“Un hombre que escoge entre beber un vaso de leche o una solución de cianuro de potasio no escoge entre dos bebidas; escoge entre vivir o morir. Una sociedad que escoge entre capitalismo y socialismo no escoge entre dos sistemas sociales; escoge entre cooperación social y desintegración social. El socialismo no es una alternativa al capitalismo; es la alternativa a cualquier sistema donde el hombre pueda vivir como ser humano”
Ludwig Von Mises
La semana pasada trabajadores de Lácteos Los Andes denunciaban que la empresa está quebrada. Nada sorprendente. En la misma semana el presidente Nicolás Maduro volvía a referirse a su gobierno como “obrerista”. Esta historia está ya bastante repetida, la vivimos con las empresas de Guayana y con otras tantas. Luego del furor de la estatización los empleados se dan cuenta que las cosas solo van a peor: su capacidad de negociación con los patronos ha disminuido y además, la viabilidad de la empresa se ve comprometida. El hecho en socialismo deja de ser eslogan para pasar a ser realidad y a realidad no es otra que la ruina.
Existen dos razones directas por las cuales un gobierno nunca puede ser obrerista. La primera es de naturaleza lógica: los conflictos no desaparecen si el gobierno es el patrón, en el corto plazo sigue habiendo una torta que repartir. Ahora, las instancias para resolver los conflictos si que desmejoran para los trabajadores; en especial en un gobierno socialista donde tiende a fundirse partido, gobierno y Estado. Esos trabajadores que festejaban cada toma no se pusieron a pensar porqué en Cuba nunca hay huelgas. Si el gobierno es el patrón, será mucho más difícil para los trabajadores poder conseguir mejoras. El desprecio por la discusión de los contratos colectivos es solo una muestra de lo bien que le va a los trabajadores cuando el gobierno es juez y parte. Algunos creen que la falta de un poder judicial independiente afecta solo a la oposición. El segundo punto es mucho más determinante. La clase obrera como tal ha venido perdiendo peso. Atrás quedaron los años dorados de los sindicatos. En Venezuela la destrucción de la empresa privada solo ha acentuado el problema. Hoy en día existen muchos trabajadores por cuenta propia, muchos profesionales, pequeños empresarios, etc. Es una tendencia global. Cualquier persona que llegue al poder le interesará en primer lugar retenerlo; ningún gobierno en Venezuela puede ser obrerista porque sencillamente los obreros en este país son una minoría. Nada gana el gobierno favoreciéndoles como grupo, a costa de desmejorar a otros sectores. Si a los trabajadores de Lácteos Los Andes hay que exprimirlos al máximo para atender Mercal sencillamente el gobierno lo va a hacer y en efecto así ocurrió. Acá de nada sirve cuanto se haya aplaudido las estatizaciones. Su patrón es el gobierno, que al igual que usted, tiene intereses. Sencillo.
Lamentablemente muchos siguen atrapados en la infantil retórica marxista de la lucha de clases. La historia a demostrado que la teoría de Marx solo ha sido un costoso error, costosísimo. A largo plazo el interés del empresario y del trabajador es el mismo: que la empresa sobreviva y prospere. En el corto plazo siempre habrá conflicto de intereses. Después de todo, siempre que hay una torta que repartir lo hay. Los socialistas ven la torta como fija y por eso centran todo su análisis en la lucha de clases. Esta visión miope es la responsable de grandes desgracias. El trabajador siempre tendrá mejores posibilidades negociación y de hacer valer sus derechos negociando con un empresario privado y contando con un sistema judicial independiente. Acá no se trata de decir que los empleadores son gente buena o mala, se trata de bajo qué sistema los trabajadores tienen mejores perspectivas a largo plazo. Sin lugar a duda, los trabajadores no estarán mejor en un sistema socialista donde el gobierno emplee a todo el mundo. No solo desde el punto de vista de su capacidad para acceder a un mayor trozo de la torta en el corto plazo, sino sobretodo en la capacidad que se tendrá para expandirla. Lo ocurrido con Lácteos Los Andes, y que seguirá ocurriendo con otras empresas “socialistas”, es una muestra de ello: los trabajadores no mejoraron su capacidad de negociación con los patronos y además, pero aún, la viabilidad de su puesto de trabajo está seriamente comprometida: hecho en socialismo.
En el caso de uno de ellos, supone la tercera agresión consecutiva
Varios diputados de la oposición fueron golpeados hoy en la Asamblea Nacional en una sesión que terminó siendo interrumpida y que había comenzado con la negativa de su presidente, Diosdado Cabello, a dar el derecho de palabra a los opositores por no reconocer a Nicolás Maduro como gobernante.
El diputado opositor Julio Borges, ensangrentado, fuertemente golpeado en un ojo y con el pómulo izquierdo visiblemente hinchado, explicó en el canal privado Globovisión que “se han golpeado a varios diputados hoy”, entre los que citó Ismael García, María Corina Machado y Nora Bracho.
“Hay que responsabilizar directamente al señor Diosdado Cabello (presidente del Parlamento) que encarna el odio, la represión, el fachismo (del) que él quiere acusar al resto del país”, indicó Borges, acusando al presidente del Parlamento de permitir “gente armada dentro del hemiciclo, con guardaespaldas”.
