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“I have a dream” por Damián Prat C. @damianprat

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Público &  Confidencial 

 

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Pasado mañana se cumplen 50 años del histórico, emotivo y grandioso discurso de Martin Luther King en el hermoso parque del monumento a Abraham Lincoln en Washington.   Discurso de tan sólo 16 minutos que hizo historia y ha trascendido en el tiempo.   ¡Se pueden decir las grandes ideas en tan corto espacio!.   Discurso histórico porque además fue un momento culminante de Movimiento por los Derechos Civiles que pondría fin a las leyes que permitían la discriminación racial en los Estados Unidos, bochorno y vergüenza que se mantuvo por décadas en esa gran nación.   Uno de los grandes bloques de ideas que componen esa pieza oratoria, la que quizás tiene mas calor humano y que aún hoy nos hace llorar de emoción, repite varias veces esa frase:  “I have a dream”, es decir, “Yo tengo un sueño” y ha sido tomada para titular el discurso mismo.

 

Recomiendo buscar en You Tube, el video del discurso.  Hay varias copias con subtítulos en español.  Vale la pena.  Pasada la emoción, es útil también mirar el contenido del discurso e incluso leerlo textual para analizarlo en frío.  Tiene pasajes de dura pero justa y legítima intransigencia.  “Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial (…) Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio (…) No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia (…) Nos preguntan: “¿Cuándo quedarán satisfechos?” Nunca estaremos satisfechos en tanto el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad (…) Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por carteles que rezan: “Solamente para blancos”. No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente”.

 

En los EEUU de aquel inicio de los años 60 había millones de personas -incluyendo líderes políticos y de toda la sociedad que acompañaban ese anhelo de justicia y libertad.  El Fiscal General era Robert Kennedy cuya acción para  apoyar al Movimiento por los Derechos Civiles fue fundamental. ¡Eso sí era un Fiscal General!.  No alguien colocado para defender los privilegios de los corruptos y poderosos. No un (a) fabricante (a) de acusaciones desvergonzadas para tratar de impedir el cambio.  ¿Puede el lector imaginar a una camarilla gobernante, reaccionaria y retrógrada, como la de Venezuela hoy, en una situación como aquella?  ¿Cómo calificarían esos pasajes del discurso de Luther King en los que habla de “remolino de la revuelta”?.  Como mínimo habrían dicho: “desestabilizadores, golpistas, conspiradores”.

 

Aquel discurso de Luther King abunda en pasajes de denuncia de la situación de injusticia y discriminación que violaba principios fundamentales de la Constitución de su país y del sentido profundamente libertario de sus fundadores.  Y…¡ojo!… por eso pido que lo revisen con detalle, no es un discurso negador de los valores fundamentales de los norteamericanos.  Por el contrario, reclama indignado por la igualdad desde la perspectiva del modelo estadounidense:  “yo tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano (…) con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres (…)  Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad”.

 

Firme pero cuidadoso es Luther King para insistir en la lucha en todos los terrenos de la desobediencia y la resistencia, en no aceptar medias tintas, y sin embargo, no perder la perspectiva de la meta de Unidad nacional. No es destruir ni lograr cambios mediante la división y el odio que harían inviable a su país.  “Hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma (…) esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos. No podemos caminar sólos”. No habrán faltado los “radicales” habladores de bolserías que lo habrían calificado de “come flor”.

 

Esa nación contradictoria en episodios de grandeza y miseria que es los Estados Unidos mantuvo por décadas la mancha horrorosa de la discriminación racial.  Hoy, menos de 50 años después de aquellas luchas, tiene, nada menos, que …¡un presidente negro!. Ni Luther King llevó tan lejos su sueño. Gigantesco cambio aunque persisten injusticias.  Mostraron ser capaces de superar sus defectos. Mismo tiempo en que los hermanos Castro, en Cuba, usando la fuerza militar y policial, no permiten cambios en su fracasado modelo político. La gerontocracia del castrismo no permite ni los cambios generacionales, mucho menos el cambio hacia el progreso.   Igual en Corea del Norte e igual que,  hasta que la rebelión popular lo expulsó, el Gadafi de Libia.  Unos cambian y otros, a la fuerza, se empeñan en aferrarse al poder e impedir los cambios o resisten aún a costa de sangre y mortandad como en Siria.

Boliburgue$e$ gritan: al ladrón, al ladrón por Marta Colomina @ColominaM

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Sin éxito, Maduro ha obedecido las órdenes de los Castro para distraernos de los graves problemas generados por la ineptitud y corrupción de su gobierno y la debacle heredada de su difunto “padre”: ha reincidido en el cuento del “magnicidio” (ya lleva 6); intentos infructuoso de reeditar “Paracachitos II”; la “fiscala” dice haber encontrado pruebas sobre El Caracazo para imputar a altos funcionarios de la época y acuerda con el Minci difundir la “verdad de la represión política del año 58 al 98″, pasando por alto, ¡faltaría más!, los asesinatos de los golpistas del 4F y del 27N.

