#DiarioDeUcrania | La Rusia de Alexander Dugin o la importancia de analizar

Alexander Dugin, el ideólogo de Putin, declaró que la soberanía ucraniana representa ‘un enorme peligro para toda Eurasia’. Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica…

 

En un artículo sumamente interesante y esclarecedor publicado por El New York Times a comienzo de la semana, el diario de la Gran Manzana analiza el proceso que ha llevado a Vladimir Putin a la adopción del credo que lo ha impulsado a emprender la invasión de Ucrania.

El proceso dirigido a planificar la invasión de Ucrania y posiblemente otros estados postsoviéticos como acción de una superpotencia transcontinental empezó en los años 90 con la pérdida de impulso y atractivo del comunismo.

La idea original se debe al lingüista Nikolai Trubetzkoy, que en 1920 instó a los intelectuales rusos a distanciarse de Europa y construir un país “sobre el legado de Gengis Kan, “consolidando un estado euroasiático en gran escala”.

Su idea era la de recuperar el imperio soviético, pero sin comunismo y fortalecer la Iglesia Ortodoxa para reducir al máximo la influencia de la “decadente Iglesia católica.”

Este plan fue resucitado en la década de los 90 por Lev Gumilov, un geógrafo excéntrico que, a pesar de ser castigado con 13 años de prisión en Siberia por ser anticomunista, lanzó la idea de crear un “supergrupo étnico” que podía identificarse con los habitantes de la vasta región que abarca a Rusia, Mongolia, Ucrania, Georgia y Bielorrusia y hasta Turquía.

Alexander Dugin, ideólogo de la invasión a Ucrania

Las ideas de Gumilov sedujeron a muchos rusos cuya moral estaba en el suelo debido a la disolución de la Unión Soviética. Pero, en realidad, su variante del euroasianismo fue desarrollada e introducida por Alexander Dugin –cuya hija acaba de ser matada en el recién atentado de Moscú.

Vídeo: ¿Quién es Alexander Dugin?: escucha las ideas de este filósofo cercano a Putin | Canal en Youtube de CNN en Español

Luego de publicar un libro de 600 páginas en 1997 sobre el euroasianismo los conceptos de Dugin comenzaron a interesar a un numero de “nuevos intelectuales” rusos y directamente al Kremlin.

La propuesta de Dugin, que obviamente ha sido más que aceptada por Putin, propone que Rusia considere ya no a Europa sola sino todo el “mundo atlántico” su nuevo y verdadero adversario, con Estados Unidos a la cabeza.

Dugin ha llegado a ser mucho más directo, declarando que la soberanía ucraniana representa “un enorme peligro para toda Eurasia”; y que el control militar y político de toda la costa norte del mar Negro es un “imperativo absoluto de la geopolítica rusa.”

Uno se pregunta porqué ni los intelectuales occidentales ni sus gobiernos, que deberían contar con lo más modernos recursos de información y análisis disponibles, no han tomado en cuenta la idiosincrasia rusa y de Putin.

Otra pregunta es porqué Alemania y demás países de la Unión Europea no han dado la debida importancia a estas ambiciones rusas y más bien han jugado a favor de Moscú al convertirse dependientes a ultranza del suministro de los estratégico elementos del gas y el petróleo rusos.

Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica y de interpretar correctamente las motivaciones e intenciones de sus adversarios que en el pasado eran sujetos a un cuidadoso monitoreo.

En el pasado el personal altamente calificado de los servicios secretos y de intelectuales allegados hasta llegaban a prevenir las tácticas del enemigo como en un juego de ajedrez.

Tratar estos tipos de información con sumo cuidado y la debida atención debería ser tan importante como planificar un atentado en contra de un líder terrorista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Alexander Dugin, el ideólogo de Putin, declaró que la soberanía ucraniana representa ‘un enorme peligro para toda Eurasia’. Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica…

 

En un artículo sumamente interesante y esclarecedor publicado por El New York Times a comienzo de la semana, el diario de la Gran Manzana analiza el proceso que ha llevado a Vladimir Putin a la adopción del credo que lo ha impulsado a emprender la invasión de Ucrania.

El proceso dirigido a planificar la invasión de Ucrania y posiblemente otros estados postsoviéticos como acción de una superpotencia transcontinental empezó en los años 90 con la pérdida de impulso y atractivo del comunismo.

La idea original se debe al lingüista Nikolai Trubetzkoy, que en 1920 instó a los intelectuales rusos a distanciarse de Europa y construir un país “sobre el legado de Gengis Kan, “consolidando un estado euroasiático en gran escala”.

Su idea era la de recuperar el imperio soviético, pero sin comunismo y fortalecer la Iglesia Ortodoxa para reducir al máximo la influencia de la “decadente Iglesia católica.”

Este plan fue resucitado en la década de los 90 por Lev Gumilov, un geógrafo excéntrico que, a pesar de ser castigado con 13 años de prisión en Siberia por ser anticomunista, lanzó la idea de crear un “supergrupo étnico” que podía identificarse con los habitantes de la vasta región que abarca a Rusia, Mongolia, Ucrania, Georgia y Bielorrusia y hasta Turquía.

Alexander Dugin, ideólogo de la invasión a Ucrania

Las ideas de Gumilov sedujeron a muchos rusos cuya moral estaba en el suelo debido a la disolución de la Unión Soviética. Pero, en realidad, su variante del euroasianismo fue desarrollada e introducida por Alexander Dugin –cuya hija acaba de ser matada en el recién atentado de Moscú.

