DEBO COMENZAR POR EL PÁRRAFO que explica en detalle lo que más abajo les contaré: “La acusación no implica que el gobierno venezolano o que nadie que actuara en su representación buscara o obtuviera información clasificada”, ni tampoco que haya cargos contra alguien de Venezuela”.
El párrafo que precede se relaciona directamente con la noticia
que ha estado circulando profusamente durante este viernes tras Estados Unidos haber anunciado que dos científicos que trabajaron en el laboratorio nuclear de Los Álamos (Nuevo México) fueron detenidos y acusados de haber intentado pasar secretos nucleares a un agente del FBI que se hizo pasar por un funcionario venezolano.
Los acusados son Pedro Leonardo Mascheroni, de 75 años, argentino nacionalizado estadounidense, y su esposa Marjorie Roxby Mascheroni, de 57 años, y fueron detenidos este viernes por el FBI y presentados ante un juez en la ciudad de Alburquerque.
Ambos están acusados, entre una veintena de cargos, de intentar “comunicar datos sobre armas nucleares de alta seguridad” a una persona “que creían que era un alto funcionario venezolano” para “participar en el desarrollo de un arma atómica para Venezuela”, explicó el texto entregado a los medios por el FBI.
Para entender el revuelo hay que colocarse en la situación en la que está Venezuela desde hace once años: relación con las guerrillas colombianas; defensa de la beligerancia de las mismas contra Colombia; menciones en la PC de Raúl Reyes a funcionarios militares de importancia en el régimen chavista; apoyo al terrorista venezolano Carlos El Chacal en su defensa ante Francia y cartas y palabras de estímulo al criminal; anulación de las visas norteamericanas a 3 altos funcionarios militares de Venezuela que siguen en funciones de gobierno; saludos y camaradería continuada a grupos de choque de los países árabes contra Estados Unidos y las fuerzas aliadas en Irak y Afganistán; apoyo económico irrestricto a Cuba y Fidel Castro; repetitivos ataques verbales a las fuerzas militares estadounidenses en el mundo y especialmente las que están en Colombia como parte del Plan Patriota; negocios y amistad comprometida con Irán y su líder Ahmadinejad en negocios múltiples desde gasolina hasta desarrollo nuclear donde públicamente Chávez ha abogado porque al país se le permita su desarrollo nuclear y ataques antisemitas, verbales y a través de los medios oficiales y oficiosos de Venezuela contra el estado de Israel y a favor de la causa palestina por solo señalar algunos temas que nos tienen en la palestra noticiosa en la última década.
Por estas razones el gobierno de Colombia “disfrazó de venezolanos y de periodistas de la televisora chavista global TeleSur a los militares que rescataron exitosamente a los secuestrados encabezados por Ingrid Betancourt. Decir Venezuela es al menos definir a un gobierno que coquetea con grupos terroristas y cuyo presidente, con su verbo encendido, lo ha hecho figura estelar y admirada por todos los radicales del mundo.
Por eso, cuando el gobierno de Estados Unidos quiso tender una trampa a los dos Mascheroni en Los Álamos no había mejor país para que ellos confiaran que Venezuela.
Condiciones de diatribas noticiosas, dinero para regalar a montones, apoyo al programa nuclear iraní y deseos expresados públicamente por Chávez- en repetidas ocasiones- de convertir a Venezuela en una potencia nuclear dieron el marco perfecto para que los agentes del FBI no tuvieran mucho inconveniente en convencer a los científicos de que había dinero de por medio y apoyo para que se fueran a Venezuela a cooperar en el programa nuclear del que estarían formando parte desde ya con el compartir sus secretos atómicos.
La primera vez les dieron $ 20 Mil. Luego ellos pidieron $ 800 Mil para seguir cooperando y elaborando un plan nuclear para el país.
Cada día más Venezuela está convirtiéndose en una especie de “estado forajido” en el que la izquierda más atrasada del mundo sigue creyendo. Enfatizo que la “más atrasada” pues la izquierda democrática y progresista ya ha descubierto la farsa del tildado “Socialismo del Siglo XXI” que no es más que una copia, un remedo, una caricatura del fracasado modelo cubano del que su propio creador, Fidel Castro, ha dicho que ya ni para Cuba funciona.
He aquí la razón de que cualquiera en el mundo crea que si le nombran al gobierno venezolano haya espacio para creer que habrá recompensa si de alguna u otra manera se friega al llamado Imperio del Norte.
No hay mas nada en el caso de los “vendedores de secretos atómicos”.





