcó que se trataba de «grupos de la extrema derecha que estuvieron planificando, desde el mes de diciembre, una escalada de violencia para atacar al pueblo en lo más sensible». Pidió que los venezolanos se unan en el trabajo: «Yo tiendo la mano para el trabajo a todo el que lo quiera hacer pero también pongo un puño férreo a aquel que le quiera hacer daño a nuestro país. ¡Encontrará el puño más férreo de la ley aplicada! Que nadie se engañe. No me van a decir que estos son presos políticos».

»Están presos los dos (Gámez Bustamante y Hernández). Uno tenía beneficio desde su casa y desde su casa hacía todas estas barbaridades (…). El otro ya está detenido. Ahora me dicen, seguramente, que es un preso político. Estaban calculando destruir los Mercal, los Pdval, los Abastos Bicentenario. Si no fuera por nuestro pueblo y nuestra FANB que salió a proteger a nuestro pueblo en esos días del 8 al 12 de enero, ¿qué hubiera pasado? ¿Esa es la Venezuela que nosotros queremos? ¿Esa es la Venezuela que va a conducir a la oposición a ser gobierno en el país? No creo».

 

Anunció la conformación de «un equipo especial de diálogo, debate y asesoría del Estado Mayor Económico que yo presido, y voy a convocar a economistas, opinadores nacionales e internacionales; y le he pedido al empresario jefe de Fedeindustria, Miguel Pérez Abad, que coordine este grupo especial de asesores nacionales e internacionales y convoque a todas las escuelas de Economía».

El jefe de Estado también dijo que lanzará «un conjunto de iniciativas para favorecer la sustitución de importaciones y la optimización en el uso de las divisas. Son menos divisas. De US$ 96 el barril a US$ 40». Lo llamativo fue la expresión utilizada por Maduro inmediatamente después de lo anterior: «Pero nunca nos faltará Dios. Dios proveerá. Y conseguiremos y hemos conseguidos recursos para mantener el ritmo del país».

Sentenció: «No volverá. El petróleo a US$ 100 no volverá. Así que tenemos que producir, sustituir importaciones, generar nuevas fuentes de divisas para el país. O lo hacemos o lo hacemos, pero tenemos que hacerlo».

Tras una breve vacilación, Maduro procedería a anunciar «un plan integral de atención social y económica del año 2015, que permita utilizar como ventaja los avances del modelo de distribución justa que ya nuestro país tiene instalado (…) para poner un cortafuegos, una barrera de protección sobre las amenazas económicas y sociales contra nuestro pueblo».

Así, anunció la implementación de «un plan especial de protección a la familia venezolana a través de la Gran Misión Hogares de la Patria, teniendo como meta proteger durante este año 2015, con políticas integrales de atención a los niños, de profundización de las pensiones, a la familia, a la mujer venezolana». Para ello, convocó a un gran censo nacional de la Gran Misión Hogares de la Patria. Este censo se llevará a cabo los días 31 de enero y 1 de febrero, y el 7 y 8 de febrero.

Aprobó recursos para aumentar a 200.000 becas para estudiantes de educación media. Estas becas serán llevadas de Bs. 200 a Bs. 500. Asimismo, anunció un incremento de 30% en las becas universitarias, para llegar a un promedio de Bs. 2.000. Igualmente el número de becas universitarias será elevado a 250.000.

Aprobó una inversión de Bs. 204.978 millones para la construcción de 400.000 viviendas en este año. En el programa de la Gran Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor, aprobó recursos para aumentar el número de corredores de 127 a 200.

En el campo de la infraestructura, Maduro anunció la aprobación de recursos por Bs. 59.575 millones y US$ 911 millones. Esto estará destinado, entre otros trabajos, a la culminación de la línea 5 del Metro de Caracas, nuevas estaciones del Metro de Valencia, la estación Ayacucho del Metro de Los Teques, el metrocable de La Dolorita, 57 soluciones viales, puentes, elevados, viaductos y la inauguración de la fábrica de autobuses Yutong.

El siguiente anuncio fue un aumento de 15% para el salario mínimo y las pensiones, vigente a partir del 1 de febrero. «Estoy en la obligación de cuidar el empleo, inversiones, y estoy en la obligación de cuidar los ingresos (…) El año pasado hicimos tres aumentos, incluyendo el Ticket de Alimentación. Este año vamos a empezar el primer aumento antes del 1 de mayo, que se va a hacer efectivo el 1 de febrero, del 15% del salario mínimo de los trabajadores venezolanos y de todas las pensiones de nuestros viejitos».

Este aumento tuvo la aprobación de los respectivos recursos por la vía de un crédito adicional por Bs. 49.703 millones. «Aquí está el aumento del salario mínimo, en las escalas diversas de funcionarios y del tabulador salarial de obreros y obreras. No solamente se queda en el salario mínimo. Es un gran esfuerzo que se hace y que nosotros debemos mantener, sostener en el tiempo», apuntó.

Anunció la incorporación de 300.000 nuevas pensiones: «300.000 pensiones deben ser incorporadas a nivel nacional en los planes de la Gran Misión Hogares de la Patria». Agregó: «Vamos a activar (…) un bono salud para los pensionados y pensionadas a través de su propia tarjeta de débito, donde de manera puntual, como nunca antes en la historia, cobran regularmente sus pensiones».

