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Los Agachados

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En los últimos cinco años un creciente número de intelectuales y escritores tales como Paul Marek de Canadá han venido señalando las razones del por qué  y advirtiendo que la “mayoría silenciosa es inútil”  y que más bien su silencio representa un peligro adicional en muchos países.

Por mayoría silenciosa o callada ( silent mayority en inglés) se entiende la masa de ciudadanos cerca de o que supera el 50 por ciento de la población que a pesar de ser precisamente una mayoría no influye en las tomas de decisiones de sus gobiernos y en el manejo de sus países precisamente por quedarse callada o agachada. Estos casos son casi exclusivamente relacionados a países cuya democracia es cuestionable, no funciona democracia alguna por ser dictaduras y/o tienen gobiernos que promueven el fanatismo religioso.

Como ejemplo inicial Marek indica a la Alemania de la Segunda Guerra Mundial y cita a un sicólogo que sobrevivió un campo de concentración Nazi luego que su familia fue despojada de sus propiedades y de varias empresas. A la pregunta de cuantos Alemanes eran realmente nazistas, éste contestó:
“Pocos eran verdaderos Nazi. Pero muchos celebraron el renovado orgullo alemán respaldado por el poderío industrial y armamentista del Tercer Reich. Personalmente yo pensaba que los Nazis eran una cuerda de tontos y muchos alemanes como yo decidimos de dejarlos tranquilos con sus locuras. Luego antes que nos diéramos cuenta se adueñaron completamente del país y nadie pudo acabar con ellos y evitar la catástrofe bélica y racista que siguió.”

Desde ese entonces ejemplos como Alemania se han venido repitiendo en forma alarmante. Durante el mismo periodo y el inmediato post guerra los rusos también querían vivir en paz y para olvidar los abusos monárquicos zaristas dejaron  las puertas abiertas  a la revolución comunista permitiendo que los lideres rojos tomaran el control total del país.  El pueblo se dividió, una parte colaboró con la revolución hasta participar en la matanza de 20 millones de disidentes rusos y la otra parte se convirtió en una mayoría silenciosa, aplastada por la dictadura de Joseph Stalin.

Igualmente la inmensa población de China que deseaba paz y tranquilidad, fue dominada por el monstruoso sistema  comunista de Mao Tse Tung  responsable por la muerte de no menos de 70 millones de personas consideradas enemigas del estado. Luego de esta cruel “limpieza” política la mayoría de los chinos se agacharon y pasaron más de 40 años antes de producir un primer disidente en público.

Hartos de la dictadura de Fulgencio Batista los cubanos inicialmente apoyaron masivamente a Fidel Castro hasta que éste también se convirtiera en un dictador comunista dejando en claro que los disidentes o eran eliminados o terminaban  en las cárceles de por vida. Incapaz de oponerse a un régimen muy bien entrenado por la Unión Soviética la mayoría de los cubanos, victima también de un inútil bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos que terminó causándoles al pueblo más hambre y daños que beneficios, también se convirtió en una mayoría silenciosa.

En los últimos 15 años la gran amenaza que ha aparecido en escala  mundial se origina en el Medio Oriente. No queda duda alguna que la gran mayoría de los musulmanes se apegan a una religión que claramente condena la violencia, respeta a los demás seres humanos y desea la paz. Pero ha sido suficiente que un número limitado de fanáticos se hayan  aprovechado del poder para dominar el mundo islámico  para  promover el odio hacia otras  países y sus  religiones, organizar atentados de los cuales el más  conocido el  de las torres gemelas de Nueva York y siguen promoviendo actos terroristas y hasta enfrentamientos bélicos.

En general, no son los pueblos o sus mayorías silenciosas los causantes de innumerables muertes, atentados, actos criminales y abusos de los derechos humanos en el mundo sino precisos grupos de extremistas, fanáticos o anárquicos que se adueñan arbitrariamente del poder y forman regímenes dictatoriales que actúan fuera de las leyes y conceptos de paz de un mundo civilizado.

Pero, aunque en proporción muy inferior, las mayorías silenciosas también tienen su culpa por  no haber prevenido el peligro y por agacharse en lugar de oponerse decididamente en contra  de los usurpadores. Es obvio que estas mayoría silenciosas no pueden perder más tiempo y necesitan juntarse urgentemente con los gobiernos de los países civilizados, organizaciones y todas posibles instancias internacionales para abrirle los ojos al mundo entero y encontrar una manera de defenderse y eliminar estos focos extremistas y regímenes autoritarios sin llegar necesariamente a los enfrentamientos armados como en Libia y en Siria.

 por Tony Bianchi

Ilegitimidad de origen y desempeño por Nitu Pérez Osuna @nituperez

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El señor Maduro afirma lo que todos sabemos:  que  hay crisis eléctrica, que existe escasez de alimentos y que la inseguridad es tan grande, que el próximo lunes  estrenaremos un nuevo Plan de Seguridad, no recuerdo si es el número 20 o 21.

El régimen culpa de tanta violencia al expresidente colombiano  Alvaro Uribe y al presidente norteamericano Barack  Obama .  Vuelve Uribe a estar en la mira y la boca de los revolucionarios y Obama llena el espacio de Satán que otrora personificara Bush, es decir, el gobierno como gobierno, no es culpable de absolutamente nada.

