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Auge y ocaso de un insurrecto por Ibsen Martínez

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Luego de pasar más de dos décadas conspirando, sigilosa e incesantemente, desde sus años de cadete en la Academia Militar y, más tarde, como oficial con mando de tropa en los cuarteles, contra el sistema bipartidista que rigió a los venezolanos desde la caída del último dictador, en 1958, sus compatriotas pudimos verlo al fin, por vez primera, a principios de febrero de 1992.

Acababa de fracasar Hugo Chávez en su intentona golpista contra el presidente Carlos Andrés Pérez y sus captores lo pusieron precipitadamente ante las cámaras para que fuese él mismo, “en vivo”, quien declarase el fracaso de la sangrienta asonada e instase a la rendición a aquellos de sus conmilitones que todavía combatían rabiosamente en algunos puntos de Caracas. Puede decirse sin exagerar que aquella fue su primera cadena televisiva nacional y, también, la más breve y la más provechosa desde el punto de vista electoral. Le bastaron 47 segundos para capturar la imaginación y el fervor de millones de venezolanos desafectos a un decadente sistema político, carente ya de cometido social, hecho de excluyentes clientelas, caciques arrogantes y apáticas maquinarias electorales.

Las cámaras mostraron por primera vez a quien habría de encabezar en la primera década del siglo XXI un sorprendente renacimiento de los populismos caudillescos latinoamericanos. Se le veía delgado, agotado por las muchas horas de vigilia, pero aun cautivo y desarmado como estaba, sus captores lucían mucho más consternados que el insumiso prisionero. Acaso columbraban ya lo que habría de venir: aquella alocución fue el comienzo de la irresistible carrera electoral de un formidable líder de masas de la izquierda latinoamericana.

En los años que siguieron, muchos quisieron ver en él una mezcla del desaparecido líder liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán y de Fidel Castro. Su ideario primigenio, un confuso amasijo de máximas bolivarianas, de agrarismo decimonónico, de militarismo nasserista, de consignas fidelistas, de admoniciones gandhianas y de cristianismo pentecostalista, llevó al mexicano Carlos Fuentes a afirmar que Chávez tenía una ferretería en la cabeza. Esa cacharrería contribuyó, sin embargo —quizá justamente por ser eso: un amasijo sin espíritu de sistema—, a allegarle el apoyo de muchísimos sectores, pobres y no tan pobres, dentro y fuera del país.

Para fines del siglo pasado ya era presidente de Venezuela en virtud de una avalancha de votos jamás vista hasta entonces. Los accidentes de su primer lustro en el poder mostraron que aquel amasijo de ideas podía ser mejor arsenal que los fusiles y tanquetas. La retórica delirante de aquellos años fue, cabalmente, la más apropiada para quien inauguró en nuestra América la era de la “democracia no-liberal”: el régimen híbrido que se legitima originalmente con el voto universal, y una vez en el poder desarbola sistemáticamente las instituciones garantes de la separación de poderes.

Se ha dicho que el modelo fue emulado con éxito por Evo Morales, Rafael Correa y, por un tris, también por Ollanta Humala. Más preciso sería decir que se intentó trasplantarlo, a trancas y barrancas, en virtud de lo que Tom Friedman llamó “Primera Ley de la Petropolítica”. El logro mayor del uso que Chávez dio a los ingentes recursos petroleros de Venezuela, en su afán de avasallar la región a golpes de petrochequera, es haber subsidiado con largueza el régimen cubano y servido de unidad de cuidados intensivos de la dictadura castrista.

Veinte años después de la alocución de golpista cautivo, luego de 14 en el poder y al cabo del boom de precios del crudo más prolongado que haya vivido Venezuela en cien años de actividad petrolera, Chávez está, según muy fiables sondeos, en riesgo cierto de perder el poder político en su país. Con todo, nadie podrá negar que su paso por el poder dio al fin relevancia a la colosal calamidad que para un petroestado populista entraña una población mayoritariamente pobre y excluida del sistema político.

Pero sus programas sociales, atascados en el mejor de los casos por una corrupción sin precedentes, corrupción solo posible en un petroestado autoritario, sin contraloría ni contrapesos, no logran mitigar el rechazo que la mayoría de los venezolanos siente ahora por la vocación continuista del “presidente-comandante” que lo llevó a reformar la Constitución y asegurarse la reelección indefinida.

La cruel paradoja de esto último está en que su enfermedad, a todas luces agravada en los últimos tiempos, seguramente no le permita permanecer en el poder hasta 2024, tal como alguna vez imaginó y prometió a los suyos.

El desastroso estado de la economía, de las infraestructuras, de los servicios públicos, de la administración de justicia y la inseguridad rampante, sumado a la decisiva fuerza que supone una oposición unida, explicarían suficientemente una derrota ante el primer contendiente verosímilmente presidenciable que ha tenido en todos estos años.

Si Chávez perdiese los comicios de este domingo ante Henrique Capriles, es lícito preguntarse cuál será el legado político que su paso por el poder dejará a la izquierda de la región. Al respecto, el escritor venezolano Francisco Toro señala que es muy tentador pensar que un triunfo de Capriles indique el retorno de la derecha a la región.

Sin embargo, “sería un error pensar así” —dice Toro en un artículo aparecido ayer en The New York Times— porque el dilema que inquieta a América Latina desde hace una docena de años no es el de “izquierdas o derechas”, sino, más bien, de “qué tipo de izquierdas”.

Capriles Radonski ha dicho repetidamente que su modelo económico sería el de Brasil, donde decenas de millones de brasileños han sido salvados de la pobreza en el mismo lapso que Chávez lleva en el poder sin para ello quebrantar las libertades públicas e individuales propias de una verdadera democracia.

El cierre de campaña de Chávez en Caracas se vio arruinado por un huracanado aguacero, tradicionalmente conocido como el Cordonazo de San Francisco por la fecha en que usualmente ocurre, cerca de la onomástica del santo de Asís. Fue la última comparecencia televisiva de Chávez antes de la elección de hoy.

Verlo capear a duras penas, no solo el temporal, sino la humillante estampida de sus seguidores que le abandonaron bajo el inclemente vendaval tropical, escucharlo repetir sus ajadas consignas mientras intentaba bailar bajo la lluvia, obeso y abotargado por los medicamentos, solicitando seis improbables años más para cumplir sus incumplidas promesas de redención social, me hizo recordar piadosamente al joven oficial insurgente que, al rendirse gallardamente ante las cámaras, echó a rodar su vertiginosa carrera hacia el retorno y el fracaso ¿definitivo? del populismo militarista en nuestra América.