 

El siguiente anuncio de Nicolás Maduro tuvo que ver con el sistema cambiario. Antes de hacerlo, el presidente tomó una pausa, bebió agua, se limpió el sudor de la frente (la cámara que lo enfocaba fue cambiada por otra que apuntaba a las curules de los diputados) y aseveró que hay un gran debate al respecto «donde los venezolanos tenemos que estar muy bien informados (…). Los dólares que la República utiliza para su funcionamiento, en un 95%, 96%, de manera regular desde que se estableció el control de cambio, son dólares que surgen del ingreso petrolero y de los ingresos del Estado. Solamente en el llamado mercado paralelo se transan un 4%, 5% de los movimientos cambiarios del país».

Tras esa introducción, Maduro dijo que había tomado la decisión de trabajar en «un sistema que atienda los tres mercados de manera más eficiente».

El primer mercado, tal como Maduro lo informó, «es el primer mercado de necesidades alimentarias, salud (…), garantizarlo con un dólar a Bs. 6,30. Mantenerlo de manera eficiente, para invertirlo en la protección de nuestro pueblo».

El segundo mercado traerá consigo la implementación de «un solo Sicad que, ya lo explicarán nuestras autoridades monetarias, pueda atender los otros estamentos de las necesidades económicas del país, estableciendo por sistema de subasta mecanismos de mercado para su fijación y mecanismos de interés nacional».

Para el tercer mercado, Nicolás Maduro indicó que el Sicad II será convertido en «un nuevo sistema (…) que funcione a través de las bolsas públicas, de las bolsas privadas, donde concurra el sector privado, donde concurra el sector público y maneje ese tercer mercado. Y busque por la vía de un equilibrio de participación legal (…) atender lo que se ha generado como un mercado absolutamente abrupto, fuera de toda regla económica».

Advirtió: «Todo este sistema cambiario es transitorio (…) para atender las necesidades del desarrollo económico del país durante un período de inversión, de recuperación, que nos permita ir estabilizando los factores fundamentales de la economía y lograr la mayor eficiencia y optimización en la inversión de las divisas convertibles del país».

Otro trago de agua antecedió a un anuncio relacionado con el precio de la gasolina. Maduro dijo que los actuales precios eran «una distorsión» y manifestó: «No puede haber decisiones irresponsables, apresuradas o tecnocráticas sobre el tema de los combustibles internos. Yo he dicho “No nos hace falta el ingreso”. Es una exageración, pero es pedagógica la exageración. Claro que hace falta el ingreso».

Agregó: «Yo quiero, en esta alocución, manifestar la necesidad de que vayamos a un régimen de precios equilibrados, de precios justos, donde cobremos la gasolina que se vende en el mercado nacional, de manera equilibrada, de manera justa, con una nueva tabla. Creo que es una necesidad que demos ese paso. Y abro el debate el día de hoy, aquí en esta AN». El vicepresidente Jorge Arreaza quedó encargado por Maduro para acudir a la AN «a explicar los pormenores de esta propuesta que le vamos a hacer al país».

Maduro reiteró que asumía la responsabilidad sobre ese aumento y agregó: «Creo que llegó el momento. Además, todos esos recursos vendrían a fortalecer las inversiones en los Hogares de la Patria, en las Bases de Misiones Socialistas, en salario, en creación de empleo». Asimismo, informó que creó una comisión presidencial, con Haima El Troudi a la cabeza, para discutir dicha propuesta con diversos sectores, «transportistas en primer lugar».

A los transportistas, de hecho, les dijo: «Lo que haya que hacer, y que esta decisión no lleve a aumentos de transporte, estoy listo para hacerlo, queridos camaradas del transporte público y del transporte de carga (…). Esto solo se puede hacer de esta forma en una revolución porque se hace de cara al sol, viéndonos a la cara todos».

Asimismo anunció: «Nosotros vamos a proceder ahora (…) el próximo sábado 24 vamos a hacer una jornada nacional especial de equipamiento y abastecimiento del pueblo en todos los estados del país y vamos a inaugurar 33 obras de Abastos Bicentenario, Pdval, Abastos Venezuela, Mercal, que están listas para entregárselas a las comunidades».

Sobre el tema del desabastecimiento, y como ejemplo, el presidente comentó que habían detectado y aprehendido a una persona que había comprado 300 veces en 15 días. «Yo he orientado al SP3 y a la Sundde que profundice las investigaciones y vayamos hasta el propio hueso donde están las mafias que financian a estos compradores, de mafias, de bachaqueros, de contrabandistas».

Insistió que la implementación del sistema biométrico (captahuellas) «es una tarea pendiente. No la hemos hecho (…). Ha sido un error no hacerlo a tiempo (…). Tenemos que acelerar el establecimiento del sistema de abastecimiento seguro. Las tarjetas de abastecimiento seguro. Es una prioridad, por encima de todo (…). Estamos sometidos a gente anormal».

El mandatario advirtió: «Todas estas orientaciones, órdenes, reflexiones, compañeros ministros, ministras, que yo he hecho aquí el día de hoy son órdenes para la acción. Nosotros tenemos que ser los campeones de la acción, de la creación, de la resolución de problemas. No podemos conformarnos con informes e informitos. O hacer una reunión para planificar otra reunión».

El presidente despidió su intervención con una invocación de la Carta de Jamaica, de la que se cumplen 200 años en septiembre. Leyó un segmento del texto redactado por Bolívar y dijo: «Combatamos con el mismo espíritu de Bolívar, del 2015, de la Carta de Jamaica, y hagamos a nuestro pueblo merecedor de grandes victorias este año 2015. Año de victorias. Año de paz. Año de renacimiento económico. Año de esperanza. Año de futuro. ¡No podrán con nosotros! ¡No han podido ni podrán con el pueblo de Bolívar, con el pueblo de Chávez!»

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