Diálogo, contra/diálogo, pro/diálogo, anti/diálogo, silencio, por Armando Martini Pietri - Runrun
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Diálogo, contra/diálogo, pro/diálogo, anti/diálogo, silencio, por Armando Martini Pietri

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EN LA CONVERSACIÓN DIFUNDIDA de Martínez Mottola, por instantes tediosa, en parte contradictoria, entre medias verdades y embustes, conduce a la convicción que tenemos años siendo engañados en pláticas, diálogos pautados, realizados, olvidados. Y si añadimos las majaderías de Stalin González, sobre que la oposición seguirá luchando para garantizar elecciones libres, sin el cese de la usurpación ni gobierno de transición, sino la estolidez ridícula de un gobierno paritario. Y, por si fuera poco, algunos se refieren y tratan a los dañadores como demócratas comprometidos, gente de bien y honorabilidad a carta cabal. El caradurismo político es desvergonzado.

Eso que llaman G4, sin legitimidad y rechazo de la inmensa mayoría, ha dañado lo poco que subsistía de las instituciones, ahora dependientes y sometida a su interés. Son políticos de mente pequeña, enanos politiqueros, que no poseen empatía popular. La Unidad es utilizada por hipócritas embaucadores como chantaje. La verdadera Unidad es sin mafias, sin colaboración con violadores de los Derechos Humanos, sin corruptos ni cómplices, tampoco se puede disimular con una fachada democrática, y menos fundamentarse, en la impunidad por conveniencia 

El régimen castrista venezolano no culminará hablando sino a la fuerza. Ni noruegos, chinos, rusos o europeos, no han podido convencer de lo contrario. No se persigue beligerancia violenta, solo se reacciona a lo que el chavismo primero, y castro-madurismo después, nos han dado: guerra y violencia. Estamos obligados a elegir entre la firmeza y debilidad, libertad y cautiverio.

Cuando se produjeron en el siglo pasado las conversaciones entre coreanos, después vietnamitas, no intervinieron los noruegos de mediadores, y lo más que se pudo conseguir fue un armisticio, separando a una Corea que se zambulló en democracia, convirtiéndose en una de las grandes potencias industriales, exportadoras del mundo y la otra indigente, atrasada, que acaba de recibir con notoria indiferencia a Diosdado Cabello.

Entre israelitas y palestinos con diversos intermediarios se han producido conversaciones varias, y se siguen matando con historia similar; judíos en democracia, coraje, talento y empeño levantando industrias, transformando el desierto en tierra agrícola, aunque tengan siempre el fusil a la mano, y los palestinos vociferando idioteces de revoluciones populares, quejándose de ser víctimas.

Los noruegos, se prestaron para mediar entre la Colombia democrática y la narco-guerrillera tras medio siglo de guerra sin cuartel, firmaron una paz que a pocos convenció y entregó sillones en el Congreso colombiano a un sector, y la otra parte al final se expandió, con abierta complicidad del castrismo, sin rubor, narco trafican, secuestran, expolian a mineros y pasean a sus anchas por el sur venezolano, es decir, expandieron su refugio a límites hasta antes de los acuerdos de paz que dieron un Nobel al anti-uribista Juan Manuel Santos y hoy son más fuertes, criminales e irreverentes.

A cambio, cientos de miles deben cancelar peaje para cruzar la frontera en su escape de la miseria e infortunio castro-madurista, atiborrando países de la costa suramericana del Pacífico y a ellos, sus jefes de guerrillas que nunca dejaron de guerrillear, traficar ni cobrar, el castro-madurismo los invitó públicamente lo que ya hacían, entrar a gusto en Venezuela. Se impone una ruptura decisiva, terminante, sin ambigüedades contra el perverso continuismo y la despreciable cohabitación.

Se entiende que delegados del gobierno interino y castro-madurismo dialoguen todo lo que quieran, en Oslo, Barbados, Venezuela o donde les apetezca, se reúnan, se paren, se apoyen en la mesa o la pateen, para que corra el tiempo hacia lo que presumimos pasará. No hay forma de convivir con el mal. Un ejemplo de maldad, mientras el régimen engañaba a los ingenuos de siempre con su falso diálogo, en realidad, planificaban coordinados con el Foro de Sao Paulo, desestabilizar la región. La comunidad internacional debe comprender sin demora o protocolo diplomático, que el centro de operaciones del comunismo en Latinoamérica se ubica en Cuba. Mientras no lo entiendan, el caos reinará en la región.

Nunca existió ni tampoco existe voluntad para una negociación que ponga punto final a esta ignominia. Lo que se conversa es un simple diálogo estabilizador entre compañeros y socios. El objetivo para el usurpador es ganar tiempo, y el interino, utilizarlo para consolidar la candidatura presidencial.  

Una operación liberadora no es invasión. La liberación del comunismo, un país arruinado, destrozado no debe confundirse con ocupación, es una torpeza conceptual irresponsable. Que el régimen caerá por su propio peso, negocien por su cuenta si se van, cómo y a dónde, es candidez pensarlo. 

La Casa Blanca tiene menos paciencia, aplican el refrán que tanto le gusta a Diosdado, rogando y con el mazo dando. Por eso mantienen en alerta su pragmático Comando Sur, desarrollan programas de ayuda humanitaria entre militares, sobrevuelan territorio con frecuencia, vigilan con persistencia desde satélites que no se detienen y pasan por encima de Venezuela, grabando, fotografiando, y transmitiendo. Además, tienen el arma más poderosa: la incompetencia del régimen venezolano.

A los ciudadanos se les termina el tiempo de espera, la miseria abruma, castiga, pega duro, se agotó la paciencia, ya no se acepta la picardía politiquera.

 

@ArmandoMartini

 

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