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Miles de venezolanos viajarán en caravana para votar en Nueva Orleans

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Enrique flor

EFLOR@ELNUEVOHERALD.COM

Más de 3,000 votantes viajarán este fin de semana en una caravana de autobuses y aviones fletados que partirá de Miami rumbo a Nueva Orleans para participar el domingo en las elecciones presidenciales de Venezuela.

Activistas de la comunidad venezolana del sur de la Florida destacaron que la experiencia de las pasadas elecciones presidenciales realizadas en octubre, les ha permitido elaborar un mejor plan de movilización masiva a Nueva Orleans.

José Hernández, jefe del Comando Simón Bolívar de Miami, organización de la campaña del candidato opositor Henrique Capriles, dijo que 32 autobuses, cada uno con capacidad para 56 personas, partirán de Miami desde este sábado. Además, otros 10 autobuses saldrán desde las ciudades de Weston, West Palm Beach, Tampa, Orlando y Atlanta.

“Nosotros creemos en el derecho de que la gente ejerza su voto”, manifestó Hernández. “Creemos que este ejercicio cívico hace que nuestra sociedad sea mejor, donde quieran que estén los venezolanos”.

La caravana llegará al el Pontchartrain Center, en Nueva Orleans, habilitado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela para los votantes adscritos al Consulado de Miami, el cual cerró sus puertas tras un incidente diplomático con Estados Unidos.

Hernández destacó que la masiva contratación de autobuses y aviones, que implica un recorrido de ida y vuelta de 1,400 kilómetros, ha contado con la colaboración de organizaciones de la sociedad civil como la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de Miami, Votodondesea, así como de empresarios venezolanos exiliados en el sur de la Florida.

Entre estos hombres de negocios figuran los propietarios de los restaurantes el Arepazo, Luis Shilling, y del Arepazo 2, Lorenzo Di Stefano, y el presidente y director ejecutivo de World Atlantic Airlines, Tomás Romero.

Hernández también resaltó que la organización Aerovotar pondrá a disposición de los electores venezolanos cinco aviones, los cuales trasladarán a 850 personas. De esta flota, cuatro aviones saldrán de Miami y uno de Fort Lauderdale.

Mario Di Giovanni, coordinador de Votodondesea, una organización de jóvenes venezolanos en el sur de la Florida, dijo que se sumaron a la movilización masiva de electores para promover el ejercicio del voto de los venezolanos en el exterior.

“Nosotros estamos apoyando esta cruzada por el gran cariño y amor que tenemos por Venezuela”, dijo Di Giovanni. “A pesar de que somos venezolanos que vivimos en el exterior seguimos comprometidos con el futuro de nuestro país”.

Di Giovanni indicó que decidió participar en la organización de la caravana desde que hace un mes supo de la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales, tras el fallecimiento del mandatario Hugo Chávez.

Para Manuel Corao, un residente venezolano de Miami, el esfuerzo “vale la pena” a pesar del sacrificio que demanda un recorrido “tan desgastante”.

“El simple hecho de ir a votar, a pesar de la distancia, deja en claro que los venezolanos estamos luchando por ejercer nuestro derecho”, dijo Corao. “Haciendo este esfuerzo es la manera en que nosotros dejamos en claro que estamos luchando por un cambio”.

Publicado en El Nuevo Herald

Prensa global, a un día de las presidenciales

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A continuación el recuento de la prensa global a propósito de los comicios presidenciales:

El País

Venezuela decide este domingo si existe el chavismo sin Chávez

Las elecciones se convierten en un referéndum sobre la continuidad de la Revolución Bolivariana

 Caracas 13 ABR 2013 – 00:36 CET

Las elecciones presidenciales de este domingo, las primeras sin la presencia física de Hugo Chávez en 15 años, se han convertido en un referéndum sobre la continuidad hasta 2019 de la Revolución Bolivariana que el comandante fallecido encarnó y que ha dividido políticamente a Venezuela en dos mitades irreconciliables. El duelo lo protagonizan Nicolás Maduro, el “candidato de la patria” como le llama la propaganda oficial, hijo y heredero del “Cristo de los pobres”, y Henrique Capriles, líder de una alianza de pequeños grupos opositores, derrotado en los comicios del pasado 7 de octubre. Y contra pronóstico, según los sondeos internos de algunas empresas de opinión, el resultado del combate parece más ajustado e incierto de lo que nadie pudo prever hace tan solo un mes.

Pero las elecciones son también las últimas en las que Chávez ha hecho campaña. La retórica del régimen ha elevado a las alturas al líder bolivariano hasta un extremo solo comparable con el culto a la personalidad que reciben los ídolos totalitarios. Sus retratos, palabras y anécdotas han estado machaconamente presentes cada minuto en las radios y televisiones públicas y en cada acto y frase de Maduro, cuya campaña ha tenido un carácter intencionadamente religioso. La propaganda chavista se las ingeniado para conformar una nueva Santísima Trinidad en la que Chávez es el Padre Eterno; Maduro, el Hijo, y el pajarito de la famosa y ridícula escena de hace unas semanas, el Espíritu Santo.

Maduro, de 50 años, un hombre nada arrogante, según quienes le conocen, carga sobre sus hombros con la responsabilidad de demostrar que el chavismo sin Chávez es posible. Una verdadera prueba de fuego cuando los problemas sobre la economía venezolana se acumulan –alta inflación, enorme déficit fiscal, aumento de la deuda pública, escasez de alimentos y de divisas, apagones y creciente dependencia del petróleo- heredados del populismo de su mentor.

Antiguo conductor de autobuses, sindicalista y ex canciller, de lealtad inquebrantable desde 1992 al “Comandante Supremo”, como se le nombra ahora, y considerado un hombre de La Habana –estudió en una escuela de formación marxista cubana en los años 80- ha realizado una campaña mediocre con torpezas como confundir Estados con ciudades de su propio país.