Maduro está aferrado obsesivamente a la última de las órdenes cubanas: el simulacro de lucha contra la corrupción. Venezuela es el país más corrupto de América Latina, según cifras de Transparencia Internacional. Así que simula montarse sobre ese caballo de Troya al anunciar que no le “temblará el pulso para aplicar la ley ante casos de corrupción”. Pero no va contra la monstruosa corrupción de sus boliburgueses que han saqueado las reservas internacionales y endeudado a Pdvsa y al país hasta el punto de que, con el barril de petróleo a más de $100, ya no hay divisas para la importación de alimentos y medicinas: va contra la disidencia política, a la que inventa falsos casos de corrupción, a pesar de que los bienes públicos están mayoritariamente en manos del Gobierno. Maduro pugna por las 3/5 partes de los votos en la AN para tener poderes ilimitados que le permitan frenar represivamente el crecimiento de la oposición y la caída del apoyo popular a su régimen, como registran todas las encuestas. Andan con el $ maletín intentando comprar el voto 99 que les falta. Como hasta ahora (23-08) no han podido, optarán por violar la Constitución, como hicieron para inhabilitar a Mardo.

Llegado fraudulentamente al poder, Maduro no tiene empacho en gritar que “la revolución surgió como una respuesta contra la descomposición moral”, y lo dice acompañado de los tiburones que cayeron a dentelladas sobre las notas estructuradas, casas de Bolsa, bancos del Estado, contrataciones públicas y las divisas saqueadas a través de las “empresas de maletín” denunciadas por Giordani y por él, hasta hace poco, vocero de la política oficial, Mario Silva. Una investigación de Ecoanalítica revela que el 40% de las compras externas oficiales son ficticias. Hay gran desviación de recursos por parte de empresas del Estado que sobrefacturan las compras en el exterior: reciben las divisas pero no realizan las importaciones (de cada $100, se quedan con $40). Ahí están, frente a las narices de Maduro, los delitos de narcotráfico, concesiones y contratos denunciados por el narcotraficante Makled (protegido por credencial del TSJ como Comisario de la Sala de Casación Penal), de cuyo juicio excluyeron a los altos militares, ministros y diputados acusados de dichos delitos. Tan pana del Gobierno ha sido, que hasta circuló carta de agradecimiento de Chávez a la fundación Makled.

Las 3 “sardinas” enjuiciadas por los $2.200 millones que se “perdieron” en las 120 mil toneladas de alimentos descompuestos en Pudreval, ya están en la calle, mientras el insaciable tiburón mayor sigue arruinando a Pdvsa, sin recibir ni un regaño por la estafa de $540 millones del fondo de pensiones de los trabajadores de Pdvsa. La podredumbre del Plan Bolívar 2000 abrió el camino del inmoral apoyo militar al régimen por vía de la corrupción estimulada desde el poder. El acucioso Joseph Poliszuk (EU) hizo un listado sobre los 14 años de corrupción que debería estar en la mesita de noche de Maduro y de la 1ra. Combatiente. En él aparecen el frondoso jardín de Flores de la AN y los “casos documentados en 2009 contra los dirigentes del PSUV Luis F. Acosta Carlez, Diosdado Cabello, Ronald Blanco La Cruz, Gian Carlo Di Martino, Juan Barreto y otros, que suman más de $711 millones, que alcanzaban para construir un hospital en cada lugar donde gobernaban”. Diosdado, como gobernador de Miranda -añade Poliszuk- habría espalillado (entre otras denuncias, todas engavetadas) Bs. 400 millones por remodelar 2 baños. La contralora (E), ansiosa de convertirse en titular, dijo no haber encontrado “vicio” alguno en la gestión de Cabello. Sumemos el maletín de Antonini, robos de empresas y fincas sin pago de justiprecio; centrales azucareros; $20 mil millones de sobreprecio en plantas de Corpoelec, desfalcos dell Fondo Chino, Bandes, empresas básicas, etc., etc.

Así que, como preguntaba Teodoro Petkoff estos días en Tal Cual: Nicolás ¿quién es el que roba aquí?

(Después de una semana de vacaciones, reapareceré, Dios mediante, el domingo 8 de septiembre).

mcolimina@gmail.com

Cantar puede curar el ronquido

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Fuente: BBC Mundo

Cantar puede servir como terapia para reducir algunos tipos de ronquidos. Este fue el resultado de un estudio realizado en el hospital Royal Devon y Exeter de Inglaterra.

Los especialistas comprobaron que ejercitar los músculos de la garganta con el canto puede mejorar la condición del roncador; y el descanso de su pareja.

La directora de coro Alise Ojay inventó una serie de ejercicios de canto que el roncador debe hacer a diario, y durante tres meses, antes de ver alguna mejoría.

Estos ejercicios guturales -donde básicamente cantan la palabra onomatopéyica “unga” en distintos tonos- deben hacerse durante 12 minutos al día el primer mes y 18 minutos en los meses consecutivos, cuando ya se sepa bien la rutina.