Mi predicción electoral 2012, parte II por Sebastián Cova

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 El día de ayer dejé dicho (léanlo aquí) que Capriles ganará este domingo, si se dan dos condiciones básicas para que todo incumbente pierda: 1) la gestión de Chávez ha de verse como mala mientras su popularidad decae *check* y 2) el retador tiene que gustar, por probo y entusiasmante.

Yo sostengo que se cumplen las dos condiciones. La primera la demuestran los números, la segunda… Pues bueno, la demostración de la segunda es la que más dudas ha generado desde febrero, ya que el grueso de las encuestas, o no dan ganador a Capriles, o no le dan números definitivamente sólidos. Más bien, debería decir números comprensibles: encuestadoras serias y respetables, como Datanálisis, dan unas cifras locas en las que, al mismo tiempo, Capriles aparece estancado en el pasado con, más o menos, el mismo 36% que sacó Rosales en 2006, al mismo tiempo que Chávez está por debajo del 50%, pero todo esto acompañado de una monstruosa cantidad de indecisos que ha basculado entre los 15 y 20 puntos porcentuales.

Y es este último número, el de los “no sabe/no responde”, el que debería prender las alarmas de los expertos, no porque sea insólito que a estas alturas del partido un gentío alegue no saber por quién votar, sino porque, profesionalmente hablando, un encuestador serio (y me consta que todos los que figuran en medios lo son) debería, en vez de concluir resultados, más bien decir “Señores, no sabemos qué está pasando, porque esta cifra es insólita y no tiene sentido. Creemos que se debe a…” y comenzar a proponer hipótesis científicas sobre porque es que la gente, precisamente, no está respondiendo.

Obviamente, esta pretensión mía, propia de ratón de universidad, presenta el problema de que tanto los periodistas en las ruedas de prensa, cómo el público que los lee y escucha, no quiere disquisiciones teórico-metodológicas sobre el error muestral, la validez del instrumento  o demás purismos académicos… ¡Vale! Pero coño, advierte al menos que algo está pasando y da tus conclusiones con precaución y bajo la terrible sombra de la duda.

No es un ataque personal contra Datanálisis, Datos, IVAD, Consultores21 ni mucho menos contra sus dueños y directivos, sino una recomendación personal para el lector de encuestas, buscando advertirles que eso no es normal. No ahondaré más en el tema, pero si quieren saber al respecto, les recomiendo los análisis de los ingenieros Christian Burgazzi e Iñaki Sagarzazu, que pueden leeracá, acá, y acá también -o ver resumidas en este video de YouTube– ya que son los que mejor han trabajado el tema (y, por cierto, según ellos, gana Capriles).

Ahora bien, movámonos más allá de las encuestas porque, pese a mi formación en ciencias duras (durante cuatro años estudié biología) y mi preferencia personal hacia la escuela americana de ciencia política -que es rica en números y datos duros (mi entrada de ayer lo constata)- he de admitir que los estudios de opinión, que son vitales para la moderna política de masas, no son la única fuente de información con que contamos los investigadores sociales para analizar y comprender el fenómeno politológico.

En politología contamos también con los Focus Group, el Análisis del Discurso y las Biografías -métodos cualitativos que utilizan ampliamente otras disciplinas, como la Sociología y la Psicología, con buenos resultados- pero sobre todo, con la Historia (que, según la escuela europea, es la principal fuente de conocimiento para el politólogo). Haciendo uso de todos estos métodos, les presentaré una amalgama de observaciones cualitativas que, a los ojos de los más “cuantofrénicos” positivistas, bien podrían considerarse meras subjetividades (o en criollo: “habladera de paja”), pero que les garantizo que por más que no son conclusivas, sólidas e irreversibles (tampoco lo son las encuestas, por cierto), son un cúmulo de información que haríamos mal, muy mal, en negar y no considerar.

¿Por qué creo que Capriles va a ganar? Primero que nada, porque la M.U.D. tomó la mejor de las decisiones de toda su historia: escogió su candidato por primarias abiertas donde había contrincantes de todas las tendencias y orígenes. Al escogerlo así, erradicó definitivamente el fantasma del cogollo. Y si bien los pactos de élites no son malos per se, tampoco son muy democráticos que digamos, y contra un presidente que se pretende pueblo pero impone candidatos a dedo, nada como apelar a la voluntad de pueblo de verdad, verdad.

Las primarias no sólo dieron una fortísima legitimidad de origen tanto a la MUD como a Capriles, sino que con contundencia demostraron que “el hombre” era y esél. Como dije hace seis años, quizá Rosales fue bueno para juntar en una misma candidatura a la oposición dura que se dispersaba en muchas, pero no tenía el atractivo suficiente para atraer descontentos, independientes y chavistas light. Fíjense este otro dato: la MUD soñaba con que votasen un millón quinientos mil personas (que correspondería al 8% del electorado) ¡Y votaron más de tres millones (que equivale al 16,2 %)! Pero más allá de los números, lo importante de todo esto es que a la gente le gustó eso de que los consultaran. El pueblo compró la idea y respondió masivamente. Me cuentan que en Guayana vieron obreros de SIDOR votando con todo y el uniforme de la estatal, mandando al carajo todo miedo a represalia política alguna.

¿Por qué creo que Capriles va a ganar? Porque caló en la gente gracias a esa campaña que ha sido -y me disculpan la vulgaridad- de la putísima madre. Si les soy sincero, yo nunca me imaginé que lo haría tan bien. Si les soy más sincero todavía, les tengo que confesar que yo no voté por Capriles en las primarias (lo hice por Machado). Pero no porque pensaba que sería mal candidato, sino porque yo lo que quería era “el mejor candidato para oponer a Chávez” y no lograba dilucidar cuál lo sería: “éste tiene buena experiencia, pero… No, ese pasado adeco le mete plomo en el ala”. “Aquel habla claro y tiene buenas convicciones, pero que va, luce muy intransigente para mucha gente”. “Este otro… Umm, no, ese rabo de paja es medio creepy”. “Aquella es mujer recia, pero sin experiencia gerencial y lo sifrina se prestará para ataques”.

Al final, viendo como inevitable a Capriles, me dije “déjame ser ideológico y votar por otro para reforzar la dependencia a la Unidad”, pero resulta que no sólo Capriles la ha respetado (a la Unidad), sino que ha hecho lo que en este país encanta: que el candidato vaya a los Estados de la gente, escoja su Municipio, pasee por su pueblo, haga una breve parada táctica de unos cuantos segundos frente a su casa y en su discurso, haga referencia a sus problemas locales.