La transmisión de la sesión que hace habitualmente el canal de la Asamblea Nacional fue interrumpida inicialmente mostrando planos generales del techo del hemiciclo y, finalmente, suspendida para conectarse al canal estatal VTV por lo que no se vio nada de lo sucedido en la sala.
El legislador opositor explicó que la agresión fue ejecutada por “varias personas” que se abalanzaron “sin mediar palabra y desde atrás como unos cobardes” contra varios parlamentarios que mostraban una pancarta en la que se podía leer “Golpe al Parlamento”. “Quiero decirle al señor Diosdado Cabello que la conciencia no se somete a ningún examen y nos podrán golpear, como lo han hecho, nos podrán meter en la cárcel, nos podrán matar, pero los principios no se venden, los ideales no se venden”, agregó.
La oposición ha mantenido la decisión de no reconocer a Nicolás Maduro como ganador de los comicios presidenciales del 14 de abril, en los que se impuso por un estrecho margen sobre el candidato opositor, Henrique Capriles, quien no reconoce esa victoria y ha anunciado que impugnará los resultados. Borges, coordinador general de Primero Justicia, el partido de Capriles, reveló que es la tercera vez que le golpean en la Asamblea, donde también hace quince días fue agredido.
El pasado día 16, en la primera sesión tras las elecciones, el diputado William Dávila recibió el impacto de un micrófono que le fue lanzado y que le obligó a recibir 16 puntos de sutura. Borges afirmó hoy dirigiéndose a Cabello que “está cavando la tumba de todo el proceso que ustedes llaman revolución” y afirmó que el presidente del Parlamento “se alegra, se ríe” mientras se golpea a los opositores.
“Mañana hay una oportunidad de salir a la calle pacíficamente (…) a demostrar que somos distintos, a demostrar que creemos en un país no distinto”, indicó en alusión al Primero de Mayo día que oposición y chavismo celebrarán con marchas por separado. El diputado chavista Pedro Carreño explicó tras los incidentes que antes de la sesión de hoy se intentó “establecer un mecanismo de concordia” y “sosiego” dentro del Parlamento y que lo único que se le pidió a la “derecha reaccionaria” es que reconozca a Maduro en virtud del artículo 131 de la Constitución.
Ese artículo menciona la obligación de “toda persona” de cumplir y acatar la Constitución, leyes y demás actos de los órganos del poder público. Acusó a la oposición de ser indiferente a los 10 muertos, que dijo, se produjeron en incidentes tras protestas de opositores un día después de las elecciones de los que volvió a responsabilizar a los parlamentarios opositores.
Diputados del chavismo y opositores se pelearon en plena sesión. Las autoridades del oficialismo le negaron la palabra a los legisladores que no aceptan el triunfo de Maduro.
Una batalla campal se vivió en la Asamblea Nacional de Venezuela, que dejó como saldo varios diputados opositores heridos luego de que el presidente del Parlamento, el oficialista Diosdado Cabello, ratificara la decisión de negarle el derecho a la palabra a los parlamentarios que no reconozcan a Nicolás Maduro como presidente.
“Mientras aquí no sean reconocidas las autoridades, ni al compañero Nicolás Maduro, ni a las instituciones, ni a la voluntad soberana de nuestro pueblo, los señores diputados de la oposición tendrán que ir a declarar a Globovisión, al Universal, al Nacional, pero no aquí, en la Asamblea Nacional”, afirmó Cabello durante la sesión parlamentaria.
Tras el anuncio los parlamentarios opositores decidieron protestar sonando cornetas y pitos para impedir el desarrollo de la sesión pero los oficialistas continuaron con la agenda del día.
La sesión dejó de ser trasmitida por el canal del Parlamento (ANTV), único con acceso al hemiciclo que durante la trifulca, aunque optó por enfocar el techo del salón, no pudo silenciar los gritos que evidenciaban el descontento que se registraba en el recinto.
“Sin mediar palabras, desde atrás como unos cobardes, nos golpearon a varios diputados”, contó Julio Borges, diputado por el partido Primero Justicia, quien resultó herido en la cara. Explicó que fueron agredidos luego de sacar de manera “silenciosa” una pancarta en la cual se lee “Golpe al Parlamento”.
“Nos podrán meter en la cárcel, nos podrán matar, pero los ideales no se venden”, afirmó Borges, tras agregar que “la conciencia no se somete a ningún examen”. Borges responsabilizó a Cabello de los hechos violentos. “Es quien ordena, con gente armada, suspender el derecho de palabra
a la oposición”, precisó.
Informó que durante el enfrentamiento también los diputados Ismael García, César Rincones, Américo De Grazia, Abelardo Díaz, Nora Bracho y María Corina Machado fueron víctimas de la agresión de los oficialistas.
En tanto, el diputado Pedro Carreño, jefe de la fracción parlamentaria del gobernante Partido Socialista de Venezuela, repudió “las acciones de odio y de violencia generada por los parlamentarios de derecha”.
“Estas acciones de corte fascista no podrán frenar el trabajo que el Parlamento realiza con el pueblo venezolano”, señaló.
Dijo que han sostenido reuniones con los diputados opositores para establecer “la concordia” dentro del recinto legislativo. “La derecha, si bien es cierto ellos fueron electos para ser parlamentarios, no puede utilizar la tribuna parlamentaria para alentar vientos de guerra (…) y menos aún para estimular la violencia fascista que siga enlutando hogares venezolanos”, aseveró. Tras los hechos el plenario fue suspendido.
