CON SOLO REVISAR LA PRENSA del 2011 y lo que va del 2012 podemos conseguir varios accidentes, entre ellos uno con 13 muertos e igual número de heridos en la Carretera Panamericana, de camiones cisterna chinos de PDVSA.
Sea en la Autopista Regional del Centro o en Cabimas, en cualquier parte del país, los graves accidentes de los transportes de combustible de PDVSA ya son parte de la terrible cotidianidad con la que debemos enfrentarnos los venezolanos.
Sin control de calidad de ningún tipo el deterioro de la industria petrolera nacional se viene observando en los últimos diez años tras el control absoluto de la mediocridad chavista por sobre la meritocracia a la que nos tenía acostumbrados la principal empresa del país.
Tras la repetitiva frecuencia de los accidentes un amigo que aún permanece dentro de la petrolera estatal me hace la siguiente y muy grave observación:
“Siempre las gandolas o camiones cisterna de la petrolera eran en su mayoría, más del 80%, de la marca estadounidense Mack, la del perrito en la punta del camión, y se mantenía de ellas un amplio stock de repuestos y servicio pues las garantías siempre se observaron en los contratos de compra. El año pasado, 2011, se asignó una partida dentro de Pdvsa para la compra de 700 gandolas a ser importadas desde “Estados Unidos”. Lo cierto es que la firma a través de la que se adquirieron si estaba en ese país pero las gandolas fueron compradas en China. No hay garantía, servicio ni repuestos es lo que dice un informe preliminar tras el accidente de la Panamericana en diciembre pasado.
CORRECCIÓN: Cada camión cisterna para combustible tuvo un costo de $ 30.000 lo que hace un gran total de 21 millones de dólares americanos. La importadora que mencionan es una empresa que habría efectuado la compra a través de Houston.
No está claro si Citgo u otra empresa filial de Pdvsa recomendó la adquisición de los camiones chinos, que ya en su país han tenido problemas y por lo tanto han sido fiscalizados por entes gubernamentales.
El documento señala como posible causa de los varios accidentes, siendo repetitivo el detalle, que aparte de la enorme velocidad que irresponsablemente asumen sus conductores habría una falla en el llamado “flector” de los camiones.
Sin repuestos ni mecánicos los camiones son entregados a particulares, amigos conectados con los rojos rojitos, en Yagua y Guacara. Sin preparación ni instrucción para llevar cargas de combustible tan peligrosas. En una palabra están aumentando la tercerización a la que tanto critican. Por lo pronto, sin ningún control de las autoridades, debemos estar pendientes de otros incidentes similares.
“La culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote” dice el refrán.
A todas estas PDVSA ni habla.