Mientras  tanto, el mundo comienza a ver a los demócratas venezolanos de forma diferente.  Peruanos, panameños, paraguayos, españoles, argentinos  entre otros, entienden que algo inexplicable sucedió en las elecciones del 14 de abril en Venezuela, siendo que la actuación  posterior del régimen, confirma que las sospechas deben tener asidero.

Y es que la situación del precario gobierno se ha ido agravando por una acumulación inédita de errores:  la negativa a abrir las urnas electores y entregar los cuadernos de votación dando al traste con la oferta del propio Maduro primero y con el acuerdo de UNASUR después.  Ese acuerdo  obligaba a realizar un recontéo “legítimo y confiable” de votos y la apertura de un camino de diálogo con la oposición venezolana.  fue todo lo contrario, la Asamblea Nacional fue secuestrada por el régimen,  apaleados los opositores al más puro estilo de las dictaduras más feroces, con la sonriente complacencia de los altos representantes de las instituciones.

Lo que no ha podido ocultar el gobierno es que esta nervioso, fracturado y cargado de las terribles consecuencias de 14 años de pésimas políticas.  A veces se tiene la impresión de que hay facciones del gobierno que andan sin control y su actuar socava la frágil base de sustentación de un gobierno con problemas de legitimidad de origen y, a la vez, con importantes limitantes para lograr legitimidad por desempeño.

pereznitu@gmail.com

Fotografía anti-turista por Diego Alejandro García

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Mario Pucic, el fotógrafo radicado en Croacia, presenta una nueva serie de trabajos cuyo statement ataca las clásicas fotos turistas. “No monuments while traveling” –que podríamos traducir así “Nada de monumentos mientras viajemos” – es una serie de imágenes de viaje libres de monumentos, caras sonrientes y demás fotos familiares. Es una nueva forma de catalogar los viajes a través de fotografías increíblemente prolijas y composiciones impecables.

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Por: Diego Alejandro García

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En Venezuela está naciendo una rebelión democrática por Fernando Mires

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Con la sensibilidad que tienen los grandes escritores, algunas veces los analistas, y casi nunca los políticos, al escribir un artículo bajo el título “La larga muerte del chavismo”, detectó Mario Vargas Llosa el momento por el cual atraviesa Venezuela. Como sucede con las bestias, aduce Vargas Llosa, la agonía de un régimen se caracteriza por agresiones furiosas. Son las que  precisamente ha venido mostrando Nicolás Maduro desde que asumió su impugnada presidencia.

