I
Uno de los Bolichicos lleva mote de ave de rapiña. Le calza. Unos viejos conocidos –lo de viejo es un decir, dada la juventud de los actores- lo encontraron en Nueva York. Pinta nueva. Mejor dicho, plumas nuevas, pico nuevo, garras nuevas. Todo nuevo. El hombre nuevo, mejor. Lo cierto es que los amigos, jóvenes como él, quedaron en el sitio al ver aquella estampa. Qué cambio. Y a qué venía esto.
-¡Bicho! ¿Qué te ha pasado? ¿Qué te hiciste? ¿Y esa pinta? –disparó uno de los amigos.
-Nada, great business.
-Y de los grandes. Ya me han contado.
-Las turbinas eléctricas dan para todo.
II
Los Bolichicos -la nueva camada de ricos de los tiempos chavistas- le han bajado el promedio de edad al grupo que viene consolidado fortuna desde el boom de los 90’, o segundo gobierno de CAP. Pero algunos de estos Bolichicos son más jóvenes inclusive de lo que aquellos emergentes –algunos hoy banqueros consolidados y otros idos del país- lo eran en su arranque. El liderazgo de ese capital emergente presentaba hasta 2008 una edad promedio de 50 años, y los Bolichicos, que no pasan de 30 y 35 años, han movido ese récord hacia abajo. Los emergentes levantaron dinero principalmente en el activo mercado de valores, desaparecido hoy. En cambio, los Bolichicos lo han hecho todo con los contratos y con buena ayuda de los amigos, los nexos y los intermediarios. Mejor dicho: los bolifuncionarios. Hace casi una década, los bolioperadores enseñaron al cuadro chavista en los ministerios a cómo darle rienda a los bonos, notas estructuras y etcétera. Los boliburgueses, por su parte, soñaron con montar una red empresarial teñida de rojo, al menos en apariencia. Hoy, los bolioperadores ya no están en el país, y lo más representativo de la boliburguesía o se marchó o se encuentra tras las rejas. Despejado el escenario, aparecen los Bolichicos. Ya se habla de ellos. Son ambiciosos. Muy técnicos. Cultos. De apellidos renombrados.Y globales. En Nueva York repiten la historia de aquellos primeros que amasaron dinero sin tanto esfuerzo: se exhiben. Y por exhibirse han sido descubiertos. Levantan fortunas en las importaciones de alimentos, equipos médicos, turbinas eléctricas, equipos petroleros, y muchos rubros más. Decía un boliburgués en sus mejores años: “Nos han tocado los dados”. Hoy los Bolichicos son los afortunados. Tanto que algunos consultan si es necesario montar estructura financiera propia. El volumen de negocios lo exige. Así será.




