Vídeo: ¿Quién es Alexander Dugin?: escucha las ideas de este filósofo cercano a Putin | Canal en Youtube de CNN en Español

Luego de publicar un libro de 600 páginas en 1997 sobre el euroasianismo los conceptos de Dugin comenzaron a interesar a un numero de “nuevos intelectuales” rusos y directamente al Kremlin.

La propuesta de Dugin, que obviamente ha sido más que aceptada por Putin, propone que Rusia considere ya no a Europa sola sino todo el “mundo atlántico” su nuevo y verdadero adversario, con Estados Unidos a la cabeza.

Dugin ha llegado a ser mucho más directo, declarando que la soberanía ucraniana representa “un enorme peligro para toda Eurasia”; y que el control militar y político de toda la costa norte del mar Negro es un “imperativo absoluto de la geopolítica rusa.”

Uno se pregunta porqué ni los intelectuales occidentales ni sus gobiernos, que deberían contar con lo más modernos recursos de información y análisis disponibles, no han tomado en cuenta la idiosincrasia rusa y de Putin.

Otra pregunta es porqué Alemania y demás países de la Unión Europea no han dado la debida importancia a estas ambiciones rusas y más bien han jugado a favor de Moscú al convertirse dependientes a ultranza del suministro de los estratégico elementos del gas y el petróleo rusos.

Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica y de interpretar correctamente las motivaciones e intenciones de sus adversarios que en el pasado eran sujetos a un cuidadoso monitoreo.

En el pasado el personal altamente calificado de los servicios secretos y de intelectuales allegados hasta llegaban a prevenir las tácticas del enemigo como en un juego de ajedrez.

Tratar estos tipos de información con sumo cuidado y la debida atención debería ser tan importante como planificar un atentado en contra de un líder terrorista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Alexander Dugin, el ideólogo de Putin, declaró que la soberanía ucraniana representa ‘un enorme peligro para toda Eurasia’. Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica…

 

En un artículo sumamente interesante y esclarecedor publicado por El New York Times a comienzo de la semana, el diario de la Gran Manzana analiza el proceso que ha llevado a Vladimir Putin a la adopción del credo que lo ha impulsado a emprender la invasión de Ucrania.

El proceso dirigido a planificar la invasión de Ucrania y posiblemente otros estados postsoviéticos como acción de una superpotencia transcontinental empezó en los años 90 con la pérdida de impulso y atractivo del comunismo.

La idea original se debe al lingüista Nikolai Trubetzkoy, que en 1920 instó a los intelectuales rusos a distanciarse de Europa y construir un país “sobre el legado de Gengis Kan, “consolidando un estado euroasiático en gran escala”.

Su idea era la de recuperar el imperio soviético, pero sin comunismo y fortalecer la Iglesia Ortodoxa para reducir al máximo la influencia de la “decadente Iglesia católica.”

Este plan fue resucitado en la década de los 90 por Lev Gumilov, un geógrafo excéntrico que, a pesar de ser castigado con 13 años de prisión en Siberia por ser anticomunista, lanzó la idea de crear un “supergrupo étnico” que podía identificarse con los habitantes de la vasta región que abarca a Rusia, Mongolia, Ucrania, Georgia y Bielorrusia y hasta Turquía.

Alexander Dugin, ideólogo de la invasión a Ucrania

Las ideas de Gumilov sedujeron a muchos rusos cuya moral estaba en el suelo debido a la disolución de la Unión Soviética. Pero, en realidad, su variante del euroasianismo fue desarrollada e introducida por Alexander Dugin –cuya hija acaba de ser matada en el recién atentado de Moscú.

Vídeo: ¿Quién es Alexander Dugin?: escucha las ideas de este filósofo cercano a Putin | Canal en Youtube de CNN en Español

Luego de publicar un libro de 600 páginas en 1997 sobre el euroasianismo los conceptos de Dugin comenzaron a interesar a un numero de “nuevos intelectuales” rusos y directamente al Kremlin.

La propuesta de Dugin, que obviamente ha sido más que aceptada por Putin, propone que Rusia considere ya no a Europa sola sino todo el “mundo atlántico” su nuevo y verdadero adversario, con Estados Unidos a la cabeza.

Dugin ha llegado a ser mucho más directo, declarando que la soberanía ucraniana representa “un enorme peligro para toda Eurasia”; y que el control militar y político de toda la costa norte del mar Negro es un “imperativo absoluto de la geopolítica rusa.”

Uno se pregunta porqué ni los intelectuales occidentales ni sus gobiernos, que deberían contar con lo más modernos recursos de información y análisis disponibles, no han tomado en cuenta la idiosincrasia rusa y de Putin.

Otra pregunta es porqué Alemania y demás países de la Unión Europea no han dado la debida importancia a estas ambiciones rusas y más bien han jugado a favor de Moscú al convertirse dependientes a ultranza del suministro de los estratégico elementos del gas y el petróleo rusos.

Los gobiernos occidentales parecen haber olvidado la importancia de dominar la información estratégica y de interpretar correctamente las motivaciones e intenciones de sus adversarios que en el pasado eran sujetos a un cuidadoso monitoreo.

En el pasado el personal altamente calificado de los servicios secretos y de intelectuales allegados hasta llegaban a prevenir las tácticas del enemigo como en un juego de ajedrez.

Tratar estos tipos de información con sumo cuidado y la debida atención debería ser tan importante como planificar un atentado en contra de un líder terrorista.

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