En cualquier país cuando un gobierno es elegido con magra mayoría, éste busca asegurar su estabilidad abriéndose al dialogo. Pero el gobierno de Maduro no es normal. La propia autodefinición del régimen como revolucionario lleva al presidente ungido a concebir la política como una suerte de “estado de excepción en permanencia”. Gobernar, en ese marco, es secundario: lo principal es la conquista o por lo menos, la conservación del poder. Pero aún así. Si como demócrata Maduro ha mostrado deficiencias, como revolucionario es simplemente una catástrofe.
Todos los grandes revolucionarios antes de lanzar una ofensiva, acumulan fuerzas, conquistan a la mayoría, aseguran su legitimidad, y solo después, asaltan el poder. Así ocurrió con Lenin (“un paso atrás dos pasos adelante”) Mao y el mismo Castro.
Maduro en cambio, con destacamentos políticos diezmados, sin legitimación y sobre todo, sin ideas, ha lanzado una ofensiva final intentando realizar con la fuerza lo que no pudo alcanzar con votos. Razón de más para pensar que lo que está buscando no es una revolución sino algo distinto. Digámoslo abiertamente: todo parece indicar que Maduro se encamina a crear condiciones para un lento golpe de Estado cuyo objetivo es asegurar su permanencia y la de su grupo en el poder. Esa es la razón por la cual el gobierno de Maduro da muestras de prematura descomposición. Nació descompuesto y por lo mismo utiliza un lenguaje descompuesto.
No me refiero a la incongruencia sintáxica, ni a la mitomanía necrológica, ni siquiera a la indecencia verbal heredada del presidente que murió. Es que el hombre no habla, simplemente vocifera. Y por si fuera poco, mintiendo y mintiendo da muestras de incontenible pánico. Todos los días alguien lo quiere asesinar, ve complots hasta debajo de su cama y por supuesto, nunca entrega  prueba de nada. ¿Paranoia? ¿O hay detrás un cálculo orientado a destruir la vida política y reemplazarla por una sociedad en estado de sitio?  Hay indicios.
Diosdado,  “hermano menor” de Maduro, ya intentó al menos destruir a la Asamblea Nacional, es decir, dar un golpe de Estado dentro del Estado.
Muy cuartelero será Cabello, pero seguramente sabe que impedir hablar a la oposición en un parlamento es lo mismo que impedir a los fieles rezar en una iglesia. Y pese a ser un dechado de la antipolítica, Cabello también debe saber que el parlamento no es el lugar para que los salvajes den curso libre a sus instintos.
Del mismo modo, muy demagogo será Maduro, pero cuando llama al “parlamento de calle” debe saber que desde los romanos, en toda nación civilizada la calle ha sido el lugar del tránsito, del mercado, de las demostraciones y del paseo, pero no del parlamento que es el lugar donde nacen las leyes. También debe saber, al arrastrar a los militares a las calles bajo pretexto de combatir la delincuencia, que sólo en los países que han sufrido golpes de Estado las calles se llenan de militares asumiendo tareas que deben ser asignadas a la policía.
La verdad, si uno analiza lo que sucede en la Venezuela de Maduro, lo ocurrido en la Honduras de Zelaya y en el Paraguay de Lugo, fueron tímidos “golpecitos”. La gran diferencia es que mientras en estos dos últimos casos el parlamento terminó “golpeando” al gobierno, en el caso  Maduro, el gobierno comenzó “golpeando” al parlamento.
En el contexto mencionado Vargas Llosa piensa que el chavismo ha llegado a su momento terminal. Cierto o no, hay que coincidir en que el chavismo, como toda unidad orgánica, está sujeto a un proceso de desarrollo que avanza desde su nacimiento a su fin. Ahora, en el curso de ese proceso, el chavismo ha recorrido ya por lo menos tres fases. Así, podemos hablar del chavismo como movimiento social, del chavismo como ejercicio autocrático de gobierno y del chavismo como Estado.
De acuerdo a la primera fase, Chávez llegó al gobierno como líder de un enorme movimiento social con fuerte presencia de sectores subalternos no representados simbólicamente es las esferas del poder.
En su segunda fase, convertido el chavismo en gobierno, tuvo lugar vía misiones y concejos comunales una estatización paulatina del movimiento social originario. Preocupación  central de Chávez fue mantener vivo el vínculo entre la instancia movimientista con la estatal. El mismo Chávez actuaba como líder social y como representación del Estado al mismo tiempo. Bajo esas condiciones su figura adquirió una autonomía casi absoluta.
Mas todavía. Si Chávez frente a la nación actuaba como autócrata, al interior del chavismo fue un dictador. La palabra de Chávez, por más disparatada que hubiera sido era, quizás todavía es, para el PSUV, la Ley. Chávez estaba según sus seguidores no en contra sino por sobre la Ley.
En una tercera fase, y en el marco determinado por la anomalía política descrita, los seguidores inmediatos del líder lograron constituir una cúpula desde la cual tejieron una larga relación de poderes verticalizados, todos convergentes con la cima estatal donde actuaba el caudillo. Nació así una suerte de “nomenklatura” a la venezolana, oligarquía estatal que se prolongó hasta en los rincones más lejanos del territorio.
El poder del chavismo llegó así a ser social, económico, político y militar. Social, porque mantenía atadas al Estado las organizaciones sociales creadas por el propio régimen. Económico, porque mediante el control de la renta petrolera el gobierno se convirtió en el capitalista más poderoso de la nación. Política, porque en su forma de Estado, el chavismo secuestró  a todos los poderes públicos. Y militar, porque Chávez mediante prebendas y  presiones, logró convertir a las fuerzas armadas en una instancia pretoriana ligada a su persona y no a la Constitución. Y bien, todo ese orden, como si fuera un sistema solar, giraba en torno a un sol. El sol era Chávez.
Después de la muerte de Chávez, para proseguir con el símil, los diversos planetas continuaron existiendo, pero sin eje de rotación.
Esa es la razón por la cual Maduro al no ser un líder social tiene serios problemas para ejercer como autócrata político, o si se quiere, es un autócrata sin fuerza social. De ahí su descontrol, su desesperación, su aparente locura.
Ya en las elecciones del 14.04 quedó demostrado que el capital político acumulado por Chávez al ser monopólico no era traspasable.