Argelia Ríos se encontró con mi papá hace dos meses en el C.C. Vizcaya y le contó… (Advertencia: a partir de este punto, este ensayo desbordará en anécdotas de este tenor. Si ud. no cree en la validez de las mismas como categoría de análisis, recomiendo no seguir leyendo) …que Capriles fue a unos pueblos del Estado Sucre en los que el último candidato que vieron pasar por ahí ¡Fue Carlos Andrés Pérez, en su primera candidatura de 1973! ¿Alguna vez han seguido una campaña presidencial gringa? Allá suelen hacer algo que me gusta mucho: el candidato se monta en una tarima y, mientras habla, lo que tiene atrás no son los estrategas de su comando o los grandes chivos de los partidos que hacen vida en la capital, sino gente del lugar, que se ofrecen como voluntarios y suben a estar parados ahí, felices nada más con haber sido escogidos para que el candidatos se les acerque… Capriles hace eso. Y no sólo los sube, sino que les da el micrófono para que hablen primero que él. Chávez no hace eso (el que sea Presidente en ejercicio no es excusa, porque al principio, allá por 1999 y 2000, se lo veía mucho encampañado caminando por la calle y hablando con la gente).

Mi Colega Héctor Azocar se fue para Barlovento en Semana Santa y me llegó contando que un pescador le contó emocionado(tanto que parecía que gritaba): “¡Mi Gobernador Capriles estuvo aquí, comiendo empanadas con nosotros y se montó en mi lancha!”. Daniel Lara (si no saben de quién hablo, es porque no están en Twitter y se están perdiendo a toda una celebridad 2.0. Recomiendo que lo sigan), como buen adeco, votó por Pablo Pérez y aunque aceptó el triunfo de Capriles al instante, estaba escéptico de sus posibilidades. De hecho, en una discusión en Facebook el pasado 21 de mayo, esbozó con suprema inteligencia una serie de temores (hagan click en la foto para ver parte de la conversación) que remató con esta frase: “Decía Luis Herrera ‘hay que dejar que la mula coja el nado’. La mula de nuestros tormentos ya está dando lástima mientras coge el bendito nado, viene una crecida y la orilla se ve lejos. Mientras, la carga se empieza a mojar.”.

 Al otro día, en otra discusión, subió la apuesta diciendo:
Desde el Estado Vargas, donde el chavismo ha ganado ininterrumpidamente durante estos 13 años, revisando los datos que arrojen las actas a las 7 de la noche del 7 de octubre en la escuela Hugo Domínguez Sánchez en la que estudié desde preescolar hasta 6to grado y en la que he cuidado la misma mesa desde hace 10 años, les mandaré un mensaje diciéndoles: Catires, vengo a decirles adiós, porque otra vez estamos muertos.
   Más claro no canta un gallo: Daniel creía que perdemos. Dije “creía”, porque cuando empezó la campaña y Capriles bajó por primera vez a Vargas -y luego volvió a hacerlo- pues… De verdad no sé qué fue lo que pasó, pero sí sé que tuvo que ser genial, ya que Daniel, el 3 de agosto ¡tuiteó esto!.
   Daniel no está tan confiado en el triunfo como yo, pero ahora sí lo ve probable ¡Muy probable! Como también lo ve Rafael Poleo, que allá por mayo sacó, todos lo recordamos, una serie de editoriales donde aseguraba, básicamente, que la campaña era malísima, que Capriles se desinflaba por inexperto, que él, como viejo zorro adeco (eso no es insulto, ojo) podía darle consejos si se quitaba de encima la muchachera de Primero Justicia. Pasaron las semanas, Capriles no le paró ni medio (el Comando sacó un vago comunicado muy nifú-nifá), pero Poleo comenzó a decir que la campaña ahora sí entendía lo que había que hacer y remontaba. No sólo eso, sino que está por meterle 10 pts. a Chávez. No es que yo crea loco a Poleo (de verdad que no, él es “particular”, más no loco, ni mucho menos bruto), pero tampoco vi que la campaña de Capriles cambiara nada. Entiendo que es que, con todo y la globalización, a Miami los datos, pero sobre todo, las sensaciones de lo que pasa en nuestras calles, llegan más lento y claro, desesperan y llegan a creer que acá no nos estamos dando cuenta, cuando en realidad es allá en donde no se han enterado aún de lo que vivimos.

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque por primera vez tenemos cubiertas el 98% de las mesas con nuestros testigos. En el pasado esa había sido una falla fija a la vez que una queja perenne que se repetía hasta convertirse en atormentador salmo responsorial: Nadie quiere ser testigo -¡No cuidamos los votos!- La gente tiene miedo de participar -¡No cuidamos los votos!- La gente dice que le importa, pero luego no asiste -¡No cuidamos los votos!… Siempre repliqué que el error estaba, según lo veía y sigo viendo, en pretender el arrogante centralismo de que fuéramos los caraqueños de Chacao y el sureste los que fuéramos pa’l monte o nuestros barrios, a cuidar los votos de otros.

¿No es mejor contactar a esos dispersos votos anti-chavistas de Las Adjuntas, Caucagüita, Pariaguán o Guasdualito para invitarlos a que, amablemente, nos cuenten qué necesitan para que sean ellos mismos los que defiendan su voluntad? No quiero menospreciar el criterio de mis colegas y amigos, pero nunca nadie estuvo de acuerdo conmigo y más de una vez me tildaron de irresponsable por exponer de tal forma a los demás (entiendo que por pretender que esa pobre gente se enfrentara con los chavistas del lugar. Lo que no me quedaba claro era y es el porqué nosotros sí aguantaríamos mejor y seríamos mejor defensa de algo que ni era nuestro).

¿Y ahora? Pues ahora como que en esos lugares, si no son machos, al menos son muchos, porque no ha quedado sin ser cubierta casi que ninguna mesa. Intuyo que la fuente del valor emana de sentirse mayoría en muchos lugares.

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque el 20 de agosto, por primera vez en 13 años Chávez suspendió una cadena en pleno desarrollo, alegando problemas de audio, justo cuando los sindicalistas guayaneses reclamaban el contrato colectivo.  Porque el 17 de septiembre, Chávez hizo una caravana por la Avenida Sucre, pero en vez de cerrar con discurso y meeting en el corazón de Catia, se bajó del carro y cogió pa’ Miraflores, mientras Freddy Bernal decía a los asistentes “Tenemos que corregir este retroceso. Compatriotas, amigos, Ustedes hombres y mujeres de pueblo, aún tienen 20 días para reflexionar, 20 días para cambiar su decisión y ponerse del lado de la Patria, del lado de la mayoría, del lado de los humildes” [Fuente]. A confesión de partes…

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque en Estados y Municipios donde el chavismo ganaba tan avasalladoramente que la oposición ni se atrevía a hacer grandes actos de masas, como Maturín o San Fernando de Apure, a Capriles lo han recibido auténticas multitudes.