Tras años de estudios y pruebas con voluntarios roncadores, los científicos descubrieron que estos ejercicios funcionan para los roncadores simples y personas con síndrome de apnea de sueño pequeño o moderado.

“Se trató de una prueba considerablemente grande, pues contamos con 60 personas con ronquidos simples y otros 60 con apnea de sueño. La mitad de ellos estaban en los grupos de control donde no hicieron nada, mientras los demás hicieron los ejercicios”, le explica a la BBC Ojay.

Cuestión de edad

Si bien hay distintos tipos de ronquidos y diferentes razones por la que una persona empieza a roncar, Ojay cuenta que la mayoría de quienes lo empiezan a hacer con la edad se debe a una falta de tono muscular de la garganta.

“Cuando se acuestan a dormir los tejidos obstruyen la garganta, la respiración es más turbulenta y forzada. Aquí es cuando cualquier tejido suelto empieza a vibrar”, señala la especialista.

“Estos ejercicios están diseñados específicamente para las personas que roncan porque los músculos de la garganta se vuelven flácidos”.

La terapia es muy distinta a cantar. Alise Ojay diseñó un CD con ejercicios que se encargan de tonificar los músculos de la garganta.

“Trabajo con sonidos y tonadas que suenan vigorosamente y movimientos fuertes y repetitivos en el músculo importante para el roncador”, agrega.

Ojay aclara que estos ejercicios son como ir al gimnasio y trabajar un área específica de músculos de una forma repetitiva.

DESDE APORREA: El problema no es Twitter, ni Facebook; es de audiencia por Rubén Marcano

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Recientemente el Presidente Nicolás Maduro solicitó a sus partidarios crear cuentas en Twitter, Facebook y otras redes sociales, para continuar dando la batalla comunicacional.

Una batalla que lleva años perdiéndose, y continuará por esa vía, no hay dudas.

Al fallecido Presidente Chávez le aconsejaron las cadenas, y con los años contribuyó a la migración de la televisión abierta para la privada, la de cable, que pasó de un 15-20%, a más del 40%  en menos de 10 años.

Se creó un ministerio de comunicación, y en poco tiempo, era una elefante blanco, pesado, carcomido por la inacción y la burocracia.

Se crearon nuevas televisoras (Vive, Avila Tves, ANTV) e incluyendo a VTV, no alcanzan un promedio de rating del 4,5%, de acuerdo a mediciones de la consultora ABG, citadas en un reportaje en El Mundo.

Se crearon nuevos periódicos (VEA, Correo del Orinoco, Correo del Presidente, Ciudad CCS), que ni regalados tuvieron el eco, el impacto que se buscaba en la colectividad.

Se crearon nuevas emisoras y se potenciaron otras, con licitaciones que beneficiaron a personajes de la comunicación, que aún pululan por los medios del Estado, y nada.

Se crearon cantidades de páginas web en ministerios, institutos autónomos, poderes del Estado, y no más de 5 figuran entre 100 más solicitadas por los venezolanos, de acuerdo a el indexador mundial, Alexa.

En VTV se cambiaron presidentes de manera recurrente, con la misma celeridad que entran y salen programas de opinión, sin pegada, sin preparación, sin contenidos atractivos, con pésima producción, maquillaje e iluminación.

Pese a todo lo anterior, y aún más, la audiencia en las diferentes plataformas mediáticas es abrumadoramente favorable a los opositores.

Es abrumadoramente favorable a periodistas opositores.

Entonces cabe la pregunta: ¿por qué el sector chavista no sube su audiencia, pese a tener dinero, medios y poder político?

“Es una falla tectónica”, solía decir Chávez en vida, quien lo intentó con todo y de todo y no pudo dar con la fórmula para crear y mantener audiencias en los principales medios.

Maduro ahora quiere intentarlo por medio del Twitter y Facebook, dos redes sociales donde manda la oposición, si nos remitimos a personajes con más seguidores y con más influencia, de acuerdo a mediciones en ambos campos.

Dijo el Presidente que todos los chavistas deben crear su perfil en Twitter y Facebook, y comenzar la batalla. ¿Y quién o quiénes proveerán los contenidos? ¿Acaso los medios del Estado?

¿Qué tipo de contenidos serán efectivos o serán la misma repetición de noticias que circulan en la mayoría de los medios públicos?

¿Quién o quiénes los guiarán? ¿Mario Silva? ¿Pirela? ¿Nolia? ¿José Vicente? ¿Wladimir Acosta? ¿Luis Brito? ¿Algún ministro? ¿Algún diputado?…

¿Qué técnicas utilizarán para hacer los contenidos atractivos, para posicionarlos?

¿Han mirado en el gobierno a comunicadores y medios que más y mejor golpean? ¿Saben cómo lo hacen?

¿O van a seguir con la tónica del discurso sin el ejemplo, sin la eficiencia, sin mejorar los servicios?