Después de pocos días de gobierno, Maduro no se encuentra ni se encontrará en condiciones de recuperar el poder social perdido. Como autócrata nunca será un mediador entre movimiento social y Estado como fue Chávez. Por consiguiente, no es errado suponer que el carácter represivo del chavismo crecerá en la misma proporción en que decrece su carácter movimientista. De este modo -es lo que captó la fina intuición de Vargas Llosa- el destino de Maduro está sellado. No pasará a la historia ni como revolucionario ni como líder. Todo lo contrario, a Maduro le está reservado el rol de sepulturero del chavismo. Si será, además, el primer dictador post-chavista, nadie lo puede saber, ni siquiera el mismo.
No obstante, y a pesar de todo, una buena noticia ha llegado a Venezuela. La muerte del chavismo no arrastrará consigo a la nación, ni tampoco surgirá un estado de descomposición social y política (lo que los expertos llaman “anomia”) Pues, paralelamente al descenso del chavismo, asciende en Venezuela una alternativa que trasciende a la oposición y a su propio líder, Capriles. Me refiero a la emergencia de una rebelión política, constitucionalista, pacífica, social  y nacional a la vez.
La rebelión democrática de Venezuela comenzó a tomar forma durante el proceso electoral que culminó con la precaria y dudosa victoria de Maduro. Porque justo en los momentos que siguieron a los masivos funerales, cuando nadie daba un centavo por la oposición, cuando  todas las encuestas daban por ganador absoluto al “hijo de su padre”, Capriles, en uno de esos momentos épicos de sintonía y conexión que milagrean a través de la historia, se convirtió no sólo en candidato sino en impulsor de un tsunami democrático y popular.
Junto con el muy cuestionado triunfo del candidato chavista, ha nacido un movimiento social en su magnitud muy similar al que llevó a Chávez al poder. Ese movimiento, electoral en sus orígenes, ha pasado a transformarse después de la negativa del CNE a destapar el fraude y de las agresiones cometidas por el gobierno en contra de opositores, en una ola de indignación que recorre a la nación entera. Todos los signos lo indican: ha nacido en Venezuela una rebelión democrática.
Sin embargo, a diferencia de las grandes rebeliones históricas que ponen en juego el orden institucional de una nación, la que ha nacido en Venezuela plantea la defensa de las instituciones públicas avasalladas desde el Estado. Es por eso que el que dirige Capriles es un movimiento, antes que nada, constitucionalista.
La disidencia y la oposición venezolana no exige, como el chavismo, un nuevo orden mundial. Exige sí que se respete el orden político nacional. Ese es el motivo por el cual la MUD y Capriles, a despecho de unos pocos  exaltados, han exigido a los suyos el más irrestricto respeto a las vías constitucionales y legales.
¿Cuál es el sentido de que Capriles recurra al CNE y después al Tribunal Superior de Justicia si todo el mundo sabe que ambas son instituciones controladas por el chavismo? Esa, esa es precisamente la razón. Al exigir Capriles al CNE que realice auditorías correctas, la oposición no desconoce, por el contrario, reconoce a la institución. El CNE en cambio, al seguir orden de gobierno y negar las auditorías, se desconoce a sí mismo como instancia constitucional. Lo mismo puede ocurrir al TSJ a cuyos magistrados Capriles les tiende la mano, brindándoles incluso la oportunidad para que de una vez por todas se reivindiquen frente a la nación. Los jueces podrán aceptar esa mano o no. Pero si no lo hacen, Capriles tendrá a su lado no sólo la legitimidad, sino, además, la legalidad. Y a una rebelión mayoritaria, legítima y legal a la vez, nunca la ha parado nadie.
Precisamente el carácter constitucionalista de la rebelión democrática indica por qué Capriles y la MUD han renunciado enfáticamente al ejercicio de la violencia.
Ellos saben que en un clima de violencia, un gobierno como el de Maduro, apoyado en la legitimidad de las armas pero no en las armas de la legitimidad, sólo puede obtener ventajas. Quizás eso explica la incontenible violencia verbal y fáctica que caracteriza a Maduro y a Cabello. Por lo demás, todo el país lo sabe: no es la oposición la que anda golpeando en las puertas de los cuarteles, sino el mismo gobierno.
La rebelión democrática venezolana, al haber elegido la vía de la no violencia, no es un caso aislado. Por el contrario, se inscribe en una tradición de rebeliones triunfantes realizadas por medios pacíficos desde fines del siglo XX hasta nuestros días.
Las rebeliones que pusieron fin al comunismo soviético en la URSS y Europa del Este, con la excepción de Rumania, tuvieron todas un carácter pacífico. Las rebeliones antidictatoriales que tuvieron lugar en Argentina, en Chile y en el Uruguay, fueron, como hoy ocurre con la venezolana, pacíficas y constitucionalistas. Incluso las dos rebeliones más exitosas de la “primavera árabe”, la tunecina y la egipcia, fueron gestadas en el marco de una oposición predominantemente pacífica. Gadafi en Libia convirtió, en cambio, la rebelión pacífica en guerra civil; y la perdió. Assad hizo lo mismo en Siria y también, tarde o temprano, la perderá.
La violencia es el recurso de los que no tienen o han perdido el poder político. Quien tiene el poder escribió Hannah Arendt, no precisa de la violencia. El poder político a la vez, contiene otros tres poderes. El de la mayoría, el de la legitimidad y el de la legalidad. Esos tres poderes ya se encuentran en las manos de la oposición venezolana. Chávez, preciso es decirlo, no dejó ningún testamento.
Adelaida, la hija del Che, no sé si tiene otro mérito, declaró que el venezolano es un pueblo ignorante, aún no preparado cultural y políticamente para asumir el inmenso legado de Chávez. Al leer tamaño disparate no pude sino recordar al gran Bertold Brecht.
Cuando la dictadura comunista de la RDA, después de los luctuosos sucesos que dejó detrás de sí la rebelión popular del 17 de junio de 1953, distribuyó volantes en los que se decía que el gobierno había perdido la confianza en el pueblo, Brecht entonces escribió “¿no sería en ese caso más conveniente que el gobierno disolviera al pueblo y eligiera a otro?”.
Raúl, Nicolás y Diosdado van a tener también que buscarse otro pueblo. El venezolano les salió muy bravo, demasiado arrecho.