La Nación de Argentina
Escándalo y golpes en la Asamblea Nacional venezolana
Diputados chavistas y opositores se cruzaron en plena sesión; negaron la palabra a los legisladores no oficialistas en el recinto
Los diputados chavistas y opositores de Venezuela se acusaron mutuamente de agresiones tras la sesión parlamentaria, durante la que los oficialistas negaron el derecho de palabra a los detractores del gobierno por desconocer al presidente Nicolás Maduro.
“No soy el único golpeado, han golpeado a varios diputados, hay que responsabilizar directamente al señor Diosdado Cabello [presidente de la Asamblea Nacional] que quiere someternos a un examen hasta que nosotrosreconozcamos a Nicolás Maduro”, dijo el legislador Julio Borges, luciendo golpes en el rostro, en el canal privado Globovisión.
“Nosotros lo que hicimos fue sacar en silencio esta pancarta: ‘Golpe al Parlamento'”, explicó Borges, describiendo que luego fueron golpeados por varios parlamentarios oficialistas y destacando que no entiende “que a un diputado que fue electo por votos se le niegue el derecho de palabra”.
Por su parte, la parlamentaria oficialista Odalis Monzón también denunció haber sido “atacada por la bancada opositora” y agradeció a sus compañeros por “defenderla”, en declaraciones al canal oficial de la Asamblea Nacional.
Justo antes de que se desatara la violencia, la mayoría chavista de la Asamblea votó a favor de quitarle el derecho de palabra a los diputados opositores, alegando una medida de reciprocidad por el desconocimiento opositor a la victoria de Maduro en los comicios del 14 de abril.
Tras la votación, se escucharon silbidos y gritos de los opositores -que protestaban la medida-, que no pudieron ser vistos porque está prohibido el acceso de periodistas al hemiciclo y las cámaras del canal de la Asamblea enfocaron el techo y las paredes, antes de suspender sus transmisiones.
“Mientras aquí en esta Asamblea Nacional no sean reconocidas las autoridades, las instituciones de la República (.) los señores de la oposición tendrán que ir a declarar a Globovisión, a (el diario) El Nacional, pero no aquí”, dijo Cabello, antes de que fuera suspendida la sesión.
La medida de suspender la palabra a los opositores, a quienes ya se les negó ese derecho la semana pasada, fue votada a petición del diputado oficialista Pedro Carreño, que en una rueda de prensa posterior también denunció que oficialistas habían sido agredidos por sus pares opositores.
“Es inconcebible que a estas alturas todavía la bancada de la derecha quiera desconocer la voluntad del pueblo. Hacemos un llamado a la oposición a que se metan en el redil de la democracia”, dijo Carreño, que invitó el miércoles a la oposición a una reunión para resolver sus diferencias.
Hace 165 años, unas turbas animadas por caudillos atacaron la sede del Congreso Nacional de Venezuela. En los disturbios de enero de 1848 murieron cuatro parlamentarios y se abrió la puerta para una dinastía de hombres fuertes, la de los hermanos Monagas.
Menos cruenta resultó la trifulca de este martes por la tarde en laAsamblea Nacional: 11 heridos, todos por contusiones, fue el saldo de la golpiza. Pero deja en el ambiente la pregunta de si no será el punto de ignición de una crisis que, hora a hora, se agrava en Venezuela.
La sesión del martes prometía ser ríspida en el Parlamento. Representaba la oportunidad para comprobar si el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, exteniente del ejército y también número dos del chavismo, seguiría impidiendo el uso de la palabra a los diputados de oposición que no reconocieran previamente, de viva voz, aNicolás Maduro como presidente de la República.
Al llegar al hemiciclo, los diputados opositores encontraron que a sus puestos les habían sido retirados los micrófonos. Luego debieron esperar casi tres horas a que los parlamentarios oficialistas, reunidos en junta con Cabello para definir la estrategia para la sesión, acudieran a sus curules.
Iniciado el cónclave, cuando del orden del día no se había cumplido ni media hora –con la aprobación exprés de una nueva presidenta del Banco Central y el inicio de la discusión sobre unos créditos adicionales- Cabello impidió que en el debate participaran los diputados de oposición, silenciando a William Dávila, representante del Estado de Mérida.
Ante la censura, los parlamentarios opositores hicieron sonar cornetas y pitos en signo de protesta e intentaron desplegar una pancarta con la inscripción: “Golpe al Parlamento”. Ese fue motivo para que diputados de la bancada oficialista embistieran contra sus pares y se liaran a golpes, una trifulca en la que –según versiones- también participaron guardaespaldas de la directiva parlamentaria.
Entre los más malheridos estuvieron Julio Borges, líder del Partido Primero Justicia (PJ) y la diputada María Corina Machado. El diputado por el estado Bolívar, Américo De Grazia, debió ser hospitalizado. Los diputados Nora Bracho, Homero Ruiz y Eduardo Gómez Sigala sufrieron contusiones.
El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) reportó como lesionados a sus diputados Odalis Monzón, Nancy Ascencio, Maigualida Barrera y Claudio Farías. Sin embargo, los vídeos registraron que estos mismos parlamentarios estuvieron en la vanguardia del ataque contra la disidencia.
