El chavismo en diferentes versiones, adaptaciones y cogobiernos relacionados, todos mediocres y usurpadores, se las ha ingeniado para mantenerse en el poder sobre la base de complicidades
La complicidad es una expresión que se refiere a la colaboración o connivencia entre dos o más personas u organizaciones para llevar a cabo una acción, generalmente ilegal e inmoral. Cuando alcanza un nivel de perfección, los cómplices se mueven como uno, anticipando necesidades del otro, trabajando en sincronía y perfecta armonía para lograr su objetivo.
Es asociada con actividades criminales, estafa, robo, fraude, chantaje, corrupción. Entre cómplices suele haber un alto grado de confianza, que permite coordinarse de manera efectiva y sin fisuras. Poseen habilidad para ocultar delincuencias y actividades, engañar la justicia y traicionar la ciudadanía, lo que permite mantener su confabulación en secreto durante mucho tiempo.
El chavismo en diferentes versiones, adaptaciones y cogobiernos relacionados, todos mediocres y usurpadores, se las han ingeniado para mantenerse en el poder a pesar de la insoportable crisis moral, ética, política, social y económica, producida por la indolencia y el pésimo desempeño; además de los señalamientos y críticas de la comunidad internacional.
La complicidad electoral
Sin embargo, parece inevitable que se produzca su infeliz legitimación por los farsantes que con mentiras y falsas promesas engañaron a la ciudadanía, y ahora, con el auxilio e incorporación de hipócritas bajo la complacencia de la protección electoral, regresan de la clandestinidad por perseguidos, para incorporarse con goce mórbido y delicia malsana a la trágica comedia.
Aseguran un oficialismo fracturado. Sin embargo, ante la ciudadanía, organismos y gobiernos extranjeros, tienen la destreza de presentarse unidos, acompañados de sectores que dicen lo que piensan, nunca diferente al régimen. Están desunidos, pero muy bien atados.
En la oposición es todo lo contrario, hay para cada gusto. Quienes se dicen opositores, pero ni de vaina contradicen al régimen. Lo primero que piensan es mantener privilegios y beneficios por ejercer, actuar como buhonería política del statu quo en su derrotismo acostumbrado, complaciendo a su patrono a pesar de humillaciones. Solo articulan lo que favorece al castrismo, dando por buena y aceptando la primaria controlada por el Consejo Nacional Electoral, unánimemente obediente a Miraflores, inhibiendo argumentos a ella misma y a la enigmática comunidad internacional.
Primarias sin CNE
Si la oposición hipócrita al galope de sus partidos políticos acude a la primaria organizada por el Poder Electoral, elegido de impropios acuerdos espurios, son partidistas, y nunca ciudadanas.
Al mismo tiempo, como tumbas lustradas, esmeradas y fastuosas, sin embargo, llenas de huesos consumidos, se preparan para participar en el funeral de la primaria; profundizando debilidades, excepto del oficialismo, con personal carnetizado, controlado y atemorizado.
A instrumentos cómplices, el CNE adjudicará votos inexistentes, adulterará la participación e inflará espacios y así decirle al mundo que son legítimos representantes. El castro-madurismo puede permitirse ese lujo, suma nacionalmente, manteniendo engañada a la ciudadanía, infiltrando convenientes que les permiten continuar. Y dos encubiertos de antagonistas como testigos de pureza. Alguien decía: no pases el tiempo buscando con quién dormir, encuentra con quien valga la pena despertar.
No todos los momentos son de felicidad, muchos son tristes y las circunstancias de la vida pueden alterarnos. La realidad nos enseña a convivir con la frustración. Y mientras en la Corte Penal Internacional avanza el juicio contra los crímenes de lesa humanidad, en Venezuela, el oficialismo societario simula democracia por consenso. ¿Podemos confiar en estos truhanes embaucadores? La respuesta: ¡NO!
La complicidad se caracteriza por una coordinación y habilidad para anticipar requerimientos societarios, lo que permite a los cómplices trabajar juntos para alcanzar metas y objetivos. De allí, la razón, el desespero de un consenso partidista cupular del G3. Pero la primaria es de y para los ciudadanos, que no aceptan participación del régimen o a través de clandestinos. Es una decisión de ciudadanía, solo ejercida por ella, porque es lo único que dará legitimidad sin cuestionamiento.
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