¡Estamos luchando contra la mentira y la maldad! por Isa Dobles @IsaOropeza

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Esta foto, por demás expresiva, es de Uruguay. Los principales diarios, “El País”, “El Observador”, Ultimas Noticias”, “Republica. Com”, despliegan un rechazo absoluto a su visita:  “Rechazo compartido: arrecian críticas de la oposición por visita del presidente venezolano”, “Oposición no quiso almorzar  con Maduro”, “No es el momento oportuno para una visita de Maduro. Él debería estar en Venezuela cumpliendo la tarea del recuento de votos”, “Colorados consideran inoportuna e inconveniente la visita de Maduro y le piden a Mujica que le exija respetar los derechos humanos en Venezuela” , “Blancos quieren que Mujica tome distancia de Maduro”  “Recibir a Maduro es un error mientras hay un proceso de impugnación de las elecciones pasadas”.
Por su parte, Henrique Capriles calificó  el viaje a  Uruguay, Argentina y Brasil, directa y llanamente: “Maduro huye porque está desesperado”.
Lo que parece es que este hombre  quiere “sacarle provecho” apresuradamente a esta investidura. Rapidito todas las alfombras rojas, las condecoraciones que se le puedan otorgar de los que se favorecen de los dineros públicos venezolanos y los pactos   firmados a espaldas de los venezolanos.
Mientras siguen los muertos ,los cadáveres amontonándose en la morgue,  las regiones sin luz,  los presos ilegales y emboscados en trampas  fabricadas desde la mente tenebrosa de su “Cartel”, que desde informaciones asombrosas dicen de sus  prontuarios y adicciones en el gabinete oficialista, desnudados ante el mundo entero que  les condena, se firmaran convenios alimenticios, políticos y  energéticos para seguir comprando conciencias que ya tampoco pueden esconderse ante la mirada crítica de los pueblos perplejos y acusadores.
Hoy y que se reunieron para establecer diálogo…y el castigo a los gorilas, a las gorilas que ese mundo vio agrediendo, mandados por la carroña que  se atreve a  sentarse hipócritamente a hablar de qué…?
Mientras no se castigue y se reconozca el delito y los delincuentes, no puede creerse en nada ni en nadie.  ¡Quien maltrate una hija, un hijo mío, no entra a mi casa, no   se atreverá nunca a  mirarme a los ojos!
¡Estamos luchando contra la mentira y la maldad!
Y lo que sostiene esta pasión  desafiante de la Venezuela mayoritaria que  ganó y reclama esa realidad, es  no caer en la red siniestra de esa  trampa  que se repite una y otra vez sin piedad, sin consideración  humana, con crueldad infinita.
Uruguay sabe quién es Maduro. Mujica firmará  y aceptará  el costo de su visita. Pero  ya saben quién  es   el que tiene el tiempo contado por la verdad que  palpita  en la impugnación pendiente.

Transparencia electoral, en riesgo en la región por Santiago Cantón

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La elección en Venezuela ha subido a escena un protagonista de nuestra historia que parecía haberse jubilado hace unos años: la transparencia electoral. De que Nicolás Maduro será el presidente de Venezuela no quedan dudas, y de que la mitad de la población no aceptará el resultado, tampoco. La importancia de la transparencia electoral es central para la legitimidad del ganador y para el fortalecimiento democrático e institucional.

Con el retorno a la democracia en América Latina, la transparencia electoral pasó a ser un tema central de preocupación. Después de todo, la posibilidad de fraude electoral no podía ser ignorada.

Elecciones en las que el partido gobernante buscaba perpetuarse en el poder con resultados de más del 90 % a su favor eran una realidad innegable de nuestra colorida historia. Stroessner ganó en 1958 con el 97% de los votos, pero al ser el único candidato, no podía convencer a nadie sobre las virtudes de la democracia paraguaya. No demoró en corregir sus errores y cinco años después ganó “sólo” con el 90 % y le dejó el resto a un candidato de la oposición. Y el Paraguay de Stroessner no era el único caso.

Los partidos políticos y la sociedad civil buscaron apoyo internacional para supervisar las elecciones y fortalecer la democracia. Fue necesario modernizar el argumento de la soberanía y no-intervenciónpara permitir que la comunidad internacional “observe” y otorgue credibilidad a procesos que, de otra manera, hubieran carecido de la legitimidad necesaria.

Afortunadamente, la cercanía en el tiempo de las dictaduras y el uso que le dieron a los término “soberanía” y “no-intervención” para esconder graves violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos debilitó dicho argumento y se aceptó la colaboración de la comunidad internacional.

Un primer paso se dio de manera exitosa en 1988, con el apoyo al referéndum que le puso fin a la dictadura de Pinochet. Sin embargo, la experiencia principal que convalidó la participación internacional fueron las elecciones de 1990 en Nicaragua, en la que participaron aproximadamente 900 observadores internacionales de la ONU y la OEA.

Sólo México continuaba negándose a aceptar cualquier tipo de intervención en sus procesos electorales. Durante una reunión en su casa en febrero de 1994, el candidato a las elecciones del Partido Revolucionario Institucional, Luis Donaldo Colosio, que había sacudido al PRI con ideas de cambio y modernización, me informó sobre su decisión de aceptar observadores internacionales.

Un par de semanas después, lo anunciaba en un acto por el aniversario del PRI, nada menos que en el Monumento a la Revolución diciendo:“La elección es de la sociedad y por tanto no puede ser un asunto cerrado. Su transparencia exige de la participación de observadores”. Tres semanas después Colosio era asesinado en Tijuana, pero ya no había marcha atrás y en América latina parecía que el fraude electoral quedaba relegado a los libros de historia.

Pero el péndulo no se detiene y varias elecciones fueron cuestionadas por sus resultados.