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque mucha gente que no había votado en más de un lustro por estar viviendo afuera, por fin se inscribió en el consulado o se vino al país para votar en casa, sustituyendo a los que tuvieron el insólito tino de irse de Venezuela justo ahora (por cierto, valga la puya de confesarles que yo respeto plenamente sus derechos a vivir donde les plazca, pero también mi derecho a decirles que ejercer dicha libertad de residencia justo en este momento, me pareció de lo peor).

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque un familiar recalcitrantemente chavista de mi amiga Adriana, de buenas a primeras ha dicho ahora que votará contra Chávez porque ya quiere paz para el país. Porque a mi papá le acaba de contar un arquitecto compañero suyo en el gimnasio, que tenía que ir a la oficina de Farruco Sesto a discutir un contrato y hoy lo llamaron para cancelar el proyecto que estaba por arrancar, alegando “que viene nuevo gobierno”. Porque a mi amiga Daniela le chismearon desde San Tomé, que un gerente de la PDVSA de allá se le volaron los tapones y dijo, furioso, que seguro perderán contundentemente y que el lunes deberían comenzar la táctica de “tierra arrasada” que aplicaron los rusos contra Napoleón en 1812 y Hitler en 1941 (tal y como hizo Diosdado Cabello cuando perdió la gobernación de Miranda). Porque mi amigo Julio tiene un vecino mega chavista en Margarita, de esos que siempre tenía un afiche de Chávez en el portón, pero al que oyó gritar “Maldito Chávez, te odio”, una tarde en que se fue la luz por enésima vez, el fin de semana que Julio estuvo en lo de la Virgen del Valle. Porque una prima que ayuda con la recaudación de fondos, nos cuenta que hace tres meses costaba aún conseguir recursos, pero que ahora fluyen confiados.

¿Por qué creo que va a ganar Capriles? Porque la oposición por primera vez impone la agenda, a la que el chavismo sólo reacciona, como cuando Capriles dijo, durante un acto en Puerto Ordaz, que no quería sindicatos jalabolas, lo que produjo que, al día siguiente, Chávez se descompusiera en pleno meeting diciendo “jalabolas tú, majunche…” (ver video aquí ). Porque este último hizo un acto para la juventud en el Poliedro, una semana después de que Capriles lo hiciera primero en Barquisimeto, y no empezó a visitar dos Estados diarios sino luego de que Capriles llevara ya dos meses haciéndolo. Porque los ataques del chavismo han tenido que ser por la vía de rebuscar interpretaciones al programa de gobierno (cuando no inventarse un programa apócrifo), lo cual es un tipo de táctica que se aplica cuando no se puede descalificar con soltura al contrincante… Y es que ¿cuándo se había molestado el chavismo en atacar puntos específicos de los programas de Salas, la Coordinadora Democrática y Rosales? Bastaba con decir “él es el pasado” o “son las cúpulas burguesas” y listo, no había que mover la cosa hasta el plano de las ideas, donde no todos pueden seguir el debate con la misma facilidad que cuando sólo se confrontan personalidades donde una domina.

Puedo seguir toda la noche, pero ya me agarró el día otra vez, y este escrito es una página más largo que su predecesor. Podría haberlo resumido todo en una simple anécdota personal: era septiembre de 2010 y yo estaba sentado al lado de Armando Briquet, en una reunión de trabajo que hacía las veces de prueba de admisión laboral. Al final de la reunión, alguien de la Gobernación le preguntó al diputado (que hoy dirige la campaña) “¿Cómo viste la cosa en Anzoátegui?” a lo que respondió Briquet “yo los vi entusiasmadísimos, pero Luis Vicente me dijo que las encuestas no les dan y que ninguno va a salir… No tuve valor de decírselos, porque de verdad que están súper fajados” [parafraseado, por supuesto]. Pues bien, en ese Estado ganamos todos los circuitos y metimos 7/8 diputados. Espero que a Briquet no le arreche mi indiscreción, pero es que la anécdota es muy buena como para guardármela, ya que enseña mucho. A mí me enseñó bastante y tengo la sospecha de que a él también.

Próxima y última entrada: ¿qué pasará a partir de la noche del domingo?

Cáncer de próstata: ¿Por qué cirugía abierta al presidente Santos? por Beatriz Navas Chang

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A propósito del caso del presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien fue operado de cáncer de próstata por urólogo colombiano,  Felipe Gómez, muchos se preguntan por qué se empleó la cirugía abierta y no  la robótica o laparoscopia.

Al respecto, consultamos al doctor Elías Mora Kumboz, especialista en urología oncológica,  quien apunta que la decisión de emplear una u otra técnica depende de muchos factores. “Recurrir a la cirugía abierta no significa que se esté a espaldas de los avances tecnológicos, la decisión responde a las características individuales del paciente, de la enfermedad y del entrenamiento del cirujano. Independientemente  de la técnica utilizada (cirugía abierta, laparoscópica o robótica) o de tratamientos alternos (radioterapia externa o braquiterapia) con cualquier método de tratamiento utilizado puede haber excelentes resultados, así como también complicaciones y efectos colaterales indeseables que son minimizados dependiendo de la experiencia del cirujano”.

En el caso del presidente Santos es necesario destacar, en primer lugar, que informó públicamente su enfermedad. En segundo lugar, que confió en su médico,  el doctor Felipe Gómez, de nacionalidad colombiana.

-¿Por qué cree que el doctor Gómez se decidió por la cirugía abierta?

– Presumo que el doctor tiene una amplia experticia en cirugía abierta, con la que seguramente ha obtenido excelentes resultados. Esto confirma que más allá de la técnica, lo importante son los resultados, la experiencia del cirujano con la técnica que emplee.  La cirugía abierta sigue siendo una opción viable para la resolución exitosa de la enfermedad del paciente.

Resultados y controles

El doctor Elías Mora Kumboz , especialista en urología oncológica,  señala que un aspecto relevante en cáncer de próstata es evaluar los resultados después de la cirugía durante los controles, en pacientes que han recibido tratamiento primario, bien sea cirugía o radioterapia, que son las opciones más utilizadas.

