
BASTÓ QUE SALIERAN las declaraciones de los etarras en Madrid para que de inmediato el gobierno venezolano saliera acusando a Estados Unidos, por enésima vez, de ser refugio de terroristas. No toma en cuenta que la declaración de los etarras es la tercera diferente en este año 2010 que apunta al mismo funcionario venezolano Arturo Cubillas, acusado de ser el entrenador de ETA y FARC en territorio venezolano, empleado por el vicepresidente Elías Jaua en el Instituto Nacional de Tierras INTI, y cuya esposa la venezolana Goizeder Odriozola es la jefa de su gabinete en la vicepresidencia.
Para distraer la atención de estas acusaciones el embajador venezolano ante las Naciones Unidas, Jorge Valero, aprovechó el 34 aniversario del atentado terrorista que mató a las 73 personas que viajaban en el avión de Cubana de Aviación que explotó en las costas del mar de Barbados el 6 de octubre de 1976, y declarado Día de las Víctimas del Terrorismo por el gobierno de Cuba, y renovó su solicitud de extradición del terrorista internacional Luis Posada Carriles a Estados Unidos, quien ordenó poner la bomba que provocó la voladura del avión, y quien sin embargo “goza de la protección de las autoridades norteamericanas”.
Valero además hizo referencia a “los terroristas Raúl José Díaz Peña y los ex militares José Antonio Colina y Germán Rodolfo Varela, responsables de colocar bombas explosivas en sedes diplomáticas en Colombia y España el 25 de febrero de 2003, quienes se fugaron a Miami y tienen el amparo del Departamento de Estado de Estados Unidos, pese a que Venezuela ha solicitado su detención preventiva con miras a la extradición. Díaz Peña, cumplía condena de 9 años y medio de prisión dictada por un tribunal venezolano y se fugó con una visa otorgada por el gobierno estadounidense, mientras los ex militares Colina y Varela, solicitados por la justicia venezolana para que ser procesados por su crimen, tienen la condición de asilados políticos en Estados Unidos”.

La reacción de la cancillería se aceleró cuando los etarras Juan Carlos Besance y Xabier Atristain, detenidos la semana pasada en Guipúzcoa, “declararon que estuvieron en el año 2008 entrenándose en Venezuela bajo la dirección de dos presuntos etarras detenidos en Francia en el 2009 y el 2010″, según lo declaró el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba. De acuerdo a los documentos, ambos contactaron en Venezuela con dos personas identificadas como Arturo Cubillas y José Lorenzo Ayestarán, que son los que impartían los cursillos de adiestramiento.
El supuesto vínculo de ETA con Venezuela ya provocó un choque diplomático entre Madrid y Caracas el pasado marzo, cuando el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco acusó en un auto al Gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez de cooperar para que ETA y la guerrilla colombiana de las FARC colaboraran en su territorio. En dicho auto, el magistrado sostenía que el presunto etarra Arturo Cubillas, de quien fue documentado que se encontraba en Venezuela, había ostentado cargos públicos en el Gobierno venezolano desde que Chávez accedió a la presidencia en febrero de 1999. Tras la resolución judicial, ambos países reafirmaron no obstante su compromiso a luchar contra el terrorismo en un comunicado conjunto, con el que dieron por zanjada la controversia.

Allá en Naciones Unidas el embajador venezolano fue más enfático, al denunciar que Estados Unidos se ha convertido en refugio de terroristas y reprochó la doble moral de ese país al presentar un discurso público y tener al accionar interno muy diferente sobre el terrorismo.
Durante el debate general sobre las Medidas para eliminar el terrorismo internacional en la comisión jurídica de las Naciones Unidas, el embajador venezolano especificó que el 13 de mayo de 2005, Venezuela solicitó a Estados Unidos el arresto preventivo con miras a la extradición del fugitivo Posada Carriles y fundamentó la solicitud en el Tratado de Extradición entre Venezuela y Estados Unidos de 1923, en la normativa de la Convención para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Aviación Civil (Convención de Montreal) y el Convenio Internacional para la Represión de los Atentados Terroristas cometidos con Bombas.
Pero “hasta los momentos el terrorista Luis Posada Carriles sigue libre en las calles de Miami”, reclamó el diplomático.

En España, según sostuvo el auto del magistrado Velasco, en el 2007 varios miembros de ETA fueron escoltados por un militar venezolano a un lugar en la selva, donde recibieron un curso de manejo de explosivos de integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Las FARC, al igual que Euskadi Ta Askatasuna, están en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea y ambas han mantenido “relaciones coordinadas” a lo largo de su historia para “algunos de sus ilícitos objetivos”, según el auto de ese entonces.
Besance y Atristain, considerados integrantes del comando “Imanol” de ETA, fueron detenidos el pasado miércoles en una operación en la que también se localizaron 100 kilos de material explosivo.
Las detenciones se produjeron semanas después de que el grupo armado anunciara su decisión de dejar de perpetrar atentados, un anuncio que fue recibido con escepticismo por parte de las autoridades.
ETA tiene más de 900 personas muerta en sus hombros “independentistas”.