Por ejemplo, en las elecciones del 2006 en México, el líder del partido de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, no aceptó las cifras que lo daban como perdedor por 0,58 %. La falta de certeza en esas elecciones llevó al vicepresidente de Chávez, José Vicente Rangel, a cuestionar ese resultado y a expresar sin temor a estar interviniendo en los asuntos de México: “Un candidato de la oposición puede ganar una elección por unas décimas, pero un candidato de gobierno genera sospechas.” Precisamente para evitar que haya sospechas en Venezuela o cualquier otro país que se encuentre en una situación similar, se deben tomar medidas inmediatas para despejar cualquier duda sobre el resultado electoral y la legitimidad de un nuevo gobierno.

La única solución es el conteo total de votos, con presencia de veedores de los partidos políticos y de la sociedad civil nacional e internacional.

Evitar ese conteo, o hacerlo en la oscuridad, sólo conduce a la falta de legitimidad y la consecuente debilidad institucional.

No podemos dejar de pensar que la historia de principios de este siglo, que continúa golpeando todos los días a miles de millones de personas, en sus bolsillos y en sus derechos, podría ser otra si el 12 de diciembre del 2001 la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Bush vs. Gore, hubiese autorizado a contar todos los votos.

Fuente: El Clarín

 

SANTIAGO CANTON

DIRECTOR, CENTRO ROBERT F. KENNEDY PARA LA JUSTICIA Y LOS DERECHOS HUMANOS. PROFESOR DE DERECHO EN GEORGETOWN, EX SECRETARIO EJECUTIVO CIDH

Claves para que la pareja perdure por Laura Peraita

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Publicado en Abc.Es

La vida en común no siempre es un camino de rosas, supone superar conflictos y periodos de crisis. Saber cómo actuar en cada momento puede reforzar la relación y convertirla en eterna

Uno de los momentos clave de una pareja es el matrimonio. Llegar a él supone un compromiso de amor por el que se pretende estar con la persona amada el resto de la vida. Sin embargo, aunque las expectativas siempre son muy altas, la realidad nos enseña que no siempre es un camino de rosas. El matrimonio no es un estado estático, es un proceso en el que habrá que susperar obstáculos. Pero no hay que desesperarse al primer conflicto. Los expertos en la materia aseguran que las crisis son habituales y refuerzan la relación de pareja.

José Antonio Marina, presidente de la Fundación Universidad de Padres, también advierte que las expectativas con las que llega uno al matrimonio deben ser realistas y adaptativas; es decir, «si se mantienen expectativas muy exigentes en el otro, o en lo que nos va a aportar viendo a la pareja como la responsable de nuestra felicidad estaríamos en un error pues traería consigo dependencia y una fuente de frustración».

Es importante que desde el comienzo de su vida en común, los dos definan y encuentren sus ritmos y estilo de vida, consistente en normas, responsabilidades, toma de decisiones y negociación. Esta negociación también debe incluir a sus propias familias de origen, con los que van a relacionarse de otra manera. «Para que la pareja perdure en el tiempo tiene que haber un sentimiento de crecimiento y un proyecto común de vida. Ambos tienen que evolucionar tanto como personas de forma individual como en pareja. Lo ideal es que la pareja animara y apoyara este crecimiento. Por ello, es fundamental tener espacios individuales en los que cada uno se desarrolle y espacios en pareja», apunta Marina.

Susana de Cruylles, psicóloga clínica del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, señala que a la hora de formar un matrimonio la pareja cumple dos funciones. La primera sería lo que los expertos en terapia de familia llaman conyugalidad, que es lo propio de la pareja, la relación sincera y exclusiva entre los dos, compartiendo confidencias, intimidad y siendo cómplices. «Hay que tener capacidad de aceptar las diferencias, pero con objetivos comunes, capacidad de negociar y de llegar a acuerdos, sin olvidar el respeto, siempre necesariamente presente, para que el matrimonio funcione».

La siguiente fase es cuando nace el primer hijo, momento en el que la pareja tiene que reorganizarse como padres y aparece la segunda función: la parentalidad, cuyo objetivo es a su vez cumplir con dos tareas. La nutricia, es decir, los mimos cariños, abrazos, el amor hacia el bebé luego niño, y la tarea normativa, consistente en el conjunto de normas que un niño necesita para poder aprender y crecer en familia y en sociedad. «El amor y la norma son elementos necesarios para que un niño evolucione, madure y se adapte a su entorno —explica Susana de Cruylles—. Es fundamental que haya un equilibrio entre ambas tareas para que el niño crezca sano física, emocional e intelectualmente».

La tercera fase de la familia seria la adolescencia, cuando los hijos son mas independientes y autónomos, y donde hay mucho cuestionamiento por parte de los hijos de la autoridad y las normas paternas. El matrimonio, de nuevo, ha de hacerse fuerte como padres y como pareja y adaptarse a esta nueva crisis familiar.

Finalmente, los hijos crecen, se independizan y se van de casa, supondría el reencuentro con la pareja después de una trayectoria vital juntos. Si se han superado las crisis y la relación matrimonial sigue siendo buena esta fase es muy enriquecedora y plena.

«En todo este camino —apunta Susana de Cruylles—, para que el matrimonio se fortalezca han de mantenerse activos los dos roles mencionados: la conyugalidad, lo exclusivo y propio de los cónyuges, y la parentalidad, lo propio de los padres.