El jefe de la representación oficialista, Pedro Carreño –un ex capitán del ejército, leal a Cabello-, ofreció declaraciones tras la suspensión de las actividades en la cámara. Inscribió los sucesos dentro del “plan golpista” de la “oposición fascista”, y reivindicó las facultades del presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, para acallar a los diputados que “no acaten la Constitución”.
Carreño adquirió notoriedad en 2002 cuando, ya diputado, negó que el asesor de inteligencia del ex presidente peruano, Alberto Fujimori, entonces fugitivo, estuviera en Venezuela. En esa ocasión Carreño, dando crédito a “fuentes confiables”, aseguró que Montesinos había sido ajusticiado en una base naval de Iquitos (Perú). Pocos días después, las autoridades venezolanas capturaban a Montesinos en Caracas.
La tángana del día aumentó las tensiones en el ámbito parlamentario, alimentadas antes con el anuncio de Diosdado Cabello de que retendrá las remuneraciones de los diputados que persistan en cuestionar los resultados de las elecciones del pasado 14 de abril, en las que resultó ganador el oficialista Nicolás Maduro. La oposición venezolano cuestiona ese resultado.
Al mismo tiempo en que la violencia se desataba en la asamblea –en una sesión que se transmitía en directo, pero que el canal oficial del parlamento dejó de seguir-, el vicepresidente Jorge Arreaza y el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, llevaban adelante una rueda de prensa con corresponsales nacionales y extranjeros en la que denunciaban la “invisibilización” del gobierno de Nicolás Maduro en los medios informativos privados. Tras unos días en el estado Zulia, primera escala de lo que Maduro ha denominado “Gobierno de calle” –una suerte de asambleas itinerantes por todo el país-, los voceros del Ejecutivo se quejaron de que los medios se aplicaban deliberadamente la autocensura con tal de minimizar la gestión gubernamental. Llamaron a la reflexión a los responsables de esos medios, pero aclararon que, mientras esa “censura” no se corrija, seguirán apelando al recurso de las cadenas de radio y televisión.
Mientras todo esto ocurría, Maduro disfrutaba de una función especial de la obra Dralion del Cirque du Soleil, una de cuyas compañías se encuentra en el país. Poco después, el primer mandatario nacional informó que había obtenido de la compañía, de origen canadiense, la realización de dos funciones y entrada libre “para todo el pueblo”.
Desde Un Mundo Sin Mordaza, organización defensora de Derechos Humanos, rechazamos la arbitraria detención de la que es víctima el General ( R) Antonio Rivero, desde el pasado sábado 27 de abril en los Servicios Bolivarianos de Inteligencia Nacional (SEBIN) Caracas, Venezuela.
Acusado de presunta vinculación con hechos violentos ocurridos recientemente en el país, acusación que deriva de la transmisión que hizo del Ministro de Interior y Justicia General Rodríguez Torres de un video editado en el cual Antonio Rivero le pide a jóvenes manifestantes venezolanos que ejerzan su derecho de manera pacífica.
En audiencia preliminar la fiscal encargada del caso, Gineira Rodríguez, Fiscal 21 Competencia Nacional, no aportó pruebas que indicaran que Rivero esté en algún delito, sin embargo decidieron mantenerlo privado de libertad por estar supuestamente incurso en los delitos de instigación al odio y asociación ilegal para delinquir, previstos en los artículos 285 y 286 del Código Penal venezolano y 37 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.
La legislación venezolana establece que para que haya asociación para delinquir deben existir al menos tres (3) personas asociadas, vínculos de los que se prescindió en la audiencia preliminar a Rivero, asumiendo que al pertenecer a una organización político-partidista es esa a la asociación a la que hace referencia la ley.
De acuerdo con los artículos 9 y 20(a) de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establecen que “Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado” y “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas”, respectivamente:
Desde Un Mundo Sin Mordaza Repudiamos el amedrentamiento y la persecución contra ciudadanos venezolanos en sus sitios de trabajo por pensar distinto a una tendencia que lucha por imponerse; a líderes juveniles, estudiantiles, políticos que trabajan abiertamente por el restablecimiento de la democracia y en pro de los derechos humanos.
Condenamos las violaciones que desde hace un tiempo comete el gobierno venezolano a la Constitución Nacional, a los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos y a la declaración universal de los Derechos Humanos suscritos por la República Bolivariana de Venezuela, vulnerando constantemente las libertades de los ciudadanos.
Instamos a los organismos internacionales y demás organizaciones que como nosotros defienden Derechos Humanos a alzar su voz en pro de una Venezuela Democrática, donde se garantice el cumplimiento de los derechos, se respete la libertad de reuniones y asociaciones pacíficas, la libertad de expresión y la libertad de pensamiento por las que cada vez más personas en este país son acusadas y condenadas.
En solidaridad con este y todos los detenidos por causas políticas en Venezuela, Un Mundo Sin Mordaza reitera su apoyo y defensa de las libertades y los derechos de todos los venezolanos; continuaremos denunciando ante el mundo y las instancias internacionales que sean necesarias las violaciones de derechos humanos que ocurren en el país.
Las organizaciones y personas interesadas en optar por el patrocinio de sus proyectos deben ingresar en el portal de Banesco.com en la sección “Solicitud de Recursos para Proyectos de Interés Social”.
