Orlando Figuera: la víctima “chavista” de las protestas de 2017 que aún no tiene justicia - Runrun
Orlando Figuera: la víctima “chavista” de las protestas de 2017 que aún no tiene justicia

Del caso del quemado de Altamira mucho se rumoró en medios de comunicación y redes sociales. En ese momento muchos afirmaron que estaba robando, otros que gritó en medio de una manifestación de oposición que era chavista, versiones que más tarde fueron desmentidas por el Ministerio Público. Lo único cierto para la familia de Orlando Figuera es que a un año de la muerte no se ha hecho justicia y los responsables siguen en libertad

 

@yeannalyfermin

“CUANDO ME AVISARON QUE LO HABÍAN GOLPEADO, apuñalado y quemado vivo, no recuerdo qué me puse, pero agarré mi cartera, unas sábanas y salí corriendo para poder agarrar el último ferrocarril que sale en la noche. Cuando llegué a El Llanito, a eso de la una de la madrugada, nadie sabía decirme si Orlando estaba ahí”.

No fue sino hasta las seis de la mañana de aquel 21 de mayo de 2017 cuando Inés Esparragoza –madre del joven de 21 años que fue linchado durante las protestas de 2017 en Altamira, municipio Chacao del estado Miranda– encontró a su hijo en la sala de traumatología del hospital Dr. Domingo Luciani con tres heridas por arma blanca y quemaduras de primer y segundo grado en más de 80 % de su cuerpo. De esa situación, nunca se recuperó.

El muchacho fue una de las dos víctimas que cayó en las manifestaciones del año pasado tras haber sido quemado por quienes protestaban. El otro caso se registró en Lechería, estado Anzoátegui, cuando jóvenes que habían hecho una barricada derribaron de su moto con la explosión de un mortero a un hombre que presuntamente era miembro de un colectivo que los amedrentaba: Héctor Alejandro Anuel Moreno, de 35 años. Cuando ya estaba en el suelo le prendieron fuego.

El 20 de mayo de 2017, Orlando había salido temprano a trabajar y vestía jeans y una franela vinotinto. Le había dicho a su madre, antes de irse de su casa en Cúa, que se iba a quedar a dormir donde un tío en Petare para no tener que devolverse a los Valles del Tuy y lidiar con los cierres de calle que a diario se hacían en Caracas.

“Mi hijo laboraba en un supermercado en Las Mercedes (Baruta, Miranda). Cuando salió del trabajo por los problemas de transporte que había por las guarimbas, él tomó un atajo que lo condujo al CCCT y de allí se fue caminando hasta Altamira, en donde vivió la peor tragedia que le puede pasar a un ser humano”.

Era sábado en la tarde. La oposición, bajo el lema “somos millones” y a propósito de cumplirse 50 días de las protestas, convocó una concentración en Caracas que tendría como destino final la Autopista Francisco Fajardo. A la convocatoria asistió Henrique Capriles, gobernador del estado Miranda en ese momento, quien invitó a los manifestantes a seguir marchando hasta llegar al Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz para exigirle a su titular, Néstor Reverol, el cese de la represión. El llamado fue acatado por unos e ignorado por otros.

Hubo un grupo que se quedó en las adyacencias de la plaza Altamira, sitio recurrente de los jóvenes de la Resistencia quienes solían encarar en ese lugar, durante horas, a las fuerzas de seguridad. Los ánimos de cientos de muchachos estaban caldeados debido a que la manifestación había sido atacada con lacrimógenas y perdigonazos. En medio de la multitud se desató la ola de violencia. Varios acusaban a un hombre de haber robado a una señora. Al atraparlo, lo desnudaron, golpearon, hirieron e incendiaron.

Ese hombre era Orlando. En los videos que circularon sobre los hechos, se ve cómo una multitud lo rodea mientras está en el suelo y lo golpea con puños y patadas. Instantes después, una persona enciende un yesquero sobre su cuerpo y una llamarada lo cubre entero. Sus captores se alejan. Él corre varios metros sin lograr extinguirse.

Otros videos muestran a la víctima ensangrentada, caminando para pedir auxilio. Varios jóvenes de la Resistencia lo protegen de cualquier otra agresión. A una cuadra de los hechos, una camioneta pick up se lo lleva de la escena.