Mila Cahue, psicóloga del área de pareja del Centro de Psicología Álava Reyes, añade que el amor es un juego de dos, y si el otro no esta en disposición de coger la raqueta y empezar a devolver pelotas, lamentablemente no hay partido al que jugar. «Hay que queres y sentirse querido. Cualquier relación sana, es un toma y daca continuo. Se da y se recibe. No se da para recibir, ni tampoco se exige la devolución de lo dado, pero si no hay un intercambio libre, generoso, satisfactorio y continuo, es muy difícil que una relación resulte la experiencia gratificante que se desea. Es bidireccional y en flujo constante, y si se detiene o solamente ocurre en una dirección, se producen los bloqueos o parones que hacen que caiga en picado».

Añade que amar al otro es fundamental, «pero tan importante como querer lo es el sentirse querido. Por mucho que queramos al otro, si no sentimos que nuestra pareja nos quiere o nos atiende en lo más intimo, la relación empieza a dejar paso a la sensación de frustración, decepción y amargura que pueden desembocar en la ruptura».

Pautas para no olvidar

Entender que las crisis son habituales y necesarias para que el matrimonio y la familia crezca. Las crisis son producidas por situaciones propias de la familia como nacimiento de un hijo, adolescencia, muerte de un familiar, o por causas externas como un cambio de trabajo del padre o madre o de ciudad.

• En las crisis (y no solo en las crisis) es necesario que haya una comunicación y dialogo centrado en el respeto al otro. El otro es diferente pero hay que intentar entender su punto de vista sin dejar de perder el nuestro. Hay que ceder y comprender.
• Tanto como pareja, como padres, una de las claves es la negociación. En normas, rutinas, ideas, opiniones… La negociación implica que uno gana algo pero que también pierde algo. Si uno gana siempre o pierde siempre hay algo que no funciona.
• Es muy importante que la relación con las propias familias de origen esté clara. Se tendrán que negociar las visitas, las celebraciones y su frecuencia, con el cónyuge y con la familia. Eso sentará las bases para una buena relación intergeneracional y sobre todo cuando nazcan los hijos.
• Cuidar y mimar a la pareja, tener en cuenta sus necesidades, sus debilidades y aceptarse mutuamente.
• A veces, cuando la crisis es difícil de resolver se puede pedir ayuda especializada, no hay que tener miedo y hay que luchar por ello, por un proyecto de pareja y de familia.
• No confundir amor con enamoramiento, en una fase inicial existen emociones muy intensas que pueden llegar a nublar el entendimiento e idealizan al objeto amado, en un momento posterior, pasamos a una fase en la que las emociones se atemperan y empieza a intervenir más la razón y la voluntad, aquí es cuando comienza el verdadero sentimiento de amor y cuando elegimos construir un proyecto con la pareja. No debemos interpretar la calidad de nuestra relación pues en cuestión de la intensidad emocional.
• La pareja es un proyecto en el que se tiene que invertir a diario, la relación no solo se sustenta en el sentimiento amoroso sino que hace falta además atención, cuidados, mimos diarios…etc.
• En la pareja debe darse una reciprocidad en cuanto que son dos los individuos que la forman, ambos deben sentir un equilibrio y que los dos reciben y aportan en condiciones similares.
• Es muy importante que no se pierda en la monotonía del día a día la espontaneidad y la capacidad de sorprender al otro. Así como el cuidado de los detalles, los gestos, la sonrisa…. todo aquello que al inicio nos sale solo y de forma constante seguir manteniéndolo.
• Expresar a la pareja en cada momento lo que se piensa y siente libremente acerca de uno mismo y del otro. Es fundamental que la otra persona no tenga dudas acerca de nuestros sentimientos de amor y admiración y, por ello, no hay mejor forma que expresarlo verbalmente y mediante gestos de cariño.
• Mantener el contacto físico y espacios de intimidad. Esto será especialmente importante con la llegada de los hijos, saber buscar momentos y no caer en la rutina. Es muy importante sentirse atractivos y deseados por la pareja.
• Comunicarse de forma abierta y clara y llegar a un entendimiento mutuo será una de las herramientas más eficaces en el funcionamiento de la pareja. Sin olvidar que debe ser acorde lo que uno piensa con lo que uno dice para que exista una comunicación eficaz, decir en cada momento lo que uno piensa y no esperar a que sea el otro el que lo adivine, pues si no se lo comunicamos no tendrá forma de saberlo.
• Pedir y saber recibir será otra de las habilidades que ayudarán a la pareja. Es muy importante demandar lo que uno necesita, o decir con lo que no se está de acuerdo en el momento en que se necesite y, por otra parte, dejarse cuidar y saber aceptar las críticas constructivas que puede hacer la pareja.
• El objetivo no es tener la razón, sino llegar a un entendimiento o a una solución cuando se produce alguna desavenencia en la pareja. Por ello, será fundamental que la pareja disponga de unas buenas estrategias de afrontamiento activo frente a los problemas.
• El respeto de las opiniones, decisiones y proyectos del otro es básico y nunca debe perderse.
• Es importante saber poner los límites adecuados y llegar a acuerdos en la manera en la que se aborda la familia extensa.
• Una relación implica ceder en algunas cuestiones y no imponer el propio criterio.
Con información de José Antonio Marina y Susana de Cruylles

