ESTA SEMANA ESCRIBÍ TANTO para estas páginas como para mi columna Runrunes en El Universal este mensaje en ocasión de celebrarse una Navidad más:
“Con la esperanza de que el nuevo año nos traiga sus bendiciones para recuperar la paz y la armonía, la reconciliación del país y el alcance de los logros a los que aspiramos, que cada vez se nos han hecho más lejos y difíciles, quiero desearle a todos nuestros lectores la mejor Nochebuena y un año cargado de cosas buenas. Quiera este Niño de Belén que el alma del enfermo se apiade de tantos presos enfermos, de los presos políticos inocentes de las acusaciones de sus rojos verdugos judiciales y de otros detenidos sin causa alguna y ordene -por el mismo, sin presiones de aquellos a los que odia por haber insistido con la idea- una amnistía que una a los venezolanos de buena voluntad. Cuídense mucho. Hasta el año próximo…”
Hoy, viendo algunos gestos más de justicia que de la llamada “medida humanitaria” respecto a los presos políticos, inocentes y acusados sin pruebas, y lo que es peor con una aberración de tal magnitud en el caso del Diputado electo Mazuco como fue el presentar un testigo encapuchado con nombre falso y sin registrarse siquiera sus antecedentes, sentimos que la medida es demasiado corta y estrecha para lo que el País quiere, exige y se merece.
Sin embargo, se nos vienen encima en una semana el año 2012 que abre las más grandes expectativas democráticas y por ende los peligros más serios para un sistema político deteriorado, corrupto y avasallador que ni siquiera cuida las apariencias para mostrar unos poderes públicos sumisos, sin separación alguna del Ejecutivo y a pies juntillas para complacer los deseos más insólitos y aberrantes del comandante presidente quien a pesar de pasar por un momento grave para su salud no escatima los deseos de maldad para sus propios conciudadanos y representados.
Reitero que nos vienen tiempos difíciles pero que con la unidad del país todo podríamos darnos el premio de rescatar la democracia y mejorarla para que no tengamos que pasar una vez más por experimentos fracasados llenos de odio y de conceptos obsoletos y desactualizados.
Venezuela se merece un futuro más digno. Quiera Dios que este año que comienza derrame sobre el país sus bendiciones tan esperadas.
De nuevo, gracias por seguir nuestra web, agradecimiento extensivo a nuestros colaboradores y patrocinantes que nos acompañaron durante el año.
Que el Niño Dios bendiga nuestra patria



