Es la hora de la paz

El sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento

@angelmontielp

Pareciera que la humanidad perdió el significado de la paz. Los tiempos que corren nos dejan ver un mundo plagado de conflictos, guerras, divisiones y confrontación permanente.

La retórica de la guerra es recalcada entre quienes deciden los destinos de los pueblos del mundo. En el “Espíritu de Asís”, nombre que se le dio al histórico encuentro por la paz con todas las religiones del mundo convocado por el papa Juan Pablo II en el año 1986, se hizo un llamado permanente por la paz del mundo y el fin de las injusticias.

Después de casi cuarenta años, líderes religiosos, políticos, jefes de Estado, intelectuales, hombres y mujeres preocupados por la paz del mundo hacen encuentros todos los años en lugares como Roma, Bruselas, Bucarest, Washington.

Un abanico de líderes mundiales se ha tomado en serio las palabras pronunciadas por San Juan Pablo II precisamente en Asís, la tierra de San Francisco de Asís. Allí señalaban que “no hay paz sin un amor apasionado por la paz”.

Es el momento de romper –decía Juan Pablo II– las cadenas fatales de las divisiones engendradas por ideologías que desprecian al hombre y su dignidad. Por ello es urgente que la humanidad rompa con esas doctrinas e ideologías que esclavizan, quitan la libertad y destruyen la dignidad de la persona. Es perentorio acabar con la lógica de la división destructiva que involucra a todo el mundo y que amenaza con aniquilar el planeta.

Recientemente el papa Francisco, en declaración conjunta con el Gran Imán de Indonesia, hacía un llamado “al diálogo interreligioso como una herramienta eficaz para resolver los conflictos, especialmente los causados por el abuso de la religión”.

Todo esto es una convocatoria para tomar la cultura del diálogo, de la atención a los más pobres, cuidando “la casa común”, que es la Tierra, la protección de los refugiados que deambulan por el mundo. Defender la justicia como garantía de paz.

Hace poco, de manera contundente, el sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento. En otro lugar asegura que “las dictaduras no sirven de nada y acaban mal, tarde o temprano “.

Este es un desafío que tiene la humanidad para detener la lógica de las armas y de la violencia.

Es el momento de actuar por la paz con justicia.

angelmontielp@gmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento

@angelmontielp

Pareciera que la humanidad perdió el significado de la paz. Los tiempos que corren nos dejan ver un mundo plagado de conflictos, guerras, divisiones y confrontación permanente.

La retórica de la guerra es recalcada entre quienes deciden los destinos de los pueblos del mundo. En el “Espíritu de Asís”, nombre que se le dio al histórico encuentro por la paz con todas las religiones del mundo convocado por el papa Juan Pablo II en el año 1986, se hizo un llamado permanente por la paz del mundo y el fin de las injusticias.

Después de casi cuarenta años, líderes religiosos, políticos, jefes de Estado, intelectuales, hombres y mujeres preocupados por la paz del mundo hacen encuentros todos los años en lugares como Roma, Bruselas, Bucarest, Washington.

Un abanico de líderes mundiales se ha tomado en serio las palabras pronunciadas por San Juan Pablo II precisamente en Asís, la tierra de San Francisco de Asís. Allí señalaban que “no hay paz sin un amor apasionado por la paz”.

Es el momento de romper –decía Juan Pablo II– las cadenas fatales de las divisiones engendradas por ideologías que desprecian al hombre y su dignidad. Por ello es urgente que la humanidad rompa con esas doctrinas e ideologías que esclavizan, quitan la libertad y destruyen la dignidad de la persona. Es perentorio acabar con la lógica de la división destructiva que involucra a todo el mundo y que amenaza con aniquilar el planeta.

Recientemente el papa Francisco, en declaración conjunta con el Gran Imán de Indonesia, hacía un llamado “al diálogo interreligioso como una herramienta eficaz para resolver los conflictos, especialmente los causados por el abuso de la religión”.

Todo esto es una convocatoria para tomar la cultura del diálogo, de la atención a los más pobres, cuidando “la casa común”, que es la Tierra, la protección de los refugiados que deambulan por el mundo. Defender la justicia como garantía de paz.

Hace poco, de manera contundente, el sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento. En otro lugar asegura que “las dictaduras no sirven de nada y acaban mal, tarde o temprano “.

Este es un desafío que tiene la humanidad para detener la lógica de las armas y de la violencia.

Es el momento de actuar por la paz con justicia.

angelmontielp@gmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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El sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento

@angelmontielp

Pareciera que la humanidad perdió el significado de la paz. Los tiempos que corren nos dejan ver un mundo plagado de conflictos, guerras, divisiones y confrontación permanente.

La retórica de la guerra es recalcada entre quienes deciden los destinos de los pueblos del mundo. En el “Espíritu de Asís”, nombre que se le dio al histórico encuentro por la paz con todas las religiones del mundo convocado por el papa Juan Pablo II en el año 1986, se hizo un llamado permanente por la paz del mundo y el fin de las injusticias.

Después de casi cuarenta años, líderes religiosos, políticos, jefes de Estado, intelectuales, hombres y mujeres preocupados por la paz del mundo hacen encuentros todos los años en lugares como Roma, Bruselas, Bucarest, Washington.

Un abanico de líderes mundiales se ha tomado en serio las palabras pronunciadas por San Juan Pablo II precisamente en Asís, la tierra de San Francisco de Asís. Allí señalaban que “no hay paz sin un amor apasionado por la paz”.

Es el momento de romper –decía Juan Pablo II– las cadenas fatales de las divisiones engendradas por ideologías que desprecian al hombre y su dignidad. Por ello es urgente que la humanidad rompa con esas doctrinas e ideologías que esclavizan, quitan la libertad y destruyen la dignidad de la persona. Es perentorio acabar con la lógica de la división destructiva que involucra a todo el mundo y que amenaza con aniquilar el planeta.

Recientemente el papa Francisco, en declaración conjunta con el Gran Imán de Indonesia, hacía un llamado “al diálogo interreligioso como una herramienta eficaz para resolver los conflictos, especialmente los causados por el abuso de la religión”.

Todo esto es una convocatoria para tomar la cultura del diálogo, de la atención a los más pobres, cuidando “la casa común”, que es la Tierra, la protección de los refugiados que deambulan por el mundo. Defender la justicia como garantía de paz.

Hace poco, de manera contundente, el sumo pontífice Francisco calificó de tiranos y dictadores a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder y usan la violencia como instrumento de sometimiento. En otro lugar asegura que “las dictaduras no sirven de nada y acaban mal, tarde o temprano “.

Este es un desafío que tiene la humanidad para detener la lógica de las armas y de la violencia.

Es el momento de actuar por la paz con justicia.

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