–         ¿Cómo es el período de recuperación después de una cirugía abierta?

–         El paciente permanece un par de días hospitalizado. Es importante destacar que el empleo de cirugía  abierta no implica que haya más dolor, es un falso mito. En la cirugía se hace una pequeña incisión en la línea media y debajo del ombligo, que es donde hay menos dolor. Se deja una sonda, que no debe retirarse tempranamente, el paciente debe permanecer con ella unos 7 días. Transcurrido ese período, se hace un estudio radiológico para verificar que no se esté escapando la orina, si todo está bien, se retira la sonda. En unas tres semanas  puede incorporarse a sus labores habituales.

El paciente  debe saber  que está controlado, no curado. En algunos casos puede haber recurrencia o recaída en el tiempo, ya que las células residuales o recurrentes no se pueden detectar al principio,  con los métodos disponibles actualmente.

“Recordar que cada paciente es diferente (factor paciente) y que ninguna enfermedad es igual a otra (factor cáncer). En este punto hay más preguntas que respuestas” finalizó el doctor Mora.

 

Beatriz Navas Chang

@beanavas

 

 

¡¡¡Llegó el día!!!

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Después de 14 años de encuentros y desencuentros, de llantos y pesares, de 150.000 venezolanos fallecidos en manos del hampa, de millones de hectáreas expropiadas para servir de cultivo espontáneo del más genuino gamelote, de la brutal devaluación de nuestra moneda, de millones de dólares invertidos en chatarra rusa como los famosos helicópteros que tienen en su haber muchos deudos militares y civiles, de cientos de empresas expropiadas para más nunca ser productivas, de presos políticos en escandalosos procesos de injusticia, de comprometer nuestro petróleo futuro con los chinos, de una economia de puertos insana, de millones de dólares repartidos entre los más pobres para que sigan siendo pobres, de millones de barriles de crudo regalados a otros países para generarnos la reputación de generosos, de millones de dólares en pocas manos de una cleptocracia decadente, de interminables horas de condena, perdón de cadena donde siempre escuchamos los mismos chistes malos, las mismas historias de héroes de caballitos descontextualizadas o las anécdotas de arañero de Sabaneta, de millones de dólares repartidos a otros países para resolver problemas que nosotros tenemos, de miles de groserías, insultos y patanadas, de amenazas, de ofensas, de desprecio y odio en un discurso que siempre fomentó la fragmentación de la identidad venezolana, de la entrega vergonzosa de nuestra soberanía a otros países que hasta infiltraron nuestros cuarteles, que intervinieron nuestros registros públicos, que nos invadieron con la autorización patética de un gobernante extraviado, después de todo esto, ha llegado el 7 de Octubre de 2.012.

Mañana, como nunca antes, pareciera que no hace falta decir nada. Todo está dicho. Ya ese empleado de todos los venezolanos agotó las infinitas oportunidades que le brindamos. Ya no nos engañará más con cuentos de camino. Se le acabó su tiempo. Es hora que se retire y comience a rendir cuentas por sus desafueros. Es el momento de una nueva Venezuela. Es hora de que los empleados públicos recuperen su libre albedrío, su personalidad, ya basta de atropellos. Mañana, con el arma del voto, derrotaremos las páginas más tristes de nuestra historia, comenzaremos una nueva etapa de esperanza y cambio. Los militares dejarán de sentir la vergüenza de ser señalados como cómplices de los desmanes de un autócrata, los periodistas podrán ejercer sus labores sin el miedo a la represalias de leyes aberrantes contra la libertad de expresión y el derecho a la información. Las amas de casa comenzarán a vivir el proceso de reabastecimiento de los anaqueles, los hombres y mujeres del campo le encontrarán el sentido a volver a sembrar con la ayuda real de un gobierno responsable, los jóvenes tendrán universidades que formen profesionales y no desempleados y dejarán de autosecuestrarse para poder disfrutar de una vida sana de esparcimiento, los políticos podrán ventilar sus diferencias abiertamente donde el disenso no genere rencores y produzca venganzas, la justicia se administrará sin el sesgo de la conveniencia a los intereses de un proyecto personalista, las madres no tendrán que dejar que sus hijos las abandonen buscando formación y seguridad al vivir en otras latitudes.

Mañana es un gran día, que para todos debe significar el cierre de un ciclo y el comienzo de otro. No escatimemos esfuerzo alguno en acudir a la cita que tenemos con nuestro futuro, con el de nuestros hijos, con el de nuestros nietos, con Venezuela. Miles de venezolanos recorren a esta hora cientos de kilómetros desde Miami a New Orleans para ejercer su derecho al voto. Nosotros no podemos quedarnos en nuestras casa. Debemos celebrar esta fiesta democrática con alegría, pero con mucha seriedad, porque no puede quedar duda que ante la hipotética intención malévola de ignorar el clamor de un pueblo, no nos resignaremos a los artilugios de sicofantes trasnochados y defenderemos nuestro voto como verdaderos hijos de Bolívar.

El lunes, Dios mediante, amanecerá y veremos…

 

El Mundo de Madrid analiza la resistencia contra Chávez

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Coordinador de la Plataforma Democrática Venezolanos en España

Williams Cárdenas: ‘Esperamos salir de una pesadilla que ya dura 14 años’

 

‘Chávez usa la violencia para mantener una sociedad atemorizada’

‘La victoria de Capriles tiene que superar la amenaza de un autogolpe’

‘La pérdida de poder para Chávez y su entorno representa un colapso’

Por Isabel Munera

Convencido de que el cambio es posible, el abogado y coordinador de la Plataforma Democrática Venezolanos en España , Williams Cárdenas Rubio, confía en una entrevista para ELMUNDO.es que el 7 de octubre los venezolanos acudan masivamente a votar para derrotar al chavismo.

Pregunta: ¿Los venezolanos que viven en España apoyan mayoritariamente al candidato opositor Henrique Capriles?

Respuesta: Podemos decir que alrededor de un 95% simpatiza con la opción opositora, como ha ocurrido en anteriores procesos, donde la oposición ha ganado abrumadoramente.

P: ¿Qué esperan de estos comicios?

R: Que de una vez por todas salgamos de esta pesadilla que ya dura 14 largos años en que los venezolanos hemos visto como progresivamente se ha desmantelado la institucionalidad democrática.

P:¿En qué sentido?

En muchos. Se han cercenado derechos humanos elementales, se han violado de manera sistemática la libertad y el derecho a la vida y la propiedad, se ha sumergido al país en las tinieblas de la carestía de productos de primera necesidad, del deterioro de su infraestructura, del colapso de las industrias básicas, además de que se ha incrementado la pobreza, el narcotráfico y la corrupción sin límites dentro de los más altos niveles del entorno presidencial.