Con el fin de reducir el consumo de papel relacionado con la recepción de solicitudes de ayudas sociales, Banesco Banco Universal creó en su portal web un formato digital para recibir los proyectos postulados por instituciones, organizaciones no gubernamentales y particulares.
Mariela Colmenares, vicepresidenta ejecutiva de Comunicaciones y Responsabilidad Social Empresarial de Banesco, explicó que los pasos para cargar las solicitudes por el nuevo formulario son los siguientes:
“Una vez enviada la solicitud, será analizada por el comité evaluador de proyectos sociales y se ofrecerá respuesta en los 15 días hábiles siguientes a través de nuestro correo electrónico Banesco_rse_ve@Banesco.com”, puntualizó.
Parece mentira que hace poco el hoy Presidente de los colombianos escribía así: “Venezuela va camino de una despiadada dictadura o hacia una guerra civil. Y a casi nadie parece importarle o darse por enterado. Los últimos hechos así lo confirman y las consecuencias para América Latina, pero sobre todo para nosotros los colombianos, serán funestas” y continuaba diciendo “Lo grave es que, mientras se desarrolla lo que ha resultado ser la gran farsa del referéndum, el régimen de Chávez no ha escatimado esfuerzos para afianzar su revolución bolivariana y cerrarles cada vez más espacios a la oposición y a la democracia” y entre otras cosas por el estilo concluye reclamando: “Todo esto ante la indiferencia de las democracias continentales. ¿En qué queda la Carta de la OEA? ¿Dónde está la solidaridad democrática? ¿Qué se hicieron los países amigos del Secretario General? Hasta Lula advirtió la semana pasada que Venezuela iba hacia una guerra civil si sigue irrespetando los cauces constitucionales … Pero el resto del continente y del mundo no ha dicho ni mu. Semejante indiferencia, ceguera o imbecilidad puede resultar cómplice de una catástrofe política y social de enormes magnitudes. Las primeras víctimas serán los propios venezolanos. Las segundas, sus vecinos:nosotros los colombianos”. Cierro comillas, e invito a leer el articulo entero de donde extraigo estas citas del ciudadano Juan Manuel Santos. Si bien no era Presidente entonces, contaba con casi 53 años – edad madura donde el cambio de valores y principios ya no lucen ni divierten.
Tremenda inconsistencia e irresponsabilidad histórica bien merecen no solo esta durísima carta del Ex Presidente Pastrana sino el repudio de todos los demócratas del hemisferio.
Hace unos días el Presidente Nicolás Maduro hizo el anuncio de las personas que integrarán su gabinete ejecutivo. Muy pocos nombres nuevos, pero el que más expectativas generaba era quién se quedaría con la cartera de Planificación y Finanzas, hecho relevante dada la actual y preocupante situación económica que hoy vive Venezuela. La solución salomónica fue dividir la cartera, dejar al Ministro Giordani en Planificación y Nelson Merentes, quien estaba en la presidencia del BCV, fue nombrado Ministro de Finanzas. La pregunta de muchos es qué tanto puede hacer Merentes para mejorar la economía venezolana.
La economía venezolana se encuentra tan postrada que inicialmente la llegada de Merentes fue recibida de forma positiva y debo confesar que fui uno de ellos. El pragmatismo que él podría traer, sería una ventana de liberación a la camisa de fuerza ideológica que representa el Ministro Giordani. Pero al analizar la situación con mayor detenimiento, Merentes podría aliviar parcialmente la coyuntura, mas no podrá realizar los cambios que necesitamos.
Lo primero que veremos es un esfuerzo para alcanzar mejoras en el circuito cambiario, el cual está signado por importantes retrasos en la liquidación de divisas por parte de CADIVI, y por la grave situación en la que se encuentran algunas empresas debido a la eliminación del SITME y la poca incidencia que ha tenido SICAD como mecanismo sustituto. Un mejor funcionamiento de dicho circuito cambiario, tendría un impacto positivo en los niveles de escasez, pero es vital que haya una política de revisión de los precios regulados para que realmente el cambio sea palpable.
Es sensato esperar que Merentes trate de impulsar una revisión en los precios regulados y que para ello haya un acercamiento con el sector privado, pero es acá donde entra en escena la sombra todavía presente del Ministro Giordani. Como fiel creyente de la planificación central, Giordani ejercerá presión para que el sistema de racionamiento férreo de divisas y de regulación de precios apoyado con la labor de la SUNDECOP, continúe sin muchos cambios. Ante este escenario el menú de opciones que tiene el Ministro Merentes no es tan amplio, por lo que estará de manos atadas.
Hasta este punto nos hemos enfocado en lo que el Ministro de Finanzas ante la coyuntura de crisis cambiaria y de escasez, pero el problema real de la economía venezolana está en su modelo. Como en otras ocasiones he señalado, el modelo actual es uno de consumo y no de producción. Ese consumo no es precisamente basado en producto nacional, éste fue satisfecho con un auge sin precedentes en las importaciones, las cuales a su vez fueron posibles gracias al aumento súbito de los precios del petróleo. Ese boom petrolero nos permitió importar más, a pesar de que el número de barriles exportados per cápita es prácticamente la mitad de lo que exportábamos en 1998. Por supuesto, este proceso de privilegio a lo importado tuvo un impacto devastador en el sector productivo nacional, en especial en manufactura.
