Las lecturas que arroja el que Diosdado suba otra vez al poder

LA FRASE MÁS ESCUCHADA los últimos días tanto dentro del gobierno como dentro de los demócratas opositores es ésta: ¡Allí viene Diosdado, de nuevo...!

Se cumple algo más de una semana de la decisión de quien lo decide todo -incluyendo la presidencia de su propio partido- en cuanto a nombrar a Diosdado Cabello como Primer Vicepresidente del PSUV.

Recordemos que ya Diosdado fue Vicepresidente de la República en 2002 y fue quien juramentó de nuevo a Hugo Chávez al retornar éste a Miraflores tras la escaramuza golpista y el vacío de poder el 11 de abril de ese año.

Según palabras de propio Hugo Chávez, la designación obedece “a preparar la batalla del 2012”.

Además, al mismo momento que le daba su pleno respaldo a Diosdado asomaba la idea, en lo que dijo fue una “premonición”, que Nicolás Maduro -el poderoso canciller que ha estado a su lado sin despegársele desde que fue operado en Cuba en junio pasado y que por lo tanto se ha asomado como Vicepresidente de la República en reemplazo de Elías Jaua- sería candidato a la gobernación del estado Carabobo. Ponchado sin siquiera agarrar el bate. Pero éste es otro tema.

Volvamos a Diosdado.

Sin embargo, en el mundo político tanto del propio entorno oficialista como del ambiente realmente pensante de la oposición, este nombramiento no deja de ser una sorpresa que no se puede dejar pasar así nada más.

Dos opiniones hemos recabado de analistas rojo-rojitos: Una es que Diosdado ha sabido jugar a los tiempos. Ha sabido esperar entre las tinieblas, desde un aparente retiro, oculto en las segundas líneas, donde sus adversarios lo consideraban derrotado. Me refiero -señalan mis dos fuentes- a los radicales ideológicos, los que quieren gobernar con la violencia en la mano izquierda y unas cámaras de televisión en la mano derecha. Léase Jaua, Flores, Fosforito y el combo del Frente Miranda, entre otros.

La segunda interpretación roja es aun más interesante. Refiere al pragmatismo del propio Hugo Chávez: no eres mi favorito, pero eres el más operativo, el más realista. “Con este nombramiento -cito textual- Chávez reconoce en cierto sentido una derrota interna, pero prefiere pasar por debajo de la mesa y ver más el 7 de octubre que insistir en la ideologización comunista y cubanoide del país. (¿Algo recomendado desde la misma Cuba que cada día se abre mas al país de Obama ó desde la vecina Colombia que quiere ayudar a restañar las heridas de la relación Venezuela-Estados Unidos?).

El caudillo observa que no ganamos un solo sindicato, no ganamos una sola universidad, el partido no tiene juventud espontánea, no tiene intelectuales  de talla continental. Chávez lo único que tiene es el partido, los militares y dinero, mucho dinero.

¿Y quién conoce bien y de manera simultánea de los tres temas? Pues Diosdado Cabello, sí señor. He aquí la fuente luminosa que orienta esta decisión.”

Desde la oposición igualmente  presté atención a varios análisis pero dos respuestas me han sido especialmente relevantes. Una, ante las exigencias de gobierno y de su enfermedad personal, Chávez no puede andar en los detalles tanto del partido como de las elecciones, por lo tanto, todo el montaje de aquí a octubre, 11 meses, será terreno ancho y ajeno sólo de Diosdado.

“¿Sabes me increpa el experto y acertado analista en chavismo- que con esta decisión Jaua, Maduro, Arias Cárdenas, el Aissami y el mismo Adán Chávez pasan a ser subalternos de Diosdado? ¡Esto no es concha de ajo...!

La segunda, también muy interesante: “Recuerda que Diosdado le es fiel a Chávez en tanto y cuanto al poder, pero no anda encadenado, montando escenarios de opereta, expropiando, invadiendo, estatizando. Se lanza unas palabritas más o menos chavistas pero no lo hemos visto nunca retratado con Fidel ni Raúl Castro. Diosdado es un político y militar que conoce y sabe conversar y lo hace con la oposición, lo hace con los empresarios. Diosdado tiene su agenda socialista o chavista, pero nunca jamás comunista. Con Diosdado jefe del partido en plena campaña se puede conversar, se podrá conversar, sépalo o no Hugo Chávez, esté o no críticamente enfermo.”