Los opositores no sólo atacan por las redes, esa es una de tantas plataformas que utilizan. Atacan de manera certera por correos, por SMS, chat, foros, en la radio, la prensa, la televisión, por los pinBB, por el Whashap, y ahora Line, por los murales…

Con mentiras, medias verdades, inventos, creación de videos y fotografías falsas, montaje de voz, que luego son reproducidos en masa por sus medios y el ejércitos de opinadores, columnistas, articulistas, blogueros, periodistas, comunicadores espontáneos, y pare de contar.

Pero su mayor fortaleza es cuando se acude a un servicio público que no funcione. Allí se activa el boca a boca, que es tan o más dañino que cualquier medio.

Se activa la protesta (chavista u opositora por igual), el decir a los cuatro vientos: “Este gobierno no sirve”. Y para ello, no es preciso de medios, ni de periodistas opositores.

Tampoco hay cadena que valga, ni comunicólogo que ayude contra esos dardos que nacen de la ineficiencia pública, y que luego rebotan en el metro, en las universidades, en taxis, en paradas de autobuses, cine, tascas, y en cualquier otro lugar donde se atisbe la política como punto para el análisis, reflexión o desahogo de los venezolanos.

En ese sentido, ¿va a seguir el gobierno esperando ser atacado, para responder?, ¿va a ser más eficiente en lo sucesivo?

¿O va a pasar a la ofensiva mediática?

Si es esto último, ¿quisiera saber con cuales armas se va a enfrentar a comunicadores que son unos expertos en la guerra del lenguaje y la manipulación informativa?

De manera que crear una cuenta Twitter y Facebook, sin mensajes, sin contenidos atractivos, sin pegada, sin guías, no cabe duda que tampoco resultará. Y mucho menos si no hay reciprocidad en el sector servicios públicos.

 

Rubén Marcano, periodista

 

Fuente: http://aporrea.org/medios/a172252.html

Habilitando desesperos por Gonzalo Himiob Santomé @HimiobSantome

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Comencemos por lo esencial: Aun cuando la propuesta de una nueva ley habilitante viniese adornada con las más altruistas y sanas intenciones, es francamente ingenuo, por no decir estúpido, seguir pensando que fenómenos delictivos como el de la corrupción pueden combatirse haciendo precisamente lo que les da origen, que no es otra cosa que concentrar, contra lo que disponen la Constitución y las leyes, cada vez más poder en menos manos.

Maduro propone una habilitante, y se apresta a exigirla a la AN “con el pueblo a su lado”, disfrazando de ovejitas a sus lobunas intenciones y sabiendo, porque lo sabe, que si quiere luchar en verdad contra la corrupción no van por ahí los tiros. Si quiere acabar con la corrupción, más fácil, eficaz e inmediato sería, por ejemplo, sacar de una vez y para siempre de sus puestos de poder a más de uno de sus adláteres, a esos que desde hace tiempo se están lucrando del erario público sin que nadie les ponga coto. “No me den, pónganme dónde haya”, reza un dicho muy popular entre los corruptos de nuestra nación. Ahí tiene usted la clave Maduro, a los corruptos no les dé, quíteles, y además sáquelos de esos puestos en los que usted mismo, y Chávez antes de usted, los colocaron; destitúyalos de inmediato de “dónde hay” plata y guisos fáciles, y sustitúyalos por personas probas y honestas, y ya habrá ganado usted la batalla contra el flagelo de la corrupción en muy corto plazo sin tener que recurrir a las triquiñuelas de la habilitante y sin violar la Constitución.

Luego puede abrirles a los felones, conforme a las leyes que ya están vigentes y que sí resultarían aplicables a los hechos ejecutados hasta ahora, las investigaciones penales de rigor (recuerde que la Bolivariana dice que las leyes penales no tienen efectos retroactivos, salvo que resulten más favorables a los justiciables), buscando que después de un debido proceso resulten castigados; pero de momento esa medida que le propongo, inmediata y sin mayores dificultades, sería mucho más efectiva que cualquier habilitante. Cuando lo haga, persígalos eso sí como lo que son, por cercanos que hayan sido a Chávez o a usted mismo, como verdaderos criminales, sin escatimar recursos legales y constitucionales ni severidad, y verá usted cómo acaba con la corrupción en menos de lo que le canta un pajarito.

¿Qué es lo que ocurre entonces? Si la lucha contra la corrupción no necesita nuevas leyes, y si puede comenzar por el saneamiento, inmediato y eficaz, de las instituciones, ¿por qué Maduro no empieza entonces por ahí, sacando de su gobierno a esos corruptos descarados que todos conocemos y que ya ni siquiera se toman el trabajo de disimular sus dineros mal habidos? Si fuésemos ingenuos, podríamos pensar que se trata de una mala asesoría, que no es poco común en el gobierno “revolucionario”, pleno como está de “lumbreras” trasnochadas que no hacen más que reeditar modelos fracasados. Pero no, este gobierno, al igual que el de Chávez en su momento, no da puntada sin dedal: Es evidente, que tal y como ocurrió durante la mal llamada “Cuarta República” con la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público, el gobierno pretende ahora lograr con su propuesta, por una parte, el efecto, declarado, pero meramente simbólico, de hacer creer al pueblo que tiene buenas intenciones y que viene avalado por una supuestamente firme –pero absolutamente ilusoria- voluntad política en lo que a la lucha contra la corrupción se refiere.