P: ¿También ha observado este déficit democrático en las relaciones con otros países?

Por supuesto. Los vínculos con el narcoterrorismo lo han llevado a convertir a Venezuela en campo de entrenamiento de organizaciones terroristas como FARC, ETA, Hizbula, Hamas y a establecer alianzas con regímenes como los de Sadam Husein, Gadafi, Bashar Asad, Fidel Castro, Admadineyad…

P: ¿No ha hecho nada bueno Chávez por Venezuela?

Con este balance no creo que se pueda hablar de nada positivo. Ni siquiera el reparto de dádivas a través de las llamadas misiones puede considerarse un elemento a tomar en cuenta, ya que sólo forma parte del estilo populista, clientelar, charlatán y demagogo impuesto por Chávez.

P: ¿Y qué ha sido lo peor?

El insólito aumento de la inseguridad. No hay respeto por la vida. Éste es un Gobierno delincuente que ha utilizado la violencia y el terror como instrumento para mantener una sociedad atemorizada y secuestrada.

P: ¿Y nadie ha podido pararlo?

Éste ha sido un Gobierno militarista, sin separación de poderes, donde la justicia también se ha utilizado para perseguir al disidente u opositor, se ha arremetido contra las libertades de prensa y de expresión, se han perseguido a periodistas y editores, en lo que ha sido un auténtico drama sólo propio de las dictaduras más despreciables de la región.

P: Los venezolanos que piden un cambio han depositado su esperanza en Capriles. ¿Qué cree que puede pasar si gana la candidatura de la oposición? ¿Respetarán los chavistas el resultado o podría darse un golpe de Estado?

La victoria de Henrique Capriles tiene que superar dos escollos. En primer lugar, el fraude que ha venido practicando el régimen también de manera sistemática, al controlar un proceso electoral automático e informatizado, donde nadie sabe a ciencia cierta si el padrón electoral es verdadero, cuál es la verdadera función de las máquinas electrónicas y de las llamadas capta huellas, y cuál el efecto en el resultado del control de Consejo Nacional Electoral (CNE) por parte de una mayoría chavista.

P: ¿Y cuál es el otro escollo?

Chávez tratará de reprimir de forma violenta cualquier manifestación de protesta de la oposición ante un eventual fraude, cosa que ya ha hecho en anteriores oportunidades y de las cuales la sociedad venezolana guarda un triste recuerdo de dolor y sangre. La amenaza de un autogolpe estará presente, pues la perdida del poder para Chávez y su entorno representa para ellos un auténtico colapso. No podemos olvidar que Chávez es un golpista nato, es decir, que nació a la vida política a través de dos golpes de Estado.

P: ¿Confía en que la oposición pueda superar estos dos escollos?

La oposición está más unida que nunca y está dispuesta a superar estos escenarios. La gente va a salir a votar masivamente y una mayoría evidente, entre la que se encuentra una gran cantidad de jóvenes que no quieren vivir en la falsa revolución chavista, estarán dispuestos a defender sus votos y los resultados electorales.

P: ¿Coincide entonces con el diagnóstico que ha hecho Capriles que ha asegurado que Chávez ha perdido la calle?

En efecto, la ha perdido, y si pretende imponerse por la fuerza y la violencia de las milicias puede llevarse una gran sorpresa, con un pueblo que salga a la calle dispuesto a pasar página.

P: El papel de las Fuerzas Armadas será también determinante para que se defienda la voluntad popular y evitar un golpe de Estado, ¿no?

Sí, será fundamental. Dentro de las Fuerzas Armadas todavía hay sectores que no están dispuestos a acompañar a un Chávez caído en una aventura de esta naturaleza.

Oposición venezolana en Florida se organiza y toma la iniciativa: “Pa´nueva Orleans”

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EL DIARIO EL PAÍS DE MADRID sigue enfocado en la campaña electoral venezolana pero esta vez le da un giro a su cubrimiento al descubrir en la ciudad de Doral, estado de Florida, un ejemplo de la cantidad y diversidad de personas  que ahora integran la diáspora venezolana.

Aquí la pieza firmada por Eva Saíz:

La esperanza antichavista del corazón del exilio

venezolano en EE UU

 

Doral, la ciudad con mayor número de venezolanos del país, ha visto incrementar su población de exiliados desde que Chávez llegó al poder

Hace cuatro años, María Teresa Jumá, una ingeniera de sistemas venezolana, fue despedida de PDVSA, la compañía petrolera de Venezuela , por no prestar su apoyo al presidente Hugo Chávez. Jumá abandonó su país rumbo a Doral, una ciudad de unos 46.000 habitantes a menos de ocho kilómetros de Miami. La elección del destino de su exilio no fue casual. Doral, a la que se conoce como Doralezuela, es la localidad de Estados Unidos en la que reside el mayor número de venezolanos que vive en ese país (20.438).

Desde que Chávez llegara al poder hace 13 años, el número de venezolanos que ha abandonado su país para trasladarse a EE UU se ha incrementado más del doble. Según el Censo , en 2000 había 91.500 ciudadanos de Venezuela en territorio estadounidense, una cifra que creció hasta los 215.000 en 2010, de los que el 57% se concentra en Florida. Doral se ha convertido en el corazón de los expatriados de Venezuela, la mayoría ciudadanos de clase media-alta que huyen del férreo control al que su presidente ha sometido la economía, los recursos y la opinión pública de su país. “Doral es tierra de inmigrantes, no sólo venezolanos, sino de colombianos [la segunda minoría tras la venezolana] o brasileños. Poco a poco todos han ido instalándose y abriendo sus propios negocios”, explica Luigi Boria , concejal y candidato a la alcaldía de la ciudad a la que llegó hace ya 23 años, “mucho antes de que comenzara a llegar el éxodo provocado por las políticas chavistas”, explica.

En estos últimos 10 años, Boria ha asistido a la transformación de Doral en una “Venezuela diminuta pero con más seguridad”. “Hay muchos restaurantes venezolanos y la cultura de mi país se ha ido impregnando poco a poco en la ciudad”, explica. Las calles de Doral huelen a arepa, en sus comercios se encuentran los productos con los que hacer las comidas típicas venezolanas y en muchos institutos se tocan instrumentos tradicionales, comenta Jumá.