El presidente encargado, sin el carisma de su idolatrado comandante, ha empleado un discurso básico destinado a conectar con todo el espectro chavista, desde el fundamentalista al oportunista. Su propia candidatura es para algunos analistas resultado de una tregua entre la nomenclatura del régimen porque ninguna de sus figuras, muerto el líder, tiene poder para imponerse.

En su primera campaña, nunca antes se había sometido a la prueba de las urnas, ha advertido que las misiones –el gran programa de asistencia social de Chávez- están en peligro si gana su rival, al que ha llamado repetidamente “burguesito” y “caprichito”, y prometido luchar contra la inseguridad ciudadana, que ha convertido a Venezuela en uno de los países más violentos del mundo. También se ha comprometido a solucionar los problemas en las infraestructuras y servicios públicos.

Capriles, un abogado de 40 años, ha aprovechado esta segunda oportunidad para emplear un discurso mucho más agresivo, gracias al cual ha logrado sacar de la depresión a la oposición, hundida tras los descalabros de las elecciones de octubre y las regionales de diciembre. Un gran mérito ya que su campaña se ha desarrollado en unas condiciones de absoluta desventaja frente al poder chavista, que ha abusado sin escrúpulos de todos los resortes y fondos del Estado. Al grito de “Yo no soy la oposición, soy la solución”, ha devuelto golpe por golpe a Maduro, a quien ha llamado “mentira fresca”, y definido a todo su entorno como un grupo de “enchufados”.

El líder opositor, fundador del partido de centro derecha Primero Justicia y gobernador del Estado de Miranda, ha denunciado la intromisión de los cubanos en Venezuela –se calcula que hay más de 40.000 en el país, con gran poder en el aparato de seguridad del Estado- y la posibilidad de que el chavismo cometa un fraude manipulando el sistema electoral. Hasta ahora la oposición prefería eludir las irregularidades por temor a que desanimase a sus partidarios a acudir a las urnas. Ahora la situación ha cambiado y el candidato ha pedido a sus seguidores que vigilen todo el proceso en las mesas de votación.

La noche del 7 de octubre Capriles aceptó sin demora su derrota. Cuál será su decisión ahora es una incógnita y no se puede descartar que se produzcan incidentes violentos este domingo, dado los ataques que supuestos descontrolados chavistas han llevado a cabo contra los opositores durante la campaña. El papel que adopten las fuerzas armadas será crucial para conocer el signo de la nueva etapa política que se abre en una Venezuela sin Chávez.

 

El chavismo busca una gran movilización para lograr un triunfo holgado

Para mover el voto el Estado venezolano ha desarrollado una sofisticada tecnología que combina las capacidades de control e intimidación del poder con el activismo más partidista

Todo parece augurar que en las elecciones del próximo domingo en Venezuela, convocadas para escoger al sucesor de Hugo Chávez en la presidencia, se registrará el menor margen de victoria en los años que van de Revolución Bolivariana. Los estudios de seguimiento con entrevistas telefónicas coinciden en detectar una disminución constante, del orden de 1 por ciento al día, de la amplia ventaja que al iniciar la campaña llevaba el oficialista Nicolás Maduro frente al opositor Henrique Capriles Radonski. Aún así, hay que otorgarle la primera opción a Maduro, por, entre otras razones, el endoso emocional del presidente fallecido y la maquinaria electoral chavista.

“Teniendo un candidato como Maduro, que claramente no es Chávez, hay elementos para pensar que el oficialismo se preparó para exigirle más a su maquinaria en esta ocasión de lo que ya ha dado en otras”, deduce Edgard Gutiérrez, un reputado politólogo y consultor electoral venezolano. Esa maquinaria va más allá del ventajismo en la utilización de los recursos del Estado para apoyo de la campaña, reseñado con frecuencia por los medios internacionales. Se trata, en cambio, de un crisol de datos personales y de tendencias electorales que permite movilizar, casi a conveniencia y oportunamente, a electores durante el día de los comicios.

Movilizar a electores es una actividad legítima de los factores en pugna de cualquier democracia. Pero el Estado venezolano ha desarrollado a partir de esa necesidad logística una sofisticada tecnología que combina, sin pudor, las capacidades de control e intimidación del Estado con el activismo más partidista.

En el corazón de esa maquinaria están las denominadas misiones, los programas de asistencia social implementados por Chávez con asesoría cubana y que, además de llevar servicios a sectores tradicionalmente desatendidos, suelen entregar subsidios de dinero. Ya son más de 30 en el portafolio gubernamental. Y cada una de ellas exige el registro individual, aún si reiterado, de sus beneficiario. Por ejemplo, la Gran Misión Vivienda Venezuela, se jacta de tener los datos de más de tres millones de familias. Esas bases de datos, en manos del Estado, se consolidan en una misma que permite conocer qué ha recibido quién y a qué aspira también ese quién.

El día de las elecciones el oficialismo cuenta con una panoplia de instrumentos –exit polls, estudios de observación, entre otros- que le permite conocer al dedillo, alrededor de las dos de la tarde, cómo marchan las tendencias en los resultados. Así, a dos horas del cierre oficial de las mesas de votación, establecido a las cuatro de la tarde, puede activar la llamada “Operación Remolque”, donde la legítima movilización de partidarios deja de ser kosher.

Gracias a la información que se cruza, los encargados de controlar a los electores en cada barrio –que suelen ser, además, funcionarios adscritos a la gestión de las misiones gubernamentales-, pueden saber en tiempo real quiénes fueron a votar, para exhortar a quienes hasta el momento se abstengan, a acudir a las urnas. “En este sistema es muy importante el tema de la territorialidad”, dice la economista y asesora Claudia Curiel Leidenz, quien lleva años estudiando la articulación política y social de las misiones,“que quien me vaya a chequear es el mismo vecino que voy a ver a la cara al día siguiente”. De acuerdo a Curiel, el llamado a votar no conlleva una amenaza explícita de que, de lo contrario, el abstencionista pudiera perder su beneficio social, sino que “se trata de una coacción mucho más elaborada, donde se mantiene a la gente dentro de determinadas expectativas en el marco de un Estado asistencialista”.

Luego se echa mano a los recursos del Estado para transportar a los electores que se consiga activar en esas horas calientes. Para aprovechar la coyuntura no se escatiman ni siquiera las posibilidades que hasta las mismas Fuerzas Armadas –columna vertebral del proyecto chavista- puedan aportar. La semana pasada, el diputado opositor Alfonso Marquina denunció la existencia de un plan por el cual la Milicia Bolivariana –quinto componente de las Fuerzas Armadas venezolanas- estaría a cargo del transporte de esos electores de última hora el domingo. Aunque la veracidad del documento donde se revela el plan, supuestamente filtrado desde los cuarteles por militares institucionalistas, no se ha establecido, ya en las elecciones presidenciales del 7 de octubre pasado surgieron denuncias que hablaban de transporte de electores en zonas populares por parte de efectivos castrenses.

“Imagínate el efecto de que llegue a tu casa una especie de comisario político de la cuadra, encargado de gestionar las misiones, y que para colmo le acompañe un miembro de las Fuerzas Armadas”, resume Gutiérrez, por su parte, el efecto persuasivo de la operación.

Obviamente, no hay operación de este tipo que funcione sin que cuente con una base natural de militantes convencidos. El bolivarianismo, con Chávez, incorporó a la política electoral a amplios segmentos de la población que, desaparecido el líder, conservan su lealtad y pasión iniciales. Pero el chavismo sin Chávez no se confía y, visto el pobre desempeño del candidato durante la campaña, se apresta a poner en acción una maquinaria que puede resultar decisiva si las distancias en la intención de voto entre Maduro y Capriles se acortan en las 48 horas que restan para las elecciones.

 

La comunidad internacional pone los ojos en los comicios venezolanos

Si gana la oposición se prevén cambios en la política exterior hacia quienes fueron aliados de Chávez. Si el chavismo continúa el poder, la preocupación es la crisis económica

Maye Primera

De sus aliados de ultramar, Mahmud Ahmadinejad fue quien envió las condolencias más sentidas a Venezuela tras la muerte, el 5 de marzo de pasado, de Hugo Chávez, a quien describió como “símbolo de todos los combatientes y revolucionarios de América Latina”. La Asamblea Nacional Popular China estaba en medio de su reunión anual cuando la noticia del fallecimiento llegó a Pekín: “El presidente Chávez fue un gran líder de Venezuela y un gran amigo del pueblo chino; hizo una gran contribución para impulsar las relaciones de amistad y cooperación chino-venezolanas”, dijo en nombre de todos la jefa de la diplomacia, Hua Chunying. Con la muerte de Chávez, los Gobiernos de Teherán y Pekín no solo perdieron a “un amigo” sino a un socio estratégico para el desarrollo de sus programas de intercambio político y económico con América Latina. Y en los comicios presidenciales convocados este domingo en Venezuela para elegir a su sucesor, se juegan la continuidad de las relaciones bilaterales, tal y como las conocieron hasta ahora.

El politólogo Ariel Armony ha seguido con atención las discusiones que se han desarrollado en China en torno al tema, desde el mismo momento en que desmejoró la salud de Chávez. “La discusión que hay en China acerca de lo que pueda pasar con el proceso político venezolano no solamente tiene que ver con el petróleo, sino con cómo China espera que un cambio de régimen en Venezuela vaya a afectar el entorno geopolítico en la región y cómo China va a tener que adaptarse a esos cambios”, explica Armony, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Miami.

Uno de los programas clave de las relaciones entre China y Venezuela, desde 2006, es el intercambio de préstamos por petróleo a futuro. Los asiáticos han extendido una línea de crédito a los venezolanos por 38 mil millones de dólares para ayudarles a sobrellevar sus problemas de liquidez y a cambio, éstos han multiplicado por diez los envíos de crudo a China. Un porcentaje significativo de esos cargamentos no va a China, sino que se vende en terceros mercados. En materia de cooperación financiera, ambos Gobiernos establecieron en 2007 el Fondo Conjunto Chino Venezolano, que hasta octubre de 2012 sumaba una inversión de 23.844 millones de dólares para financiar 201 proyectos de desarrollo en Venezuela. En enero de este año, Venezuela intentó sin éxito extender su línea de crédito, pero China se rehusó por causa del incumplimiento en la ejecución de los proyectos por parte de Venezuela. “Los analistas chinos están preocupados por el cuestionamiento que se pueda a hacer sobre la transparencia de estos programas en caso de que Henrique Capriles gane las elecciones. Pero aún si gana Nicolás Maduro, hay preocupación respecto a hacia dónde está yendo la economía y otros problemas, como la inseguridad, y de cómo el estado de la economía va a afectar los compromisos que tiene el Estado de Venezuela con China”, sostiene Armony.

Así como Caracas ha apelado a la ayuda de Pekín para paliar sus apuros económicos, el Gobierno de Teherán ha encontrado en Venezuela la puerta de entrada para dejar fluir sus negocios hacia América Latina, en medio de la asfixia económica generada por las sanciones impuestas a su programa nuclear de parte de Occidente. Ambos países han firmado más de 270 acuerdos, incluidos tratados de comercio y proyectos de construcción, iniciativas de energía y programas bancarios. En 14 años, Chávez visitó Irán 13 veces y recibió a Ahmadinejad en Caracas en seis ocasiones.

“La política internacional del presidente Chávez fue la creación de un mundo multipolar, en contraposición con el liderazgo del Gobierno de los Estados Unidos. Chávez, por ese interés, empezó a profundizar lazos con Irán en 2005 y a abrirle las puertas de América Latina por intermedio de la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (Alba)”, recuerda Virginia Contreras, analista político y ex embajadora de Venezuela en la Organización de Estados Americanos a principios de la administración de Chávez. Al día de hoy, Irán ya forma parte de la Alba –a la que pertenecen Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, entre otros- como país observador. “Uno de los objetivos fundamentales de Ahmadinejad es consolidar el desarrollo de la energía nuclear y en ese sentido, su interés en Venezuela es estratégico”, dice Contreras.

El candidato de la opositora Mesa de la Unidad, Henrique Capriles, ya ha advertido que centrará sus esfuerzos diplomáticos en sus vecinos de América, en caso de ser electo presidente, y que revisaría las alianzas establecidas en la era del chavismo con países como Irán, Rusia, Bielorrusia y China en materia política y económica. Pero Contreras es de las que piensa que difícilmente cambiarán en el mediano plazo los negocios de Venezuela con estos países, aún a pesar de las dificultades que depara el futuro para seguir financiándolas, y del resultado de las elecciones del domingo. “Desde el punto de vista jurídico existen convenios firmados. Venezuela tiene grandes inversiones en petroquímica en el sector industrial de Irán, e Irán también tiene proyectos firmados con el Gobierno de Venezuela. Por mucho que cambiaran el Presidente y las políticas, esos convenios deben ser respetados”, sostiene la ex embajadora. Menos aún si el actual presidente interino candidato oficialista gana los comicios: “Nicolás Maduro estuvo seis años y medio en la función de Canciller y mantiene una estrecha relación con el presidente Ahmadinejad. Es muy difícil suponer que vaya a tomar una decisión adversa a la continuación de las relaciones diplomáticas, no solamente con Irán, sino con Cuba, China, Rusia, Bielorrusia y con todos los países, incluyendo Corea del Norte, con los que el Gobierno del presidente Chávez había tenido relaciones”, concluye.

 

El Mundo

Maduro inaugura un canal de televisión en plena jornada de reflexión

La ley impide el proselitismo electoral desde el jueves por la noche

El candidato chavista pasó casi seis horas en la televisión pública

Capriles denunció a través de Twitter el incumplimiento de las normas

A un día de las elecciones y en plena veda electoral, Nicolás Maduro pasó más de cinco horas en la televisión pública del país. Primero con el futbolista Diego Armando Maradona, junto al cadáver de Hugo Chávez, luego con la delegación de UNASUR, que llegó para “acompañar” el proceso electoral, y por último durante la inauguración de un canal de televisión.

A pesar de que la ley impide el proselitismo electoral desde el jueves por la noche, Maduro presumió durante horas de los logros de la Revolución y de la gestión de Chávez. “Ahora tenemos un pueblo formado, movilizado”, dijo.

Paralelamente Venezolana de Televisión (VTV), el canal oficial, transmitió durante todo el día reportajes y documentales sobre los sucesos de abril de 2002, cuando un golpe de Estado “de la oligarquía fascista” aparto durante dos días a Chávez del poder.

El canal de todos los venezolanos, como dice su propaganda, vinculó el hecho con Henrique Capriles, quien acudió aquel día a la embajada cubana como alcalde de Baruta. Por aquel asedio a la sede diplomática, Capriles fue juzgado y absuelto hace cinco años.

Sin embargo, el hoy candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), denunció a través de su cuenta en Twitter la“violación descarada” de la normativa electoral por parte de la televisión pública.

Protestas de Capriles

Capriles preguntó a la rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, si hará cumplir la Ley. “Sra Lucena ud. hará cumplir la Ley?”, al tiempo que recordó que la campaña finalizó el jueves.

La presidenta del CNE respondió también a través de su cuenta que “en Twitter no se ponen denuncias, las denuncias se pueden poner aquí en el Consejo Nacional”, escribió al tiempo que relató que los sucesos del 11 de abril de 2002 “son hechos históricos” por lo que el ente rector del sufragio “no ve que se hayan utilizado como cuñas”.

A esa misma hora, Nicolás Maduro inauguraba frente a las cámaras el Canal ConCiencia un canal con programas de ciencia y series para niños y adultos, así como documentales, lo que le proporcionó un buen puñado de minutos frente a los venezolanos.

“La televisión tiene un gran poder y hay que manejarlo con responsabilidad”, advirtió frente a las cámaras. “El cine y las telenovelas que se han hecho en Venezuela durante los últimos 50 años son responsables del crimen y el narcotráfico en el país. Tienen una gran responsabilidad en lo que nos está pasando” criticó después de que los principales actores y guionistas del país mostraran su apoyo a la candidatura de Capriles.

Frente a él, los asistentes no dejaron pasar la oportunidad de gritar“No volverán, no volverán”, tal y como se ha escuchado durante los diez días de campaña. Fue la última aparición pública de un día que le regaló a Maduro otras seis horas de televisión.

 

El chavismo se vuelca con Maduro y Capriles busca convencer a los indecisos

Maduro recurre a Maradona para el cierre de campaña

Capriles busca puentes con el chavismo y trata captar indecisos

Jacobo G. García | Daniel Lozano | Agencias | Caracas

Horas antes de que Maduro se hubiera levantado de la cama, los alrededores de Parque Central eran ya un río rojo de seguidores llegados hasta Caracas para asistir a su mitin de cierre de campaña. Cientos de autobuses de Barinas, Puerto Ayacucho o San Cristóbal del Táchira desembarcaron en la capital cuando aún era de noche.

Aún no había amanecido y los vendedores ambulantes hacían su agosto vendiendo bigotes de velcro a 20 bolos (2’5€ al cambio oficial). Con el paso de las horas, como un rio de lava que toma cada esquina, miles de personas vestidas de rojo fueron cubriendo el cemento. Con banderas, muñecos de cartón y las pancartas habituales: “Chávez, lo juro, mi voto es para Maduro” o “Con Maduro al volante, Venezuela hacia adelante”.

“Debemos seguir construyendo la Revolución. El oligarca (Capriles) nos va a quitar los programas sociales”, afirmó Jesús Lárez, universitario de 19 años, mientras sigue por una pantalla gigante el avance de Maduro, con una bandera venezolana al cuello, en un vehículo descubierto. “Yo voy a votar a Maduro para continuar el proceso que lideró nuestro comandante Chávez”, añadió Ramón Materán, ingeniero agrónomo de 59 llegado desde Barinas, la tierra natal del comandante.

Cada pocos metros unas enormes cornetas (altavoces) repetían mensajes de Chávez y una frase que ya pasó a la historia: “Mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable absoluta, total, es que ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”.

Poder ver a Maradona

“La venta ha estado buena porque la gente quiere llevarse un recuerdo del comandante para su casa y tenerlo en su corazón, asegura Juan Gómez, quien en la Avenida Bolívar ofrecía fotografías del comandante repartidas por una sábana sobre el suelo. “De Maduro también se vende, aunque menos. El ídolo de la patria siempre será Chávez. Él es el libertador de los pobres”, señala ejercitando su vena vendedora. Juan reconoce que la foto que más beneficios el es una de Chávez vestido de militar.

“Hemos venido a darle nuestro apoyo al legado de Hugo Chávez. Estamos cansados después de 12 horas de carretera, pero los revolucionarios estamos acostumbrado a esto. Este pueblo está hecho de trabajo y de amor”, explica Alejandro, llegado también de Barinas con la emoción de poder ver a Maradona en la tarima junto a Maduro. ¿Pronóstico para el domingo? “Llegaremos a los diez millones de votos”, dispara.

Vestido con una camisa roja con su apellido y el número 10 en su espalda, Maradona saludó a la multitud y lanzó en varias oportunidades besos hacia el cielo, en lo que fue interpretado como un homenaje a Chávez, quien murió de cáncer el 5 de marzo.

Acompañando a Maduro en el escenario montado para el acto, Maradona tuvo tiempo de firmar autógrafos y arrojar pelotas de fútbol a la multitud. “Aquí tenemos a Diego Armando Maradona, que ha venido a ratificar su amor por el Comandante Chávez”, dijo Maduro, quien destacó que el exfutbolista estuvo con Chávez “en las buenas y en las malas”.

Pero no todo es entusiasmo altruista. También desfilan por la Avenida Bolívar cinco trabajadores de PDVSA llegados de Puerto Ordaz, que hace sólo unos días estaban en este mismo lugar apoyando a Capriles. “No nos obligan a venir pero nadie se atreve a quedarse en casa por lo que pueda pasar”, confiesa aprovechando que su jefe se ha distanciado algunos metros.

En unas pocas horas el río se transforma en “lluvia de pueblo” sobre las siete inmensas avenidas de Caracas. Como testigos mudos de la impresionante marcha bolivariana, varios edificios de la Gran Misión Vivienda y el esqueleto de otro más en camino cubierto una inmensa foto de Chávez con su firma. A sólo tres días de las elecciones, el chavismo exhibió, una vez más, su poderoso músculo en el corazón del país.

Capriles: ‘Una nueva Venezuela’

Por su parte, el candidato de la oposición también cerró su campaña con un baño de masas por las calles de la ciudad de Barquisimeto. “El lunes habrá una nueva Venezuela. El lunes todos a darnos el abrazo del futuro, de la esperanza”, proclamaba Henrique Capriles que ha buscado de nuevo tender puentes con el sector chavista, en un país aún conmocionado por la muerte del comandante: “Salgamos a buscar a otros hermanos que a esta hora no están decididos, salgamos a buscar a otros hermanos que estaban con la causa del presidente (Chávez) pero que no le gusta ese candidato que le pusieron por allí”.

En un discurso de cerca de una hora, Capriles sostuvo que el domingo están en juego dos proyectos de país y prometió un gobierno que trabajará “por el bienestar de los venezolanos”. “Esta ha sido una campaña completamente atípica, hemos tenido que vencer muchos obstáculos, una campaña donde hemos visto dos proyectos”, dijo.

Capriles volvió a tomar como bandera la lucha contra la violencia que azota Venezuela, señalando que si hay “un compromiso con transformar el sistema penitenciario, con la educación, con la vida, Venezuela se levantará y tendrá vida”.

 

ABC 

Del rap de Maduro al pajarito de Chávez y la maldición de Macarapana

El candidato oficialista lo ha intentado todo para frenar el avance de Capriles en una campaña en la que ha pronunciado el nombre del expresidente venezolano más de 7.000 veces

M. ARRIZABALAGA

El candidato oficialista lo ha intentado todo para frenar el avance de Capriles en una campaña en la que ha pronunciado el nombre del expresidente venezolano más de 7.000 veces

Capriles ha optado por su característica gorra tricolor, con camisetas de fútbol de la selección venezolana y de los equipos de las ciudades que ha recorrido, sobre las que habitualmente se rociaba de agua para sofocar el calor. Ha llevado hasta la camiseta de rayas negras y blancas del Zamora que patrocina la petrolera estatal PDVSA y preside un hermano de Chávez. A ojos de analistas consultados por Efe, el uso de una camiseta con el logo de PDVSA o la decisión de llamar Simón Bolívar a su comando de campaña encierran un llamamiento a la unidad en un país tan dividido.

La música también ha jugado un importante papel para ambos contendientes. El salsero neoyorquino de origen puertorriqueño Willie Colón irrumpió en la campaña electoral dedicando a Maduro una versión del tema «Mentira fresca» en la que decía que «Cuba está a cargo del embrollo con su lacayo, el “Toripollo”» y animaba a Capriles con un «¡ataca, flaco!».

El candidato oficialista le respondía con otra canción, «Sujétate la lengua» de Eddie Palmieri, mientras le acusaba de «besar la mano del imperio» y reclamaba «un Puerto Rico libre».

Chávez y las conspiraciones

Con sus alusiones a Estados Unidos evocaba de nuevo a su mentor, al que ha nombrado en el último mes en más de 7.000 ocasiones, según un portal digital que ofrece un premio a quien acertara con el número de menciones hasta el cierre de la campaña esta pasada noche. Solo el 5 de marzo mencionó 435 veces a Chávez. Ante las críticas, Maduro respondía: «Debí haberlo nombrado un millón de veces».

Con el cuerpo aún insepulto del expresidente venezolano, Maduro resbaló la idea de que agentes estadounidenses inocularon el cáncer que acabó con su vida el 5 de marzo. Era la primera de las teorías de la conspiración que ha hecho pulular en estos días. Después aseguró, sin prueba alguna, que la oposición había contratado mercenarios salvadoreños para asesinarle a él o que existía un complot para eliminar a Capriles.

Tampoco ha dudado el candidato oficialista en aprobar la entrega de 20.000 coches a bajo precio a oficialessi gana las elecciones, asegurando así su voto pese a la delicada situación económica del país que ha llevado al Gobierno bolivariano a promover la toalla sanitaria ecológicaentre las mujeres, en lugar de compresas o tampones.

Capriles denunció el empleo de fondos públicos de Maduro en la campaña y sumó la acusación de «corrupto» a las descalificaciones de «comunista», «procubano» o «mentiroso» con las que se dirigía a su rival. En el cruce de insultos, Maduro no se ha quedado atrás. «Hijo de papá», «majunche» (poca cosa) o «marinconsote», han sido algunos de los epítetos que le ha dedicado al líder de la oposición. Su homofobia ha supuesto un tiro por la culata al empujar hacia Capriles los votos del electorado gay.

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La Opinión del Rector: Civilización democrática por Francisco José Virtuoso SJ

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Contra los desmanes de la segunda guerra mundial la humanidad entendió que sólo la civilización democrática podría contener los demonios que dieron origen a sus horrores. Nuestra institucionalidad continúa caminando hacia el barranco, diríamos en criollo y francamente. En el primer trimestre del año se han venido produciendo una serie de hechos que contribuyen aceleradamente a violentar el régimen democrático porque borran los controles constitucionales, imponen unilateralmente el poder de unos de unos pocos y profundizan el clima de confrontación. La actual campaña electoral ofrece abundantes imágenes que refuerzan la dirección emprendida.

Comenzamos en enero pasado con la negación de la evidente ausencia temporal del Presidente de la República por parte del Parlamento y del Tribunal Supremo de Justicia. Decisión que luego se utilizó para convertir al candidato nominado en “candidato Presidente.” Todo ello, interpretando unilateralmente lo establecido en la Constitucional al respecto.

El Presidente (E) Nicolás Maduro, en sus primeros discursos nos comunicó la existencia de un nuevo órgano de gobierno, con funciones supremas de dirección de Estado: la “Dirección político-militar del Gobierno Bolivariano”, conformada por Ministros, la dirección política del PSUV, gobernadores oficialistas y el Alto Mando Militar. Hay que señalar que hasta ahora se hablaba del movimiento cívico-militar de la revolución bolivariana. La expresión referida es una novedad reciente.

En ese marco, escuchamos las arengas proselitistas del Ministro de la Defensa, que ciertamente no son novedosas, ya en otros momentos escuchamos altisonancias parecidas de boca de otros altos oficiales militares. Lo cual contradice abiertamente aquello de que “… las Fuerzas Armadas están al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o  parcialidad política alguna.”

A este cuadro se añade el comportamiento del Consejo Nacional Electoral. Su práctica ha sido la que ha desarrollado en todos los procesos electorales previos. Ante el ventajismo oficial, que hace del Estado un gran órgano de proselitismo y movilización política, se mantiene mudo, apoyando con su omisión esta línea de acción.

Por su parte, la contienda electoral ha tomado visos preocupantes. Priva la emocionalidad sobre el debate de ideas y propuestas, la agresión y la violencia sobre la contienda civilizada, la sensibilidad mítica y mágica frente a la secularidad y racionalidad del discurso político moderno. Todo ello puede volcar el comportamiento político hacia el fanatismo y la intolerancia.

Defendamos la democracia para librarnos de la guerra.

fjvirtuoso@ucab.edu.ve

Los Votos construyen futuro por Gerardo Blyde

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Decía Abraham Lincoln que hay momentos en la vida de todo político, que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios. A dos días de las sobrevenidas elecciones presidenciales en Venezuela, juzgue el lector, si ese gran estratega de Estados Unidos tenía razón.

Todos los aspirantes a cualquier presidencia deben conquistar votos con propuestas y mensajes que se anclen en el electorado, seducirlos, nunca es tarea fácil. Y en un país que lleva 14 años picado en dos y en una campaña tan corta como la que acabamos de vivir, la tarea fue prácticamente titánica.

Durante estos 10 días, los dos aspirantes a la silla de Miraflores lucieron muy diferentes, y mientras el candidato de la unidad opositora optó por la reflexión y lo racional, el oficialista se dejó llevar por la imitación y el imaginario seudo-religioso.

Uno crecido, luego de su primera campaña electoral del pasado 7 de octubre en la que conquistó más de seis millones y medio de votos, apareció siempre espontáneo, auténtico, sin medias tintas. Desde el anuncio de su candidatura, habló de lucha y compromiso, y lo demostró. No sólo dejó el pellejo, sino el alma en todos sus recorridos.

Lució asertivo en sus mensajes, responsabilizó a su contendor de los gravísimos desaciertos políticos y económicos que nos han llevado a la escasez, las dos devaluaciones, la violencia y la regaladera de recursos a otros países. Tanto que, una de sus críticas más duras a Maduro, ha sido culpar a la revolución que encarna de la pérdida de nuestra soberanía en favor de los cubanos, ahora incrustados, sin guardar siquiera las formas, en el aparato estatal venezolano.

Por otra parte, con mucha coherencia, habló de inclusión, de paz, de tolerancia, de propuestas, en fin, habló de futuro.

El otro, anclado en el pasado, siempre bajo la sombra de Chávez y con todo el ventajismo que le regaló el Tribunal Supremo de Justicia al imponerlo como presidente encargado, se enredó en contradicciones y, peor aún, entre pajaritos, maldiciones, conjuros y ataques. En sus concentraciones no sólo insultó, también cargó niños, hizo chistes, silbó u hasta intentó cantar. Más de lo mismo, su estrategia fue la de una especie de copy paste para imitar lo que no es imitable, porque para nadie es un secreto que el carisma y la agilidad verbal, como lo hemos dicho antes, no se heredan. Nicolás definitivamente no es Chávez, y si hay algo que queda claro en esta corta pero intensa exposición mediática es eso.

Ambos candidatos coincidieron en quizás un solo punto: la lucha por la seguridad, y es que en este país considerado el quinto más violento del mundo, el tema era más que obligado.

Pero mientras quien lleva el lastre de esa violencia -con sus 14 años en el poder- no terminó de convencer cuando insistía que será el presidente de la paz, el candidato de la Unidad pedía un voto de confianza asegurando que de ser electo presidente los venezolanos podremos volver a dormir tranquilos.

Más allá de la guerra de encuestas que pululan, como es usual, en los últimos días de la campaña, lo cierto es que, uno en caída libre, quizás por no seguir el consejo de Lincoln, y el otro en subida estrepitosa, este domingo lo que está en juego no es un aspirante que debió callar y otro que habló bien, este domingo no está en juego un candidato, malo o bueno. Este domingo 14 de abril, como dijo Henrique Capriles hace 10 días, no decidimos entre dos hombres, decidimos entre dos opciones de país, dos opciones de vida: “un presente estancado y un futuro de progreso”.

Venezuela, votar es un derecho, pero también un deber ciudadano. Sólo con el voto se ejerce la democracia y se activa la libertad. Sólo con el voto se vence la trampa, sólo con el voto se desmonta el ventajismo, sólo con el voto se construye futuro. Vota, porque, aunque a muchos se les haya olvidado, Venezuela somos todos.

Hay que votar aún cuando nos hemos tenido que aguantar a un árbitro parcializado, que no sólo permitió todos los abusos que se cometieron desde el poder si no que también guardó silencio respecto a las más de cien denuncias que se realizaron sobre violaciones a las reglas. Hay que votar aun cuando desde la presidencia de ese ente se nos envíen mensajes para tratar de que no lo hagamos. Hay que votar aún cuando todos los poderes hayan decidido alejarse de la debida institucionalidad y actuar parcializados a favor de una de las opciones.

Tu voto se unirá a millones de votos más que decidirán por el futuro de todos, y todos construiremos una nueva patria de paz, unidad y entendimiento para el progreso, donde nos volvamos a mirar y a tratar como hermanos, aun cuando pensemos diferente. ¡Vota!

gblyde@gmail.com

@GerardoBlyde

Artículo publicado por el diario El Universal

¿Tantos autobuses para ver a Maradona? por Isa Dobles

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Con  el “difunto” líder castro comunista cantando el himno Nacional, acusaciones  contra la oposición, entre las cuales atentados de asesinato, promesas  como si  este gobierno en manos de “su papá” fuera  realmente culpable en una aceptación innegable de su fracaso, con  un  “importado” que cuenta en su trayectoria con el más obscuro quebrantamiento de reglas y  liderazgo como es Diego Maradona, cerró Maduro su campaña “por ahora”.
Porque todavía le queda tiempo para violentar  normas con el consentimiento del CNE y la bendición de su Presidenta que no ve las “cadenas “ mediáticas pero no puede ver un micro de Ciudadanía Activa porque lo saca del aire .
Además de los autobuses, que son un estilo que caracteriza al chavismo, esta presentación del argentino, ya criticado por su misma gente,  es una ratificación de ese atropello a los principios que son  la seguridad de cualquier ser Humano o nación.

Que este hombre, ahora cobrando en copiosos $$$, venga a  este acto, no le hace ningún favor a los venezolanos que obligados o no, tarifados o no, estaban allí para aplaudir esta vergüenza que es Diego Maradona, un hombre que traiciono el inmenso capital deportivo que representó una vez en obscuras  páginas de drogas y desatinos.
La exigencia del líder fue  ignorada por completo  en su irrespeto y agresión a esos valores fundamentales que los grandes públicos esperan de sus ídolos. Y después lo que ha sido de esta figura grotesca y lastimosa es verdaderamente  de una degradación chocante. Y “presentado” por Winston Vallenilla.

Me quedo con ese final de campaña desbordado  en cada  rincón del País, con ese Capriles exhausto y  entusiasta de  Globovisión en su rueda de prensa.
De los artistas venezolanos que  entonan el Himno Nacional en cada lugar sin perderse en la letra que llevan tatuada en el alma.

Votar: lo que somos, entre la memoria y el futuro por Carlos Genatios

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Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.

Jorge Luis Borges, Funes el memorioso

El tiempo del sujeto no es el de un reloj que puede medirse mecánicamente, ni siquiera se compara con el movimiento del universo. El tiempo del sujeto es íntimo, es constituido por la sucesión de eventos que marcan su vida, y que van integrando el relato que nos constituye. Allí se aglutinan de manera desordenada, sentimientos, palabras, ideas, imágenes, recuerdos, impresiones, sorpresas, fechas, noches, días, viajes, recuerdos. Cuando el sujeto da un sentido, ordena y relata todos esos elementos, se constituye como ser parlante (“parlêtre” lo llamó Lacán), y allí le va su condición. Allí aparece el “Cógito ergo sum” cartesiano.