Si Maduro quisiera en verdad luchar contra la corrupción, no le haría falta este espectáculo. Ya tiene las leyes y el poder político para hacerlo, pero más le interesa tener más poder, y ponerse sobre la palestra como un adalid en brillante armadura en defensa del patrimonio público y de la moral nacional, que lograr en realidad resultados concretos. Es un truco barato para tratar de ganar algo de aprobación popular, y nada más.

También busca Maduro con su propuesta de una nueva habilitante varios otros efectos no declarados, soterrados, pero sí palpables y muy peligrosos. En primer término, busca reafirmarse en el poder “robándole” literalmente, y casi que a “mano armada” y bajo amenazas, a la AN la potestad legislativa. No puede delegarse al Poder Ejecutivo la legislación en materia penal, y eso no escapa al conocimiento de Maduro. Si bien es cierto que la Constitución faculta al presidente para dictar, previa ley habilitante, decretos con fuerza de ley (Art. 236, Num. 8º) esto no convierte a tales decretos en “leyes” en sentido estricto. La ley, no los “decretos leyes”, que son de entidad y características distintas, es la única capaz de crear delitos y penas. Nuestra Constitución indica (Art. 187, Num. 1º), que es competencia exclusiva de la AN crear las leyes sobre las materias de interés nacional. También nuestra Carta Magna define (Art. 202) claramente lo que es la ley, y la consagra como el “…acto sancionado por la Asamblea Nacional como cuerpo legislador…”. Dispone además (Art. 49, Ord. 6º) que nadie puede ser sancionado por delitos, faltas o infracciones que no hayan sido previstos como tales en leyes preexistentes, que no en “decretos leyes” u otras normas de rango sub-legal.

Así las cosas, Maduro no puede meterse con la materia penal, ni siquiera habilitado, pero eso no le amilana puesto que lo que le interesa, en realidad, es contar con más armas inconstitucionales para disfrazar de persecución contra “la corrupción” sus írritos afanes, reales y visibles, contra la oposición.

Otro objetivo que persigue es el de darle un “respiro” a muchos de sus áulicos, que últimamente han venido sufriendo las consecuencias de sus exhibicionistas y muy poco socialistas derroches. Pretende sustituir el patético espectáculo que nos están dando los muy capitalistas “boliburgueses” con otro “show”, pretendidamente “popular”, en el que el “pueblo”, de la mano de su “líder ungido”, hace frente contra la corrupción. Pero no, por supuesto, contra “toda la corrupción”, sino contra la que el “líder máximo” decida que es tal, sobre la base de sus propios y personales intereses.

Allá por 1985, cuando se promulgó la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público, los corruptos de antes hicieron lo mismo que los corruptos de ahora: Por una parte mostraban arteros una “novísima” y “eficaz” ley contra la corrupción, y por la otra consagraban en la misma los mecanismos (como la posibilidad de ser juzgados “en ausencia”, ya prevista en la Constitución de 1961) que les permitían a ellos mismos, que se pagaban y se daban el vuelto, escapar impunes de cualquier pretensión punitiva hasta que prescribieran las acciones en su contra.

Antes, como ahora, puro espectáculo y pura farsa. Tanto renegar del pasado para terminar muriendo en las mismas orillas. La inflación, la inseguridad y tantos otros males se comen al gobierno, pero Maduro no responde trabajando en lo que debe sino pidiendo que se le habilite el desespero. Mala cosa, para todos.

 

El pensamiento del papa Francisco sobre la corrupción por Jesús María Aguirre para @CentroGumilla

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Según Francisco, “la corrupción es la hierba mala de nuestros tiempos. Infecta la política, la economía, la sociedad. Amenaza hasta a la iglesia. Es el cáncer moral que ha envuelto Argentina”. Dados los paralelismos entre Argentina y Venezuela no estaría mal revisar las denuncias, reflexiones y alertas que lanzó el Papa Francisco, cuando aún era solamente Arzobispo de Buenos Aires, y hoy recogidas en el libro “Corrupción y pecado”.

En nuestro medio venezolano la polémica  sobre la corrupción desatada durante plena campaña electoral nos está llevando a la perversión que Jesús denunciara en los Evangelios, es decir, a ver “la paja en el ojo ajeno, cuando tenemos una viga en el nuestro”.

Cada contendiente es incapaz de mirarse a sí mismo, de autocriticarse, y como “ciego que guía a otro ciego”, nos estamos hundiendo en un pantanal de putrefacción, hasta el punto de que ya entramos en el rango de la decena de países más corruptos del mundo.