Ella, como muchos otros antes, recaló en la localidad con la idea de regresar en pocos años a su país, pero la perpetuación en el poder de Chávez ha obligado a la mayoría a abandonar su primera idea de una estancia temporal. “Muchos llevan aquí casi 14 años, sus negocios han prosperado aquí, sus hijos se han criado en un entorno completamente distinto y aunque hablan dos lenguas, su primer idioma ya no es el castellano, es lógico que hayan decidido asentarse definitivamente en EE UU”, explica Boria. En Doral el 74.50% de la población habla español, muy por delante de quienes se expresan en inglés, el 16.15%, o en portugués, el 5,02% -en los últimos año el número de brasileños que se ha instalado en la ciudad ha crecido considerablemente-.

1.400 kilómetros para poder votar

Aunque un gran porcentaje de los venezolanos de Doral tiene ya la nacionalidad estadounidense, la mayoría reconoce que sigue con mayor atención la actualidad política de su país natal que la de EE UU. Movidos por esa añoranza y por el deseo de intervenir en el vuelco político  que el 7 de octubre podría producirse en Caracas, muchos de los inmigrantes venezolanos de Doral -y de todo Florida- abandonarán este fin de semana la localidad, y el Estado, rumbo a Nueva Orleans para poder ejercer su derecho al voto el próximo domingo. El Gobierno de Chávez mantiene cerrado desde enero su consulado en Miami -después de que la Administración norteamericana expulsara a la cónsul venezolana en esa ciudad, Livia Antonieta Acosta- y ha decretado que todos los ciudadanos censados en dicha legación se trasladen a Nueva Orleans, a 1.400 kilómetros de distancia, para depositar su papeleta.

Esta decisión afecta a cerca de 20.000 venezolanos de Florida, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur que se registraron para votar en Miami, una población que en 2006 votó en masa en contra del presidente de Venezuela. Entonces, de los 10.800 venezolanos censados en Florida, sólo el 2% apoyó a Chávez.

“Pese a todas las trabas del Gobierno chavista, hemos conseguido fletar autobuses y vuelos en todo Florida para poder trasladar al mayor número de votantes con menos recursos hasta Nueva Orleans”, explica Boria. Jumá es una de las que este sábado ocupará un asiento en uno de esos autobuses. “Dormiré en el autocar de regreso, pero el viaje merece la pena, es necesario que el presidente abandone el poder”, asegura.

Aquellos que no pueden permitirse el viaje o que no han conseguido registrarse a tiempo para votar también tienen una cita este sábado a partir de las tres de la tarde en El Arepazo , un emblemático restaurante de Doral, en el que se concentran los venezolanos en el exilio, que alberga actos políticos de la oposición chavista y que es un habitual centro de reunión cada noche electoral. “Siempre hemos seguido los comicios con esperanza, pero el ambiente de este año es especial, hace mucho que no se vivía algo así, dentro y fuera de Venezuela”, explica su propietario, Luis Alberto Schilling, un venezolano de 58 años que, tras jubilarse en 2000 en México, renunció a regresar a su país. “La situación, recién llegado Chávez, ya era difícil, tenía una hija y quería pensar en su futuro. Vine a Doral y en 2004 adquirí El Arepazo”, explica.

Entre los más de 20.000 venezolanos de Doral esa esperanza a la que alude Schiling es generalizada. Todos coinciden en que este domingo las posibilidades de que el candidato opositor Henrique Capriles derrote a Chávez son muy altas, aunque son realistas. “Estoy convencido de la victoria de Capriles”, dice Boira, “Pero lamentablemente, aún pasarán varios años hasta que se consiga reestructurar la situación institucional, social y política del país y todo vuelva a la normalidad en Venezuela”, sostiene.

Siria: conflicto en expansión, peligro para Medio Oriente por Omar Hernández

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Los recientes incidentes en la frontera que separa a Turquía de Siria son la guinda del helado de una larga serie de incidentes, unos más notorios que otros en la prensa internacional, pero que en todo caso son muestra evidente de la cristalización de uno de los temores más visibles de la diplomacia mundial y que además quedó plasmado por el otrora representante especial de las Naciones Unidas, Kofi Annan, cuando presentó la renuncia a su cargo: la expansión del conflicto sirio a sus vecinos.

Tras la “luz verde” del Parlamento turco para que el gobierno de Ankara adopte sin dilaciones cuando sea necesario acciones amparadas en la legítima defensa -prevista en la Carta de las Naciones Unidas- (no así el principio de “defensa colectiva” de la OTAN sobre el cual no ha habido hasta los momentos referencia alguna), el escenario luce sombrío. Bien cierto que se puede tratar de una medida disuasoria, pero tal parece que un conflicto de envergadura no se ve tan distante como antes.

Turquía ha sufrido antes de ataques de morteros en su propio suelo en abierta provocación de un régimen sirio que se sabe aislado y condenado, pero ignora al mismo tiempo los llamados para cesar la represión y sigue sin considerar la posibilidad real de que su cúpula pase más temprano que tarde por la silla de La Haya en un proceso penal internacional. Pero el de esta semana fue el hecho más grave por la cifra de víctimas civiles que quedó luego del mismo.

Además, Turquía mientras sirve de aliviadero a las facciones rebeldes que luchan por defenestrar a Bashar al Assad mientras en paralelo recibe el influjo de decenas de miles de sirios que huyen de la violencia de su país, drama humanitario que comparte con otros países vecinos algunos de los cuales ya albergan refugiados de otra zona de conflicto -Palestina- o que en todo caso no están en capacidad ya de recibir a más nadie, bien por presiones demográficas, incapacidad de atención o desafíos políticos nada desdeñables.

Así las cosas, vemos que la ubicación geoestratégica de Siria es un perfecto caldo de cultivo para que la diplomacia sea más activa que lo que ha sido hasta ahora para evitar un descalabro de consecuencias impredecibles. Varios países podrían verse arrastrados a una guerra -o participar en ella a ‘motus propio’ para saldar viejas deudas-. El Líbano por ejemplo, posee un frágil sistema político y combate aún la descarada injerencia siria en sus asuntos internos. Irán, desmentidos y contradesmentidos mediante, asesora políticamente a Damasco y ha expresado su vivo apoyo, incluso militar, al régimen. Israel cuida celosamente los ocupados Altos del Golán previendo lo peor.

El Consejo de Seguridad de las Naciones justo cuando debería mostrar mayor cohesión en su interior, es víctima de las posturas indefendibles de los mismos que antes han obstaculizado su trabajo, en particular, Rusia. Tras lo grave de esta semana tardó casi dos días el Consejo en emitir un comunicado de prensa -no una resolución vinculante- dejando sentado la postura de dicho órgano ejecutivo en menos de dos párrafos. La razón de la demora: las “objeciones” de Moscú al lenguaje del texto inicialmente propuesto.

