TRAS LA DECLARACIÓN DE LULA DA SILVA atribuyendo a un asunto netamente personal entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez las diferencias entre Colombia y Venezuela se puede notar que los tiros en la reunión de Unasur irán por allí. Le bajarán el copete a las denuncias de Colombia y tratarán de apoyar la propuesta venezolana de llamar a una reunión pro paz a las guerrillas de las FARC y el ELN con el nuevo gobierno de Colombia al frente del cual estará Juan Manuel Santos.
Hoy escribimos que este nuevo mandatario no es un Andrés Pastrana que aceptó crear una zona de distensión para las FARC que aprovecharon Marulanda y sus narcoterroristas para crecer y multiplicarse en varias partes del territorio vecino.
Antes de comenzar la reunión- a la que no asistirán todos los cancilleres y hasta la presencia de Néstor Kirchner aun no se había confirmado- el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, el general Douglas Fraser, señaló desde el Norte que “no hay razón” para dudar de la validez de la evidencia que presentó Colombia sobre la presencia de guerrilleros en Venezuela. Reiteró que esas denuncias deben ser tratadas seriamente. Una de sus frases fue esta: “Creo que lo que es realmente importante es que Venezuela investigue las acusaciones y realice un esfuerzo conjunto, porque eso ayudará a validar la información”.
Mientras tanto Evo Morales, el presidente boliviano, reiteró que esa denuncia la hizo Uribe para torpedear el avance de los cambios en América Latina.
Veremos que mas pasa. Colombia pide acciones y no propuestas.
Hoy surgió el rumor que ante el desinfle de todos los trapos rojos que ha montado Chávez no se puede descartar un ataque a una instalación militar venezolana por parte de grupos irregulares o militares afectos a Venezuela para así echarle la culpa a Uribe y prender la mecha nacionalista. Ojo pelado hay que estar.



Un hombre que fue en la tierra muy bueno, se murió y, como era de esperarse, se fue al cielo, donde llevaba más de mil años disfrutando de la eternidad; pero un día se fastidio y le dijo a Dios: “Dios mío, quisiera que me permitieras conocer el infierno por una noche, para saber de qué me perdí”. Dios, en su infinita bondad, le dijo: “Si es tu voluntad, sea”. Nuestro hombre se fue esa noche al infierno. Subió, a su entrada, unas escaleras de mármol de Carrara. Vio por doquier luces de neón y una puerta se abrió de manera espectacular, dando paso a una especie de Edén surcado por ríos de Whisky de 18 años y mujeres de las más hermosas del planeta, todas venezolanas, obviamente. Pasó la mejor noche de su vida y regresó de madrugada al cielo. En la mañana, habló con Dios y le manifestó su deseo de mudarse definitivamente al infierno. Dios nuevamente aceptó. Arreglados sus asuntos, a la semana estaba camino del infierno. Subió las mismas escaleras y se abrió nuevamente la puerta, pero esta vez cayó a una paila gigantesca de azufre hirviente. Se hundió en ella mientras el diablo lo punzaba con su tridente, pero con esfuerzo logró colgarse del borde. Sacó la cabeza y miró al Diablo sentado en su trono y le dijo:

