Con el “difunto” líder castro comunista cantando el himno Nacional, acusaciones contra la oposición, entre las cuales atentados de asesinato, promesas como si este gobierno en manos de “su papá” fuera realmente culpable en una aceptación innegable de su fracaso, con un “importado” que cuenta en su trayectoria con el más obscuro quebrantamiento de reglas y liderazgo como es Diego Maradona, cerró Maduro su campaña “por ahora”.
Porque todavía le queda tiempo para violentar normas con el consentimiento del CNE y la bendición de su Presidenta que no ve las “cadenas “ mediáticas pero no puede ver un micro de Ciudadanía Activa porque lo saca del aire .
Además de los autobuses, que son un estilo que caracteriza al chavismo, esta presentación del argentino, ya criticado por su misma gente, es una ratificación de ese atropello a los principios que son la seguridad de cualquier ser Humano o nación.
Que este hombre, ahora cobrando en copiosos $$$, venga a este acto, no le hace ningún favor a los venezolanos que obligados o no, tarifados o no, estaban allí para aplaudir esta vergüenza que es Diego Maradona, un hombre que traiciono el inmenso capital deportivo que representó una vez en obscuras páginas de drogas y desatinos.
La exigencia del líder fue ignorada por completo en su irrespeto y agresión a esos valores fundamentales que los grandes públicos esperan de sus ídolos. Y después lo que ha sido de esta figura grotesca y lastimosa es verdaderamente de una degradación chocante. Y “presentado” por Winston Vallenilla.
Me quedo con ese final de campaña desbordado en cada rincón del País, con ese Capriles exhausto y entusiasta de Globovisión en su rueda de prensa.
De los artistas venezolanos que entonan el Himno Nacional en cada lugar sin perderse en la letra que llevan tatuada en el alma.