Hay que reconocer que el chavismo trató de mejorar el país en lo social, podríamos cuestionar la eficiencia y la efectividad del gasto público, pero el esfuerzo estuvo allí. Hoy el venezolano consume más y se siente asistido y reconocido en lo que al ámbito social corresponde. El problema está en que dicho avance hoy está en riesgo, ya que fue logrado en base a un modelo económico inviable en el mediano y largo plazo. El modelo sólo puede funcionar si la renta petrolera y el endeudamiento creciesen año a año de manera constante. El modelo no necesita precios del petróleo altos, sino crecientes en el tiempo. Esto explica el por qué a pesar de tener precios altos ya vemos un colapso del sistema.
Para mí resulta claro que el modelo al que debemos dirigirnos es uno que apoye la iniciativa empresarial y la innovación, y eso pasa por dejar de ver al empresario como un enemigo. Encaminarnos por esa vía no será tarea fácil y necesitaremos alguna forma de lograr armonía social dentro del país. De esto hablaremos la próxima semana…
De pésimo gusto, ciertamente, eso de citarse a sí mismo. Deja ver un odioso regodeo en uno mismo. Es una reprensible manera de hacer presente algo parecido a la egolatría. Dicho lo cual, le invito a (re)leer lo que, en ocasión de las elecciones primarias de la oposición, convocadas por la MUD, publiqué en otro medio de prensa.
Creo que, cambiando lo que haya que cambiar en punto a momento y circunstancia, con algún que otro comentario entre corchetes, mi bagatela de hace mucho más de un año engasta muy bien en la hora presente. Ahí les va:
2.
Todo el mundo sabe que la pieza que Shakespeare estrenó probablemente en 1611, está basada libremente en la vida y hechos de un histórico y célebre rey escocés que gobernó las tierras altas entre 1040 y 1057.
La crítica coincide conmigo desde siempre en que el Macbeth de Shakespeare es una de las más estremecedoras narraciones en torno a la ambición de poder y la desmesura que enceguece y conduce a la perdición.
Este artículo se ocupa de Chávez (aquí puede el elector poner “del chavismo sin Chávez”) y de lo que con seguridad turba el ánimo del (hijo del) pupilo de Fidel Castro, pero el lector será indulgente conmigo si, llevado quizá por una deformación profesional, le atornillo primero un comentario al cuarto acto de la tragedia Macbeth.
Gran parte de Macbeth, la obra teatral, transcurre en brumosos páramos escoceses batidos por el viento y en umbríos castillos, escenarios todos estos muy propicios a la aparición de fantasmas. Esto último, en verdad, no tiene nada de extraño porque es notorio que Escocia es la patria de los fantasmas. En consecuencia, en la obra, a cada rato aparecen brujas y fantasmas.
Al comenzar la acción de la pieza, Macbeth, que hasta ese momento no es más que el equivalente shakesperiano de un teniente coronel de paracaidistas, regresa victorioso de una batalla y se dirige a presentar sus respetos al rey.
En medio de un páramo y de noche, le salen al paso unas brujas. Las brujas vaticinan que Macbeth llegará a ser rey. Como no hay nada en su vida que le haga pensar que ello esté a su alcance, Macbeth no les cree y sigue su camino.
Pero ya va “picado de culebra”. Por eso cabalga intrigado, confuso, estremecido por el dramatismo del vaticinio. El vaticinio, por supuesto, es bastante enredado y se presta a todo tipo de especulaciones de doble vía. Bruja que no hable enredado no es bruja.
Sin embargo, el vaticinio se cumple al pie de la letra y, a partir de ese momento, Macbeth “no pela” un espectro, un presagio o un augurio, no importa cuán enredado venga. En el proceso, Macbeth se hace dueño del reino a costa de atropellar los derechos sucesorales de medio mundo, de muchas traiciones y asesinatos.
Se convierte en el propio hijo de puta heavy duty, sanguinario y artero, y esto último se explica porque, como se sabe, detrás de cada coño de madre, hay una mujer, en este caso la perversa Lady Macbeth.
De modo que, entre una esposa que no hace sino darle casquillo para que mate a sus amigos, y los espectros agoreros que se le aparecen a cada rato, Macbeth se encumbra en el poder, se va ensoberbeciendo y, como suele pesar, termina creyéndose la gran vaina; se jura invencible.
Llegados aquí, dejen que les cuente lo que pasa en el cuarto acto, para mí, el más emocionante de la insuperable obra de Bill Shakespeare.
3.
Para cuando comienza el cuarto acto, los adversarios de Macbeth, los candidatos a que el déspota (el régimen, los hijos de Chávez, etc) los convierta en escabeche, han decidido que no se lo calan más y han comenzado a organizarse.
Macbeth se ríe de las noticias de que se han federado exitosamente para ir contra él. Los desprecia. Los cree pequeños y desunidos. Jamás van a poder con Macbeth, el papá de los helados. Cuenta ciegamente con el vaticinio que le ha dicho un espectro. El espectro se le aparece poco antes de las elecciones primarias.
Macbeth, que a esas alturas, después de haber “pulverizado”, ¿como diría Chávez?, a la mitad del elenco, ya no le tiene miedo a los espectros, les pregunta, por todo el cañón, cuánto va a durar en el poder.