El País: La oposición venezolana busca aliados en América Latina

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En uruguay

Dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática continúan de gira para denunciar la ilegitimidad del Gobierno de Maduro y denunciar persecución, detenciones y torturas

Ya han visitado Paraguay, Perú, Chile, Colombia y Uruguay y este miércoles, llegarán a Argentina. En la última semana, los dirigentes de la oposición venezolana han recorrido casi la región entera en busca de apoyos para su reclamo de que se audite el resultado electoral de las presidenciales del pasado 14 de abril, que dieron como ganador a Nicolás Maduro por un margen estrecho de votos, y para denunciar que el nuevo Gobierno persigue y tortura a la disidencia. Su llegada a Buenos Aires coincidirá con la del presidente Maduro, quien este martes inició una gira por tres de los países del Mercosur –Uruguay, Argentina y Brasil—, también en procura de respaldos para su Gobierno y a cambio de mantener la venta de petróleo a precios preferenciales. La opositoraMesa de la Unidad Democrática ha solicitado, además, a la Organización de Estados Americanos que medie en la crisis política que atraviesa Venezuela.

“Estamos presentando a las fracciones parlamentarias y al Mercosur la situación de Venezuela y en particular, denuncias concretas de violación de derechos humanos, de persecución, tortura, presos políticos y casos muy graves de personas que han sido despedidas de su trabajo por razones políticas”, ha explicado Leopoldo López, exalcalde e integrante del comando de campaña del candidato único de la oposición, Henrique Capriles, para los comicios que se celebraron el 14 de abril. López encabezó la delegación que este martes fue recibida en Montevideo por un grupo de parlamentarios de los partidos opositores Nacional, Colorado e Independiente, y que este miércoles viajará a Buenos Aires para llevar el mismo mensaje.

“Tenemos más de 4.100 denuncias concretas de personas que han perdido su trabajo por tener la sospecha el gobierno de que apoyaban a la oposición. Hay más de 200 detenidos torturados y presos políticos”, ha dicho el político venezolano. Su aspiración es que estos casos sean considerados por el Parlasur –el parlamento del Mercado Común del Sur (Mercosur)—y sumar apoyos para que la Organización de Estados Americanos (OEA) active los mecanismos previstos en la Carta Democrática Interamericana para superar la crisis política que atraviesa Venezuela.

La oposición venezolana, liderada por Henrique Capriles, ha impugnado los resultados de las presidenciales en que las que Nicolás Maduro fue proclamado ganador por una ventaja de 225.000 votos, que representan un 1,7% de los escrutinios válidos. La misma noche que se declaró ganador, Maduro aceptó la auditoría de los votos: “Que las cajas (las urnas electorales) hablen y digan la verdad”, dijo, el 14 de abril, en respuesta a la queja de la oposición. Pero luego cambió de opinión. En su defecto, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela aceptó realizar una auditoria parcial de los votos, que no incluye la revisión de los cuadernos electorales donde, según la oposición, están las pruebas de las irregularidades ocurridas durante el conteo.

Esta disputa ha acentuado aún más la polarización política que mantiene dividida a la sociedad venezolana desde hace más de una década, y ha desembocado en violencia. Uno de los episodios más notorios de esta confrontación ocurrió el pasado 30 de abril, en la Asamblea Nacional de Venezuela, cuando una decena diputados opositores fueron agredidos a golpes por sus pares del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela. Entre los contusos, estaba la diputada Nora Bracho, que acompaña a Leopoldo López en su viaje a Uruguay y Argentina. “Todo esto sucede como síntoma de la inestabilidad del Gobierno de Nicolás Maduro, que es legal pero no es legítimo, porque proviene de un proceso electoral viciado”, ha dicho Bracho a EL PAÍS, vía telefónica, desde Montevideo.

El jueves pasado, en Lima, la visita de la oposición venezolana fue acogida por el Congreso y la Cancillería de Perú, lo cual desató un breve impasse entre los Gobiernos de Nicolás Maduro y Ollanta Humala, que ya fue superado. Tras recibir a la delegación de la MUD, el canciller peruano Rafael Roncagliolo dijo que promovería un nuevo pronunciamiento de la Unasur –la Unión de Naciones Suramericanas, que dio su apoyo a la elección de Maduro en una cumbre de emergencia celebrada el 18 de abril- para solicitar al heredero de Hugo Chávez “tolerancia y diálogo” en el manejo de la situación interna de su país. Tanto la declaración de Roncagliolo, como el llamado de España y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a que se audite el resultado electoral, han sido calificadas por el Gobierno venezolano como gestos de “intervencionismo”.

La opinión de Nicolás Maduro es que las críticas a su elección y a su Gobierno que han llevado los opositores venezolanos al sur del continente pretenden dividir la unidad regional. “El único inconveniente real sería dividirnos y que Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) perdiera la perspectiva del horizonte unitario que ha ido construyendo”, ha dicho, durante una conferencia de prensa que ofreció este martes en Montevideo, junto al presidente uruguayo José Mujica, luego de prometer más envíos de petróleo a precios preferenciales y horas antes de recibir, de manos de la intendenta, las llaves de la ciudad.

Publicado en El País