El sujeto transita de un punto repleto de elementos y acontecimientos, y expande sus dimensiones por medio de su relato, que es una enumeración limitada de un conjunto infinito. Y ese relato es como un viaje que ocurre en el mismo punto en el que somos. Como dice Borges, en el Aleph: “He visto, como el griego, las urbes de los hombres, los trabajos, los días de varia luz, el hambre; no corrijo los hechos, no falseo los nombres, pero elvoyage que narro, es … autour de la chambre”

Borges consiguió el Aleph en el sótano del comedor de una casa en Buenos Aires. El Aleph: “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. “El diámetro del  Aleph era de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba allí, sin disminución de tamaño (…) vi el populoso mar, el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, un laberinto roto (era Londres), vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, (…) vi cada letra de cada palabra de cada página; vi la noche y el día (…) vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos (…) vi la circulación de mi sangre oscura, el engranaje del amor y la modificación de la muerte … “

“Sentí infinita veneración, infinita lástima.”

De golpe el sujeto que somos, se consigue en un punto en el que se concentra, sino la vida entera, catorce años de vida reciente. Y allí aparecen infinitos elementos que se aglutinan frente a un botón de la máquina de votación, y nos viajan por la conciencia, como un breve e intenso rayo de luz: los niños Fadoul, los containers de pudreval, los infinitos insultos, los abusos de poder, los refugios para los damnificados, el gas del bueno, el barrio vertical de la torre Metropolitana, los secuestros express y no express, los 160.000 muertos y la morgue de Bello Monte, las condenas de 30 años, los presos políticos, la jueza Affiuni, las palabras de Aponte Aponte, la impunidad,  la negación de la independencia de los poderes públicos, la parcialidad del CNE y las declaraciones de su presidenta, la absurda situación de la vialidad, el tormento de los motorizados, los registros, notarías y puertos en manos de los cubanos, viviendas que se construyen con empresas Rusas, Bielorrusas, Iraníes, Chinas y sin cumplir normas venezolanas, la lista Tascón, el maletín de Antonini y la negación de la Asamblea Nacional a investigarlo, la muerte del flaquísimo Franklin Brito, el regalo del petróleo nuestro, las espadas de Bolívar que entregó a  Kadafi, Mugabe y Raúl Castro, 18.000  técnicos petroleros venezolanos de alta preparación que ahora generan riquezas para Colombia, Canadá y el Medio Oriente, el traslado de los votantes de Miami a New Orleans, el grito de “por qué no te callas”, los golpes a los estudiantes, la historia del capitalismo que acabó con la vida en Marte, el deseo de salvar la humanidad, las declaraciones de la defensora del pueblo quien dice que la inseguridad es una sensación, además de no defender a nadie, la falta de nombramiento de un contralor, los baños en el Guaire, la promesa de acabar con los niños de la calle, la entrega de las minas a los chinos, los apagones…

En un instante infinitesimal, se aglutina el infinito de eventos y el sujeto se constituye frente a la máquina de votación, para decirle al mundo que existe. Eso es votar.

Pues sí. El tamaño sí importa

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Con información de ABC 

La cuestión del tamaño del pene ha sido objeto de debate y un componente de la fantasía masculina desde la noche de los tiempos, pero aquellos que pretendan salvar su orgullo y el interior de su bragueta ninguneando la importancia de una buena talla van a recibir una mala noticia. Una nueva investigación realizada por biólogos australianos confirma que, en efecto, las mujeres se sienten atraídas por hombres cuyo órgano sexual es grande.

Claro que eso no lo es todo. Estudios previos ya habían demostrado que ellas prefieren a los hombres más altos, con hombros anchos y caderas estrechas. Los investigadores de la Universidad Nacional de Australia lo corroboran, pero además añaden el «detalle» del falo. Precisamente, un pene grande resulta aún más atractivo si el varón es alto, quizás porque su altura puede hacer que un miembro de talla pequeña se vea aún más diminuto. Eso sí, si el hombre es bajo y tiene un cuerpo poco agraciado, de poco le sirve estar muy bien dotado. «Si usted tiene un pequeño cuerpo con forma de pera, un pene grande no va a aumentar su atractivo sexual», apunta Brian Mautz, coautor del estudio, publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (PNAS).

«Los biólogos creen que antes de que los seres humanos modernos, el Homo sapiens, lleváramos ropa, las mujeres utilizaron el tamaño del pene como un factor en la elección del mejor compañero posible para la reproducción, pero pocos datos se han añadido para apoyar esta hipótesis», afirma Michael Jennions, también autor de la investigación. Para comprobar si hoy en día ocurriría lo mismo, los investigadores mostraron a 105 mujeres jóvenes cincuenta imágenes digitales de siluetas varoniles con diferentes tamaños y anatomías, incluso con el pene en reposo. No había duda, las participantes preferían algo que las impresionara.

Influye en la evolución

Jennions y su equipo concluyen que las mujeres tienen en cuenta el tamaño del falo si tienen la oportunidad de verlo antes de mantener relaciones sexuales. En este sentido, creen que la selección femenina puede haber causado que los hombres hayan desarrollado penes más largos durante la evolución humana, un miembro que en la postura erguida del ser humano resulta «prominente y particularmente llamativo».Algunos estudios indican que la preferencia por un pene más grande puede deberse a que proporcionen mayores orgasmos o un mayor nivel de satisfacción sexual, aunque quizás también tenga que ver con preferencias estéticas innatas o adquiridas por normas culturales.

En el estudio, la relación entre tamaño y atractivo se mantiene a partir de penes de 7,6 cms en relajación, lo que se considera por debajo de la media según otro estudio realizado con más de 3.000 varones italianos. Ahí quedan los números.

 

Ahora bien, en la sociedad actual, cuál es la media del pene humano. Reproducimos para ustedes parte de una entrevista realizada a la especialista Pilar Cristóbal y publicada en el diario 20 minutos:

El tamaño de un pene en reposo es muy variable porque depende de la parte muscular, pero en estado de erección el tamaño de la mayoría de los penes oscila entre 6,5cm y 16cm, menos que esto se considera micropene y mayor macropene, ambos tienen dificultades para la penetración. El muy pequeño porque se sale y, aunque la vulva es muy elástica, su largo casi nunca supera los 17cm y si el pene es mayor la penetración provoca dolor