Ahora bien, Shakespeare solía recurrir alternativamente a la prosa y al verso. El espectro habla en verso, pero no alejandrino, sino relancino. Y el espectro le dice: “Macbeth seguirá invicto y con ventura si el gran bosque de Birnam no se mueve y, subiendo, a luchar con él se atreve en Dunsinane, allá en la misma altura”.
No me la quiero dar de viajado, pero una vez fui a Escocia y, aficionado al teatro al fin, peregriné a la colina de Dunsinane, a pocas millas de Perth, donde es fama estuvo el castillo de Macbeth. Hoy lo que hay es un piedrero y un pub donde venden souvenirs. Muy decepcionante la excursión; ni se molesten en ir.
Eso sí, en toda la pata del cerro de Dunsinane hay un bosque sumamente espeso y neblinoso: es el bosque de Birnam del que habla el espectro.
Macbeth se dice: “Un bosque es un bosque. ¿Cómo puede moverse un bosque? El bosque de Birnam jamás se moverá de su sitio. Yo tampoco del mío. Se jodieron todos conmigo”.
Sólo que los adversarios de Macbeth, que después de mucho tiempo, se han puesto las pilas, saben del vaticinio y deciden ponerlo a jugar a favor de ellos. En consecuencia, se disfrazan de árboles: se disfrazan de bosque de Birnam.
Para ello talan el bosque parcialmente y, camuflándose con las copas de los árboles talados, se mueven despaciiiiiito, pelo a pelo, colina arriba. Cada vez que Macbeth se asoma por las murallas, ve el bosque allá abajo. Y como los adversarios se mueven sin prisas, no advierte que el bosque se ha puesto en movimiento.
Cuando se da cuenta de que los tiene encima, ya es muy tarde, no sólo para incautar los cuadernos electorales, sino para hacer nada de provecho que evite su catastrófica derrota.
El jefe de sus adversarios, un tipo al que Macbeth ha menospreciado durante toda la obra, es un personaje que habla poco y se llama Macduff.
Contra J.J. Rendón hay un memorial de agravios. Todos los que han tenido que lidiar con este estratega han terminado gritando que contra ellos hay una conspiración, o peor aún, una guerra… sucia. El último en proclamarlo fue Nicolás Maduro Moros, heredero de la zaga caudillesca y autoritaria de Hugo Chávez, a quien llama “su padre”.
Toda esta conmoción, provocada por lo que a todas luces es una inmensa confusión, es el producto de una forma de plantear la estrategia de manera audaz, empeñada en jugar adelantado, no dejarse sorprender, atacar los planes del adversario, perturbar sus alianzas, minar su credibilidad y mantener la iniciativa sobre la base de la sorpresa. Todo esto, sin tener que inventar nada, usando la cantera, infinita en el caso venezolano, de la realidad.
El cuarteto de la iniquidad chavista, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Jorge Rodriguez, y Mario Silva, cada uno desde su propia trinchera, y a veces en comandita, han invertido años en insultos y advertencias contra un estratega político que, cuando finalmente entró en combate, logró transformar la inmensa ventaja del régimen en una colosal derrota política.
A una semana de haberse realizado las elecciones del 14 de abril todavía el régimen no encuentra compostura institucional, ni cómo resolver sus propias contradicciones, y tampoco como evitar resolver la crisis sin exhibir esa violenta arrogancia de los que se sienten respaldados por esa fusión de poderes públicos que logró compactar Hugo Chávez.
El mismo ceremonial de juramentación espuria esconde un conjunto de complejos e inseguridades. Todo parece indicar que detrás de tantos nervios se esconde el terrible secreto de la trampa, el ventajismo, la malversación de recursos y la corrupción de la moral institucional. Se agarraron el país y se han encontrado de frente con un inmenso obstáculo: una estrategia especialmente hilada alrededor de un personaje que ha venido creciendo: Henrique Capriles.
La supuesta victoria del designado de Chávez lucía irreversible. Hace menos de un mes parecía imbatible mientras se disponían los funerales de Estado del “líder de la revolución” y él designado a sucederle se presentaba a la vez como el más fiel de sus hijos y la viuda política más desconsolada. Pero allí, dejado a su libre albedrío comenzó una tragedia de equivocaciones que aun no concluye.
Nadie sabe qué pasó en los últimos días del fallecido presidente. Nadie sabe por qué lo trajeron al país en medio de la más absoluta oscuridad. Tampoco la gente encontró respuestas a la negación de una agonía digna, rodeado por amigos, familiares y paisajes evocadores. Simplemente se le mantuvo confinado, alejado de todos, sometido al silencio, condenado a la fría muerte burocrática que solo esperaba el momento oportuno para anunciarla. Todo eso ocurrió y Nicolás Maduro no tuvo un solo gesto con el pueblo para calmar su ansiedad.
