EL PASADO JUEVES EN MI COLUMNA Runrunes en El Universal (más abajo la reproduzco) y en otros comentarios en ésta página escribí sobre el drama del Metro de Caracas, otrora ejemplo de eficiencia y efectividad burocrática como lo fue por años de servicio para los habitantes de la capital que la atravesaban de oeste a este y poco a poco de norte a sur.
El drama que hoy confrontan los habitantes caraqueños ha ido complicándose a medida que pasan los días. El avanzado deterioro en el servicio en el lapso del gobierno de Chávez ha sido catastrófico. Mas de doce funcionarios han estado al frente de la gerencia de la empresa encargada y de los cuales al menos unos 8 han sido acusados de corrupción y robo descarado por parte de los mismos sindicatos, otrora libres de escogencia y ahora rojos rojizos por obligación forzosa.
Diferentes voces han alertado del peligro de una explosión social entre los usuarios que ya ven como lo que antes era puntualidad ahora es atraso de hasta una hora y mas en el transporte. Los obreros y empleados que han perdido sus trabajos por llegar tarde van creciendo al paso de los días. Igualmente crecen las alertas. Hasta el mismísimo periodista y ex vicepresidente de la república José Vicente Rangel ha solicitado sea declarado este servicio en emergencia para que se solucionen sus problemas antes de que el agua llegue al borde del vaso. Otros dirigentes políticos han sido mas duros y directos cuando van apareciendo mas y mas protestas entre los usuarios.
La realidad es mas que peligrosa. Por eso cuando el viernes los usuarios realizaron una protesta cuando el tren que iba a su destino fue cancelado y se avisó a quienes esperaban desde hacia bastante tiempo que la demora sería aún mayor el asunto pasó a mayores y terminó demostrando el “culillo” que el gobierno a un estallido mas grave.
Ello provocó una reacción violenta por parte de la “nueva” Policía Bolivariana que apresó a 33 manifestantes con una rapidez asombrosa y con una saña exagerada ante los medios de comunicación que grabaron esos testimonios visuales.
También se agilizó con inusitada velocidad el pase a tribunales de los manifestantes que al día siguiente el ministro de Transporte, Francisco Garcés, acusó sin pruebas de ser miembros del partido Voluntad Popular y amenazó a quienes hagan lo mismo con cárcel y penalidades.
El miedo del régimen a un polvorín sangriento provocado por este mal servicio quedó demostrado. El nerviosismo se nota en la aproximación que del tema hacen. La designación de un ex ministro de Planificación, Haiman El Troudi, para enfrentar la gerencia corrompida e inepta es ala mejor prueba.
Sin embargo esto no se arregla de la noche a la mañana. La tensión entre los usuarios aumenta con los días. Asaltos, buhoneros, suciedad, hediondez, insalubridad, perros y mendigos son parte de la cotidianidad en los vagones. ¿Hasta cuándo aguantará la paciencia de los pasajeros?. Lo del viernes fue otro alerta. A Chávez que tanto admira a Mao debiera recordar aquella frase suya que hablaba de la mecha que encendería la pradera. Metro equivale a polvorín.
Aquí nuestra mención en Runrunes:
COLOMBIA:
La necesidad de suplir la cadena de alimentación nacional ante la inminencia de un caos terminal con las intervenciones de Agroisleña, otras empresas y fábricas de producción alimentaria por las presiones de los radicales de Jaua, Loyo y Osorio en su afán de destruir lo poco que queda del país -otrora exportador de rubros como el café, el cacao y otros vegetales- provocó el abrirse de brazos ante los vecinos productores que ya ni lo que de aquí importaban les puede llegar. El culillo con la comida y con Makled atisba por el flanco Oeste al entorno presidencial. El Metro de Caracas lo acecha en el Centro. Y por el Este la destrucción de las empresas básicas. Por eso su temporada en Cuba…



