MIENTRAS EL PRESIDENTE CHÁVEZ, en su estrategia por mantener vivo el conflicto diplomático con Colombia, ha tomado el argumento de la mortandad que ha dejado la guerra civil que existe en el vecino país para destacar que en esa nación los muertos se producen por miles cada año porque el gobierno promueve la violencia.
Cualquier desprevenido puede dar por válidas las palabras de nuestro Presidente pero hay un detalle que las sitúa en el marco del cinismo. Así como en tierras colombianas mueren miles de personas anualmente-muchas producto de los enfrentamientos entre cuerpos de seguridad, paramilitares y guerrilla-aquí en Venezuela entre 1998 y el año 2009 se han producido 123 mil 091 homicidios. Esta cifras son manejadas por investigadores como Roberto Briceño León quien acota que 100 familias, durante ese tiempo, han sido blanco de la la violencia y que 100 mil homicidas aún andan libres por las calles del país. Eso evidencia la impunidad que campea gracias a la inacción de los órganos de seguridad y el sistema de justicia.
La tasa de homicidios en Venezuela es de 52 por cada cien mil habitantes, según otras investigaciones independientes. Además el 95 por ciento de las muertes se producen por los efectos de armas de fuego. De acuerdo con Amnistía Internacional, en el país hay cerca de seis millones de armas en manos de las personas y paradójicamente el Darfa sólo tiene registradas como legales 70 mil. Los dicho anteriormente puede titularse como una famosa canción de un trovador cubano contemporaneo: “La vida no vale nada”.