Suenan tambores de guerra pero nadie los escucha. Y mientras la preocupación crece por la extensión de la violencia parece que el mundo se ha olvidado del sufrimiento al interior de Siria, donde agencias humanitarias y organizaciones no gubernamentales dan cuenta todos los días acerca del creciente número de víctimas, sin que la comunidad internacional mueva un ápice para resolver la situación y mientras también, la renombrada transición política que parece que todos apoyan, sigue siendo un deseo o letra muerta sin pasos concretos para que tenga lugar.

 

Omar Hernández
Internacionalista

¿Qué nos deja esta inédita campaña electoral? por Edgard Gutiérrez

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Ha concluido la campaña.

Para algunos una zafra electoral larga, demasiado larga. Me atrevería a decir que duró prácticamente 2 años, pues se inició –al menos en el mundo de las percepciones– inmediatamente los comicios parlamentarios concluyeron. Ese es el paradigma dominante hoy en el mundo político: la campaña permanente. Me han preguntado varias veces cómo definiría lo que hemos vivido en 2012, yo lo he resumido en un sólo término: inédito.

Sí. Esta campaña ha sido inédita, por lo menos en nuestra historia reciente.

¿Por qué afirmo esto? Tengo varios argumentos:

Opción Real de Cambio Político: Por primera vez desde 1998, mucho de la narrativa que se ha construido alrededor de esta elección es la posibilidad muy clara de que el Gobierno de Hugo Chávez sea desalojado de Miraflores por la vía de los votos. La historia que va desde 2004 a 2010 nos ha mostrado a una Oposición que –no exenta de errores y traspiés– ha venido creciendo lenta pero sostenidamente y que ha propinado derrotas al Oficialismo, pero no en eventos presidenciales. 2012 es el año en el que podemos afirmar que una materialización de un cambio político, tiene una posibilidad real

Ofensiva y Defensiva: Elegido Presidente, Hugo Chávez nos acostumbró a debatir en la agenda pública sobre lo que él quería y no lo que se debía. Cada domingo sus mensajes inundaban el mercado informativo y se discutía sobre ellos durante los próximos seis días, hasta que el ciclo comenzaba nuevamente. Ello luego cambió con el uso intensivo e implacable de las cadenas. El actual presidente siempre llevó la ofensiva estratégica. Esta campaña tuvo un signo completamente distinto: El candidato de la Oposición marcó permanentemente la agenda. Capriles decidió cuándo se habló sobre empleados públicos, inseguridad personal y soberanía alimentaria, regalos petroleros, etc. La campaña oficial llegó siempre después, reaccionando, a la defensiva.

Candidatura Legitimada: Con la realización de una elección abierta y en la que participaron varios partidos por primera vez, la Oposición legitimó su opción electoral por la vía popular contando además con un vigoroso respaldo. Más de 3 millones de personas se erigieron como el máximo árbitro de las diferencias opositoras. Salas Römer fue una decantación en 1998, Arias fue una triste única opción en 2000, Rosales fue ungido por consenso. Capriles, en 2012 contó además con un mandato muy claro: dos tercios de quienes acudieron a las elecciones lo escogieron a él.

Campaña Amplia y Profunda: Es la primera vez que un abanderado opositor puede dedicarle varios meses con preparación y anticipación a una tarea demasiado vital: recorrer la geografía nacional a todo lo largo y ancho del territorio, incluso volviendo más de una vez a varios sitios. Rosales en dos meses no pudo hacerlo. Esta era la única campaña posible frente al ventajismo comunicacional predominante y así fue. Ciertamente, hubo un contraste con la escasa movilidad del otro candidato, pero eso es harina de otro costal.

Disputa del Monopolio de la Agenda Social: Por muchos años, la Oposición estuvo siempre concentrada en hablar sobre temas eminentemente políticos: democracia, derechos humanos, libertad de expresión. No es que estos temas no sean importantes, pues lo son y muchísimo, pero aunque no nos guste en términos electorales no mueven votos. Fue Chávez quien hizo exclusivos de su comunicación temas como salud, educación y alimentación. Es 2012 el año en el que un abanderado distinto a quien gobierna, es quien habla de vivienda, empleo de calidad, educación. Capriles no sólo le disputó, sino que como afirmé más arriba, controló los términos del debate. Ahora es Chávez quien habló de soberanía, e independencia… categorías etéreas y alejadas de las necesidades de la gente.

Negativos, negativos, negativos: Es la primera vez que el Gobierno concentró su campaña en medios privados para criticar a su oponente. Diversas piezas televisivas pautadas en Televen y Venevisión (los de mayor alcance) se dedicaron en una proporción razonablemente alta no a hablar de Chávez, sino a criticar la gestión de Capriles en Miranda como gobernador. Además, muchos de los discursos del propio aspirante a la reelección se concentraron exclusivamente en hablar del otro, no de él… A veces, la más de las veces, esto terminando por reforzar los marcos que propone a quien atacas… Ello sin hablar de la despiadada “propaganda negra” que dominó el mes de septiembre. Aunque usted le parezca difícil de creer, siempre las campañas del chavismo (al menos las publicitarias) se concentraban fundamentalmente a reforzar sus positivos. Esta vez no. Inédito.

¿Qué no vimos en esta campaña?

Un debate de altura: Distinto a la competencia en las primarias, el país no pudo disfrutar de un debate sin descalificaciones. No hubo intercambios civilizados entre los contendores.

Observación Electoral: Algo preocupante. No hay un tercero reconocido por las partes que pueda avalar los resultados que conoceremos el próximo domingo.

Hechos Extraordinarios: Aunque muchos invirtieron horas y litros de tinta en insistir que los tristes episodios de Amuay o Cúpira fueron “parteaguas” de la campaña, no lo fueron. No alteraron en nada el devenir de esta elección. Reforzaron las posiciones de quienes critican o acompañan al Gobierno. Eso, lamentablemente, suele ocurrir en países altamente polarizados.

Así que vimos muchas cosas nuevas en esta campaña. Por lo menos desde 1998. Así resumo mi balance de una jornada comicial, sobre la que se hablará en Venezuela por décadas.

Me despido tan sólo hasta mañana, en el que publicaré mi último artículo preelectoral. Será en la red social Twitter, en mi cuenta personal, donde ofreceré mis consideraciones sobre este importante domingo. Lo invito a que me escriba para que podamos seguir la conversación. Allí estoy como @gedgard