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LA FRASE MÁS ESCUCHADA los últimos días tanto dentro del gobierno como dentro de los demócratas opositores es ésta: ¡Allí viene Diosdado, de nuevo...!

Se cumple algo más de una semana de la decisión de quien lo decide todo -incluyendo la presidencia de su propio partido- en cuanto a nombrar a Diosdado Cabello como Primer Vicepresidente del PSUV.

Recordemos que ya Diosdado fue Vicepresidente de la República en 2002 y fue quien juramentó de nuevo a Hugo Chávez al retornar éste a Miraflores tras la escaramuza golpista y el vacío de poder el 11 de abril de ese año.

Según palabras de propio Hugo Chávez, la designación obedece “a preparar la batalla del 2012”.

Además, al mismo momento que le daba su pleno respaldo a Diosdado asomaba la idea, en lo que dijo fue una “premonición”, que Nicolás Maduro -el poderoso canciller que ha estado a su lado sin despegársele desde que fue operado en Cuba en junio pasado y que por lo tanto se ha asomado como Vicepresidente de la República en reemplazo de Elías Jaua- sería candidato a la gobernación del estado Carabobo. Ponchado sin siquiera agarrar el bate. Pero éste es otro tema.

Volvamos a Diosdado.

Sin embargo, en el mundo político tanto del propio entorno oficialista como del ambiente realmente pensante de la oposición, este nombramiento no deja de ser una sorpresa que no se puede dejar pasar así nada más.

Dos opiniones hemos recabado de analistas rojo-rojitos: Una es que Diosdado ha sabido jugar a los tiempos. Ha sabido esperar entre las tinieblas, desde un aparente retiro, oculto en las segundas líneas, donde sus adversarios lo consideraban derrotado. Me refiero -señalan mis dos fuentes- a los radicales ideológicos, los que quieren gobernar con la violencia en la mano izquierda y unas cámaras de televisión en la mano derecha. Léase Jaua, Flores, Fosforito y el combo del Frente Miranda, entre otros.

La segunda interpretación roja es aun más interesante. Refiere al pragmatismo del propio Hugo Chávez: no eres mi favorito, pero eres el más operativo, el más realista. “Con este nombramiento -cito textual- Chávez reconoce en cierto sentido una derrota interna, pero prefiere pasar por debajo de la mesa y ver más el 7 de octubre que insistir en la ideologización comunista y cubanoide del país. (¿Algo recomendado desde la misma Cuba que cada día se abre mas al país de Obama ó desde la vecina Colombia que quiere ayudar a restañar las heridas de la relación Venezuela-Estados Unidos?).

El caudillo observa que no ganamos un solo sindicato, no ganamos una sola universidad, el partido no tiene juventud espontánea, no tiene intelectuales  de talla continental. Chávez lo único que tiene es el partido, los militares y dinero, mucho dinero.

¿Y quién conoce bien y de manera simultánea de los tres temas? Pues Diosdado Cabello, sí señor. He aquí la fuente luminosa que orienta esta decisión.”

Desde la oposición igualmente  presté atención a varios análisis pero dos respuestas me han sido especialmente relevantes. Una, ante las exigencias de gobierno y de su enfermedad personal, Chávez no puede andar en los detalles tanto del partido como de las elecciones, por lo tanto, todo el montaje de aquí a octubre, 11 meses, será terreno ancho y ajeno sólo de Diosdado.

“¿Sabes me increpa el experto y acertado analista en chavismo- que con esta decisión Jaua, Maduro, Arias Cárdenas, el Aissami y el mismo Adán Chávez pasan a ser subalternos de Diosdado? ¡Esto no es concha de ajo...!

La segunda, también muy interesante: “Recuerda que Diosdado le es fiel a Chávez en tanto y cuanto al poder, pero no anda encadenado, montando escenarios de opereta, expropiando, invadiendo, estatizando. Se lanza unas palabritas más o menos chavistas pero no lo hemos visto nunca retratado con Fidel ni Raúl Castro. Diosdado es un político y militar que conoce y sabe conversar y lo hace con la oposición, lo hace con los empresarios. Diosdado tiene su agenda socialista o chavista, pero nunca jamás comunista. Con Diosdado jefe del partido en plena campaña se puede conversar, se podrá conversar, sépalo o no Hugo Chávez, esté o no críticamente enfermo.”

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