Color político

Orlando, según su madre, era un muchacho tranquilo, cariñoso y preocupado por su familia. Entre risas dijo que era muy miedoso como para meterse en problemas. Su caso rápidamente tomó un tinte político y los líderes del gobierno de Nicolás Maduro reaccionaron. Indicaron que todo había sucedido porque alguien había gritado que él, la víctima, era chavista.

“Quemar viva a una persona porque es chavista es un delito grave, atacar a una persona en la calle y agredir por sus ideas políticas es una de las cosas más horribles que ha hecho la MUD, Julio Borges”, sentenció Maduro el 21 de mayo de 2017.

Ernesto Villegas, entonces ministro de Información y Comunicación, calificó el hecho como un “sicariato contra chavistas” e informó que había recibido la orden directa de Maduro de atender los casos de violencia política, pero en particular el de Orlando.

 

Para Inés, las agresiones en contra de Orlando sí se debieron a motivos políticos. “Mi hijo dijo que sí era chavista y que no le importaba y solo por eso y por ser negro le hicieron todo eso”, asegura.

 

Según la versión del Ministerio Público, para ese momento a cargo de Luisa Ortega Díaz, Orlando se encontró en Altamira  con un hombre con quien había tenido un altercado y que le había herido con arma blanca por una plaza de trabajo en Parque Miranda. Al verlo, el victimario inmediatamente se le abalanzó, lo agredió con un arma blanca y comenzó a gritar a los manifestantes que estaban cerca “este estaba robando”, para que la multitud lo agrediera. En ese momento recibió varias lesiones con armas blancas y una persona le roció gasolina y lo prendió en fuego.

La ola de críticas del gobierno en contra del Ministerio Público por el caso de Orlando, llevó a que el fiscal 48 Dixon Zerpa, enviara un oficio al director del Hospital Domingo Luciani, Alexis Parra, para exigir que ayudaran el joven.

La madre de Orlando afirmó que aunque recibió mucha ayuda por parte del gobierno, los médicos del Domingo Luciani no atendieron bien al joven. “A mi hijo nunca le hicieron una cura. De los 15 días que estuvo hospitalizado, solo uno le limpiaron las quemaduras y fue el día anterior a su muerte, él ya olía mal”.

Son varias las versiones que existen sobre la causa de la muerte de Orlando. Un médico del hospital le informó a Inés que a su hijo, antes de fallecer, lo habían entubado porque había sufrido un ACV, luego otro le dijo que al muchacho le dio un paro respiratorio.

“Cuando me pasaron a ver el cadáver de mi hijo, él no estaba entubado. Estaba como dormido, parecía un monstruo y estaba lleno de sangre por todos lados”, dijo Esparragoza.

Según el patólogo de la Medicatura Forense Bello Monte, Orlando falleció  por una infección en la piel.

¿El caso, los responsables?

“Con el asesinato de Orlando tengo una lucha tremenda. El fiscal 48 Dixon Zerpa, quien ha llevado el caso desde el principio, no ha hecho nada. Desde hace un año que no he tenido noticias de los agresores de mi hijo”, aseguró Esparragoza.

La madre del joven afirma que lo que quiere el fiscal Zerpa es “que pasen dos años para engavetar el caso y dejar que se olvide”.

En aquellos días, Luisa Ortega Díaz aseguró que los agresores de Orlando estaban plenamente identificados. El 20 de junio de 2017, el Sebin realizó un allanamiento en en una vivienda llamada Virgen del Valle en Los Palos Grandes, municipio Chacao, en busca de Enzo Franchini Oliveros, presunto responsable de haberle prendido fuego con un yesquero a Orlando. El cuerpo policial constató que Franchini había huido.

 

El llamado a las autoridades

Inés asegura que ha hablado con el Fiscal general de la república, designado por la asamblea nacional constituyente (anc),Tarek William Saab; con la Ministra de la Mujer y la Igualdad de Género, Blanca Eekhout y con Delcy Rodríguez, presidenta de la anc) y de la Comisión de la Verdad, para pedir que le cambien el fiscal que lleva el caso. Pero aún no ha obtenido respuesta.

Mientras tanto, la madre enfrenta a una depresión con la ayuda de psicólogos y psiquiatras. Recordó que el sueño de su hijo era comprarle una “casa digna” y hoy la tiene a raíz del asesinato de Orlando. El gobierno le regaló una vivienda en Los Valles del Tuy y un taxi.