En este libro recientemente publicado “Corrupción y pecado” se recoge el pensamiento del Arzobispo de Buenos Aires sobre la corrupción, que sigue teniendo plena vigencia en el contexto latinoamericano y particularmente venezolano.

“El corrupto pone cara de no haber hecho nada, se merecería un doctorado Honoris causa en cosmética social”, sentencia con ironía el argentino Jorge Mario Bergoglio. “No habría corrupción sin corazones corruptos”, señala el pontífice. Un libro que no tiene desperdicio, sumamente actual, en la Iglesia y en la política de hoy.

 

Faithful wait in the rain under umbrellas at Saint Peter's Square at the Vatican

 

Haciendo eco de estas reflexiones y las últimas que ha vertido el Papa, no ya como Arzobispo, sino como papa electo, el experto en desarrollo social B. Klisberg (en Internet El informe Klisberg), quien se ha dedicado estos últimos años a desentrañar los factores que son el caldo de cultivo de la corrupción en nuestras sociedades, destaca el paralelismo entre las alertas del Papa y los resultados de su informe. Ambas reflexiones y análsis bien merecen la pena nuestra atención en estos días de embaucamiento electorero en que la “cosmética política” se está imponiendo sobre las obligaciones éticas de los actores políticos y económicos.

La mentira descarada por Henrique Capriles Radonski @hcapriles

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Los venezolanos queremos un cambio y vamos a conquistarlo. Ésa es una verdad incuestionable. Pero los desesperados de Miraflores se equivocan si creen que en la lucha por lograr ese cambio van a distraernos o a meternos gato por liebre.

Cuando Nicolás no halla qué hacer para ocultar su incapacidad para gobernar, viene con esta jugarreta con la que irrespeta a toda la República y, sobre todo, al pueblo. Lo que pasa es que en el partido de gobierno han desvirtuado tanto la función de sus diputados que ya olvidaron que en esa misma Asamblea Nacional alguna vez se discutieron leyes.

Entérate, Nicolás: ya existe una legislación vigente con la cual juzgar y condenar a los corruptos, a los enchufados, a los que guisan con ayuda de tus cómplices y a sus testaferros. Porque durante quince años quienes han dilapidado el presupuesto nacional, quienes le han dado los contratos a sus amigos, quienes han quebrado empresas, quienes han importado comida que se pudrió (y luego intentó donarla a países en desgracia: eso tampoco se nos olvida) y quienes llevan rato estafando a la Nación están vestidos de rojo rojito, pero llenos de billetes verdes.

Solicitar una Ley Habilitante es un irrespeto al pueblo y a la República. No menciono el irrespeto a los otros poderes, porque ya ellos se han faltado el respeto a sí mismos innumerables veces. Dinos la verdad sobre tus intenciones con la Habilitante, no nos vengas con la idea de una Ley Habilitante, para intentar desviar la atención de lo que verdaderamente deberías declarar: una emergencia económica que tiene a las familias venezolanas pasando más trabajo que nunca y que te tiene a ti como el principal responsable.

¿Será que lo que quieres es más poder mientras nuestro pueblo padece las consecuencias de tu gobierno irresponsable?

¿Poderes especiales para qué, Nicolás? ¿Para justificar a unos diputados que no han legislado por estar montando las ollas que les ordena el partido? Si lo que quieren en Miraflores es combatir la corrupción, entonces que cada uno de los peces gordos asome su declaración jurada, que se empiecen a aplicar las leyes actuales con voluntad y sin privilegios, que se abran los expedientes y las denuncias que los jueces mantienen engavetados. En especial los de quienes desde la Asamblea amenazan, hostigan y gritan agreden a quienes han decidido hacerles oposición desde un liderazgo que sí piensa en el pueblo y en todas las promesas incumplidas que han acumulado durante quince años esos que ahora presumen de guapos y apoyados. Pero la justicia llega. Siempre llega, aunque a veces tarda.

Todo el mundo sabe que existe un expediente, muy bien documentado, sobre el anterior gobernador de Miranda, a quien el pueblo botó por corrupto y que dejó todas las instalaciones y propiedades de la Gobernación desvalijadas. Y para investigar a ese corrupto no hacen falta poderes especiales: con las leyes vigentes basta y sobra. El pueblo lo sabe. Así como sabe que existe la mafia del cemento y la de las cabillas. Y que los centrales azucareros siguen siendo un misterio, así como los maletines llenos de dólares sacados al extranjero. O las empresas falsas que han enriquecido a un montón de gente, mientras los venezolanos tenemos limitado el cupo de divisas.

Tampoco se ha explicado cómo ni quién permitió que toneladas enteras de comida se pudrieran. Ni por qué siguen llenos de damnificados sin vivienda los refugios y hay gente viviendo en carpas, cuando el gobierno presume de estar entregando viviendas a cada rato. O cómo es posible que tras veintiún planes de seguridad fallidos nos sigan matando a los jóvenes en las calles y esos homicidios tengan la impunidad que nos mantiene a todos en peligro. Ni cómo entran las armas a las cárceles o dónde está el presupuesto de los hospitales.

