HOY QUE YA SE SABE el fracaso del plan venezolano argentino de establecer 600 bombas de gasolina en Argentina hay que echar para atrás las reseñas de la prensa para así demostrar que lo que arranca mal termina peor.
La nota que el diario bonaerense La Nación publicó el miércoles 2 de febrero de 2005 ya auguraba el fracaso del negocio, harto difícil y lleno de escollos, pero que permitiría a unos “vivos” argentinos y a sus pares venezolanos hacerse de varios millones de dólares. Poco después, tras el enorme acercamiento de Chávez con Néstor Kirchner que hasta compra de bonos de la deuda argentina provocó para que el caudillo militar venezolano salvara al país de su hermano K, apareció el famoso caso de la valija de Guido Antonini Wilson en agosto del 2007 anunciándole al mundo, urbe et orbi, que la conchupancia delictiva de los dos gobiernos era un hecho irrefutable.
Ni siquiera ignorando el decomiso de los $ 800 Mil se pudieron librar, Néstor y Hugo, Rafael y Julio y otros tantos pares, de Norte y Sur, de las sombras de corrupción ya descubiertas.
Así reseñó La Nación ese día:
Con probada retórica, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, miró a sus seguidores desde una tarima improvisada que compartía con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido: “Esto está apenas naciendo. Este año abriremos 600 estaciones similares en todo el país”, dijo.
Fue ayer por la tarde, ante una numerosa concurrencia de piqueteros y activistas que se congregó en la Avenida del Libertador al 8400, durante la inauguración de la primera estación de servicio Enarsa-Pdvsa, una iniciativa conjunta entre la estatal argentina y la poderosa petrolera venezolana. La segunda estación, en la Panamericana y la ruta 202, empezaría esta semana.
La apuesta de Chávez es ambiciosa y, a la vez, más política que económica. Hablar de 600 estaciones de servicio en un país que no tiene más de 5000 en total resultó ayer llamativo para todos los empresarios petroleros. Es casi la misma cantidad que tiene la norteamericana Esso, dos tercios de lo que exhibe Shell y la mitad de las bocas de expendio de Repsol YPF.
Sin embargo, hasta hoy, la comercialización de nafta y gasoil, el negocio que Chávez pretende encarar aquí, no es rentable en la Argentina.
De hecho, hace más de 5 años que refinadoras y comercializadoras como Shell, Esso, Rhasa o Dapsa se quejan de que los números no cierran y afirman que los precios están un 20% por debajo del mercado internacional. No por nada Shell analiza desde hace seis meses abandonar la Argentina.
Sobre ese eje netamente político giró ayer el acto, con cuidados detalles de marcado simbolismo. Por ejemplo, la primera carga se hizo en dos modelos emblemáticos: el Justicialista, un vehículo con motor Porsche que, a principios de los años 50, construyó Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), y la coupé Chevrolet 39 que utilizó Juan Manuel Fangio en la carrera Buenos Aires-Caracas.
“Hoy nace Enarsa –se entusiasmó De Vido en su discurso–. Cada litro de combustible que se expenda va a ser parte del patrimonio de todos los argentinos.”
Símbolos de la política
Los nombres de la nafta y del gasoil que se piensan vender son también sugerentes: Diesel Tango, Común Tango, Súper Tango (95 octanos) y Eco Tango (97). Al igual que la nominación del minimercado, MAS (Mercado de Alimentos Sudamericanos). Aunque, es justo aclarar, no están ausentes de los mostradores productos de multinacionales como Coca-Cola o Nestlé.
De Vido dijo a LA NACION que Enarsa y Pdvsa intentarían captar el mercado de las estaciones independientes, aquellas conocidas como “blancas”. Según fuentes de las petroleras, ya se han sondeado unas 90 bocas de expendio de estas características.
Las estaciones inauguradas esta semana fueron alquiladas a la refinadora Rhasa. La ubicación elegida para la primera, donde Chávez puso ayer sus pies y su florido lenguaje, regaló otro dato curioso a quienes en todo ven una razón: está enfrente de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde el presidente Néstor Kirchner prevé erigir el Museo de la Memoria.
Por ahora, la nafta que vendan Pdvsa y Enarsa no será de Pdvsa, sino que se les comprará a las petroleras que trabajan en el país. De Vido dijo a LA NACION: “Habrá que ver el momento en que el nivel del mercado indique traer cargamentos de Venezuela”.
Interés en Shell
Al final, Chávez alimentó un rumor que circula desde hace tiempo: el interés de Pdvsa en los activos que Shell tiene aquí. “Estoy seguro de que se puede tener una refinería”, lanzó, sin nombres propios, aunque por la mañana había admitido un interés concreto.
Fueron párrafos suficientes para encender a un público que coreó: “¡Patria, sí; colonia, no!”. La misma gente que había llegado en ómnibus de distintos puntos de la ciudad, con carteles de Unidad Antiimperialista, Movimiento Político 2 de Diciembre, Barrios de Pie y Juventud Desocupada de Ensenada, entre otros. Ellos tenían mejor información que los empresarios invitados, porque llegaron entre las 17 y las 18, la hora real del inicio del acto.
En cambio, Santiago Soldati (Comercial del Plata), Oscar Vicente (Petrobras), el brasileño Alberto Guimaraes (Petrobras), Jorge Valdez Rojas (TGN) y Walter Schmale (IAPG), entre otros, esperaban desde las 15, hora en que se había anunciado la inauguración.
Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION
Otra nota más del Diario Perfil:
Fracasó la cadena de estaciones de servicios de Kirchner y Chávez
De las 600 bocas de expendio que soñaron tener ambos presidentes en 2005, hoy sólo subsisten dos. Divorcio petrolero y separación de bienes.
El sueño de una cadena de bocas de expendio de combustible argentino-venezolana que tuvieron have tres años Néstor Kirchner y Hugo Chávez hoy quedó trunco. Enarsa y PDVSA rompieron su sociedad y en los próximos días, las únicas dos estaciones de servicio que subsisten de las 600 planificadas para todo el país en 2005 pasaran a manos venezolanas en los próximos días.
La inversión de 1.500 millones de dólares que planeaba la sociedad binacional nunca llegó y la esperanza de competir con otras petroleras gigantes como Petrobras fue sólo eso, nunca un hecho.
Según aseguró un vocero de la petrolera estatal bolivariana al diario Crítica de la Argentina, “se están realizando los trámites para terminar el traspaso de las mismas [las dos bocas de expendio que quedan] a PDVSA. Si bien aún tienen los carteles compartidos con la petrolera venezolana, ya no nos pertenecen”.
La buenas relación entre los gobiernos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez nunca pudieron transferirse al directorio de la sociedad, donde el ministerio de Planificación de Julio De Vido nunca tuvo una buena relación con el presidente de la filial local de PDVSA.
Otro factor que influyó en el fracaso de la petrolera fue el escándalo del Valijgate. El maletín con dinero no declarado que introdujo Antonini Wilson a Argentina se cobró a Daniel Uzcategui, directivo de la petrolera venezolana en Argentina que tenía una excelente relación con los directos kirchneristas.
“En este acto nace formalmente Enarsa”, dijo Julio De Vido al inaugurar junto a Chávez la primera estación de servicio de la empresa binacional. Habrá que ver cómo sigue el futuro de la empresa energética argentina, sin el impulso de los petrodólares bolivarianos y en medio de una potencial crisis energética que se avisora.



