
Un alto porcentaje de la población padece dolores de espalda, usualmente insoportables, en un momento u otro de la vida. Tan elevada incidencia tiene enormes secuelas sociales y económicas. En países industrializados son la primera causa de ausentismo laboral. No toda patología de columna es quirúrgica, menos aún cuando existen métodos actuales para devolver la calidad de vida a los pacientes sin ir a cirugía.
Hoy, los llamados bloqueos de nervios o bloqueos de dolor espinal son inyecciones especiales de medicamentos a ser colocadas directamente en la columna espinal para tratar el dolor que sufre buena parte de la población debido a muchas patologías de columna, siendo un invaluable método diagnóstico en casos difíciles. La gran mayoría de las enfermedades de columna espinal que producen dolor son susceptibles a los bloqueos. Las enfermedades más frecuentes a las cuales se le puede aplicar este tratamiento son las hernias discales lumbares y cervicales, la espondilolistesis lumbar, escoliosis, fracturas vertebrales estables y el canal estrecho lumbar entre otras.
“En esta última patología, la estenosis de canal, se produce una compresión de los nervios que van por dentro de la columna por osteofitos e hipertrofia de ligamentos que genera mucho dolor en la espalda y en las piernas al momento de caminar o estar de pie”, asevera Radovan Sansevic, de la Unidad de Cirugía Mínimamente Invasiva del Servicio de Neurocirugía del Centro Médico Docente La Trinidad. En especial esta enfermedad es importante por ser muy frecuente en personas de la tercera y cuarta edad, quienes en ocasiones no son candidatos para cirugía, de manera que se les puede ayudar mucho con este procedimiento. Por supuesto, en los pacientes donde se realiza el bloqueo y éste no proporciona un alivio aceptable del dolor, la decisión quirúrgica es lo recomendable siempre y cuando la indicación de operar es viable.
En vez de cirugía
De hecho, los especialistas de columna resuelven estos problemas quirúrgicamente, pero hay pacientes que no pueden ser operados por múltiples razones como son la edad avanzada, condiciones de salud precaria, alto riesgo quirúrgico, severas osteoporosis, miedo a la cirugía o simplemente buscan una solución más sencilla a su problema. A todos estos pacientes se les ofrecen los bloqueos de nervios.
No es un procedimiento mágico porque no a todos los pacientes les quita el dolor. Las estadísticas y la experiencia han demostrado que de cada 100 personas a las cuales les practican un bloqueo, aproximadamente 60 de ellas experimentarán una importante mejoría, pero los 40 restantes no tendrán mayores beneficios. Debido al muy bajo riesgo que tiene este procedimiento, definitivamente, vale la pena ofrecérselo a los pacientes que presentan las características antes mencionadas.
En una de las enfermedades más emblemáticas de la columna, que es la hernia discal, este procedimiento es de mucha utilidad. Si el paciente tiene una primera crisis de dolor, si la hernia no tiene un gran tamaño o si no hay déficit neurológico importante, lo más indicado es realizar un bloqueo de nervio como primera opción terapéutica.
El procedimiento
En líneas generales los bloqueos de nervios consisten en colocar en sitios precisos de la columna vertebral medicamentos líquidos como anestésicos y esteroides de depósito, estos últimos son los únicos antiinflamatorios líquidos que disponemos actualmente. Dichos medicamentos se colocan a través de agujas muy finas que llegan al sitio de interés utilizando Rayos X en vivo, es decir, fluoroscopía. “Esto implica que el bloqueo no se puede realizar en un consultorio corriente, de hecho, los realizo en un equipo de hemodinamia donde, regularmente, se hacen los cateterismos cardíacos”, describe Sancevic. Allí cuentan con un arco en C, es decir, un emisor de Rayos X que se moviliza motorizadamente alrededor del paciente permitiendo la mejor proyección radiológica para que la aguja llegue al sitio afectado de la manera más rápida y segura. Una vez que la aguja está ubicada en el sitio exacto para depositarse el tratamiento, se inyecta el contraste líquido radiopaco que demostrará por donde entrará el medicamento. Si la inyección del contraste ofrece la imagen deseada, seguidamente se coloca el tratamiento y así se garantiza visualmente que el medicamento llegó al sitio destinado. Esta garantía es la gran diferencia que tiene este procedimiento con una infiltración regular. Por otro lado, muchos pacientes se asustan por el uso de esteroides, pero aclaremos que debido a ser depositado directamente en el área señalada con dolor, puede utilizarse una dosis baja y segura.

Técnica ambulatoria
Estos procedimientos se realizan con el paciente despierto y adecuadamente monitorizado, de manera ambulatoria, no requiere hospitalización y la preparación del paciente es muy sencilla. La técnica descrita puede realizarla cualquier especialista entrenado para ello, es decir aquellos dedicados a la columna vertebral como son neurocirujanos, traumatólogos y anestesiólogos dedicados al manejo del dolor
“Aclaro que es un procedimiento no doloroso a pesar de que un bloqueo de nervio, donde introducimos una aguja en la columna, suena angustiante para el paciente”, dice el neurocirujano. Trabajan con agujas muy finas entre 20 y 24 gauge, más finas de las que regularmente se usan para inyecciones intramusculares en los glúteos. El buen conocimiento de la anatomía de la columna espinal, amén de contar con la adecuada visualización con Rayos x y desarrollar una fina destreza en el uso de las agujas, permite esquivar los nervios y hacer del bloqueo de nervio un procedimiento con muy poca molestia. En líneas generales pueden efectuarse hasta tres bloqueos en un período de un año aproximadamente. Ello varía de médico a médico, pero lo importante es que el procedimiento puede repetirse periódicamente si el paciente ha tenido respuestas satisfactorias.
Aunque es cirujano de columna, Sancevic utiliza mucho la técnica descrita como método diagnóstico a pesar de que el bloqueo de nervio es principalmente método terapéutico. “En ocasiones saber claramente cuál es el nervio de la columna que está produciendo el dolor del paciente no es fácil”, dice. Si por ejemplo se desea saber en un paciente cuál de los últimos dos o tres nervios lumbares es el causante del dolor del paciente, puede irse bloqueando puntualmente uno por uno hasta determinar el causante de la clínica dolorosa del paciente. Al hacer el diagnóstico preciso es posible operar únicamente el nervio afectado con cirugía mínimamente invasiva y no someter al paciente a una cirugía de mayor envergadura.
Asegura Sancevic que “el procedimiento cada vez toma más fuerza por su popularidad entre los pacientes que sufren por enfermedades de columna”. Sus buenos resultados, la posibilidad de evitar una cirugía de columna y la eventualidad de afinar los diagnósticos clínicos y planificar mejor nuestras cirugías de columna han conducido a conceptuar a los bloqueos de nervios como la alternativa básica en el armamentarium terapéutico y diagnóstico que los cirujanos de columna pueden ofrecer a sus pacientes.
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