¿A dónde ha ido el exceso del ingreso petrolero, Nicolás? ¿Y quiénes manejan toda esa plata? ¿Para qué el gobierno nacional, desde hace quince años, nos ha venido quitando competencias a las gobernaciones y las alcaldías? Estás rodeado de malandros que decidieron disfrazarse de políticos y lograron que el país se viniera abajo. Y el pueblo se hartó. Lo dejó bien clarito el pasado 14 de abril, por más que intenten echarle tierrita al asunto de las impugnaciones.

Han sido incapaces de solucionar las crisis económica, política y social que ellos mismos generaron. Están entrampados en sus vicios y no se atreven a tocar a nadie porque arriba, en donde se mueve el billete, todos tienen rabo de paja. Hasta sabemos de más de un alcalde que sabe que el próximo 8 de diciembre saldrá de su cargo y está acabando con lo que queda.

¿No será, Nicolás, que necesitas los poderes especiales para esconder todo esto? Y poder distraer al pueblo con tu cacería de brujas, comandada por el hombre que desvalijó el estado Miranda.

Pues ya es tarde: hasta en las filas del partido de gobierno se dice (y se dice porque se sabe) que este gobierno está lleno de corruptos que llegaron a robárselo todo. Por eso no tiene sentido que intentes meternos el embuste de una Ley Habilitante que sólo han apoyados los que tiene las manos y los bolsillos llenos de mugre.

El cambio que estamos construyendo va a poner los poderes especiales donde van: en la vida de la gente, en las oportunidades para todos, en la tarea ardua que nos dejarán estos años de desgobierno: levantar el país con el talento de quienes sí quieren que el progreso llegue de una vez por todas a convertir a Venezuela en el país que merecemos. Poderes especiales para conseguir soluciones, no excusas.

Y por eso es que esa Ley Habilitante no tiene ni tendrá el apoyo popular. Y hasta son capaces de echarla para atrás, cuando calculen bien lo que les espera en las elecciones del 8 de diciembre. ¡Porque hacia allá es para donde vamos, Venezuela! A un futuro democrático que deje en claro que somos más los que queremos que se acabe el abuso y que el país a construirse de una buena vez desde cada municipio. Ya se está construyendo desde cada hogar venezolano, desde cada comunidad, desde cada barrio.

Por eso les digo a quienes están en Miraflores y en la Asamblea Nacional que aprovechen el tiempo que les queda y empiecen a hacer algo por el país y por el futuro. Es hora de que dejen de pensar en lo que es bueno para ellos y no para los venezolanos. No olviden que los cargos políticos son un préstamo que nos da el pueblo. Y al pueblo hay que rendirle cuentas.

¡Sigamos adelante y sin miedo! Que Dios bendiga a Venezuela.

Tiempo de Palabra: “Arróz con mango” por Carlos Blanco @carlosblancog

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Las crisis son así. No les ocurren sólo a los demás sino a todos, incluidos almas buenas, almas en pena, transeúntes, analistas políticos, agnósticos, buhoneros y enamorados. También a los políticos aunque éstos tienen buenas respuestas como los economistas y como éstos ven el futuro, a veces por el retrovisor. La confusión generalizada sólo tiene dos maneras de afrontarse: con la lupa, para ver el microcamino, aunque conduzca a ninguna parte; o los principios, buena guía siempre, pero que en el corto plazo no evita barrancos. Es decir, siempre hay el riesgo de ir por una larga autopista que no tiene salidas laterales y que después de un largo recorrido se llega a un punto que dice “fin de la carretera”. ¡Con ese calorón!

¡Ay, la corrupción!

El régimen vocifera la lucha contra la corrupción. Contra la opinión generalizada considero que de verdad algunos rojos se la proponen. Los cubanos han instruido a Maduro en el sentido de que la corrupción personal, el uso de los bienes públicos con fines no revolucionarios, tritura el proceso. Desde luego los cubanos no incluyen en la corrupción la distracción de fondos públicos para “ayudas” a otros países y tampoco para el sostenimiento de grupos afines en cualquier rincón del planeta. Menos el que los venezolanos carguen a cuestas el financiamiento del desastre de la familia Castro. Nicolás puede llegar a creer sinceramente que la revolución será tragada por la corrupción, si no se la frena; no entiende que es la revolución la que genera la corrupción. Jorge Giordani de vez en cuando levanta la lápida del lugar donde se encueva y dice –como si hablara de algo en lo que no tiene nada que ver- que hay quienes se han embolsillado millones de dólares, pero parece no darse cuenta que es su revolución, la suya de él, la causante.