El funeral fue un desastre de protocolos, lleno de mentiras e improvisaciones. Solo al salir del Hospital Militar comenzaron las dudas. ¿Es o no el féretro que contiene el cadáver? Pregunta que obviamente quedó sin respuesta. Al llegar a la Academia Militar, abandonando cualquier apego al ceremonial, comenzaron a tratar al cadáver como parte de un circo cuyo protagonista no era el difunto sino el afán de empoderar al sucesor y hacerlo ver de la talla del resto de presidentes latinoamericanos que, sin embargo, se interrogaban por qué no había ningún otro líder representativo de la oposición, y por qué todos los rituales religiosos o culturales apestaban a sectarismo y exclusión. Oraciones y canciones por igual tenían su cuota de insultos, reclamos y amenazas a una porción inmensa de la población venezolana que simplemente se abstuvo mientras la catarsis se agotaba con el pasar de los días.
Otro error grueso fue extender el duelo por más de ocho días, mientras el cadáver sufría los rigores de la descomposición y el gobierno ofrecía un embalsamamiento que repugnó a todo el mundo. Pero allí también la improvisación se impuso y cuando llegaron los técnicos dijeron que nada se podía hacer al respecto. ¿Dónde enterrarlo? Fue la pregunta que de repente se hicieron. ¿Honores de Panteón Nacional? Pero pronto Diosdado Cabello se dio cuenta que eso significaba una violación más de la Constitución Nacional. Salió Maduro y propuso el “Cuartel de la Montaña”, eufemismo con el que aludía al Museo Histórico Militar donde Chávez alguna vez se rindió y pronunció ese “por ahora” que forma parte de todas estas desgracias.
Olvidó Maduro que eso no era lo que quería Chávez. Dos o tres días de velorio, funerales de Estado y sepultura en Sabaneta, cerca de su abuela. El pueblo chavista tomó debida nota, como antes apuntó debidamente todas y cada una de las decisiones de su interinato: dos devaluaciones, crisis de escasez, inflación rampante, y la inseguridad más impune que nunca.
El pueblo chavista se dio cuenta de la comodidad con la que el encargado del gobierno endosaba todas esas malas medidas al Presidente Chávez, quien de acuerdo a sus carceleros hospitalarios fue el que decidió todas esas medidas económicas e ignoró olímpicamente el resto de los problemas del país.
Hay que aclarar que toda esta secuencia de malas decisiones y sus resultados fueron de la autoría del gobierno, y para nada obra de ninguna conspiración de guerra sucia, a pesar de que esa fue su justificación. Ellos solos, al margen de cualquier debate, tomaron esas medidas. No pueden culpar a nadie de que hayan sido contraproducentes en sus efectos.
Comenzó la campaña. Henrique Capriles manejo muy bien cada uno de los momentos. Recogió el testigo y volvió a congregar el apoyo que había acopiado en las elecciones de octubre. Pero ahora lucía con un discurso más integral, más sistemático y enfocado, y también con una agenda más equilibrada, y una presencia mejor compensada con otros líderes políticos. Su enfoque fue frontal, denunciando los problemas del país y recogiendo las expectativas de la gente. Allí se vio la mano experta del estratega.
Mientras Henrique Capriles lucía centrado y enfocado, Maduro se expuso en un mar de contradicciones éticas, estéticas y discursivas. Fue muy fácil que el pueblo, suspicaz, comenzara a reclamarle sus mentiras. También fue muy fácil que el pueblo cayera en cuenta que el discurso fuera tan contradictorio con el comportamiento de claque privilegiada que exhibían los líderes más conspicuos del proceso. Por eso comenzaron a llamarlos “los enchufados”. ¿Es esto guerra sucia?
El momento culminante fue la presencia de J.J. Rendón en el programa de Jaime Bayly. Dos veces visitó el programa, la primera vez en enero de 2013. Pero en la segunda oportunidad el estratega presentó algunos números y anticipó una victoria en la que nadie creía. Hay que resaltar el hecho de que las encuestas y los encuestadores venezolanos hace mucho tiempo perdieron la sindéresis. Pues bien, en contra de todas esas predicciones él presentó una secuencia en la que resultaba ganador Henrique Capriles. ¿Por cuánto? Dependía –dijo- de cómo iba a transcurrir día de las elecciones, y de los efectos corrosivos del ventajismo. No se equivocó…
El corolario todavía se está escribiendo. Henrique Capriles tiene muchas razones para pedir el recuento, que al final de una semana intensa y tensa fue aceptado por el CNE. Capriles, por primera vez en los últimos 14 años, no aceptó unos resultados que extrañamente “se voltearon” y se violentaron a lo largo de todo el día, y ahora mantiene la expectativa sobre una revisión que promete ser el destape de un cofre de pandora. Mientras actúa el reclamo ciudadano, el gobierno sigue denunciando una extravagante “guerra sucia”, y paradójicamente operando como un régimen represor donde no se han ahorrado ninguno de los ingredientes más primitivos, ni la violencia, ni el engaño, ni el crimen de Estado, ni la persecución o la injuria.
Ante esto solo se le ha encarado el coraje ciudadano y una conducción política disciplinada que intenta contrastar mediante sus llamados a la protesta pacífica. El estratega sonríe, porque en solo cinco días el régimen se ha desnudado y dejado de lado cualquier ropaje democrático. Se muestran como lo que siempre fueron, una camarilla de secuaces, subordinados ideológica y militarmente al castro-comunismo. Y eso no deja de ser una inmensa ganancia el que todo el mundo vea que ellos eso son realmente. El estratega, mientras tanto, proclama en las redes sociales que tengamos disciplina y confianza, porque hay que vivir “un día a la vez”.