Una vez que un bochinche como éste decide que su preservación y desarrollo es el supremo valor, no hay leyes, reglamentos, normas, tradiciones, ni constituciones, que puedan admitirse como valladar a prácticas ilegales y tramposas. Toda honradez debe ser sacrificada en el tabernáculo bolivariano: “dentro de la revolución, todo; fuera de la revolución, nada”.

A veces en la oposición se actúa como si los del gobierno no supiesen lo que pasa o como si señalándoles sus ilegalidades fuesen a contenerse. Imposible. Una vez puesto en la pendiente el armatoste soviético, nada puede detenerlo hasta que se estrelle; ni siquiera los que lo conducen. Es un avión a 36 mil pies de altura que no puede estacionarse arriba, al lado de una nube, para revisarle el aceite.

Este bochinche se inició con al Plan Bolívar 2000, que parece –comparado con el festín de millones de dólares de ahora- un juego de niños, con soldados, oficiales y civiles repartiendo plata. Allí dieron sus pasitos las primeras distracciones de fondos, esto para ti, esto para aquél, y el resto se lo queda la casa. Esa lógica inicial estableció la indistinción entre los recursos del Estado y los de sus administradores; en función del objetivo revolucionario fue asumida por Chávez. Así se amplió la corrupción a cifras cósmicas. Se formaron mafias de amigos, familiares, relacionados, amigos de los amigos, que hoy constituyen un inextricable entramado.

Nicolás, déjame decírtelo así: aun suponiendo que lo quieras, no puedes combatir la corrupción sin que algunos de los que están en tu cercano entorno político sean afectados; esas mafias se apoderaron del Estado y de una parte sustancial de los negocios privados. No tienes que ir a Suiza a ver las cuentas cifradas, busca en sus guardarropas, mira los relojes en sus muñecas, observa los viajes de los hijos. Sin embargo, no puedes; la revolución se caería y tú con ella. Si no combates la gran corrupción ahora, como bien has dicho, la revolución se acaba y la sociedad te eyecta; pero si la combates de verdad, también se acaba, y más rápido porque serán los tuyos los que promoverán tu partida. Ése es tu dilema cívico-militar.

La Tramontana, ese viento helado…

Es un viento agitado y sopla por los lados de la oposición. Sigue sin haber estrategia común y posiblemente el proceso conduzca a formas inéditas de dirección. La MUD ha sido una conquista del proceso democrático, buen instrumento para las elecciones –ahora con ciertos ruidos- y limitada en el combate contra el CNE. Sin embargo, no fue diseñada como centro estratégico de dirección política y de masas. ¿Podría serlo? Tal vez; pero no lo es.

Las elecciones están próximas, pero hasta ahora la estrategia unitaria es sólo la electoral. Se comparte la mayoría de las candidaturas, con disonancias importantes. Pero no hay entendimientos todavía en relación con otros temas, como el abordaje de la lucha de calle, la necesidad de la constituyente para promover una nueva elección presidencial y la reordenación de los poderes públicos. Tampoco existen avenencias acerca de los instrumentos que hay que crear ante el control casi total del régimen sobre los medios de comunicación. Ni tampoco en la forma de abordar el asunto del fraude electoral; el del 14 de abril yace inmóvil en medio de la sordina que la propia MUD le ha puesto y el que puede venir ni se menciona. Lo peor es que varios de los dirigentes que públicamente le dan la bienvenida al debate (por cierto, el que le exigen a Maduro) se enfurecen por las opiniones discordantes; claro, en privado. Este narrador es uno más de los destinatarios de la tirria aludida; su pecado se incrementa cuando escribe desde el exterior. Pero suspira aliviado cuando pergeña ideas a media cuadra del Hospital Vargas, de San Simón a Gracias de Dios, o llegandito a Chuspa.

En este rincón de la palabra se cree que las candidaturas unitarias son fundamentales y que los acuerdos se deben respetar. Han ocurrido casos como el de Antonio Ecarri. Aunque el candidato oficial sea Ismael García, la trayectoria de Ecarri merece respeto y sus puntos de vista deben ser analizados. Lanzarlo al degredo, acusándolo de chavista, no resuelve nada. Ha trabajado en el marco de las fuerzas democráticas en Caracas, por muchos años. Si su acción sirviera para debatir, no sería un pecado mayor, siempre y cuando al final hubiese una candidatura unitaria. No es un método ortodoxo para promover el debate pero debe aprovecharse y resolverse con los criterios de los directamente involucrados, incluido desde luego el del candidato ya seleccionado. No cree este narrador que llegarán dos candidaturas opositoras al 8-D en el Municipio Libertador.

No siendo el de Ecarri el único caso y aunque se mantengan los acuerdos electorales, no es exagerado reflexionar sobre estas disidencias y disonancias. Las sociedades no envían siempre sus mensajes por “los canales regulares”; las crisis son medios de expresión de los excluidos y marginados de las corrientes oficiales. Hay que aprovecharlas sin que a nadie le dé un vahído.

Al final, hoy nada parece sólido o estable, salvo la vorágine.

 

Fuente: www.tiempodepalabra.com